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En Barranquilla y Cartagena:

Dos grandes carnavales de la cultura

Por Darío Henao Restrepo*

De los eventos culturales emprendidos en Colombia y que poco a poco cobran gran dimensión son el Carnaval de las Artes de Barranquilla y el Hay Festival de Cartagena. El Carnaval de las Artes, que funge como antesala al Carnaval de Barranquilla, declarado por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad,  es una iniciativa de la Fundación la Cueva, encabezada por el periodista Heriberto Fiorillo, que llegó a su segunda versión este año teniendo como tema “La reflexión como espectáculo”. El carnaval previo sirvió como telón de entrada al universo de la cultura popular, con la participación de escritores, poetas, cantantes, editores, periodistas, compositores musicales y gente del mundo de la farándula nacional. Según palabras del propio Fiorillo, el Carnaval de las Artes, con apenas dos ediciones, gracias a los amigos y a la empresa privada, arrancó como un formidable carnaval artístico, que nació inspirado en el Hay Festival de Cartagena e  influye ya en este con su temática, sus personajes y su escenografía.

Los escritores, la diva y la cultura popular

En el II Carnaval de las Artes estuvieron, además de otras personalidades, el compositor cubano Senén Suárez, quien a sus 85 de vida ostenta el honor de ser el autor de melodías como 'Sopita en Botella' y “Reina Rumba” que se hicieron famosas en la voz de Celia Cruz,  'La Esquina del Movimiento' en la voz de Nelson Pinedo y “Soy campesino” cantado por Beny Moré. El escritor Umberto Valverde conversó con él, quizá una de las máximas expresiones vivas de la cultura popular caribeña.

También participaron escritores nacionales, con Fernando Vallejo como protagonista central. Lo interesante es que en Barranquilla, el autor de ‘La puta de Babilonia’ habló mal de lo divino y lo humano (Dios, el papa, las religiones, los políticos, etc.), pero prácticamente no escandalizó a nadie, pues sabemos que la capital del Atlántico es una ciudad carnavalesca que no vive ni de la pompa ni de las grandes solemnidades, como sí es el caso de Cartagena Medellín, Cali, Popayán o la misma Bogotá.

De igual manera, hablaron Santiago Gamboa y Héctor Abad Faciolince, el último gracias al éxito de la novela ‘El olvido que seremos’ tanto en Latinoamérica como en España. Los acompañó el director de teatro Jorge Alí Triana, encargado de realizar homenaje a la diva colombiana Amparo Grisales. Uno de los eventos más llamativos fue la evocación que Daniel Samper Pizano hizo del escritor y caricaturista argentino Roberto Fontanarrosa, fallecido el año pasado y quien estuviera en el Carnaval de las artes 2007.

Pero, más allá de los recintos, donde hubo una rica discusión sobre el mundo editorial, estuvo la participación de la cultura popular. Muchos de los invitados fueron a los barrios y hubo incluso una chiva rumbera, además de que cantaron los gaiteros de San Jacinto, recientemente nominados al Premio Grammy. En este sentido, vale decir que Barranquilla, con este Carnaval de las Artes, ha construido un evento que ha demostrado en sus dos versiones una relación muy estrecha con un fenómeno popular como es el Carnaval.

Por supuesto que en esto tiene mucho que ver las actividades de la Fundación La Cueva, mítico lugar donde coincidieron hace muchos años García Márquez, Cepeda Samudio, Julio Mario Santodomingo y toda una élite cultural y empresarial que se movía alrededor de ese bar. Hoy se ha convertido en un sitio agradable donde converge la cultura letrada y gastronómica de la ciudad como antesala ideal del Carnaval de Barranquilla.

Una lección por aprender

Sin duda, experiencias como esta deben incentivar en Cali actividades vinculadas aún más al universo de la cultura popular. Aprender del Caribe implica reconocer la ventaja que nos lleva en esta materia, tal vez porque dicha región tiene un fuerte arraigo identitario. Basta con ver el Carnaval para darnos cuenta de esto: mezcla de todos los sectores, de todas las gentes y de todos los estratos en función del goce, que es una suerte de democracia simbólica. No pasa lo mismo con la Feria de Cali, que sigue siendo fragmentada y clasista, a pesar de que poco a poco se ha empezado a revivir el Carnaval del Cali viejo.

De otro lado, existen verdaderos fenómenos de la cultura popular reivindicados. Tal es el caso de los festivales Mercedes Montaño y Petronio Álvarez. Pero, a diferencia de Barranquilla, que es Caribe por naturaleza, Cali, ciudad del Pacífico, casi siempre ha estado de espaldas a su identidad regional. Entonces, ¿qué podemos hacer?: antes de la Feria de Cali debería ofrecerse un evento cultural donde la gente aprenda a hacer máscaras, escuche a los diseñadores de disfraces, vea la preparación de las coreografías del Cali viejo e involucre más las manifestaciones de la región Pacífico. Esa es una de las grandes lecciones del II Carnaval de las Artes de Barranquilla.

¿Qué hubo en el Festival Hay?

Hay Festival es un proyecto literario que nació en Escocia hace 15 años y que vino a América gracias a la iniciativa de Gabriel García Márquez y de Carlos Fuentes. Tiene a Cartagena desde hace tres años como ciudad sede en el Caribe, a donde esta vez llegaron casi 90 escritores anglosajones e iberoamericanos.

Pero no todo fue literatura, porque una de las atracciones principales la constituyeron los cantaores Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat hablando del bolero. También estuvo el pensador canadiense Michel Ignatieff, portador de una perspectiva muy crítica sobre la situación del Tercer Mundo, además de su polémica visión de las guerras contemporáneas, las relaciones con el otro, las agresiones y las resistencias ante las guerras de los grandes imperios. Habló de su más reciente libro, 'El mal menor', donde el tema del terrorismo es discutido ampliamente.

A los cantantes y pensadores se sumaron escritores iraníes e hindúes, quienes participaron con el público en un megaevento que dio pie a la celebración del Hay Festival Off, en el cual muchos de los escritores invitados interactuaron con el público de las comunas y de los colegios.

No obstante, el debate en Cartagena sigue en torno al carácter elitista del Festival Hay. Es el caso de las quejas del gran músico senegalés Baaba Maal, quien al día siguiente dijo: Yo vine muy esperanzado en conocer a mis hermanos africanos de Cartagena y no vi a ninguno. Este reclamo es coherente ya que Maal es un artista que recorre durante seis meses del año las aldeas africanas y vive con la gente recogiendo la tradición musical popular del África profunda, además de estar ligado a los movimientos reinvindicativos africanos. La otra mitad del año recorre Europa y el mundo defendiendo la causa Africana con su música. Si bien el show fue trasmitido por RCN para todo el país, la ausencia que motivó el reclamo del artista fue la de  la Plaza de la Aduana, lo que explica que su música tuviera una recepción bastante fría del público asistente. Igual interrogante se hizo en la entrevista en el teatro Pedro Heredia ¿dónde están mis hermanos africanos? En este recinto tampoco los veo.  A Totó La Momposina, que hiciera un bello espectáculo con los mejor de la música popular Caribeña, con temas como “Te Olvidé” del maestro Peñaranda y “Las Pilanderas” de José Barros,  le sucedió algo parecido en el Teatro Heredia. De ahí, que sin negar la importancia del evento, muchas voces críticas llamaron la atención sobre la clara inclinación del Hay Festival para una reducida  élite intelectual del país. De lo que ya han tomado nota los organizadores que saben que tienen que ampliar la proyección del evento a los circuitos populares.

Cabe destacar, al III Hay Festival asistieron personalidades como Jhon Lee Anderson, el afamado biógrafo del Ché Guevara y periodista del The New Yorker, y el novelista Juan Gabriel Vásquez, uno de los mejores narradores colombianos de los últimos años, cuya última novela ‘La historia secreta de Costaguana’ ha recibido un importante reconocimiento de los lectores en toda Iberoamérica.

La formación de nuevos públicos

Marianne Ponsford, editora de la revista cultural ‘Arcadia’, expresó que uno de los propósitos esenciales del Hay Festival es la formación de nuevos públicos, más allá de los eventos académicos y especializados. Esto sigue siendo un reto, no sólo para el Hay Festival sino para múltiples eventos culturales que se realizan en Colombia, como por ejemplo, el Festival Iberoamericano de teatro de Bogotá próximo a realizarse. De estas experiencias, por supuesto, vale nutrirse en el caso de Cali, en donde se realizan eventos como el Festival Internacional del Arte, Ajazzgo, el Festival Mundial de la Salsa, el Petronio Álvarez y la Feria del Libro Pacífico, eventos que sin duda deben fortalecerse en la meta de la formación de nuevos públicos, lo que significa que además de llegar a los sectores altos y medios toca hacer esfuerzos para ir o facilitar el acceso a los sectores populares. De la experiencia de Carnaval de la Artes de Barranquilla y el Hay Festival de Cartagena hay mucho que aprender y reflexionar, en especial del hecho de combinar modelos y formatos culturales, que sin que se pierda la calidad y el nivel  académico y artístico, permitan hacer divulgación a sectores más amplios de la sociedad. Y otra buena lección que deja Barranquilla en contraste con Cartagena: es más fructífero partir de las realidades profundas de nuestras tradiciones para enriquecerlas y ponerlas en diálogo con el mundo que partir de modelos externos, lo que no invalida la experiencia, pero que sin duda alguna impone todo un proceso de adaptación a la realidades y tradiciones culturales a las que se llega. Al final de cuentas, para un país tan necesitado de la cultura están al orden del día aprovechar todas estas experiencias. La reflexión está abierta.

*Director La Palabra