|
Gabriel Alzate: ‘El viajero en el
umbral’
Por: Martha Viviana Posada Ceballos*
“Siento como si la vida estuviera compuesta por dos
momentos: el primero corresponde a aquellas
situaciones que vivimos y que nos hacen pensar cosas
como ¿por qué hice esto? El segundo está construido
por un sentimiento diferente: no atinamos a
preguntarnos nada. Vivimos en el borde del
acantilado. Sólo basta que una ola nos alcance para
que nos precipitemos al fondo del mar. Escapar es la
clave. ¿Pero cómo?”
Pensemos en un hombre que lleva algún tiempo enfermo
y solo. La compañía para la cual trabaja ha
contratado a unas personas para que lo cuiden
mientras se recupera. Usando el sentido común,
diríamos que está muy bien que la empresa cuide de
su empleado. Pero como decía Estanislao Zuleta, el
sentido común tiene mucho de común y poco de
sentido, para el personaje del ‘Viajero en el
umbral’ la protección se convierte en “vigilancia”
y, si hay vigilantes, el vigilado se siente preso.
En una charla muy amena, Gabriel Alzate, escritor de
origen paisa, pero vallecaucano por adopción,
ganador del Premio Nacional de Novela Ciudad de
Bogotá 2006, nos habla acerca de su obra, de sus
personajes, de sus motivos y de su estilo.
¿De dónde surge la idea de escribir esta novela?
La idea surgió de la imposibilidad de huir de muchas
cosas. La imposibilidad de huir de las
responsabilidades, de los recuerdos, del presente y,
en cierto modo, esto se convierte en una enfermedad.
Por eso la novela surge como la situación de un
enfermo que quiere escapar y no tiene otra
alternativa, escapa o muere. En ese sentido uno
puede morir de rutina, de obligaciones, de
compromisos y puede morir justamente por la
imposibilidad de pensar en las cosas que uno
realmente necesita. Pero en la novela el escape
nunca se da realmente, él personaje se queda en un
umbral igual que el resto de los personajes. Creo
que lo esencial siempre es el viajar. De lo que se
trata no es de escapar definitivamente sino de
intentar esa fuga y de todo lo que se puede lograr
durante la fuga.
Hay una situación de caos total, según como lo
plantea el libro. ¿A qué obedece ese caos?
Si. Es una situación de guerra. Alguien me preguntó
por qué escribía sobre la guerra y yo le contesté
que en una guerra pasan muchas cosas. En una guerra
nadie sabe qué determinación tomar y eso nos pone
frente a un sinfín de posibilidades. Esta es una
guerra vista de una manera diferente: hay límites,
fronteras demarcadas, retenes, requisas… La
intención no era escribir sobre la guerra porque me
preocupaban otras cosas y porque nunca ha interesado
ese tema, me parece que hablar de la guerra es
hablar sobre lo mismo. Pero si se quiere, se puede
decir que terminé hablando de eso de manera
metafórica, las hipérboles que se trabajan hacen
alusión a eso: la imposibilidad de vivir la ciudad
de otra forma diferente. La urgencia de estar
rindiendo cuentas a otros, de estar informando
siempre y la imposibilidad de sustraerse a esas
intromisiones. Hay una presión muy fuerte siempre,
se vive en una gran paranoia, siempre hay una
multitud que viene y va. Es la guerra de un solo
individuo dentro de esa guerra. Cada uno libra su
propia batalla.
¿Qué papel juega el amor dentro de la historia?
Por principio no creo que el amor resuelva nada y
que a veces se convierte en un estorbo, en una
piedra en el zapato. El amor en muchas ocasiones nos
incomoda para llevar a cabo las cosas esenciales de
la vida. La gente usa una frase común: no se puede
vivir sin amor. Pero es sólo eso, una frase. Pienso
que hay otras posibilidades de vida diferentes a
esa. Nunca pensé que en esta historia existiera la
posibilidad de que alguien amara a alguien. La
guerra ni siquiera permite eso y el amor tampoco
puede acabar con la guerra, así como tampoco puede
ser una talanquera, un conjuro contra la guerra.
Precisamente la guerra se instala en el corazón de
los hombres justamente porque ya no hay amor y
tampoco interesa. En la novela hay momentos de
erotismo y otras cosas que no tienen nada que ver
con el amor.
¿Cuál es la diferencia entre esta novela y la
anterior?
Es total. En esta novela hay ausencia total de
color. No hay matices. Se puntualiza siempre en las
cosas que están ocurriendo. La primera novela fue
narrada en primera y tercera persona. Esta novela la
primera persona maneja la historia. En la otra
novela, -dicen, no lo digo yo- está siempre presente
el sentido del humor, es la historia de un viejo
jubilado y de cómo se va desmoronando una familia
desde dentro. En cambio, esta la historia de un
individuo sin nada, sin amor, sin familia, sin nada.
Todo lo que tuvo alguna vez ya está muerto, por eso
esta historia no admite el menor chiste. De pronto
admite ironías pero no admite el humor, aparte del
humor negro. El personaje está en una constante
reflexión desde su interior, está escapando de la
muerte sin saber a dónde va. Esta novela es mucho
más elaborada, más seria. No es que la otra no lo
sea. Pero pienso que esta fue más trabajada.
¿Qué papel juega la ciudad en la historia?
Lo esencial es la ciudad. Pero la ciudad también
está cambiando totalmente. Habría que partir desde
allí. La palabra desplazamientos se menciona varias
veces en la novela. La gente habla de desplazamiento
con frecuencia, pero este es un hecho real y
fundamental en la historia de los hombres.
Desplazamiento ha habido desde que el hombre empezó
a enfrentarse con el vecino, aquí o en Europa o en
Asia, porque es la imposibilidad de compartir o de
convivir con otros. Se desplazan los afectos, se
desplazan los hijos y los padres y este hecho es
siempre doloroso. En esa medida la ciudad es el
reflejo de lo que viven sus habitantes.
“Me he perdido de tantas cosas durante mi
enfermedad. Quiero saber más y las mujeres se
apresuran a explicarme que la constante ida y
venida de la gente ha convertido la ciudad en una
serie de zonas vedadas, repleta de fronteras,
salvoconductos y santo y señas”.
Es una lástima que el espacio no nos alcance para
hablar más sobre esta novela tan interesante y su
autor. Nos hubiera gustado comentar sobre el bus del
manicomio, el cadáver robado, la pianista… en fin,
tantas otras situaciones que hace de esta novela una
verdadera obra, no en vano le han otorgado tal
premio.
*Escuela de Estudios Literarios,
Univalle.
mavipoce@gmail.com.
Fotos: Archivo
|