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FLORES DORADAS QUE FASCINAN A OCCIDENTE

Por: Gustavo Adolfo Zapata Rico.

La maldición de la flor dorada, la más reciente película de Zhang Yimou, y nominada al Óscar por mejor vestuario, es una obra para consentir a los ojos y sufrir con oscuras pasiones.

 

Título en español: La maldición de la flor dorada. Director: Zhang Yimou. Año: 2006

 

Después de Héroe y La casa de las dagas voladoras, Zhang Yimou vuelve con una película desbordante de colores y escenas de acción fascinantes por su majestuosidad. La maldición de la flor dorada está ambientada en el siglo X, bajo la Dinastía Tang. El emperador regresa con su segundo hijo, Jai, para celebrar, como es tradición, el Festival Chong Yang  (Festival del Crisantemo), pero los secretos más siniestros de la familia serán revelados y desatarán ríos de sangre.  

Zhang Yimou, Wu Nan y Bian Zhihong, como guionistas, se basaron en un clásico dramático del siglo XX: Thunderstorm, obra del autor chino Cao Yu, la cual habla de una familia de industriales en los años 30 que se descompone, argumento en el que se sostiene para discutir temas como el poder y la ambición. Los guionistas de La maldición… toman esta historia y la ambientan once siglos atrás para crear un drama épico que nos recuerda la forma como Shakespeare leyó la sociedad inglesa.

El filme, mezcla de melodrama y acción, nos satura con dorados y verdes, pero no en el sentido de hastiarnos; por el contrario, ver cada toma es darle de comer de un plato muy exquisito a los ojos. Las paredes del palacio están cubiertas por cristalería artística china y los vestidos, diseñados por Yee Chung Man, reflejan la suntuosidad de la familia imperial. Todo lo anterior para llegar a “Oro y jade en el exterior, podredumbre y decadencia en el interior”, viejo proverbio chino que sintetiza la vida de la familia imperial. 

Además del espectáculo visual, Zhang Yimou sumerge al espectador en una historia llena de tensión, incluso de suspenso, al obligarnos a asistir, impotentes, al envenenamiento de la emperatriz. También encontramos constantes universales como la envidia y el resentimiento. El incesto: madre e hijastro, y el  padre como poder absoluto: el emperador. Cada uno de estos factores es tratado sin moralismos, aunque conservando el patrón melodramático de buenos y malos. 

Las actuaciones son aceptables, no tan perversas como para odiarlas ni tan buenas como para recordarlas. Lo que sí es claro es que la participación  de Gong Li, Memorias de una geisha (2005), Adiós a mi concubina (1993), Sorgo rojo (1987), entre otras, es determinante, sobre todo para aquellos que les gusta seguirles la pista a sus actrices favoritas. Aquí la encontraran espléndidamente vestida con un prominente escote (sospechosamente Hollywoodense).

Zhang Yimou es uno de los directores chinos más apetecidos por Occidente; por tanto, uno de los que más vende. Sin duda, La maldición de la flor dorada satisface las exigencias del mercado, llenar salas y vender DVD’s, como también llenará las expectativas de quienes asisten a cine con sed de apreciación estética.  

*Estudiante Licenciatura en Literatura gudazari@univalle.edu.co