Evento – ¿Qué significa historiar la literatura?

¿Qué significa historiar la literatura?

Noé Jitrik y la “Historia crítica de la literatura argentina”


Por: Mateo Fajardo
Estudiante de Lic. en Literatura




Noé Jitrik

Noé Jitrik, escritor, ensayista e investigador argentino.


La Escuela de Estudios Literarios y su Grupo de Investigación en Narrativa Colombiana invitaron los días 25 y 26 de abril al profesor Noé Jitrik a la Universidad del Valle para que hablara, a propósito de la culminación de su “Historia crítica de la literatura argentina” en doce volúmenes, acerca de ¿Qué significa historiar la literatura de un país? Con la confección del doudécimo volumen, el escritor argentino está a punto de concluir una experiencia académica y editorial de casi treinta años como director general del ambicioso proyecto, cuyo éxito es probable que sirva de aliciente para replicar en otros países latinoamericanos el empeño de semejante publicación. No quiere decir que el destino de su influencia esté circunscrito al ámbito de América Latina, sino que el esfuerzo de independencia intelectual respecto a las autoridades y directrices europeas, sin pretender con ello ninguna desvinculación absoluta o desconocimiento voluntario –ningún ilusorio e insensato comenzar de cero–, es un ilustre ejemplo para los académicos de estas latitudes que se allanan fácilmente a la sanción extranjera. La tarea de hacer una historia crítica de la literatura argentina es el resultado de una larga maduración que está unida a su trayectoria vital como escritor. Durante la primera sesión del encuentro con el grupo de investigación, el profesor Jitrik habló de la génesis, las vicisitudes de su concepción y la puesta en marcha del proyecto; durante la segunda atendió a las preguntas de los investigadores e invitados . Es evidente para cualquiera que lo haya escuchado que un buen texto sobre sus intervenciones bastaría con transcribir cada una de sus palabras… tan lúcido y ordenado es el discurso.

La biblioteca virtual Miguel de Cervantes cuenta con un portal dedicado al autor en donde ofrece una breve semblanza de su vida, escrita por Roberto Ferro, colaborador y amigo cercano, un extenso currículum de sus publicaciones listadas cronológicamente hasta el 2016, algunos de sus libros en formato pdf y html, unas cuantas fotografías, videos y ciertos enlaces de interés. La biografía del profesor Jitrik tal vez pueda contemplarse como una ofrenda al pensamiento. No hay dato consultable que de alguna manera no refiera a su labor intelectual. En lo atinente al origen de la “Historia crítica de la literatura argentina”, la concepción de su idea y los pilares de su ulterior desarrollo atravesaron por tres momentos determinantes; los tres, como era de esperarse, relacionados con el ejercicio de la docencia. En su intervención el profesor Jitrik confiesa que “es una especie de desafío hablar de algo que uno ha contribuido a hacer. Es como contar cómo uno ha construido una casa: cómo comenzó la idea, qué se encontró, qué quiso ser, qué grado de ejecución tuvo y qué grado de realización; una especie de ritmo histórico entre satisfacción por lo que se iba logrando y ciertas reservas porque no se lograba del todo como uno quería… en fín, todo proyecto humano de largo alcance tiene estas características y, como todo proyecto, tiene su momento de origen, a menos que responda a una obligación institucional que se produce como obligación en otra parte y que viene a llenar, a saturar un hueco. Es probable que una institución, como una academia, por ejemplo, piense que falta hacer esto o lo otro y que promueva su realización, o que tenga proyectos sucesivos, que va completando… en fin, este no era el caso. Este proyecto no surge de una obligación, sino que surge de una historia, y la historia es la de muchos universitarios que se han visto obligados a enseñar, a dictar cursos, a cumplir con obligaciones académicas, y que lo han hecho de acuerdo con parámetros más o menos establecidos en principio. En el ejercicio de la docencia a todos nos ha pasado que en la realización pedagógica o transmisora de lo que estábamos haciendo había ciertos problemas que nos suscitaban algunas reflexiones, nos suscitaban la posibilidad de algunas modificaciones, nos hacía cambiar año tras año en razón de las novedades que se iban produciendo en el mundo, de los “alimentos”, por así decir, intelectuales que se nos iban ofreciendo, de las respuestas que íbamos obteniendo, en fin, la variabilidad en ese sentido en una carrera larga de enseñanza tiene estas características. En mi caso particular, y ese es el remoto origen de esta idea, fue el ser llamado a ejercer una cátedra universitaria de la enseñanza de la literatura argentina, siglos XIX y XX, en una universidad del interior del país, la Universidad de Córdoba…”

Noé Jitrik

Noé Jitrik en las instalaciones del periódico La Palabra, abril de 2018
Foto: Julio César Pino Agudelo


En ese momento, el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955 y la consecuente instauración de una dictadura lo obligan a exiliarse en Francia. Allá, donde vivió entre las décadas de los años 60 a 70, asiste al auge de la teoría literaria y de las perspectivas críticas que ayudan a nutrir el abanico de elementos analíticos para el abordaje de la temática argentina. Instalado nuevamente en su país para el año 1973, se hace cargo de la cátedra de Literatura Hispanoamericana de la facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. Poco tiempo después, la que fue la última dictadura determina su traslado a México en donde prosigue con su labor de docente e investigador en El Colegio de México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Regresa definitivamente a la Argentina en 1987 y retoma la cátedra de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Buenos Aires. En 1997 la editorial Emecé le hace la propuesta de adelantar el proyecto de una historia crítica de la literatura argentina, la cual acepta y empieza a ejecutar durante ese mismo año.

Ahora bien, continúa el profesor Jitrik, “en una historia de la literatura, ¿qué es lo historiable? ¿Se puede dar por sentado lo que sea que sea lo historiable? Por lo tanto, si es una historia de la literatura, ¿qué se considera literatura como para recogerla en una historia? Y, en consecuencia, de ¿qué es la literatura?, si es una práctica, una institución, empiezan a derivar una serie de preguntas que son bastante inquietantes pero que tienen interés porque se acercan a este fenómeno global con el cual muchos vivimos sin preguntarnos sobre su definición, dando por sentado que descansa sobre conceptos firmes”. Llama la atención la coincidencia con las formulaciones, consignadas en el primer capítulo del libro “Aproximaciones” (1986), del autor colombiano Rafael Gutiérrez Girardot, que seguramente el profesor Jitrik no desconoce, acerca de los problemas de una historia de la literatura latinoamericana, cuya premisa inicial parte igualmente de la discusión en torno al la definición del objeto. Ambos reconocen el aporte de Pedro Henríquez Ureña en el abordaje crítico de este tipo de historias, ambos difieren de una perspectiva meramente cronológica y espacial en el ejercicio de historiar, descreen de la visión nacionalista decimonónica que pretende buscar en la literatura una manifestación esencialista de cualidades propias que diferencien, regularme en un sentino antagónico, a un país de otro y, sobre todo, rescatan la noción de proceso en la labor historigráfica, es decir, la noción según la cual el desarrollo de determinado fenómeno está vinculado no solamente con los elementos propios de su campo sino también con el desarrollo de la sociedad en que se inscribe, esto es, que la literatura no es ajena a los movimientos de la política, de la economía, de las otras disciplinas, que su dominio no está circunscrito al ámbito del lenguaje. Finalmente, cuenta el profesor Jitrik, “la idea era más o menos la siguiente: la historia, lo que se conoce como historia, es un relato, es un conjunto de relatos, y todos los relatos tienen una estructura narrativa. Las historias, estrictamente hablando, griegas y las latinas son relatos, pero ¿relatos de qué? En el caso de estas historias, relatos de personajes importantes que gravitaron sobre los acontecimientos de la cultura griega o latina. En las historias de la literatura ulteriores el héroe no es el general, no es el iluminado, el místico, lo que sea… es el texto o es el autor. Consideramos entonces los textos, dejamos de lado a los autores e intentamos narrar lo que los textos nos siguen diciendo. Concebir entonces una historia de la literatura como un gran relato y como todo relato orgánico del siglo XIX, en capítulos, cuyo final de cada uno abre a un nuevo capítulo, es decir, hay puntos de transición en ese relato de la literatura. Para hacer ese relato, primero cada capítulo debe tener una definición, tiene que poder ser definido en relación con un momento en el cual se dan ciertas experiencias que señalan algo propio del desarrollo de ese objeto que llamamos la literatura argentina. Pensé en esos momentos y se me ocurrió un programa de doce capítulos”.

Teleconferencia realizada con el apoyo de La Escuela de Estudios Literarios y la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual – DINTEV, de la Universidad del Valle.

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