Evento – Sin marimba no hay Petronio

Sin marimba no hay Petronio

Por: Lorena Tello Gálvez
Estudiante Lic. En Literatura




Agrupación Cañaveral de Timbiquí, ganadores del el bombo golpeador en la categoría de marimba y cantos tradicionales.
Foto: https://petronio.cali.gov.co/?p=4082015


Por entre las vallas de seguridad que dividen la entrada al Petronio y su interior, logré divisar uno de los instrumentos más representativos de la cultura del Pacífico colombiano, varios de ellos, dispersos en diferentes casetas de instrumentos musicales. Al acercarme la marimba resonó en mí como en todos los demás asistentes. Dicho momento acústico se difundió a tal punto que reunió a varios expectantes alrededor. Sin embargo, ese pequeño deleite musical no se comparó con la experiencia de bailar entre el público. En el concurso musical estremeció a la mayoría, al unísono de las melodías, siendo la marimba la protagonista, entre todos los instrumentos. Todos movían sus pañuelos hacia arriba, parecían olas de manos con tela entre ellas. Los artistas agitaron a miles de espectadores, entre ellos, acompañantes de los mismos participantes. Ese fue el caso de la agrupación Bejuco, puesto que varios fanáticos del mismo pueblo donde comenzaron, Tumaco, habían asistido para apoyarlos. Dicho nombre se escuchaba en medio del tumulto, voces triunfantes y orgullosas de haber nacido en el mismo pueblo y de la persistencia de estas agrupaciones, puesto que por el medio musical el mensaje de estas canciones cargadas de significación histórica, política y cultural del Pacífico, ha podido de alguna forma hacerse escuchar en el resto del país y del mundo.

La Marimba lo es todo en la música del Pacífico, pero entra más en el sur -dice Absalón, un joven marimbero quien desde hace 8 años lo acompaña este instrumento. El sonido de la marimba me recuerda al agua, la naturaleza y es que eso crece con uno ahí, por ejemplo mi abuelo fue uno de los grandes músicos del pueblo. Y dejando de nuevo la conversación volvió al trance y sus manos hablaban por sí mismas al entrar en contacto con la marimba. Siéntese acá y toque, resolvió decirme, pero ante mi inexperiencia me negué a intentarlo, solo seguí preguntándole sobre las partes de ese instrumento tan particular.

Con eso cerró nuestro corto y sustancioso diálogo, mientras el sonido acuoso en los canutos de guadua – como él los llamó – y el golpeteo en el teclado de madera, resonaba en nuestros cuerpos. Existen diferentes versiones del origen de la marimba, raíces africanas o mesoamericanas, sin embargo, a nuestro país llegó primero a Tumaco y se expandió su influencia hacia Buenaventura para quedarse después en Guapi. En ese último lugar siguió su evolución hasta pasar de la madera a la chonta, material extraído de una palmera que lleva ese mismo nombre. Desde entonces ha acompañado diversos géneros y agrupaciones de toda esta zona y por medio del Petronio Álvarez se ha podido expandir.

Además, la letra bajo estos ritmos calidosos ha acompañado fuertemente la resignificación de la lucha ancestral y guarda un trasfondo simbólico que persiste y trata de llegar a quienes desconocen su historia. Es la música y son estas palabras las que al ritmo del guazá, la marimba y la voz de las cantoras, una forma de unión entre los asistentes hacia la cultura del Pacífico, o al menos un primer acercamiento acertado desde una perspectiva cultural.

Volviendo al escenario, el concurso acrecentaba la emoción, cada grupo que pasaba a la tarima giratoria era un nuevo éxtasis para la gran mayoría del público y ya el último día a pesar del cansancio y el ajetreo de esta gran fiesta, las expectativas de los asistentes estaban a la altura de las luces del escenario. Muchos lograron saciar lo que esperaban del espectáculo final; otros se llevaron un sin sabor inexplicable ante el resultado de la fusión de dos géneros de estéticas bastante alejadas. Por otro lado, quien se llevó el bombo golpeador en la categoría de marimba y cantos tradicionales fue la agrupación Cañaveral de Timbiquí; el premio a mejor intérprete de marimba profesional fue para Alexis Montaño y en la modalidad libre de marimba, el galardón lo recibió Kevin Andrés Santos.

Todas esas noches empapadas de sudor en la ropa y pañuelos iban avanzando con cada canción y a pesar de los otros géneros, era el primer golpe de marimba el que movía los corazones hambrientos de ritmo Pacífico, entre tragos de viche, crema de viche, arrechón o como muchos vendedores los ofrecían: lleve el levantamaridos. Sin marimba no hay Petronio, pensé.

Por un momento cerré los ojos y me dejé llevar por la multitud; la energía se acumulaba, poca distancia me separaba de los demás. Pronto olvidé estar lejos del escenario, pero el ambiente era tan cálido como en la primera fila. Al abrirlos logré identificar diferentes tipos de asistentes y su reacción ante la música, algunos no lograban controlar ese llamado interior que había crecido con ellos; por otro lado veía algunos turistas y al resto, que al ritmo disfrutaban de la música. Así fue como todos se sumían en ese mismo ambiente y vibraban con el golpetear del teclado, a excepción de otros que solo estaban plantados observando el suceso general del espectáculo. En ese momento recordé la respuesta de Absalón y resolví que efectivamente la marimba presenta una melodía autóctona y particular de las costas pacíficas que acarrean consigo toda una historia y que su ritmo asemejándose a sonidos de agua nos llama a mover y a estremecer el gran porcentaje de agua en el interior de nuestros cuerpos.




Cañaveral de Timbiquí.
Foto: https://petronio.cali.gov.co/?p=4082015


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