Evento – Semana Cultural de las Lenguas Indígenas

Semana Cultural de las Lenguas Indígenas

El 2019 ha sido declarado por la ONU como el año de las Lenguas Indígenas. Con este telón de fondo, en la Universidad del Valle se celebró la Semana Cultural de las Lenguas Indígenas entre el 2 y el 9 de agosto para rendir homenaje a los 65 lenguajes naturales sobrevivientes en el país.

Por: Daniela Páez Avilés
Licenciada en Literatura




Afiche del evento.
Foto: https://www.univalle.edu.co/arte-y-cultura/semana-de-las-lenguas-indigenas


Una de las mejores maneras de facilitarnos la comprensión de la intrincada teoría lingüística sobre el origen de las lenguas, es remontarnos al pasado e imaginarnos a una comunidad que habitaba en medio de la naturaleza. Su entorno les creó la necesidad de entenderlo, de traducir sus sentidos y, por tanto, de replicarlos. Fue así como los sonidos de los árboles, del viento, de los animales, del correr del río y de la montaña, se convirtieron en fuentes de sabiduría y, al imitarlos, se expandieron en un lenguaje articulado gracias al cual el ser humano explicó en sus mitos el porqué de su existencia.

Según esta teoría, aunque ahora no seamos conscientes de esa conexión en las lenguas que hablamos (el español, el inglés, el francés y otras llamadas “dominantes”) estas fueron en sus orígenes lenguajes naturales; es decir, como lo explicó en el evento el taita Jesús Aranda: “una constante conversación con la naturaleza.” No obstante, dicha conexión no se encuentra hoy perdida del todo, ya que los pueblos indígenas, a través de las luchas que han sostenido durante cinco siglos, han logrado salvaguardar muchos de estos lenguajes naturales en sus cosmovisiones y modos de vida.

El 2019 ha sido declarado por la Organización de las Naciones Unidas como el año de las Lenguas Indígenas. El comité de la organización destaca que “de los casi 7.000 idiomas existentes, la mayoría han sido creados y son hablados por pueblos indígenas que representan la mayor parte de la diversidad cultural del mundo. Sin embargo, muchas de estas lenguas están desapareciendo a un ritmo alarmante, ya que las comunidades que las hablan se enfrentan a reubicaciones forzadas, desventajas educativas, pobreza, analfabetismo, migración y otras formas de exclusión social”. Por lo anterior, y, dado el poco o nulo reconocimiento que tienen estas lenguas por los conocimientos milenarios que conservan, el 2019 se postula entonces como el año en el que se deben ejercer acciones contundentes para preservarlas, revitalizarlas y promoverlas. Con el emprendimiento de estas acciones se busca contribuir a una mejor calidad de vida para las comunidades y también al mutuo aprendizaje entre culturas.

Con este telón de fondo, se celebró la segunda versión de la Semana Cultural de las Lenguas Indígenas entre el 2 y el 9 de agosto, como un homenaje al esfuerzo y a la lucha que han llevado a cabo los pueblos indígenas en la supervivencia de 65 lenguajes naturales en el país. El logo del evento está conformado por una espiral que circunda una tulpa, la cual, en el decir de Euler Mimalchi, vicegobernador del Cabildo Indígena universitario, “son los cimientos donde se asienta el fuego. Son nuestros principios familiares, de la comunidad, los mundos espirituales, la cosmovisión y la autoridad.” Semejante a estos cimientos, los pilares sobre los que se asentó el fuego armonizador del evento fueron: la lengua, la cosmovisión, la memoria y la identidad.


De izquierda a derecha: Luis Tumiñá, Alcalde del pueblo Misak; Javier Fayad, coordinador del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos de la Universidad del Valle – Sede Norte del Cauca; Taita Jesús Aranda, Coordinador de la Misak Universidad, mostrando el sombrero “Tampalkuari” y explicando su cosmovisión; Manuel Trino, estudiante de la Misak Universidad, cerca de graduarse. Sala Baena, Escuela de Ciencias del Lenguaje.
Foto: Daniela Páez Avilés.


Con el fin de avivar ese fuego, el Cabildo Indígena de la Universidad del Valle, apoyado por el Área Cultural de la División de Bibliotecas, el Centro de Lenguas y Culturas (CLC) de la Escuela de Ciencias del Lenguaje, la Escuela de Ciencias del Lenguaje y la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, presentó un programa que giró alrededor de la diversidad lingüística y cultural de las comunidades indígenas: los retos de la enseñanza de las lenguas en el contexto universitario –políticas de inclusión y acompañamiento a los estudiantes de estas comunidades–; las cosmovisiones y tradiciones de los pueblos, y la historia de sus asentamientos en el Pacífico colombiano.

Se llevaron a cabo ponencias y conversatorios guiados por estudiantes representantes del Cabildo, autoridades de los territorios Nasa, Misak y Pastos como fueron: el Mayor Aldemar Ruano, comunidad Pastos; Mama Bárbara Muelas y Taita Jesús Aranda, comunidad Misak; Luz Mery Chepe y Manuel Sisco, comunidad Nasa, y profesores de la universidad investigadores de etnolingüística, antropología, arqueología e historia de las comunidades y de sus territorios. De la programación se destacan: la importancia de las mujeres indígenas en los medios de comunicación; la presentación del libro “Gramática del Nasa yuwe” de la profesora Rocío Nieves Oviedo; un taller de tejidos Misak y Nasa, otro de cómic sobre héroes ancestrales y un ciclo de cine indígena que presentó documentales locales con variedad de temáticas sociales en contextos indígenas. Finalmente, se presentaron diversas lenguas indígenas a través de carteles separados por regiones. Estos contaban con un código QR que daba al público la oportunidad de escuchar las lenguas y de participar en un concurso en línea para traducir algunas de ellas.

Al preguntarle a Carely Londoño, gobernadora del Cabildo universitario, y a Euler Mimalchi sobre cómo había sido creado el evento, a pesar de haber conversado por separado con ellos, sus respuestas coincidieron. Contaron que habían visto cómo la Escuela de Ciencias del Lenguaje desarrollaba a lo largo del año diversos eventos relacionados con culturas extranjeras y, entonces, menciona el vicegobernador: “entra el cuestionamiento: si vemos para afuera entonces hay la necesidad de ver para adentro”. Con base en este razonamiento y con la guía del anterior gobernador, Gabriel Cuatín, el Cabildo desarrolló el proyecto y lo propuso a la Escuela de Ciencias del Lenguaje. Este año se llevó a cabo su segunda versión y, en comparación con la anterior, esta recibió mayor apoyo de la comunidad universitaria. “El año pasado había no más 20 personas en el auditorio, ahora mira todos los que se quedan de pie”, dijo Catalina López, gestora del Área Cultural del Centro de Lenguas y Culturas de la Escuela de Ciencias del Lenguaje, mientras señalaba hacia el fondo de la Sala Baena, la cual tiene una capacidad media para 80 personas. “El año pasado hicimos algo muy tímido con el museo –continúa– y, además, la participación también fue baja debido al paro . Esta vez vino el director del museo y también la directora de la escuela de Música para presentar sus investigaciones, lo que muestra que ya está el apoyo de otras facultades”, concluyó.


Estudiantes indígenas de la universidad tras el conversatorio “Reflexiones en torno a las experiencias de estudiantes en contextos universitarios”. De izquierda a derecha: Euler Mimalchi, Vicegobernador del Cabildo, comunidad Pastos; Andrés Cuaical, comunidad Pastos; Luis Tróchez, comunidad Misak; Carely Londoño, Gobernadora del Cabildo, comunidad Wachina; Julia Vivas, comunidad Nasa, y Fernanda Quitiaquez, comunidad Pastos. Sala Baena, Escuela de Ciencias del Lenguaje.
Foto: Daniela Páez Avilés


Tras la culminación de la presentación de “Los hablantes prehispánicos del Valle del Cauca”, en la que se mencionó que la historia pre-colonial de nuestro continente representa el 90% de la historia total del mismo, aunque en el colegio solo nos enseñen la de la Conquista, un profesor de la universidad que hacía parte del público pidió la palabra para decir lo siguiente: “No entiendo por qué tanto pesar porque los indígenas de ahora no recuerden su pasado. Eso ya pasó hace miles de años”. Mientras conversaba con Euler Mimalchi quise saber su opinión sobre dicho suceso. Euler miró momentáneamente al suelo, como para pensar qué responder, y dijo: “Somos memoria. Yo soy mis padres y ellos mis abuelos y así sucesivamente… cuando uno estudia el pasado sabe de dónde viene y lo que le compete hacer en esta vida en los espacios en que uno llega. La guía esta atrás”. En efecto, los pilares de la tulpa del evento mencionados anteriormente están íntimamente conectados: no existe la lengua sin la sabiduría de los conocimientos preservados a través de ella; ésta no puede existir sin la memoria y, sin memoria, los pueblos pierden su identidad.

El evento dejó hondas impresiones en los espectadores quienes, a medida que fue avanzando la semana, se convirtieron en participantes al proponer sus inquietudes y conocimientos alrededor del fuego. Este fue el caso en particular de Danilo Burbano, quien vino de vacaciones a Cali desde Pasto y en el bus se dio cuenta por Facebook del evento. Su madre es indígena de la comunidad Pastos y su padre un mestizo. El rechazo de la familia de su padre lo llevó a interesarse por las tradiciones de su madre. “Ahora –mencionó el viernes por la noche antes de regresar a su hogar– me siento completo. Yo tenía como un hoyito dentro…ahora quiero ir al Cumbal a hablar con los abuelitos a que me cuenten los mitos”.


Taller de tejidos Nasa y Misak. Sala Álvaro Mutis de la Biblioteca Mario Carvajal
Foto: Daniela Páez Avilés


Los pueblos indígenas conservan su lengua no solo en el habla sino, además, en las piedras, en las montañas, en las ruanas y en sus sombreros. “Esto no representa el territorio, esto ES el territorio”, dijo vivamente un egresado de Univalle perteneciente a la comunidad Misak, al señalar la ruana de uno de sus compañeros. “Compartir estos conocimientos y fortalecerlos en el encuentro –expresó Carely Londoño– fue uno de los grandes propósitos de la semana”. Pero, estos conocimientos no deberían quedarse en una charla o en un documental, porque como lo dijo Euler Mimalchi: “el prejuicio y la romantización de lo indígena son lo mismo. Ambos distancian”. Antes bien, según la elocuencia y sabiduría de Luis Tumiñá, alcalde del pueblo Misak, “una pregunta que podemos hacernos es cómo en verdad podemos dar ese paso para conservar nuestros territorios, ese paso para ir a lo que es necesario y pertinente para construir una vida colectiva. Preguntarnos qué tan colonizados nos encontramos ahorita, porque bien podemos hablar de muchos temas y presentar muchos videos, pero si nosotros no empezamos a sacar esas energías internas que no nos permiten entender al otro, no nos permiten escucharlo, no nos permiten construir comunidad, ¿cómo vamos a construir vida? ¿Cómo vamos a aportar para ese buen vivir?”

La noche del viernes 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, terminó en festejo. Se presentó el grupo musical “Yaku”, de Popayán, y el grupo de danzas “Vibraciones del Corazón”. Al finalizar el evento, estudiantes indígenas y no indígenas danzaron juntos como un símbolo de esperanzador reencuentro.




Estudiantes indígenas y no indígenas danzando juntos en el cierre del evento. Bajos de palmas, Biblioteca Mario Carvajal.
Foto: Daniela Páez Avilés.


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