Evento – La recepción de Gabriel García Márquez en el mundo literario bengalí

La recepción de Gabriel García Márquez en el mundo literario bengalí


Por: Mateo Fajardo
Estudiante de Lic. en Literatura




Arundhati Bhattacharya, escritora y traductora hindú especialista en Gabriel García Márquez.
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La profesora hindú Arundhati Bhattacharya fue invitada por la Escuela de Estudios Literarios y especialmente por el profesor de la Escuela, Juan Moreno Blanco, el 24 de mayo para que hablara sobre la recepción de la obra garcíamarquiana en el mundo cultural de Bengala, una región del noreste de India cuya lengua, el bengalí, está en la lista de los veintidós idiomas oficiales de la India y es lengua nacional en Bangladés, es decir, un idioma hablado aproximadamente por quinientos millones de personas, cifra cercana a la población total de América Latina. En 2016 se publicó un artículo suyo titulado “Gabo: el escritor bengalí de América Latina” en la compilación de ensayos editada por el profesor Juan Moreno Blanco en torno a las diversas lecturas que ha suscitado la obra del Nobel colombiano . La conferencia del 24 de mayo retoma y amplía algunos elementos expuestos en el artículo. Cabe anotar que la profesora ArundhatiBhattacharya es catedrática de español en universidades hindúes, ha traducido al bengalí “Memoria de mis putas tristes” y otros textos de autores latinoamericanos; en la primera visita que hizo a Colombia estuvo en diversos espacios académicos diciendo su discurso, además de cumplir el anhelado sueño de conocer Aracataca, en cuya casa natal del escritor realizó todo un ritual de agradecimiento y derramó algunas lágrimas.



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Fue Tolstoi o Chejov quien dijo que para ser universal bastaba con pintar la aldea. En literatura probablemente no hay sentencia que haya tenido mayor fortuna que esa. Novelas tan específicas y tan difundidas como “Madame Bovary”, “El Quijote”, “Crimen y castigo” confirman el aserto. No fue otra la suerte de Gabriel García Márquez. Uno de los elementos que ayuda a comprender la exitosa acogida de esta literatura en el Lejano Oriente, sobre todo la novela “Cien años de soledad”, es el retrato auténtico de una sociedad transida por la experiencia colonial y por una independencia defectuosa. La invitada explicó que si bien no puede decirse que la colonización española en América y la respectiva inglesa en la India hayan sido iguales, ni en términos cronológicos ni en modalidades de explotación, sí hay, empero, similitudes profundas en cuanto a los problemas de configuración nacional que perviven en los países post-coloniales. La realidad feudal regente en el campo, la escandalosa pobreza de las mayorías, el arraigo de unas élites camaleónicas en los organismos de poder, el recurso a las masacres en pro del progreso y la modernización siempre parcial en estos países, siempre encauzados hacia el enriquecimiento de un reducido círculo, son asuntos que no escaparon de la escritura de García Márquez y que, sin proponérselo en su momento, sin permitir que el apremio de la denuncia política determinara el ejercicio de su actividad narrativa, condensó en la región ficcional de Macondo una realidad vital que trascendía las fronteras culturales de sus referentes:

“García Márquez apareció como el mensajero de todo el continente y habló de tal manera que escuchamos la resonancia de su voz, la de esta América, la de la Otredad. La difícil experiencia colonial, la explotación por parte de las grandes potencias del mundo y el sufrimiento constante a que estamos sometidos los habitantes del Tercer Mundo nos impulsaron a bucear en la honda palabra de García Márquez (…). A su vez el capitalismo igualmente desarrollado de manera incompleta e impuesta, introduce a cada individuo en la competencia agresiva del progreso de la que no es posible escapar. Nos hallamos entonces en un laberinto donde se pierde el sentido del amor, de la bondad y de la solidaridad. (…) Esta realidad social del aislamiento y de la desesperanza ya ha predispuesto los requisitos previos de la soledad, así es que en cuanto los lectores bengalíes encontraron la épica de la soledad, no tardaron en identificarse. Se identificaron tanto que algunos literatos bengalíes han encontrado la similitud entre esta soledad y el concepto del sufrimiento eterno del ser humano del Budismo. (…) Otro tema muy importante es el tiempo. Los orientales consideramos el tiempo cíclico, mientras para los occidentales la noción del tiempo es siempre lineal, siempre se dirige hacia el futuro, como si huyera con la flecha lanzada o según la fe cristiana o judía hacia la caída final. Al contrario, estamos regidos por el signo del eterno retorno. Dice un verso sánscrito: “chakravat paribartante dukhani cha sukhani cha”, que significa “la felicidad y la tristeza dan vuelta en la vida como una rueda”.“Chakra” que significa rueda, se refiere al tiempo. En “Cien años de soledad” lo repite incansablemente Úrsula, la gran matriarca de Macondo; el tiempo da vueltas en redondo, por lo que se repiten los mismos hechos. Al final de “El amor en los tiempos de cólera” cuando el capitán le pregunta a Florentino que hasta cuándo podían seguir ese “ir y venir del carajo”, Florentino le responde que toda la vida. Otra vez el tiempo gira como una rueda de ida y venida que da vueltas en la vida. Aunque el panorama en el que están situados sus cuentos y novelas es distinto en muchos sentidos, es la similitud de la filosofía de vida que nos une con la aldea desconocida del Caribe colombiano.”

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