Evento – Gestión de aguas residuales y control de la contaminación del agua

Gestión de aguas residuales y control de la contaminación del agua



Por: Nadia Freire
Redactora de La Palabra




Colombia viene en un crecimiento de la cobertura desde 1985, actualmente estamos por el 92 % en cobertura en agua y un 82% en saneamiento.
Foto: https://blog.fibrasynormasdecolombia.com/las-aguas-residuales-colombia-tratamiento-diferentes-ventajas/


El pasado 1° de julio el Instituto Cinara de la Universidad del Valle, realizó el webinar en mención, contando con dos relevantes ponencias que constituyen una radiografía valiosa sobre la gestión de las aguas residuales y el control de la contaminación del agua en nuestro país. Ponentes: José Luis Acero y Alberto Galvis. Moderador: Edgar Leonardo Quiroga R – Profesor Grupo de investigación Abastecimiento de agua – Instituto Cinara – Univalle, miembro de la Junta Técnica Asesora del RAS (Reglamento técnico del sector del agua potable) en representación de ACOFL. A continuación, una extracción de las dos ponencias.

Ponente: José Luis Acero Vergel, Viceministro de Agua y Saneamiento Básico – Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio – Ingeniero industrial de la Universidad de los Andes – Tema: Tratamiento de aguas residuales en Colombia: realidades y retos.

América Latina en la década de los 80 llega a una cobertura estimada entre el 70 y 80% de cobertura en saneamiento y en agua, mientras que Europa ya estaba llegando a la universalización. Colombia viene en un crecimiento desde 1985, actualmente estamos por el 92 % en cobertura en agua y un 82% en saneamiento.

Los retos son grandes de aquí al 2030 que es la meta trazada de la universalización conforme los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), y han evolucionado. Antes la prioridad era el acceso universal, una aproximación bismarquiana a todos los servicios del Estado. Solo los servicios públicos, teniendo la prioridad de “llegar a todos”, posteriormente la preocupación es la calidad, luego la continuidad y el tratamiento. El propósito es incluir a la mayor parte de la población, pasar de acceso universal a servicio universal, allí se incluyen los temas de calidad y sostenibilidad. Los retos consideran cerrar las brechas de coberturas y calidad entre las zonas urbanas y rurales, y también las brechas subregionales.

Importante observar los cambios de enfoque, los cambios de las ciudades como centro de desarrollo. La segunda mitad del siglo XX, vio cómo América Latina tenía una urbanización acelerada; a falta de planificación en esos procesos de expansión se generaron ciudades menos amigables e incluyentes. Ahora el enfoque es la aproximación a la seguridad hídrica y garantizar la sostenibilidad ambiental de la ciudad, de la urbe y su territorio. Además de la competitividad del mismo, ya que no son los países los que compiten en un mundo globalizado, sino las regiones, son las áreas metropolitanas. Colombia no compite con Francia, compite Bogotá y la sabana, con la zona metropolitana de Johannesburgo, compite Medellín con Lyon, Francia. Compiten en la aproximación de tener una seguridad hídrica, en lo bien hacen el tratamiento de aguas residuales, qué tan incluyentes son, estos temas sopesan para calificarlas como exitosas en un mundo globalizado.

La sostenibilidad, va más allá del sistema, e involucra a las empresas. Pasamos de empresas estatales, de un enfoque local, a empresas públicas, privadas o mixtas, con enfoques regionales. En el marco de competitividad y sostenibilidad, el desafío actual es mejorar la eficiencia de estos prestadores. Pese a los avances, el país tiene retos grandes en sostenibilidad ambiental y seguridad hídrica.

Sobre el tratamiento de aguas residuales, Colombia tiene un nivel inferior a otros países de la región. Este tema en el mundo responde a políticas de largo plazo, no responde a iniciativas de gobierno, sino a iniciativas de Estado. En la segunda mitad del siglo XX vemos cómo los estados toman las riendas de las políticas del tratamiento de aguas residuales. En Europa es un tema de la posguerra. En los años 60 se empiezan a consolidar las políticas de descontaminación de los ríos, el tratamiento de aguas residuales. Que el gobierno central estableciera políticas de descontaminación fue clave; Colombia llegó a esta instancia en el año 2004, a partir de allí se conoce la situación de uestros ríos, el estado del tratamiento. En el año 2004 solo teníamos un 8% de tratamiento de aguas residuales; al 2020 hemos dado un salto de 40 puntos porcentuales. Sin embargo, al compararnos con otros países, hoy estamos en un 49,3%, frente a Chile con un 100%, Alianza del Pacifico con un 78,9% y México con un 57%. Después de Colombia está Brasil con un 40%.

En el 2018 recibimos con un 42%, actualmente estamos a un 49%, causando la entrada de la PTAR de Bello que venía en tránsito hace varios años. El punto relevante en esta aproximación, es observar que este es un sector que requiere de muy buena planificación, además no solo por la complejidad de los proyectos, también por la complejidad técnica.

En Colombia menos de la mitad de los municipios tratan sus aguas residuales y menos del 50% de las aguas residuales son tratadas. El estimado es cerrar en este gobierno con el 56% de aguas tratadas a nivel nacional. La mitad de los municipios tienen algún tipo de sistema tratamiento de aguas residuales no todo es PTAR. Esto varía según las características de la ciudad, o del territorio. Así que municipios que no tienen la capacidad, que depende sólo por ejemplo estratos 1 y 2, pretender cubrir o dar un salto en costos operativos que impacten las tarifas de las familias, no es favorable desde el punto de vista de sostenibilidad, no es inteligente. Así, también hay sistemas que todavía utilizan formas de oxigenación y sistemas alternativos que no necesariamente tienen que ser plantas de tratamiento de aguas residuales. ¿En términos regionales cómo estamos?

La carga contaminante obviamente por cuenta hidrográfica es asimétrica con el agua residual tratada en la región andina es donde más se descargan aguas residuales. ¿Qué hacer para realizar un mejor reúso del agua?, esto es un tema estratégico, también desde el punto de vista económico, social y también inclusive como un nicho de negocio del sector. Hoy tenemos volumen de aguas residuales reusadas de cero, comparado con América Latina que está en 876 y EEUU en 3380 millones de m3 / año. Siguiendo las recomendaciones de La Academia y del consenso mundial sobre sobre la universalización y sobre el tratamiento a la ciudad después nosotros tenemos el Programa de Saneamiento de Vertimientos.

En el marco del programa se tomó la primera línea base en el 2002-2004 con 8 % de tratamientos residuales, veinte años después subimos 40 puntos, y vamos a terminar la meta al 2022 en 54%, para dejar al país encaminado hacia el 2030 para alcanzar un 68% de aguas residuales tratadas ¿Cuál es el marco de trabajo de este programa?, priorizar las cuencas con mayor carga contaminante, se utilizaron inicialmente 10 cuencas, entre ellos: el río Bogotá, el río Medellín, río Chinchiná, el río Consotá en Quindío y el río La vieja. A partir de estos, se ha trabajado en conjunto con las administraciones locales, las corporaciones autónomas, con los departamentos, que empezaron a hacer bolsas para invertir en estas plantas de tratamiento. Desde el 2010 al 2017 se llevaron a cabo nueve proyectos por un valor de 460 mil millones de pesos en seis cuencas intervenidas y directamente fueron nueve los municipios beneficiados.

En este periodo 2018 – 2022 será proyectar y continuar con cuatro proyectos para un total de cuatro cuencas intervenidas para llegar a esas diez que se habían propuesto desde el principio. Esto impacta a casi el 40% de la población de Colombia.

Los procesos de largo plazo son más complejos desde el punto de vista político, ya que se demoran tanto las estructuraciones, teniendo en cuenta que son tan onerosos, puede que no coincidan con los periodos en una misma administración distrital. La constancia, la perseverancia, la paciencia y la disciplina en este sector, son claves para estructurar estos proyectos. Se demoran tanto las estructuraciones, porque la voluntad inicial puede estar expuesta a los choques económicos y al cambio de prioridades. Entonces asegurar esos recursos que son tan onerosos de diferentes fuentes es difícil. Por tal motivo, incluimos la aproximación de las alianzas público-privadas.

Para incluir un mayor número de ciudades sobre al tema del reúso, se tiene en cuenta un consenso internacional sobre la necesidad de reusar las aguas residuales, los programas que han venido adaptando en diferentes países no sólo en la región, sino en todo el mundo, nos dan o se dan cuenta de lo positivo que es esta agenda. Esto es muy importante desde el punto de vista de la seguridad hídrica y el aumento de la demanda hídrica. Un ejemplo son las exportaciones chilenas basadas en recursos que necesitan recurso hídrico, las cuales necesitan agua para desarrollarse. Entonces no es simplemente el crecimiento poblacional el que pone presión sobre sobre las fuentes hídricas, sino además también las actividades económicas.
Observando el caso de Chile desde los 80 y 90 empieza a tener una relevancia mayor en los mercados mundiales de sus productos, hablando de la trucha, salmón, frutas, cobre, los cuales requieren agua para su explotación y producción, digamos le ponen una mayor carga. Nosotros deberíamos estar a un 42%, o sea, si en este momento estuviéramos haciendo reúso de las aguas que tratamos, podríamos cubrir el 10% la demanda de agua agrícola del país. Al 2030 con un 68% de tratamiento de aguas residuales, si lo hacemos bien, podremos cubrir el 15% de la demanda por agua en el sector agrícola y podríamos llegar hasta el 23%.

Para tener una aproximación de seguridad hídrica más integral necesitamos actualizaciones normativas, una articulación interinstitucional mucho más robusta entre los diferentes sectores, puede ser que la gestión del recurso hídrico está atomizada. No tenemos una institucionalidad que nos coordine como por ejemplo nosotros no teníamos una idea que ya venía desde hace mucho de poder crear la agencia nacional de agua. Los mercados de agua se desarrollan mejor en otros países, pero de aquí a tres décadas va a haber un mercado de agua mundial, y ahí Colombia entra a ser un actor relevante porque es parte y es dueño de un monopolio.

Es necesaria la articulación interinstitucional y la confluencia de recursos para para lograr el tratamiento aguas residuales, esto no lo logra ni una ciudad sola, ni el gobierno nacional, ni solo la corporación, todos tenemos que “remar para el mismo lado”. La sostenibilidad ambiental obviamente debe ser el punto prioritario de la agenda de los gobiernos y también la aproximación intergeneracional, porque lo que hagamos ahora, tendrá incidencia en la calidad de vida de nuestros hijos y de nuestros nietos.


Planta de Cañaveralejo, hito importante en el tratamiento de aguas residuales de la región.
Foto: https://www.cvc.gov.co/mtoptar


Alberto Galvis, Ingeniero sanitario Msc, PhD – Profesor titular, Instituto Cinara, Facultad de Ingeniería, Universidad del Valle. Tema: Control y prevención de la contaminación del agua.

El tema de prevención y control de la contaminación del agua es una visión asociada a las plantas de tratamiento de aguas residuales para recuperar la calidad de nuestros ríos. Voy a utilizar el caso de la cuenca del río Cauca que es la cuenca que más he estudiado y conozco. Un caso para analizar es la cuenca alta del río Cauca, que podríamos mirar entre Salvajina y La Virginia, a veces se trabaja también como “la balsa Nacar”, La Balsa- Anacaro. Es un área con 4 millones de habitantes aproximadamente, en donde se desarrollan actividades de tipo industrial, agrícola y minería. Forma parte de la cuenca del río Cauca, que a su vez forma parte de la cuenca del Magdalena Cauca. A pesar de que maneja relativamente poca agua (10% del país), ahí se genera el 80% del PIB del país. Está concentrada la mayor cantidad de población y es el alma de la mayor cantidad de actividades económicas. El control de la contaminación en la cuenca alta el río Cauca, tiene una tradición amplia que ha sido pionera a nivel nacional. La zona tiene tres autoridades ambientales, la CVC creada en el 1954, la CRC (Corporación Autónoma Regional del Valle) en 1983 y el DAGMA en 1994, con la creación del Ministerio del medio ambiente. El primer acuerdo o resolución de legislativa de control de contaminación fue el acuerdo a 014 del 1976.

Han pasado varias décadas y no se ha cumplido lo establecido. Sin embargo, la estadística de la región puede ser cercana a la mencionaba por el viceministro. El 50% de las municipalidades ya tienen planta de tratamiento y no todas funcionan. Hay algunas que no están funcionando a plenitud, pero digamos que esta es la meta. ¿Cómo ha evolucionado la calidad del agua?, el río Cauca y sus tributarios en la zona plana donde están la mayor cantidad de actividades agrícolas y económicas, están con paramentos críticos, no cumplen a plenitud los requerimientos de calidad para esos usos. La carga contaminante que se vierte al río en los últimos 15 o 20 años ha venido disminuyendo.

Un hito importante en la región fue la construcción de la planta de Cañaveralejo que se hizo con muchas expectativas. Cuando miramos los estudios y el análisis del impacto, no daba para tales titulares de prensa. En donde presentaban la planta como la redención ambiental para el río, como si fuera “a resucitar el río”. Otros titulares de prensa de finales de la década de los 90, a principios de 2000, se insistía mucho en el tema de las plantas para limpiar el Cauca. Las plantas de tratamiento obviamente contribuyen en la recuperación de los ríos. Sin embargo, si dejamos solamente a las plantas esta tarea, pues vamos incluso a generar una mala imagen de lo que puede hacer una planta de tratamiento. Si miramos estos titulares de unos años adelante en el 2002, estábamos diciendo que “Cali afectaba significativamente el río Cauca a pesar de las plantas”, y este titular también habla de Cali, como una de las ciudades con más contaminación en las aguas.

La explicación de por qué tenemos tantas expectativas en las plantas de tratamiento, y a veces después de que se construyen se ponen a funcionar, nos pueden generar frustración, es porque hay una serie de cosas que afectan la calidad del río que las plantas de tratamiento no resuelven. A continuación, algunos de los retos del río:

De los 300 kilómetros cuadrados de humedales que había en los años 50 se redujeron en un 90% a 1986, después de 1986, por ejemplo, la evolución de la Laguna de Sonso entre 1989 y 2009, también tuvo una reducción significativa, pues esta pérdida de capacidad de autodepuración, que genera las innumerables islas, la zona ribereña, las madres viejas del río, no se pueden resolver .Hemos cambiado los cauces de los ríos, como los ríos Meléndez, Lili y Cañaveralejo, los cuales ya fueron afectados por lo que fue el proyecto Aguablanca, la construcción del sistema de drenaje los interceptó. Por ello han cambiado sus cauces y sus condiciones morfológicas. Ni el río Pance que es nuestro río insignia en cuanto a calidad y recreación, se salva de este tipo de situaciones. El deterioro de las cuencas, de los ríos tributarios, la pérdida de suelo y la ganadería en zonas de ladera, los incendios forestales, la deforestación.

Todo esto trae consigo también sedimentos en los ríos y sedimentos en la infraestructura de alcantarillado en las ciudades. Este tipo de sedimentos en los momentos de lluvia, generan resuspensión y problemas, picos de contaminación puntual, que no son manejados por los sistemas de tratamiento de aguas residuales. La impermeabilización de las ciudades sin un adecuado espacio. Cali por ejemplo tiene menos de 2.4 metros de zona verde por habitante. Esta es una referencia del 2012, posiblemente tiene menos, cuando el mínimo debería ser 15 metros cuadrados por habitante según recomendaciones de Naciones Unidas y de la normatividad nacional.

Tenemos los asentamientos de humanos, la generación de conexiones erradas asociadas también a este tipo de asentamientos; el tema de la minería legal e ilegal, la invasión de las rondas y los cultivos ilícitos, la deforestación, sustitución de cultivos ilícitos, este también es un tema de gobernanza, algunas de estas zonas son vedadas para las instituciones del Estado. Está el tema de gestión de residuos sólidos, sistemas de drenaje, lixiviados, la disposición de basuras de Cali, afectación de las aguas subterráneas y las aguas superficiales. El sector agrícola, respecto al sector farmacéutico. Recientemente profesores de la Universidad del Valle y de la Universidad del Cauca han desarrollado una investigación “Riesgos asociados a micro-contaminantes del sector agrícola y farmacéutico”.

Los efectos que puede tener la infraestructura hidráulica como los embalses, puede ser la de impactos positivos en el control de la contaminación por dilución; pero cerca al embalse se generan variaciones significativas en el caudal en el mismo día debido a la forma de operación del embalse. La anterior es una lista de algunas cosas que la planta de tratamiento no puede manejar. ¿Cómo surge la planta de tratamiento como estrategia para el control de la contaminación? Cuando se logra identificar la relación del agua con la enfermedad a mediados del siglo XIX, aflora la importancia de potabilización del agua y nace la industria del agua potable.

También la importancia del tratamiento de las aguas residuales, los dos primeros sistemas de tratamiento también datan del mediados del siglo XIX. Y el tratamiento del agua tiene un desarrollo muy importante en esta tecnológica en todo lo que es el siglo XX. Han existido muchos desarrollos, como la química, el desarrollo de la ampliación de la frontera agrícola, del incremento de la población, aparecen otros problemas como los mencionados anteriormente, que no pueden ser manejados por la planta de tratamiento. En el siglo XX hubo aspectos importantes, cómo estudiar todo lo que le sucede a un cuerpo hídrico, a un río cuando recibe un impacto de carga contaminante.

El desarrollo de la informática ha permitido aplicar la modelación matemática para estudiar el impacto de las de los vertimientos, poder pronosticar y poder hacer un mejor análisis. El siglo XX permitió todo lo que fueron las guías y el desarrollo de la norma de la calidad del agua que inicialmente estuvieron asociadas principalmente al riesgo agudo asociado a parámetros de pico microbiológico. Ya cerca de la mitad del siglo XX surgen los aportes más importantes de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) y de la OMS. Desarrollos en Europa en EEUU, incluso surgen guías para el manejo de las aguas residuales y las normas que van apareciendo en nuestros países. Todo para adaptar estas normas a nuestro contexto, a nuestra propia realidad. Esto conlleva mirar los diferentes usos del agua, estudiar qué usos se demandan, para luego hacer los tratamientos o los acondicionamientos correspondientes. Allí surge la visión de red, de lo que es la recuperación de un río, mirar el río desde el punto de vista de los servicios eco sistémicos. Ver los ríos como algo representativo de los cuerpos hídricos, que pueden brindar múltiples usos tanto de provisión de regulación, como aspectos culturales e incluso de carácter espiritual.

Hay un enfoque de control de la contaminación que sería la recuperación del río, la recuperación del río para esos usos, y esos usos tienen unos indicadores de calidad que nos pueden decir si podemos usarlo. En la recuperación del río podemos mirar desde la prevención, es decir dónde el río está en sus perfectas condiciones para sus diferentes usos y para cuidar que esas condiciones no cambien. En una condición más crítica, solo podemos mitigar o recuperar parte de las funciones que el río tiene.

“Considero que esta estrategia convencional ‘final del tubo’ es insostenible considerando sus implicaciones para la salud pública, el medio ambiente y por lo tanto la economía”. Tenemos otros retos, los objetivos de desarrollo sostenible están colocando al agua en un punto muy importante, aparece de manera explícita en el objetivo 6 como agua limpia y saneamiento, pero con una relación fuerte con otros objetivos .Han surgido cualquier cantidad de conceptos interesantes, como sostenibilidad, resiliencia, gestión integral, tecnología aplicada al agua, la mayoría de estos conceptos se mencionan en las políticas, planes de las instituciones del agua, pero en la práctica estamos haciendo las mismas estrategias que se aplican hace más de 50 años. Podríamos decir incluso que son las mismas de hace 100 años cuando estábamos muy enfocados hacia las PTAR.

Estos conceptos necesitamos revisarlos, validarlos en nuestros contextos para estimular y facilitar su implementación en la práctica especialmente en los países en desarrollo. Se ha hecho esfuerzos importantes tanto de recursos humanos y económicos a través de una serie de planes, algunos sectoriales. Estos planes no tienen la coherencia adecuada si no miran la cuenca como unidad de análisis en estos planes.

Hace tres años la Contraloría Municipal de Cali y la Universidad del Valle, a través del Instituto Cinara realizaron un foro internacional y nacional sobre la recuperación del río Cauca. Se invitaron a tres expertos europeos para que nos contaran cómo había sido la recuperación del río Rín, del río Elba y el río Támesis. Comparto las recomendaciones de estos expertos sobre la recuperación de un río, con base en la experiencia de quienes ya lo hicieron. Algunos de sus ríos estaban más sucios de los nuestros y hoy en día están en mejores condiciones.

Los ríos pueden recuperarse, es decir que es viable. Se puede tomar tiempo, no es una cosa de la noche a la mañana, no se alcanza a hacer en la administración de tres o cuatro años. Requiere involucrar a diversos actores, incluyendo la sociedad civil, considerar sus intereses, considerar la cuenca como unidad de análisis y definir una forma de organización de pedir una ruta.

Muy importante definir una visión compartida del río que queremos, porque el río que quiere ver el industrial puede ser diferente al río que quiera el ambientalista o el río que quiera el académico de la autoría ambiental.

Hay que lograr un plan de acción y tiene que ser de largo plazo; no significa que no se va a hacer nada en el corto plazo, significa que hay que tener un norte claro para que las acciones que hagamos en el corto plazo tengan efecto hacia el futuro. No hacer solo la infraestructura al final de tubo, importante atender los otros aspectos que causan problemas a nuestros ríos. Cuesta mucho dinero, pero vale la pena la inversión, porque si tenemos los ríos para para todos, los servicios ecosistémicos en forma adecuada entonces seguramente será rentable hacer esta inversión.

Hay que identificar obviamente el proyecto de actividades que se van realizando en el largo plazo, también quién hace qué y de dónde van a salir los recursos. Priorización, ¿por qué?, porque si existen limitaciones en los recursos económicos, hay que priorizar. Debe hacerse un trabajo descentralizado y el rol de los ministerios y las autoridades ambientales es fundamental.

“Creo que muchas veces nuestras comunidades no entienden la situación en la que estamos con relación a la calidad de nuestros ríos, si hubiera claridad sobre eso seguramente estarían con pancartas en las calles protestando”.

Tenemos que ver efectivamente que los indicadores de calidad técnicos y ecológicos están mejorando. Hay que llevar un proceso de acompañamiento para que veamos que efectivamente los ríos se van recuperando. Esto tiene que ver con nuestro trabajo y con un fuerte componente de la investigación aplicada del grupo de investigación y universidad. Producto de esta recomendación de los expertos se crea la “Comisión para la recuperación del río cauca”, en la que venimos trabajando y reuniéndose en estos últimos tres años. En esta comisión, creo que compartimos la comprensión de que existe un problema, que podemos explorar nuevas estrategias, que hay que trabajar en equipo y en forma articulada.

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