Evento – Frente al Fusil: La Palabra

“Frente al Fusil: La Palabra”

“Hay que enseñar un único mandamiento, el de amar al prójimo como te amas a ti mismo. Eso evita que alguien justifique la muerte para buscar una venganza. No se debe tirar tierra encima de personas que a veces se levantaron en armas, o que acudieron a ellas por la falta de oportunidades, porque no tuvieron amor, porque fueron despojados, porque fueron desplazados, porque buscaron una venganza. Si este país les hubiera dado oportunidades seguramente serían distintos”.
Jesús Abad Colorado

Por: Daniela Zapata Gallego y Valeria Florez Restrepo
Estudiantes de Lic. En Literatura




Jesús Abad Colorado, fotoperiodista colombiano.
Foto: Oscar Hembert Moreno Leyva


Fueron tiempos de esperanza intentando aprender de los vientos de guerra que muchos afrontamos sin decidirlo. Fotografías expuestas como cicatrices sobre nuestros rostros. Crecimos en medio de una sociedad sentenciada al silencio y al olvido. Todo trabajo periodístico o artístico que intenta reconocer las diversas voces lejanas en espera de ser escuchadas, terminan por ser actos de valentía sumidos por la carga de conciencia y al final logran habitar en sus espectadores.

Nuestro primer encuentro con el fotoperiodista Jesús Abad Colorado, sucedió el pasado jueves quince de agosto dentro del campus Meléndez de la Universidad del Valle. Distintas Facultades Académicas en conjunto con el Programa Institucional de Paz y Movimiento Blanco, tuvieron el propósito de “Cultivar la no violencia dentro de la comunidad universitaria, con la proyección del documental El Testigo. En conferencia y diálogo con Jesús Abad Colorado.” Para nuestra sorpresa, horas después se encontraba de pie en la entrada del Periódico, susurraba una y otra vez – La Palabra – Nos acercamos a él para saludarlo y al estrecharnos las manos, nos compartió una sonrisa sobreviviente en su rostro agotado. Su calidez de persona nos recordó el poder del diálogo y antes de marcharse de la universidad nos recordó, ‘Frente al Fusil: La Palabra’.

Por suerte, nuestro encuentro con él no concluyó ahí. Bajo la brisa mañanera de un veintisiete de agosto, en compañía de otros medios tuvimos un recorrido por la Exposición ‘El Testigo’, con la curadora, María Belén. Es allí en la Sala de Exposiciones del Museo la Tertulia, donde frente a cada fotografía y cada palabra ajena retractadas por Jesús Abad, sentimos su trabajo periodístico como una metamorfosis.


Foto: https://www.eltiempo.com/cultura/arte-y-teatro/cierre-de-la-exposicion-el-testigo-de-jesus-abad-colorado-359862


Al día siguiente tuvimos otro encuentro cercano, donde le pedimos que nos contara un poco sobre ‘La Palabra’ frente a la violencia, Jesús Abad respondió: “He trabajado de frente, mirando a los ojos y he conocido a los principales actores armados de este país y por eso defiendo la palabra. Debemos mirarnos de frente, con respeto. Las universidades deben ser centros de pensamientos y memoria. No basta a veces con recordar, hay que caminar con la gente, pero no se les reivindica desde la violencia porque si de algo está cansada la población colombiana y sobre todo la gente que vive en el campo, los defensores de Derechos Humanos, hombres y mujeres líderes es del odio a través de la palabra. Lo nuestro es la palabra. A los jóvenes hay que devolverles la esperanza de un país que puede cambiar si participamos de las marchas para exigir y educar. Todos podemos ayudar a construir el cambio.”

Le preguntamos sobre su experiencia en el campo y él nos compartió: “He acompañado a diferentes movimientos sociales con un equipo fotográfico al hombro y han pasado cosas duras, por ejemplo, recuerdo a Guillermo Gaviria Gobernador de Antioquia, un hombre que trabajaba la ‘No Violencia’, lo acompañé en una marcha hasta que lo secuestró las FARC, un año después lo fusilaron en compañía de Gilberto Echeverri Mejía. Como dice el libro de Patricia Lara, ‘Uno siembra vientos y recoge tempestades’, entiendo lo que eso significó.”

Frente a esto, ¿cómo no sentirnos cercanos a los testimonios, si el lente de Jesús Abad capturó la crudeza de la realidad del conflicto, y a su vez mostró la empatía que tuvo con los protagonistas de sus fotografías? Jesús Abad es de los fotoperiodistas que mejor han retratado la guerra en Colombia, pues comprende todos los actores del conflicto, y además, ha establecido lazos de largo plazo con las personas capturadas por su cámara, buscando no aislar las fotos de los dueños de sus historias. María Belén Sáez, lo mencionó en el conversatorio que realizó con Jesús Abad y Andrés M. Páramo, de la Revista Arcadia, en La Carpa del Mañana durante la FILBO: Jesús Abad “pone a las víctimas del conflicto en el centro de la discusión política”. Ante lo cual Jesús Abad le respondió: “tomo partido por la vida de la gente que ha sido ofendida y humillada, tomo partido por la vida de una naturaleza agredida”. Muestra así que la paz no tiene partido político y que las víctimas son en su mayoría las mismas: la naturaleza, el pueblo colombiano, los campesinos; independientemente de quiénes ejerzan la violencia: milicias, guerrillas, paramilitares, ejército, pues todos ellos están en la misma balanza y nada justifica la muerte ni la política del miedo.

El propósito tanto de la exposición como del documental es volvernos testigos del dolor de las víctimas, revelar su testimonio de resistencia y de lucha a través de los años y los catastróficos eventos. Mostrar la grandeza y el esplendor de nuestro país para amarlo y defender la vida de todos sin armas, apelando siempre a la palabra para resolver el conflicto. Es a su vez, una invitación para “vernos en el espejo roto de la guerra” y “no banalizar la vida de los demás”.


Foto: Oscar Hembert Moreno Leyva


La exposición cuenta con cuatro salas: Tierra callada, No hay tinieblas que la luz no venza, Y aun así me levantaré, y Pongo mis manos en las tuyas.

En la primera se nos muestra a la naturaleza como víctima, como testigo del dolor y de los desastres. Son fotografías donde las comunidades huyen por la tierra, donde los árboles están marcados y los animales fueron utilizados para la guerra. Los ríos también son protagonistas del desastre, se ve la contaminación por los derrames de petróleo ocasionados por los atentados de las guerrillas contra los oleoductos. Asimismo, otros ríos nos hablan y nos dicen que ahí hubo desaparecidos. Es el caso de la fotografía del río Guamúez en el Putumayo, “si ustedes miran, ese río parece una sábana que cubre a sus muertos”, y se expone una imagen en blanco y negro donde se ven las claras ondas del agua en medio de la oscuridad. Se ve además, a la naturaleza sirviendo de camuflaje para vivos y muertos.

En la segunda, son los testimonios de los líderes, los desaparecidos y los secuestrados. “Habla de la importancia de la búsqueda de ellos en las montañas, en los cementerios donde están enterrados como NN”. Son un conjunto de fotografías desgarradoras donde la desaparición forzada es protagonista del dolor de las familias y sus pueblos. “Es la necesidad que tiene este país, o la responsabilidad que tenemos, con buscar a los que no están”.

En la tercera, son el calvario y la pena que vivieron los pueblos a quienes la guerra alcanzó y a pesar del dolor se volvieron a levantar para luchar contra el abandono y el olvido: Bojayá, San José de Apartadó, y otras regiones. Todos ellos ejemplos de esperanza, porque entendieron “la responsabilidad con los ausentes y con las nuevas generaciones”; porque gritaron: “aquí estoy, nosotros somos lo que otros no han podido ser, por eso no los olvidamos”.

Y, por último, son las imágenes de la reconciliación, los testimonios que retratan la belleza de la paz, la defensa de la firma del acuerdo con las FARC, “que puede que no sea perfecto, pero para mí es lo más importante de lo que ha pasado en Colombia en lo que yo llevo de vida. Lastimosamente, muchas personas del país no lo entienden porque dejan permanecer en su consciencia y en su corazón ese odio que no puede uno repetir”. Asimismo, es el registro de las desmovilizaciones de exguerrilleros que ha capturado Jesús Abad con su lente durante 27 años.

Hay fotografías de soldados levantando las armas mientras esperan la paz que tanto anhelan, el grito de un cambio que marcaría un quiebre en la historia de una de las tantas guerras. A pesar de esto, un día después de tener la entrevista con Jesús Abad, años después de la firma del acuerdo, el tratado terminó fisurado y algunos disidentes retomaron las armas. Empero, queda la voluntad de paz de los exmiembros de las FARC quienes a pesar de los incumplimientos siguen firmes en cumplir su parte del acuerdo. Para que jóvenes, como el de la fotografía en Vallecito, con apenas dieciséis años, no tengan que portar un arma. Para que nadie tenga que mostrar la foto de su hijo o esposo desaparecidos, ni pintarse el rostro en señal de luto porque le asesinaron un ser querido. Para que haya más casos como el de Estefanía y su bebé en brazos. El testigo nos enseña a tener memoria, a tener respeto, a ponernos en el lugar del otro y a luchar por la reconciliación. Jesús invita a que las familias vayan y que “quienes no han querido ver la realidad del país, la vean”.

Sin olvidar las tempestades, Jesús Abad fue ganador del Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2019. Su trabajo fotoperiodístico es ahora reconocido por el esfuerzo en respetar los Derechos Humanos, reconocer a las víctimas y hacer memoria.




Foto: Oscar Hembert Moreno Leyva


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