Evento – El sueño no es utópico: Jornadas Negras desde la Universidad Estadual del Oeste do Pará – Unioste

El sueño no es utópico: Jornadas Negras desde la Universidad Estadual del Oeste do Pará – Unioste

Una rica y extensa programación de conferencias, minicursos y debates está siendo realizada por la Universidade Estadual do Oeste do Pará (Unioste) hasta el 11 de diciembre. Son las Jornadas Negras da Unioste, que tienen como objetivo compartir conocimientos y reflexiones sobre la contribución africana y amerindia a las lenguas, la literatura, las artes y la traducción en América Latina. La siguiente es una charla que sostuve con Flávia Dorneles, organizadora de las Jornadas.



Por: Juan Sebastián Mina




Foto: Laura Zanon. Tomada de: https://www.h2foz.com.br/educacao/jornada-negra-da-unioeste-reune-professores-escritores-e-artistas/


Juan Sebastián Mina (J.S.M.): ¿De dónde nacen estas Jornadas y a qué se refieren los organizadores de las mismas cuando hablan de su objetivo político, didáctico y moral?

Flávia Dorneles (F.D.): Dentro de la experiencia triste de la pandemia y la cuarentena, cada profesor fue motivado a pensar temas que pudieran ser importantes para la comunidad académica, a parte del currículo de cada curso. Yo estuve pensando en la situación general de la comunidad negra en Paraná, en mi condición como mujer negra dentro de la universidad, inspirada un poco por este momento nuevo en Brasil, que lleva casi una década y que busca ocupar espacios. Sabemos que la situación de los negros en Occidente, en América, especialmente en Brasil, es bastante dura. Nosotros tenemos poquísimos negros en la Unioste. Con políticas afirmativas hemos conseguido mejorar la situación de la presencia y representatividad negra en muchos espacios, entre ellos el espacio académico. Y con este contexto, y la obligatoriedad de las leyes que nos exigen tratar el tema África en la Escuela media y superior de tratar el tema África, nacen las Jornadas.

Nosotros tenemos un 54% de brasileños negros y la Escuela no habla de temas negros, no habla de nuestros ancestros; ahí es importante la ley, porque es una forma de sacar el tema. Entonces pensando un poco en todo esto, y con la ocasión de la oportunidad de organizar algo online, que también fue un reto en pandemia, yo pensé que podíamos hacer algo realmente bueno dentro de la universidad que pudiera informar y formar traductores, investigadores y profesores, tanto de la Escuela básica como de la Superior, en ese marco de lo que es la contribución de la comunidad negra para la sociedad. Esa contribución nunca ha sido valorada y debe ser conocida por el resto de la comunidad. Uno de los principales objetivos es dar visibilidad a la proyección negra, a la calidad de la proyección negra, dentro de tres temas: el arte, la literatura y la traducción. Son tiempos difíciles, y para nosotros los negros más todavía porque somos los que estamos en la base de la pirámide, entonces si falta trabajo, falta más para el negro; si falta comida, falta más para el negro; si hay violencia, hay más para el negro. Solo nos queda ser resistentes.

J. S.M.: ¿Cómo llegan a la conjunción con Zapata Olivella?

F.D.: Gracias al contacto con Francisco Manhães (Paco), quien está traduciendo al portugués la novela Changó, el gran putas. Pensamos que podríamos tener a Zapata Olivella como punto de partida de todos los trabajos que se iban a presentar, pues él representa todos nuestros objetivos. La obra entera es exactamente el objetivo de la jornada y él mismo es un ejemplo de abridor de caminos. Zapata posibilita mostrar quiénes somos, el valor que tenemos y cómo podemos mejorar nuestra autoestima intelectual, moral, política, cultural. Es así como podemos celebrar, junto con Colombia, el año Manuel Zapata Olivella. Gracias a todo esto y a la realización de lo sagrado.

J. S.M.: ¿Cuál ha sido el balance y el impacto de las Jornadas en una ciudad como Foz de Iguazú que es un lugar que reciben muchos migrantes paraguayos y del centro y norte del país, pero no es un destino para las personas negras del Brasil?

F. D.: A la hora de pensar las Jornadas esa era una de las cuestiones. Percibí que la Universidad Unioste necesitaba el tema. Y la propia ciudad también. La Unioste tiene de vecinos a la Universidad de Integración Latinoamericana (UNILA), que tiene un contexto diferente, pues Unioste es la Universidad de “los de aquí”, de la localidad. La cara de Unioste es la cara de la gente del interior. UNILA, por su parte, tiene una cara más latinoamericana porque atrae a estudiantes del continente. Incluso, cuando pienso algún proyecto de extensión invito a alguien de la UNILA. Ese es el contexto de la ciudad.

Y las Jornadas están pensadas para impactar la Universidad e impactar la comunidad general. De hecho, la buena programación que tienen las Jornadas nos hizo llegar a uno de los periódicos más importantes de la ciudad que es el H2Foz, quien se interesó en el proyecto por la novedad que se propone -el tema -y promovieron que las personas se inscribieran.

Sobre el impacto, creo que vamos a poder escribir sobre eso dentro de poco, cuando cierre el ciclo. Estamos observando. Tenemos 104 personas que quieren el certificado de 40 horas de formación en Cultura Afrolatinoamericana; y gran parte de estas personas están reunidas en un grupo de WhatsApp donde ponemos los informes y las lecturas. Y yo voy observando. La mayoría de los inscritos son personas blancas. Y por lo menos los que se manifiestan más son gente de la ciudad de Foz de Iguazú. Y sí, hay muchos negros, pero la mayoría son personas blancas. Y yo voy viendo que para ellas es una oportunidad de aprendizaje. Cuando eres presa del racismo estructural y, aunque te parece errado sigues reproduciendo esas lógicas, necesitas entender qué pasa y cómo reaccionar porque son temas que nunca se hablaron con seriedad. Y desde el propio título ya hay aporte necesario. Estamos muy contentos de poder abrir este tipo de espacios de ampliación e investigación.

J.S.M.: La idiosincrasia es inalienable. Etimológicamente significa “Temperamento propio”, por lo tanto es inalienable. Hereda y determina la naturaleza del ser. La identidad es un concepto abstracto del ser que puede cuestionarse, hipotecarse, venderse y negociarse. Hay quienes se preguntan si existe o no, una cultura latinoamericana para negarla; en cambio, la idiosincrasia jamás podrá enajenarse”. Este es un fragmento del libro La rebelión de los genes, de Manuel Zapata Olivella. Y pensaba cuando me hablaste de las personas que hacen parte de las jornadas negras porque son seres alienados y las jornadas ayudan un poco a desalienar la mente.

F. D.: La construcción de la identidad. Eso de que haya un debate sobre si Latinoamérica y el Caribe son un bloque cultural real ha sido un debate desde siempre. Estando la comunidad negra invisibilizada en el mundo de las artes, la literatura y la traducción, esta construcción identitaria necesita ser una construcción positiva porque desde la barriga de la mamá tenemos una construcción que resulta en una autoestima baja. Sería una suerte de reconstrucción identitaria porque nos llevaría a reformular la idea sobre cómo somos y sobre lo que más nos conviene porque la imagen que tiene usted, querido blanco, blanca, de mí, no me conviene. Y es falsa. Además necesita aprender quiénes somos, cómo somos y lo que somos. Esa cita me hace pensar en la importancia de la construcción de la identidad. ¿Por qué pensar un continente que tiene muchas cosas en común? ¿Por qué nos conviene? ¿Por qué lo necesitamos? Pienso en un poema de Guillén que vimos en uno de los cursos que se llama “Efectos del subdesarrollo”: Monsieur Dupont te llama inculto / porque ignoras cuál era el nieto / preferido de Víctor Hugo y no sé qué y no sé qué, pues ¿qué más da? Pregúntale si sabe dónde está el Aconcagua; pregúntale tú si sabe qué es Sucre. El poema va poniendo sobre la mesa la vida cotidiana del negro. Es una reivindicación a través de la poesía. Es un reconocimiento. Es una afirmación: mira, no te importo, pero yo sí me importo, y me valoro. No me vas a deprimir porque no sé hablar en inglé. Y quizás esto es una postura que, dentro de eso que Zapata define como Identidad, que para mí está muy próxima a la Idiosincrasia, es un poco más política, del cómo me veo y cómo tendrías que verme. Y la idiosincrasia es la naturaleza de lo que somos, nuestra forma de ser. Y conviene para convivir, para respetar, para ampliarse en una relación, en un país como el nuestro que no es solo de blancos, conviene conocer al otro. Y ese es un aspecto que me tiene feliz de los cursos porque la gente dice: mira, no lo conocía, yo soy principiante y estoy aprendiendo mucho. Incluso la gente que participa de las mesas crece y ven que vamos impactando.

J.S.M.: Brasil y Colombia comparten la condición de no ser países de blancos, pero que la tradición intelectual fomentó una escuela de traducción literaria de los clásicos europeos quizás pensando en el blanqueamiento de ambos países. Se traduce por una tendencia academicista y no por una generosidad étnico-moral. ¿De ahí la importancia de incluir la traducción durante estas jornadas?

F.D.: Sí. Culturas en contacto. Nosotros somos de letras, y son unas Jornadas negras dentro del marco de la lengua y la literatura. Cuando organizamos esto con el equipo de colaboradores y monitoras, quienes son estudiantes de la Universidad, vimos que es un tema que siempre tiene como destino la política. Es un tema que se dirige a la situación de un grupo étnico específico despreciado. A veces despreciamos la profundidad del texto, y las jornadas se proponen como un espectro de lo que se produce y existe dentro de las áreas que son las nuestras. ¿Por qué la traducción? Porque somos traductores de sentidos, de posibilidades y de idiomas en diálogo con otras áreas del conocimiento como la antropología, las artes visuales, el derecho.

J.S.M.: ¿Cuál es la relación de las Jornadas negras con los procesos globales de reivindicación étnico-racial y denuncia de paradigmas racistas?

F.D.: Las Jornadas surgen en un momento diferente, en un momento en que están pasando cosas que, si bien es cierto ya pasaron, no tenían el impacto y el cubrimiento que tienen ahora. Tenemos que subirnos en el tren de la Historia porque en Brasil, y casi en toda América Latina, hay un movimiento de consciencia frente a las realidades de los negros. Como negros latinoamericanos leemos e intentamos pensar y entender el proceso que ocurrió, y sigue ocurriendo, en Norteamérica. Y ahora estamos en sincronía con la necesidad de ocupación de espacios, de estar presente en las instituciones en donde somos minorías y hacernos presentes y visibles. Por otro lado, estamos en un movimiento creciente mirando hacia Norteamérica y aprendiendo sobre cómo los negros de ahí lo hicieron, y ellos son nosotros y nosotros somos ellos. Somos la Diáspora negra y tenemos que preguntarnos por nuestra identidad -Idiosincrasia -como Diáspora. Y es importante preguntarnos hasta qué puntos podemos identificarnos. Con esto nace la necesidad de buscar salidas contextualizadas.

J.S.M.: Las jornadas son un medio, no un fin.

F.D.: El fin es ser personas respetadas como personas vayamos donde vayamos. El fin es que no me miren y me digan “esta no es profesora, esta tiene cara de la que vende el café”. El fin es ser quienes somos, sin que nos digan que somos inferiores ni que nos mientan. Es el fin. Y todo esto -las jornadas – son medios: las lecturas que tenemos de la soledad de las mujeres negra a partir de Norteamérica o las traducciones de Guillén forman parte del proceso que está en su fase pre adolescente. El mensaje es no dejar de soñar porque el fin no es utópico. Es difícil, claro, porque estamos en medio de una estructura, y romper una estructura es duro. Pero es mejor sufrir luchando que sufrir callados.

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