Evento – ¡El acuerdo logrado por el movimiento estudiantil es histórico!

“¡El acuerdo logrado por el movimiento estudiantil es histórico!”

Adolfo Atehortúa
Ex rector de la Universidad Pedagógica

En el marco del Gran Foro Biestamentario:
Análisis del acuerdo de la mesa entre el gobierno nacional y el frente amplio por la educación
, llevado a cabo el pasado 14 de enero en Univalle, el profesor y ex rector de la Universidad Pedagógica Adolfo Atehortúa, el estudiante de la Universidad de Antioquia y miembro de la mesa de negociación Santiago Gómez, y el estudiante de la Universidad del Valle y miembro del Comité Académico – Político Jorge Ovalle, hicieron un balance del movimiento estudiantil y del acuerdo logrado con el gobierno, y avizoraron lo que se viene para la lucha estudiantil de cara al corto y mediano plazo.

Por: Julio César Pino Agudelo
Estudiante de Lic. en Literatura




Firma del acuerdo entre estudiantes y gobierno nacional, el 14 de diciembre de 2018.
Foto: https://www.semana.com/educacion/articulo/estudiantes-y-gobierno-firman-acuerdo-por-la-educacion-superior-publica/594751


Contexto

Según Jorge Ovalle, para entender el difícil escenario en el que las universidades públicas colombianas entraron en paro indefinido, hay que tener en cuenta la causa fundamental del problema, a saber: el modelo de financiación que rige a la educación superior pública colombiana y sus nefastas consecuencias, esto es, el grave déficit de las universidades públicas en términos de funcionamiento e inversión. (…) Uno de los principales males de la universidad pública es su modelo de financiación, el cual quedó atado y congelado en los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992, los cuales hicieron insostenible la viabilidad de la universidad pública, por lo que obligó a más del 53% de ellas a autofinanciarse con recursos provenientes de matrículas y prestación de servicios.

La financiación de las universidades públicas quedó, pues, congelada en el tiempo, y los gastos se acrecentaron fuertemente. (…) En cuanto a las brechas en cobertura de matrículas de estudiantes de pregrado, hubo un crecimiento del 284% entre los años 1993 y 2016; un 139% de estudiantes de pre grado y de posgrado, y un crecimiento del 131% de la planta de docentes nombrados en el mismo periodo. (…), y creció el número de programas ofertados, al igual que el número de revistas indexadas y el área física construida, lo cual generó un gran déficit histórico en inversión de 15 billones de pesos y de 3.2 billones de pesos para funcionamiento.

Según Ovalle, este modelo de financiación consiste, en pocas palabras, en subsidiar la demanda en detrimento de la oferta. Bajo este modelo las universidades empiezan a competir por las becas y créditos estudiantiles. En esto se traduce la lucha venidera con el gobierno nacional, porque el Estado neoliberal entiende que no se debe hacer cargo de garantizar el derecho a la educación. Casi el 96% de los recursos destinados al programa Ser Pilo Paga 1, por ejemplo, se fueron para las universidades privadas, mientras que en su segunda versión, casi el 84%. No es posible que el rector de la Universidad de los Andes diga que ésta institución es en la actualidad la universidad pública más grande de Colombia, precisamente porque es una de las que más se ha beneficiado del presupuesto público en educación.

Es en este contexto en el que el movimiento estudiantil se reactiva y convoca a paro nacional indefinido en octubre de 2018.



De izquierda a derecha: Jorge Ovalle, Santiago Gómez y Adolfo Atehortúa.
Foto: Julio César Pino Agudelo


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La negociación


La Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (UNEES) elaboró un pliego mínimo de peticiones que, en términos generales consiste, según Ovalle, en: la concertación por decreto presidencial de la mesa de negociación; el pago de pasivos a las universidades públicas para evitar caer en ley 550 de insolvencia económica; el aumento de la base presupuestal de las universidades en un mínimo técnico del Índice de Precios al Consumidor (IPC) más el 4.65% en el próximo cuatrienio (alrededor de 633 mil millones de pesos); reasignación del presupuesto de equidad para la base presupuestal de las universidades públicas (alrededor de 1.4 billones de pesos); garantías académicas y financieras (renovación de contratos, becas y créditos); la concertación de la mesa con el Ministerio del Interior para evaluar toda la situación de derechos humanos y su violación sistemática que hay en todo el país; la reforma constitucional al Sistema General de Regalías y la participación de los recursos en regalías a las universidades públicas, y la reforma al Icetex. En cuanto a la concertación de la mesa de negociación por decreto, Ovalle lo justifica retomando la experiencia de la MANE en 2011: (…) El primer punto de esos mínimos era la mesa de negociación por decreto presidencial, y esto se da porque precisamente hace parte de ese aprendizaje histórico. Es necesario recordar que cuando se hizo el paro nacional en el 2011 convocado por la MANE, el movimiento estudiantil suspendió el mecanismo de presión, es decir, levantó el paro sin ningún acuerdo firmado previamente y sin ninguna posibilidad de continuar en una mesa de negociación, discutiendo una política pública de educación superior. En ese momento, cuando nos disponíamos a presentar nuestro pliego de peticiones ante el gobierno, este no nos reconoció, pues ya habíamos perdido fuerza como movimiento estudiantil debido a que este ya se había desmovilizado. De esa experiencia se aprendió que no podemos perder el mecanismo de presión sin tener una mesa firmada por decreto, en la que se va a seguir discutiendo los temas concernientes al acuerdo y a otros de la agenda estudiantil.

En cuanto al proceso de negociación, Santiago Gómez hizo autocrítica y reconoció algunas falencias del equipo negociador estudiantil en la mesa, que van desde lo organizativo, pasando por la toma de decisiones, la incapacidad de prever y adaptarse a los cambios políticos sobre la marcha, la confusión de medios y fines, errores metodológicos y políticos (como por ejemplo, no tener presente los tiempos de la agenda legislativa para pelear la inclusión de reformas), y llegar a la mesa con la contraparte debidamente informada sobre los pliegos mínimos, que eran de dominio público. Frente a este panorama es necesario dejar claro que también hemos tenido falencias organizativas, es decir, en cuanto a cómo tomamos las decisiones al interior de la plataforma estudiantil. Tenemos una estructura un poco difusa a la hora de tener en cuenta las responsabilidades, y se nos ha dificultado prever y adaptarnos a los cambios del momento político. Nosotros los estudiantes nos hemos reunido en torno a una plataforma que es completamente nueva, y que si uno se pone a ver, tan solo nace este año, así ya cuente con otros acumulados. Aun así, hemos logrado generar una coyuntura nacional. Las falencias que adolecemos son bastantes, pero a pesar de ellas, tenemos la potencia de seguir luchando por una educación superior pública que responda a las necesidades del pueblo colombiano. Otra de nuestras falencias tiene que ver con cómo definimos el mecanismo de lucha y los alcances que le dimos a la mesa de negociación, y la confusión que tuvimos entre medios y fines. El paro, y sobre todo la mesa de negociación, son sólo formas de incidencia que tenemos para resolver los problemas que tiene la educación superior, y para alcanzar esos objetivos que nos hemos propuesto, no podemos esperar que lo negociado en la mesa resuelva todos los problemas de la educación superior, porque no es así. No todo se soluciona con una negociación con el gobierno, así este tenga toda la voluntad política.



Univalle entra en paro nacional y se suma a la movilización estudiantil.
Foto: https://www.elpais.com.co/cali/asi-es-el-panorama-de-las-universidades-publicas-en-el-valle-y-el-cauca.html


Ovalle concuerda con Gómez a la hora de reconocer errores como, por ejemplo, sentarse a la mesa con las cartas ya mostradas de antemano. Yo creo que ese fue uno de los primeros errores que tuvimos como movimiento estudiantil, porque muchos compañeros se nos han acercado a decirnos que dentro de los mínimos de negociación, por ejemplo, hay uno que no se cumple, que son los recursos para la base presupuestal. En una negociación no se puede manifestar cuáles son los pliegos mínimos, pero como estos mínimos eran de público conocimiento desde un principio, el gobierno nacional se sentó a la mesa a negociar sobre la base de ellos. Estos errores nos sirven para aprender en un futuro a saber negociar mejor.

El profesor Adolfo Atehortúa, por su parte, destacó la perseverancia del movimiento estudiantil en la negociación, pese a la estrategia dilatoria del gobierno y la represión a la que sometió a los estudiantes durante el proceso. El movimiento estudiantil universitario derrotó el desprecio que inicialmente el gobierno del presidente Duque tuvo frente a ellos, porque no quería sentarse a negociar. No quería escucharlos porque creyó que con lo acordado con los rectores, se iba a diezmar el movimiento estudiantil, apostándole a la dilación para quebrarlo en su base. Pero falló. Una de las razones justamente por las cuales promovimos en su momento la huelga de hambre algunos profesores, era que tenía que haber una mesa de negociación, y el gobierno se negaba a instalarla, se negaba al diálogo. Finalmente tuvo que recoger esa apuesta con la cual creyeron que, en la medida en que más durará el movimiento estudiantil, más fácil se iba a caer; la apuesta por la cual creyeron que al llegar diciembre no iba a haber nadie que saliera las calles; la apuesta por la cual creyeron que los estudiantes, al ver que su semestre se evaporaba en su culminación, iban a regresar corriendo a las aulas. Les fallaron todos esos cálculos, pues el movimiento universitario demostró su firmeza, y eso hay que valorarlo históricamente, porque esa firmeza se demostró manteniendo el paro con nueve grandes movilizaciones a nivel nacional, con caminantes que recorrieron todo el país, con lo que se probó justamente a lo largo de toda esta movilización. Incluso el gobierno nacional le apostó al garrote del Esmad para quebrar las movilizaciones y también fracasó. Los estudiantes, a sabiendas de que las marchas estaban siendo vulneradas por una represión que desconocía los derechos humanos, y a sabiendas de que podían ser víctimas de ello, siguieron saliendo a las calles a desafiar al régimen, y esto es histórico y hay que aplaudirlo.

Al respecto, Ovalle agregó: (…) Aunque el gobierno decía ser democrático, por un lado dilataba la mesa de negociación, pues le ganamos todo el debate político y técnico en la mesa. Fue evidente, por ejemplo, que propusimos más de seis fuentes de financiación para la base presupuestal de las universidades públicas y demostramos que sí habían recursos. Pero lo que hizo el gobierno nacional, al ver el debate perdido, fue alinear toda una estrategia mediática de represión y de desenfocar el problema porque logramos posicionar la coyuntura en la opinión pública, lo cual lo consideramos como otra de las ganancias.



Gobierno nacional le apuesta a la represión para neutralizar al movimiento estudiantil a través del Esmad.
Foto: https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/enfrentamientos-entre-estudiantes-y-agentes-del-esmad-en-universidades-de-medellin-290604


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El acuerdo


Con respecto a lo acordado, Jorge Ovalle destacó lo logrado en términos financieros, de inversión, y de apertura de la discusión en temas neurálgicos que tocan aspectos estructurales del debate. Frente a los 5.8 billones de pesos logrados que se estiman en los acuerdos, el 43% está destinado al presupuesto de inversión, que es el rubro que más atrasado tienen las universidades públicas; el 39% para el déficit de funcionamiento, que corresponde a los rubros de bienestar universitario y modelo de contratación; y el 18% para Colciencias. En esto último hay que destacar que al iniciar el paro, el gobierno saliente, en cabeza del ahora ex Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, había dejado radicado el proyecto de Presupuesto General de la Nación para el año 2019, en el cual se le recortaba un 40% a Colciencias. Así pues, la movilización estudiantil no sólo logró evitar este recorte, sino que también logró una adición presupuestal positiva en el próximo cuatrienio. Esto en cuanto a los aspectos generales del acuerdo.

En cuanto a las ganancias en términos de apertura del debate de temas vitales a mediano plazo, se logró comprometer al gobierno en dejar participar a los estudiantes en la reforma a la regla fiscal con la que se establece el financiamiento de la educación superior pública, ganancia que es vista con reserva por Ovalle: (…) La reforma a los artículos 86 y 87 siempre ha sido una voluntad política del gobierno de turno, por lo que si nos desmovilizamos, corremos el riesgo de que el gobierno tomé acciones regresivas que subsidien la demanda y no la oferta, ni tampoco la base presupuestal de las universidades públicas. Entonces si bien es una ganancia que se vayan a reformar estos artículos, debemos que tener un movimiento estudiantil fuerte para dar el debate. Otros temas que se dejaron sobre la mesa fueron la reforma constitucional al Sistema General de Regalías y la reforma al Icetex. Queremos dar la pelea para que las utilidades del Icetex sean destinadas a la base presupuestal de las universidades públicas, en el marco de la lucha contra el subsidio a la demanda. Además de esto, se busca democratizar sus órganos directivos.



El presidente Duque recibe en el Palacio de Nariño al cantante Maluma antes que a los estudiantes, quienes llevaban un mes marchando para que los escucharan.
Foto: https://www.ecosdelcombeima.com/actualidad/nota-135515-polemica-por-encuentro-entre-el-presidente-duque-y-maluma-en-la-casa-de


En cuanto a la Universidad del Valle en concreto, Ovalle da un balance: solamente lo que se ganó en términos de recursos para la base presupuestal en el próximo cuatrienio, representa 46.700 millones de pesos. Esta es una ganancia concreta que demuestra que movilizarse sí sirve. También resaltó la importancia de la instalación de una mesa local con la Gobernación en la que los estudiantes puedan participar en el destino de los recursos ganados en materia de inversión que llegarán por concepto de regalías, para lo cual proponen cinco puntos: : terminación del edificio de la Facultad de Artes Integradas ubicado en la sede Meléndez; ampliación del restaurante universitario de la sede Meléndez; la construcción del restaurante para la sede San Fernando; fortalecer el sistema de bienestar universitario, y el tema de infraestructura de las sedes regionales.

Por su parte, Adolfo Atehortúa resaltó el carácter histórico de este acuerdo que, si bien no es la panacea, da pasos gigantes en la consecución de los objetivos de corto, mediano y largo plazo. (…) Como historiador que soy, en tanto que obedece a una movilización histórica de los estudiantes y de las universidades públicas en todos sus estamentos, el acuerdo es entonces también histórico. Desde 1992 las universidades públicas venían padeciendo un esquema de financiamiento que no lograba ni siquiera recuperarles el incremento del IPC, porque incluso éste no alcanzaba en ningún caso los aumentos del salario mínimo que regían las nóminas, una de las situaciones que claramente tenían a las universidades públicas en la condición en la que estamos y de las cuales, es cierto, no salimos plenamente. Este acuerdo da un IPC, más un 3,5% en el 2019; 4% en el 2022; 4,5% en el 2021, y 4,65% en el 2022. ¡Y esto es histórico! Lo es porque por primera vez después de más de 20 años, el gobierno nacional reconoce que a las universidades públicas hay que darles un presupuesto muy por encima del IPC, y porque no habrá gobierno que en adelante se atreva a echar para atrás esta disposición.

Con respecto a la decisión de firmar el acuerdo, Santiago Gómez lo justifica aduciendo dos razones fundamentales: el riesgo de que se perdiera todo lo que se había avanzado hasta aquel momento (ante la incertidumbre del estado mismo del movimiento estudiantil y un posible desgaste que ya se palpaba), y la necesidad de materializar en algo concreto los resultados de meses de movilización estudiantil. La primera razón fue el riesgo de que se perdiera todo lo que se había avanzado hasta la fecha, debido al estado mismo del movimiento estudiantil y la incertidumbre que se tenía frente a las fuerzas que podríamos tener de cara a un inicio de año que se veía a todas luces complicado y que nos implicaba, además, otras de las discusiones necesarias, como la del nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) y las otras reivindicaciones que teníamos presentes. Nosotros reconocimos que cuando lanzamos nuestro pliego de exigencias y cuando empezamos a planear cómo se iba a hacer esta coyuntura, cometimos un error fundamental que no podemos repetir, y fue el no tener suficientemente presente los tiempos legislativos y de ejecución presupuestal que nos permitirían cumplir con esos objetivos. El pasado PND, que se aprobó sin que pudiéramos incidir en él, nos avizoraba la posibilidad de que muchas de las cosas, así tuviéramos la fuerza para mantenerlas sobre la mesa, no podrían ser ejecutadas si no las grabábamos en un acuerdo efectivo que se empezará a ejecutar a inicios de este año. Por otro lado, y como uno de los argumentos principales, es que este movimiento que hemos logrado consolidar a partir de las instituciones de educación superior de todo el país, y que ha sido histórico, tanto en términos de movilización como de construcción y de presión, necesitaba una ganancia concreta y material que nos permitiera demostrarle a toda la sociedad colombiana que movilizarse no sólo es necesario, sino que también es efectivo, y que lo seguirá siendo de cara a un gobierno regresivo que cada vez más, nos arrebata nuestros derechos.



Movimiento estudiantil intensifica movilización ante la indiferencia del gobierno nacional.
Foto: https://www.eltiempo.com/colombia/cali/estudiantes-de-univalle-anuncian-planton-y-no-volver-a-clases-319706


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Lo que se viene


Si bien hay un acuerdo firmado, todos coinciden en que la lucha apenas comienza, pues hay que afrontar lo que se viene, que no es poco: fortalecer el movimiento estudiantil; defender lo acordado ante un posible incumplimiento por parte del gobierno, y luchar por los objetivos a corto y mediano plazo: reforma a la Ley 30 en sus artículos 86 y 87; reforma al Sistema General de Regalías; reforma al Icetex; saneamiento de la deuda histórica a las universidades púbicas colombianas, y la inclusión de aspectos claves de lo acordado en el Plan Nacional de Desarrollo).

Santiago, a pesar de todo lo logrado, fue cauteloso e hizo un llamado a que la lucha se mantenga. Nosotros también tenemos que tener cuidado, porque si no tenemos la fuerza suficiente de organización y movilización para apalancar nuestras reivindicaciones en cada uno de estos espacios, estas puertas que se abrieron terminarán siendo una trampa para justificar tal vez lo que sea una política de Estado y unos planes de reestructuración que sabemos, desde antes, ya están preparados previamente. Si bien el acuerdo alcanzado es histórico, es necesario enfatizar en los retos que se vienen para un movimiento que, si bien ya cuenta con unos logros, apenas comienza a luchar.



Adolfo Atehortúa, ex rector de la Universidad Pedagógica, realiza huelga de hambre para que se concertara mesa de negociación entre estudiantes y gobierno nacional ante la indiferencia del presidente Duque.
Foto: https://www.elespectador.com/noticias/bogota/tras-una-semana-exrector-de-u-pedagogica-levanta-huelga-de-hambre-articulo-819501


Al respecto, Atehortúa finalizó exhortando a los estudiantes a la unidad y a la consolidación del movimiento estudiantil. La lógica del gobierno nacional apunta en estos momentos a quebrar la unidad y el futuro del movimiento estudiantil universitario. A eso le apuesta. Y creo que baila en una pata cuando ve que en las universidades aflora la división. Me parece que es muy importante tomar conciencia de esto. Es vital dejar que la democracia opere y que nuestros estudiantes simplemente la pongan en ejercicio para las decisiones, y que en ese mismo sentido, también los profesores nos manifestemos. El movimiento no termina aquí. Es necesario consolidarnos, recuperar fuerzas, reinstalar la movilización que se avecina, y estas son cosas que se logran con la universidad abierta y en ejercicio de sus tareas misionales. Necesitamos volver a casa. Necesitamos fortalecernos. Necesitamos volver a reunir nuestra razón de ser, porque la lucha continúa. Muchas de las cosas que tenemos por delante, no íbamos a poder conquistarlas con este acuerdo, pues pasan por reformas constitucionales y la expedición de nuevas leyes, y en ese sentido, por el Congreso, porque tienen que ver con las financiaciones regionales de nuestras universidades de ese tipo. El movimiento estudiantil no podía conseguirlo todo, pero se ha dado un paso adelante, y sólo la posibilidad de continuar unidos y fortalecidos, nos brindará otros logros más adelante. No podemos repetir lo que sucedió en el 2011, cuando después de lograr tumbar la reforma que propuso el primer gobierno de Santos para la educación superior, el movimiento estudiantil se fracturó y se perdió. Incluso el mismo gobierno empezó por debajo, y poco a poco, a meter las normas que estaban consignadas en su propuesta de reforma estructural. ¡Esto no nos puede volver a pasar! Tenemos que continuar en ello. Creo que si algo logró justamente el movimiento, fue que profesores, estudiantes, trabajadores y egresados, e incluso rectores, en algunos momentos, pero en lo fundamental del movimiento, nos pusiéramos de acuerdo para defender la educación superior pública. Este es un llamado importante y urgente. Hay que observar y analizar con serenidad la responsabilidad que tenemos a futuro, porque la revolución no se hace con un paro, porque al gobierno no se le arrancan todas las medidas estructurales que tenemos con un paro. Tenemos que prepararnos para una lucha más amplia en el tiempo, porque necesitamos que las universidades recuperen a plenitud sus expresiones misionales, pues es a través de ellas como nos fortalecemos. Hay que consolidar lo obtenido y trabajar hacia adelante. Por todo ello, y porque pública la recibimos y pública la estamos entregando, debemos fortalecer la unidad y debemos mirar en perspectiva hacia el futuro.




Presidente Duque y rectores logran acuerdo de 1,1 billones de pesos para funcionamiento de universidades públicas en el próximo cuatrienio, para apaciguar el movimiento estudiantil.
Foto: https://www.semana.com/educacion/articulo/acuerdo-entre-rectores-y-gobierno-columna-de-julian-de-zubiria/588825


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