Evento – Cholado de Petronio con Manjar Blanco

Cholado de Petronio con Manjar Blanco


Por: Héctor Javier Tascón Hernández
Académico y maestro en interpretación musical con énfasis en percusión




Foto: https://www.colombia.com/turismo/noticias/festival-petronio-alvarez-2018-programacion-completa-de-eventos-202022


Quisiera compartir una mirada del Festival Petronio Álvarez 2018, pero no para hablar del fenómeno mercadeo-social-antropolítico-científico, más bien de su elemento constitutivo, el sonido. Me referiré a los grupos de modalidad libre y marimba; para ello trataré de ilustrar algunos conceptos técnicos con cholados.

Mientras buena parte de la música comercial tiende a la simplicidad melódica y rítmica, un fenómeno único se presenta en la música para marimba de chonta. Interpretar en este instrumento ritmos como el Bambuco Viejo y el Patacoré, constituyen un ejercicio complejo, de extrema dificultad, pues los golpes que el marimbero efectúa sobre las tablas no suelen corresponder con los golpes del bombo o el cununo, la marimba es hasta cierto grado independiente y el nivel dificultad aumenta cuando el marimbero involucra otra tarea, cantar. Para tratar de entender el nivel de independencia de un marimbero, trate de golpear con la mano derecha el vientre mientras la mano izquierda hace círculos alrededor de la cabeza . Si lo ha logrado, ahora imagine que debe golpear en 18 lugares diferentes el vientre (lo que haría la marimba) mientras simultáneamente con su otra mano cambia el sentido de los círculos sobre su cabeza (voz), al tiempo que va montando en bicicleta (tambores acompañantes).

A pesar de la dificultad musical, técnica y motriz que representa para el marimbero interpretar estos ritmos, vemos excelentes ejecuciones como la de Freddy Cuero “Sebastuco”, ganador del premio como mejor intérprete de marimba; pues toca y canta con propiedad, efectúa improvisaciones llenas de sentido musical, virtuosismo y frases coherentes con la música. Tocar y cantar con el sentido es algo así como: hacer el ejercicio de independencia de las manos y montar en la bicicleta, pero con una enorme sonrisa.

En general los grupos de modalidad libre, recurren a propuestas y formatos muy similares, son básicamente como un conjunto de música tropical como los Teenagers o los Golden Boys, con marimba. Este tipo de ensamble dispone de cuatro instrumentos armónicos que cumplen la misma función: bajo, piano, marimba y guitarra, lo que supone un gran reto de orquestación, pues los grupos suelen asignar a estos cuatro instrumentos el mismo lugar, incrementando así la densidad sonora y colapsando la armonía, lo que no permite identificar el aporte de cada uno, es como comerse un cholado que solo tiene leche condensada, esta bañado en manjar blanco y contiene varias cucharadas de azúcar; definitivamente empalaga.

Un segundo aspecto que destaca del Petronio Álvarez 2018, es el de los grupos vocales. Se percibe como las cantadoras, que participan en diferentes coros de iglesias, han tomado sonidos, melodías y armonías basadas en la música de la liturgia católica, lo han reorganizado dando origen a nuevas sonoridades coherentes y equilibradas. Este enriquecimiento de las ideas, se evidencia en la configuración de tres líneas melódicas vocales y en la velocidad de las mismas. Pues en vez de mantener un ritmo frenético y repetitivo, las voces se mueven al ritmo de la respiración . Se escucha una aparente libertad de las voces al cantar, como resultado de un delicado acople entre cantadoras, tal vez logrado tras años de practicar juntas y de sincronizar su forma de “respirar”. Es algo parecido a comer un cholado con fruta, pero sin afanes.

Además, se observa como algunos grupos de modalidad libre como Pacífico Libre , han tomado elementos de las cantadoras para transformarlos armónicamente, manteniendo una delicada coherencia con los sonidos tradicionales; logrando así abrir el paso a propuestas que tal vez, en algún momento permitan lograr un formato libre diferente, innovador, que asuma riesgos, en el que se puedan apreciar conjuntos con desarrollo únicamente vocales como los de la música góspel.



Héctor Tascón.
Foto: https://www.youtube.com/watch?v=-95KhQR30aU


Al escuchar una tras otra las canciones de los grupos de marimba, es inevitable sentir que algunas se repiten o son muy parecidas, es como comerse tres cholados que solo tienen piña, pero servidas en vasos diferentes. Los músicos parecen saberlo, y a fin de contrarrestarlo, hace unos años, se hizo popular la estrategia musical denominada Bunde-Juga. Estrategia que permite variar las canciones, iniciando con ritmo lento (bunde) y terminando con otro rápido (juga), implicando cambios en la armonía y el ritmo, algo así como tres los cholados de piña, pero alternado con chontaduro y lulada. Esta “sabia” variación de las velocidades en una misma pieza, es un recurso recurrente en la “música académica” o “música artística”, pero inusual en la música comercial y popular, donde el ritmo o el tempo rara vez cambian. Y aunque se constituye en una muy interesante propuesta musical, en algún momento las reglas del concurso determinaron que el Bunde-Juga, creado por músicos tradicionales, no era tradicional.

A propósito de reglas tradicionales, este año se premiaban las canciones que hicieran mención de la reconciliación y la paz. Una “bonita” idea que trae a mi mente una región pacífica muy “pacífica y tranquila”.

El Petronio pasó, y nuevamente me dejo diferentes sensaciones, por un lado, el sabor de pequeñas chispas de innovación que no sé si sean potenciadas y, por otro lado, la misma sensación de otros años, cholados bañados en manjar blanco, leche condensada y dos cucharadas de azúcar.

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