Evento – A propósito del Festival Internacional de Cine de Cali 2020

A propósito del Festival Internacional de Cine de Cali 2020

Entre el 26 de noviembre y el 6 de diciembre de 2020, mediante una programación híbrida que combinó talleres, funciones y charlas —tanto virtuales como presenciales— se llevó a cabo el XII Festival Internacional de Cine de Cali ‘Cine para nuestro tiempo’.



Por: Clara Inés González Libreros
Estudiante de Comunicación social




Foto: FICCALI.


Esta edición del Festival supo ser incluyente sin por ello ser pretenciosa. Las limitaciones generadas por la pandemia del Covid-19, a diferencia de lo sucedido en otras celebraciones locales, se presentaron como una verdadera oportunidad para fortalecer el encuentro comunitario, el diálogo, y la proyección en diferentes espacios y plataformas digitales, permitiendo que el cine arriesgado y de miradas antipatriarcales, llegase a las regiones más apartadas de Colombia y el mundo.

Además, reconociendo la necesidad de una industria cinematográfica activa incluyente, la novena versión del Seminario de Investigación de Cine tuvo como invitada a la Red Colombiana de Investigadoras de Cine ‘Posturas críticas’, con el objetivo de crear un mapa de las perspectivas de cintas femeninas, y se estimuló la participación de las mujeres directoras incluyendo sus películas en el cuarenta y cinco por ciento de la programación, entre ellas se destacan: ‘Mi nombre es Baghdad’ de Caru Alves de Souza, ‘Las mil y una’ de Clarisa Navas, y ‘Kala Azar’ dirigida por Janis Rafa. En total, se proyectaron cincuenta y seis películas, consideradas por el jurado como las más destacadas del circuito de festivales internacionales y los estrenos nacionales más importantes de la temporada.

Bajo la dirección de Diana Cadavid, quien también dirige artísticamente el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles, “el objetivo de la presente edición del encuentro fue introducir al público a las más interesantes aproximaciones a las complejas y múltiples relaciones entre lo personal (el cuerpo, la intimidad, la memoria) y lo político (las naciones estado, el espacio público, los medios y la historia) y animarlos a participar en los debates sobre la diversidad de voces y enfoques, en estos, unos de los temas principales que están definiendo nuevas prácticas en el campo del audiovisual” señaló el comunicado de prensa oficial.

Otra nueva apuesta del Festival fue la convocatoria ‘Cali Ciudad Abierta’ que, a partir de un encuentro con las singularidades en las formas de producción y las apuestas narrativas, dio protagonismo a la producción local y regional, permitiendo que la obra ganadora fuera seleccionada mediante la votación del público. Entre las películas que participaron de esta competencia se destacan: ‘Kairós’ de Nicolás Buenaventura, ‘Huella y Camino: Kraken, la historia’ dirigida por Alexander Giraldo, y ‘Selva trágica’ de Yulene Olaizona.

La inauguración del XII Festival Internacional de Cine de Cali se realizó el 26 de noviembre mediante la proyección presencial y virtual de la película documental/experimental ‘Balada para niños muertos’, del director caleño Jorge Nava, que narra el lado más oscuro del escritor Andrés Caicedo, analizando la influencia del género cinematográfico ‘gótico tropical’ en sus textos, su estética y su imaginario. En esta historia también participó el fallecido director Luis Ospina, convirtiéndose —en palabras de Nava— en un homenaje al grupo de Cali, a Caicedo, a Ospina y a la cinefilia caleña. Durante los siguientes diez días, se llevaron a cabo las proyecciones de las diferentes competencias en la página web del Festival, la cinemateca del Museo La Tertulia y la sala Izi Movie. A continuación, presentamos una breve selección de algunas películas nacionales memorables, las historias proyectadas en la Competencia Nacional de Largometrajes que jamás podremos olvidar.

Tantas almas
Dir: Nicolás Rincón Guillen


La película ganadora de la estrella de oro del Festival Internacional de Cine de Marrakech, narra la historia de José, un pescador del río Magdalena que, tras una larga jornada de trabajo, encuentra a su hija conmocionada por el asesinado de sus hermanos Diosinio y Rafael a manos de la violencia paramilitar que conmocionó a Colombia en el año 2000. Al no encontrar sus cuerpos, José decide partir en su búsqueda para que puedan descansar, arriesgando su vida en una época en que los grupos paramilitares prohibieron sacar los cadáveres flotantes del río.

Tantas almas es la historia de un padre, de un viaje en solitario por las profundidades del río Magdalena, pero sobre todo, es una fotografía de nuestro país, del abandono y la violencia. A medida que el personaje avanza en la búsqueda de sus hijos, descubrimos junto a él una Colombia desangrada, un misterio para quienes vivimos en estas burbujas llamadas ciudades, la opulencia y el desamparo. La fotografía, a cargo de Juan Sarmiento, construye un contraste poético entre la inexpresión del personaje y la desolación de los espacios. Es así como la infinidad del río se fusiona con la esperanza, quizá inútil, del padre.

Salvador
Dir. César Heredia


Ópera prima de César Heredia. Narra la historia de Salvador, un sastre que, en medio de la cotidianidad de sospechas y latente inseguridad de Bogotá en 1985, se enamora de Isabel, la nueva ascensorista del edificio donde trabaja, pero su romance será interrumpido por un abogado que se interesa en la misma mujer. El guion surgió de los recuerdos indelebles de Heredia: las detonaciones a veinte calles de su casa y a tres de la sastrería de su abuelo en el centro de la ciudad, las noticias, las llamadas telefónicas, un partido de fútbol que detuvo la transmisión de la toma por órdenes del gobierno, la sangre, las requisas, el miedo. El director logra trasladarnos a su memoria a partir de una dirección de arte impecable que recrea los trajes, los edificios grises y las luces tenues de Bogotá en los años ochenta.

Salvador es una historia de amor que aborda lo histórico, en medio de las desapariciones, amenazas y asesinatos de la Toma del Palacio de Justicia, y lo personal desde la intimidad del protagonista, un hombre solitario que descubre el placer de los boleros y que, por la torpeza de sus celos, nos invita a reflexionar sobre el miedo al amor.

En Tránsito
Dir. Liliana Hurtado, Mauricio Vergara


Proyecto ganador en 2012 y 2017 del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico. Liliana, un diciembre, ingresa a una clínica por una avalancha de sangre que se abría paso entre sus piernas. Mauricio ‘morris’, intenta retenerla, mantenerla intacta, retratando su imagen a través de su cámara; pero regresa un recuerdo, su madre cayendo al vacío de la muerte, otro día de diciembre.

‘En Tránsito’ explora la reinvención del futuro y la reescritura del pasado a partir del ejercicio de la memoria, impulsado por la incertidumbre de la enfermedad. A partir de un montaje poético y fascinante que aúna fragmentos de libros, poemas, fotografías, sueños e ilustraciones con exámenes médicos, anécdotas de su familia y amigos, narra la historia de Liliana tras sobrevivir a una violenta leucemia, sus aprendizajes, el papel de la memoria y la medicina alternativa, pero sobre todo, el sentido de su vida, de los días que fueron suyos en la tierra y a los que se aferró profundamente. Es la historia de un amor que no dejó de ser, de una premonición, de un viaje sin destino.

Como el cielo después de llover
Dir. Mercedes Gaviria


‘Como el cielo después de llover’ es un retrato de Mercedes y su padre Victor Gaviria. La directora regresa a Medellín, su ciudad natal, para participar junto a él en el rodaje de la película ‘La mujer del animal (2016)’. Durante su estadía, se topa con imágenes de archivo de su infancia, los diarios de su madre cuando estaba embarazada, y las miradas sobre sí misma, el reconocimiento de las contradicciones familiares y la búsqueda de su propio destino como cineasta.

Así como su padre solía grabarla cuando era una niña, Mercedes mira a Victor desde su cámara, lo sigue con tierna insistencia, durante las discusiones familiares con su hermano, quien desde su infancia no quiere ser retratado, en medio de las jornadas de rodaje, las fiestas y algunas conversaciones. Es así como los espectadores asistimos a un juego de miradas: la de su padre en el pasado y la suya en el presente.

Esta película, ganadora del Premio Luis Ospina a Mejor Dirección de Largometraje Nacional, reflexiona sobre la búsqueda de un destino, reconociendo el valor de los cimientos familiares, algunos definitivos, todos cuestionables. Es en su familia donde la directora encuentra un punto de autorreflexión, en el abandono que en algún momento sintió su madre y la relación de complicidad con su padre, donde indaga sobre el significado de ser hija, ser mujer, ser cineasta.




Premio Luis Ospina.
Foto: FICCALI.

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