Especial Centenario Barrio Obrero – Cine en el Barrio Obrero

Cine en el Barrio Obrero
Recuerdos de una Cali cinéfila

El Obrero es uno de los barrios tradicionales de Cali, en su historia también se encuentran dos de los cines tradicionales de la ciudad.

Por: Carolina González
Estudiante de Licenciatura en Filosofía




Teatro Mariscal Sucre. Fotografía tomada en octubre de 2011. El teatro está situado en la esquina de la Carrera 8a. con Calle 18.
Foto: http://www.caliwood.com.co/teatros–estudios.html


El cine era una constante en el paisaje urbano de Cali. Alrededor de 70 establecimientos han hecho parte de la historia de la reproducción cinematográfica en la ciudad. Sin embargo, el crecimiento urbano, y las nuevas formas de ver producciones audiovisuales tuvieron como consecuencia la pérdida de estos espacios. El cine lo vemos en el hogar, en el bus, o en los centros comerciales, quedan pocos lugares dedicados exclusivamente a la reproducción de películas; los antiguos edificios han sido derribados o han cambiado su uso para otros fines.

Dos teatros fueron parte de la historia del Barrio Obrero: el Sucre y el Belalcázar. El Sucre fue el primer teatro del barrio, construido en 1928 en la calle 25 con carrera 9, esquina. Inicialmente, el edificio estaba construido en bahareque y no contaba con techo, por lo que sólo se podía ver cine en días secos. En los años 40 el Sucre cambió de ubicación a la carrera 8 con calle 18, y su nombre cambia al Teatro Mariscal Sucre, que en sus últimos años ha estado dedicado al cine para adultos.

Actualmente, la fachada del Sucre está infectada por la humedad, y lo que antes lucía como un edificio ostentoso, es hoy un edificio que denota pobreza y menoscabo. Su mantenimiento depende de la boletería que está alrededor de los $12.000, además de unos cuantos trabajadores que se encargan de procurar el buen estado de la sala. Adentro, se conserva una silletería antigua, un espacio de confitería y las paredes decoradas con los pósters de las películas que han hecho la historia del teatro. Sin embargo, la privacidad de consumir pornografía en el propio hogar o en el propio dispositivo han hecho que este tipo de cines pasen a ser sólo un recuerdo, o un espacio para unos cuantos a los que la curiosidad o la nostalgia los lleva.


Teatro Belalcázar. Imagen a mediados de los años 80’s del viejo teatro que poseía bellas lineas con un estilo aquitectonico art deco. Estaba ubicado en la Carrera 10 entre Calles 20 y 21.
Foto: Archivo Fotográfico y Fílmico Biblioteca Departamental. Sacada de: http://www.caliwood.com.co/teatros–estudios.html


El Teatro Belalcázar no tuvo mejor suerte. Fue construido en los 40, en la carrera 10 entre calles 21 y 20; sin embargo, los recortes al barrio, estipulados en el Acuerdo #49 del Concejo Municipal de 1964, hicieron que el Belalcázar pasara a ser parte del barrio Sucre. Pero hoy no hay rastros de dicho cine, en tal dirección sólo se ven floristerías, moteles y otros negocios. El Teatro Belalcázar hoy sólo existe como escenario de algún cuadro de Ever Astudillo, y como recuerdo de quienes habitaron la Cali vieja, aquella que no llegaba al millón de habitantes.

Los cines de Cali tuvieron un destino similar, sus salas perdieron espectadores, los edificios empezaron a deteriorarse, el cine pasó a ser una parte más de los centros comerciales. Esta pérdida transformó el paisaje de la ciudad: los grandes teatros pasaron a ser edificios tristes de pintura descascarada; pocos se conservan, pero no se dedican a lo mismo. La expansión de Cali vino acompañada, paradójicamente, de la reducción de las salas de cine; los cambios en la forma de consumir lo audiovisual derivó en cada vez menos espacios públicos para ello. La Cali cinéfila es un recuerdo que sólo se encuentra en la nostalgia de los que habitaron esa época.

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