Especial Centenario Barrio Obrero – Al son que me toquen bailo, entre La Calle Mocha del barrio Obrero

Al son que me toquen bailo, entre La Calle Mocha del barrio Obrero

“…Y con ustedes
‘El embajador del piano’
Ricardo Ray…
Bomba Camará… camará… camará…
mucho Richie y mucho Ray…”

Por: Valeria Florez Restrepo
Estudiante de Licenciatura en Literatura





Umberto Valverde, padre prolijo del libro de cuentos Bomba Camará (1972), título que resuena entre las voces melódicas de Richie Ray y Bobby Cruz en cada bar de salsa, es releído para recordar su mérito literario. Este libro lleva 50 años compartiendo y creando la ficcionalidad del barrio Obrero de Cali, donde el barrio le da vida a su colección de Cuentos Completos (2019), publicado por el Programa Editorial de la Universidad del Valle.

Al dejarnos seducir por las voces de los narradores de Bomba Camará, debemos reconocer inmediatamente, a uno de los primeros barrios modernos de la Sucursal del Cielo. Donde las vías del Ferrocarril en los años 1915, fueron el retoño de conexión entre la ciudad de la salsa, con Popayán, Armenia y el Pacífico colombiano. Es decir, el barrio Obrero y sus alrededores, principalmente La Calle Mocha, donde los protagonistas de estos cuentos, los mejor llamados “La Gallada” o “Los inseparables”, disfrutaron de todo lo que podría ofrecerles la vida, y es así como las letras que Valverde escribe, lo demuestran.

Entre los 10 cuentos que habitan en esta colección, conocemos los muchachos de barrio: Emilio, Alfredo, Tulio, Ernesto, Milena, Yolandita, etc. A través de sus voces y la del narrador, nos adentramos a un lenguaje urbano y caleño que proyecta con nitidez, la frase que en alguna esquina hemos llegado a oír: la realidad supera la ficción. Y cómo no, si Valverde no censura los tipos de hambre que padecen sus personajes, no oculta la ansiedad del ser humano al encontrarse lejos de su casa, o al darse cuenta que lo consideran inferior a otros. En cada historia se nos permite vivir entre los zapatos de los hombres que conforman la Gallada, e incluso de las bellas mujeres por las que todo el barrio forma peleas, jovencitas o adultas que para darse lugar entre un mundo de hombres y sentirse libres del tacto ajeno y violento, intentaron mover sus faldas al ritmo que ellas mismas imponían.

Valverde desnuda la realidad urbana de Cali, para reconocer que sin los bares, sin el Ferrocarril y sin la música, esta sucursal no sería lo mismo. El barrio Obrero no le daría honor a su historia, y tampoco después de 50 años, seguiríamos escuchando sus recuerdos ante el ritmo agitado por quienes lo visitan y se quedan a vivir ahí, hasta que la canción termine.


Umberto Valverde, escritor caleño.
Foto: https://www.radionacional.co/noticia/conversando-la-salsa/escritor-caleno-umberto-valverde-conversando-la-salsa


Bomba Camará sigue siendo nombrada entre conversaciones académicas y otras que nacen después del trago amargo que calma el bochorno del día. Esto sucede porque un escritor le da vida a su obra a partir de las fuertes semillas que toma de otros escritores, para así tener la seguridad de que su escritura tendrá un tallo estable en el cual prevalecer ante la crítica, y sobre todo, si llegamos a cuestionarnos si todo esto en verdad sucedió, aunque lo que un narrador o personaje diga, no debe ser problema del escritor, pues este se atribuye el derecho de decir lo que quiera entre una narrativa fantástica que en este caso, por lo menos logre ser creíble. Valverde pone en práctica las mejores herramientas que pudo aprender de su biblioteca personal, desde lo erótico que reconoció entre la prosa de Henry Miller, hasta la forma de convertir los sucesos “amarillistas” que son necesarios de contarlos, en periodismo literario, tal cual como García Márquez. Dejando así, que en algunos de sus cuentos el relato no sea sólo erótico, sino que se desenvuelva entre diálogos que logran dejar en evidencia el contexto socio cultural y económico, por el cual se encuentran rodeados e influenciados los personajes de Bomba Camará, narrando historias demasiado mordaces, recuerdos de estar presentes en medio de infidelidades, haber participado de peleas en el barrio y hasta una violación que nunca se logra olvidar.

Incorporando el mundo de la música en la literatura, Valverde logra que sus personajes le den vida a la frase “al son que me toquen bailo”, cuando estos se ven rodeados en conflictos que se cuentan por sí solos de chisme en chisme sobre las aceras, bares y casas de familia del barrio Obrero, donde identificamos las letras de algunas canciones de boleros, guarachas, mambos, pachangas, sones y salsa. Como el sueño americano frustrado del Camará Ricardo, quien no logra sobrellevar sus recuerdos de aquellas calles que lo vieron crecer y le dieron ritmo a sus pasos, decidió regresar con el peso de la derrota y la bullaranga de todos los vecinos que se reirían de él, para luego pedir por el amor que él mismo aceptaba no poder dejar ir. Es así como desde la primera página de estos cuentos, nos hacemos la idea de lo verosímil que es cada voz que leemos, tan desgarradoramente popular y urbana, para hacernos creer que al final del libro, una historia quizá no ajena, podremos encontrarnos.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Suscribirse

* indicates required
/ / ( dd / mm / yyyy )