Especial Acreditación – Univalle, a la vanguardia siempre.

Univalle, a la vanguardia siempre.






Campus Meléndez.
Foto por Adriana Vega Benth.


Es un hecho que al entrar al sistema que asegura la alta calidad institucional se sella un compromiso continuo, pues la resolución de reconocimiento expedida por el Ministerio de Educación trae consigo las recomendaciones que guiarán el plan de mejoramiento para los años siguientes. De esta manera, se garantiza el desarrollo permanente, la evolución constante de la actividad académica, investigativa y de proyección social, lo cual conduce a un nivel mayor de excelencia en cada ciclo de acreditación.

Ahora, por tercera vez consecutiva, Univalle solicita calificar ante el sistema para obtener por segunda ocasión la renovación de la acreditación, un proceso que todos los estamentos conocen desde el 2005 cuando se obtuvo inicialmente la resolución de reconocimiento, la cual fue renovada en 2014 por diez años. Gracias a esto es de público conocimiento y con carácter oficial que la Universidad del Valle está a la vanguardia, es decir, sus procesos y capacidades denotan una alta calidad, siendo además una de las cinco universidades que cuenta con certificación de alta calidad por diez años.

No es que antes de la acreditación la universidad no tuviera tal reconocimiento, desde su fundación en 1945 ha ocupado un sitio de privilegio en la percepción de excelencia por parte de la ciudadanía y otras universidades. La huella que la universidad ha plasmado en la sociedad colombiana es indeleble e innegable, sus más de cien mil egresados en estos setenta y seis años de existencia han sido agentes de transformación, desarrollo y progreso en la región, es por ello que puede afirmarse sin duda que el Valle del Cauca es uno antes y otro después de la creación de la Universidad del Valle.

Por su tradición y resultados es una de las instituciones más queridas del país, un patrimonio público con un valor incalculable, un centro de conocimiento imprescindible con una pertinencia incuestionable, cuyas políticas y proyectos de investigación han resuelto múltiples problemas de la sociedad. Por ejemplo, la tecnología aplicada de filtros lentos de agua en arena, ajustada por el Instituto Cinara, ha permitido llevar el vital líquido a múltiples comunidades rurales del país y del exterior que de otra forma no lo hubiesen tenido. De la misma manera, la Universidad desarrolla cientos de investigaciones en las diferentes áreas de la cultura, las ciencias sociales, las ciencias básicas, las humanidades y las ingenierías. Es también un orgullo tener el hospital escuela más grande de la región, el Hospital Universitario Evaristo García, para muchos hace la diferencia entre la vida y la muerte, para otros es la posibilidad de una calidad de vida digna con una atención en salud del más alto nivel y con tecnología de punta al alcance de toda la ciudadanía.

En todo caso, la diferencia en la actualidad la hace el carácter que brinda la resolución de reconocimiento oficial publicada por el Ministerio de Educación. Al momento de emitirse, la excelencia institucional deja de ser una percepción y adquiere el tono de una resolución firmada por el nivel ejecutivo más alto de la nación. Las implicaciones de la resolución ministerial corren en dos niveles; por un lado, la confianza que se adquiere al estar acreditado se transmite en todos los estamentos de la comunidad universitaria, profesores, estudiantes, empleados, egresados. Sobre todo se infunde esa confianza en los empleadores, en los pares académicos, en la ciudadanía, en los gobernantes, en la sociedad entera que confía y espera que la Universidad del Valle provea soluciones a problemas de alto valor, tanto en el conocimiento adquirido por sus egresados, en el resultado de sus investigaciones como en su solidez institucional. Estar acreditado concede una legitimidad que brinda gran visibilidad a los esfuerzos académicos e investigativos, crea un escenario propicio para la publicación, movilidad e intercambio internacional; al igual que para la homologación de títulos, la creación de programas de posgrado y redes de conocimiento, entre muchos otros beneficios que se deprenden de la confianza y la legitimidad que provee la acreditación en alta calidad institucional.



Campus Meléndez.
Foto por Adriana Vega Benth.


Por otro lado, el trabajo de mantener el visto bueno por parte del Consejo Nacional de Acreditación, en el largo plazo, es una tarea sin pausa que compete a todos, empezando por los estudiantes que se encuentran actualmente cursando sus estudios superiores, es de ellos de quien depende en gran medida el avance académico, es por su talento que tienen un lugar en la universidad pública y es por su desempeño que obtendrán un título en ella.
De la misma manera en que la Institución ha provisto enormes esfuerzos y recursos para acreditar al cien por ciento los programas de pregrado en sus nueve facultades, la planta de profesores ha demostrado su vocación y de un estimado de mil cuatrocientos profesores con tiempo completo, el sesenta por ciento ha logrado el nivel doctoral. “En Univalle todos y cada uno son un factor de alta calidad, la calidad es un tema del diario vivir de los programas académicos, es decir la calidad no corresponde a un área diferente, sino que cada uno hace lo que le corresponde y lo hace bien” afirma Claudia Payán, directora del DACA (Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica). Y es que a pesar de la alta cultura de autoevaluación que tiene la Universidad al afrontar su tercer ciclo de acreditación; a pesar que desde el 2017 ha asesorado centenares de Instituciones en tal proceso, no es el momento de dormirse en los laureles, ya que desde la publicación del Acuerdo 02 de 2020 del Consejo Nacional de Educación , el modelo que evalúa la alta calidad cambia de metodología y es precisamente la Universidad del Valle la primera en presentarse a calificar bajo estos nuevos parámetros.
Ser pioneros presenta retos importantes, empezando por crear una metodología que mida el impacto de la Universidad en el desarrollo social, cultural y económico de la ciudad, la región y el país. Una tarea nada fácil ya que como comenta el profesor Luis Carlos Castillo, director del Comité de Acreditación “no hay una línea de base que informe en el tiempo el comportamiento de los indicadores. Ante tal dificultad, no queda más que apoyarse en el conocimiento metodológico acumulado de la comunidad de profesores y hacer uso de la imaginación para sacar conjuntamente el proyecto más importante que tiene hoy en día la Universidad: renovar la acreditación institucional en alta calidad”.

Sin lugar a dudas la Universidad del Valle sigue siendo la institución de educación superior más importante del suroccidente colombiano, hoy tiene la matrícula más alta de su historia con treinta y cuatro mil estudiantes regularizados, lo que le permite ampliar su impacto de base cotidiana, es decir, quienes día a día se relacionan con Univalle superan las decenas de miles de familias, entre estudiantes, profesores y empleados, generando un movimiento ininterrumpido, un hervidero incesante en el cual la producción académica e investigativa nunca se detiene. Es por ello que los más de doscientos cincuenta grupos de investigación, por ejemplo, continúan brindando soluciones a los problemas de la localidad y la región; o los centenares de convenios con universidades e instituciones extranjeras hacen que los trescientos cincuenta programas académicos ofrecidos por sus nueve facultades, entre ellos ciento treinta programas de posgrado, estén en constante actualización e intercambio de saberes.

El trabajo de una Institución tan grande y compleja como la Universidad del Valle es definitivo para el futuro de la región y el país, pensando en todas las exigencias de la sociedad del conocimiento, en la revolución científico técnica que no se detiene, en la sociedad global, la sociedad de la información; con estos horizontes y en todos los campos del saber la Universidad está sintonizada y sin ella no podríamos encarar lo que viene en el futuro inmediato. Por ello es fundamental la participación de todos en el proceso de autoevaluación con miras a la renovación de la acreditación en alta calidad institucional. Se necesitan todas las voces que aporten a la construcción del reconocimiento a la universidad que tenemos, pero sobre todo se precisa que estudiantes, profesores, empleados, egresados, empleadores, empresarios, gobernantes, que la sociedad entera haga sentir su voz sobre la universidad que quiere, pues es compromiso de todos mantener a Univalle a la vanguardia, siempre.



Campus Meléndez.
Foto por Adriana Vega Benth.


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