Especial Acreditación – Cuando el conocimiento es ese obstinado viajero: un recorrido transversal por las facultades

Cuando el conocimiento es ese obstinado viajero: un recorrido transversal por las facultades



Por: Andrés Felipe Santacruz Velasco




Laboratorios, sede San Fernando


Cuando uno ha sido un avezado estudiante de la Universidad del Valle y recorre el campus en inmediaciones de ese tradicional barrio popular llamado Meléndez, puede identificar entre árboles, guaduales y amplias zonas verdes una multiplicidad de edificios que rara vez se les llama por su nombre protocolario, sino más bien por su número, por el nombre del plan de estudios que entre sus muros se imparte o por el de la Facultad.

Cualquiera que haya pasado unos años en este campus del más importante centro universitario del suroccidente, conoce dónde queda Ingenierías, sobre cuya plazoleta se vislumbra desde arriba el logo de la universidad; Ciencias, el de las mesitas y los negocios de fotocopias y mecato, donde reposa la efigie de Camilo Torres; Artes Integradas o FAI, frente a la cafetería de idiomas y diagonal a la biblioteca; Humanidades, un edificio oscurecido y fresco, de linderos húmedos y cobijado por frondosos árboles; o Psicología, diagonal al lago donde nadan patos e iguanas, entre otros ejemplares de fauna. Pocas veces ha nadado alguien ahí en su fangoso lecho, excepto cuando – dicen – una vez se metió un ladrón a robar y en medio de la persecución que le montaron, se lanzó buscando la salvación, pero, a cambio, tuvo que ser salvado de las aguas por sus propios perseguidores.

Y es que normalmente los campus de las universidades están concebidos así, con cada facultad o plan de estudios repartidos en edificios. El conocimiento escindido en disciplinas a partir de su aplicación en el mundo. Y uno podría juzgar por esto que cada edificio de aquellos es un islote aparte, con personajes que se parecen a lo que estudian, es decir, esos que cogen la forma de ingeniero, de biólogo, de artista visual, de sociólogo o de lo que sea que pase a diario por sus cabezas para obtener un título. Y resulta que no necesariamente. Al fin y al cabo a todos, mechudos, menuditos de gafas, punketos, gótico – tropicales y chancletudos – u otros tan normales que ya son indescriptibles – los une dos cosas sin importar su Facultad: la primera es que todos son profesionales en formación; la segunda es que todos son ciudadanos en formación.

En su última frase la Misión de la universidad dice:

“… Atendiendo a su carácter de universidad estatal, autónoma y con vocación de servicio social, asume compromisos indelegables con el desarrollo de la región, la conservación y el respeto del medio ambiente y la construcción de una sociedad más justa y democrática.”




Campus Meléndez


De aquí ya se infieren la investigación y el conocimiento para el desarrollo y la formación de ciudadanos críticos y analíticos, ciudadanos con visión global que estén en capacidad de participar en las decisiones y en la construcción de una sociedad justa y democrática. El profesor Harold Manzano, quien lidera los aspectos curriculares que se evalúan para la acreditación de alta calidad, explica:

“Cuando hicimos la reforma curricular la sustentamos en un aspecto y es que la universidad tiene tres funciones misionales: la docencia, la investigación y la extensión y lo que nosotros veíamos era que cada una de las funciones se hacía de manera articulada en la mayoría de los casos, no siempre. Entonces lo que planteamos en esta reforma curricular es que estas tres funciones tienen que estar articuladas y se tienen que mostrar en el proceso formativo. Qué significa eso, que no solamente estamos formando a nuestros estudiantes en esos conocimientos y habilidades para ser un profesional, sino que también estamos formando investigadores.”

Es decir, que a pesar de que en las universidades la enseñanza se discrimina en disciplinas y por tanto en planes de estudio y Facultades, todo estudiante de la Universidad del Valle, independientemente de su campo de saber, egresa con una formación en investigación, no como investigadores, “pero sí con esos elementos básicos de cómo formular una investigación o cómo trabajar dentro de una.” – complementa Manzano.

El otro elemento fundamental, según el profesor, es la proyección social, en otras palabras, el conocimiento aplicado al entorno. De ahí que, en la reforma, le den un papel importante a las prácticas, llámense empresariales, pedagógicas o profesionales. En este sentido, la formación del estudiante no se agota dentro del campus, sino que continúa por fuera de él, cuando comienza su integración al sistema productivo mediante el trabajo práctico en otras entidades, empresas o instituciones. De esa manera, “la docencia, la investigación y la proyección social se articulan en el proceso formativo de los estudiantes” – comenta.

Y así como al estudiantado de la universidad lo une esta cualificación como investigadores y ciudadanos deliberantes en potencia, así mismo las diversas Facultades tienen el compromiso misional de procurar dicha formación desde sus planes curriculares y las disciplinas que las integran.
Según la RAE, en su tercera acepción, Facultad es “…cada una de las divisiones de una universidad, en la que se agrupan los estudios de una carrera determinada”. En su quinta acepción se refiere a un “cuerpo de doctores o maestros de una ciencia”. Pero en su primera y segunda acepción habla de “aptitud, potencia física o moral” y “poder o derecho para hacer algo.” Es decir, que quien egresa de una facultad es un facultado para algo en particular. Y cada facultad – entendida como potencia o capacidad – condiciona a ciertas formas de producción que normalmente determinan una forma de vida y unos hábitus específicos que terminan diversificando a la población estudiantil, incluso en su aspecto personal. De ahí los estereotipos mencionados atrás. Pero todos, todos salen con una conciencia crítica e investigativa para la contribución a la sociedad.
Son 9 las Facultades que se reparten por el campus de la Universidad del Valle en sus dos sedes: Meléndez y San Fernando: Artes Integradas, Ciencias Naturales y Exactas, Humanidades, Salud, Ingeniería, Ciencias Sociales y Económicas, Psicología, Educación y Pedagogía, Ciencias de la Administración.



Facultad de Artes Integradas FAI. Campus Meléndez. ”
Foto por Fabricio Pérez


Para garantizar a la sociedad que la educación superior preste un servicio con altos estándares de calidad y así contribuir a su desarrollo atendiendo a sus objetivos misionales, se creó, en 1994, el Sistema Nacional de Acreditación (SNA). En 1995 se conformó el primer Consejo Nacional de Acreditación (CNA), ambos tienen su origen en la expedición de la Ley 30 de 1992. Por ello, la Universidad del Valle se encuentra en proceso de autoevaluación para procurar la renovación de la acreditación de alta calidad para el periodo de 2024 – 2034. Al respecto, el rector Édgar Varela Barrios dice:

“Lograr por tercera vez este reconocimiento es un propósito colectivo cuyo resultado impactará a miles de colombianos que esperan que Univalle permanezca en el sitial preponderante que tiene a nivel social y académico.”

Para el logro de esta acreditación la evaluación se lleva a cabo teniendo en cuenta doce factores que en el modelo de acreditación del Acuerdo 02 de 2020, están mencionados así: Proyecto educativo del programa e identidad institucional; Estudiantes; Profesores; Egresados; Aspectos académicos y resultados de aprendizaje; Permanencia y graduación; Interacción con el entorno nacional e internacional; Aportes de la investigación, la innovación, el desarrollo tecnológico y la creación, asociados al programa académico; Bienestar de la comunidad académica del programa; Medios educativos y ambientes de aprendizaje; Organización, administración y financiación del programa académico; Recursos físicos y tecnológicos.

Como dentro del objeto misional de la universidad la investigación cobra tanta relevancia, se formuló la resolución 052 de 2015 “con la cual se actualiza la política de vinculación de los estudiantes a Semilleros de Investigación” – como dice el profesor Fernando Luna Vera, líder del factor de Aportes de la investigación, la innovación, el desarrollo tecnológico y la creación. – “En este programa participan todas las Facultades vinculando a los estudiantes a grupos de investigación, en primera instancia, pero también a investigaciones desarrolladas por profesores por su propia cuenta.”, complementa Luna. Bajo este propósito, existe también el Programa de Jóvenes Investigadores de la Universidad del Valle, a través del cual se financia la participación de estudiantes en los proyectos de investigación, con rubros que salen del Ministerio de Educación y de la propia universidad. Desde el 2014 al 2021 la universidad y el Ministerio han propiciado que 285 jóvenes investigadores participen de estos procesos.
Para evaluar la producción investigativa de una Facultad se pueden tener en cuenta diversos productos de investigación: uno de ellos es el de los artículos científicos. En la Universidad del Valle, la mayor producción de esta índole proviene de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas. En este aspecto le siguen la Facultad de Ingeniería y la de Salud, cuenta el profesor Luna. Pero hay otro indicador y es la producción de libros, donde la Facultad de Humanidades es una de las que lideran.

“Adicionalmente hay otros productos de investigación que tienen que ver con la apropiación científica como tal. Entonces la universidad tiene una estrategia en la que colaboran muchas de las Facultades, como Ingeniería, Ciencias y Salud, que se llama la Carpa de Melquiades. La carpa de Melquiades es un evento anual que básicamente está destinado a la divulgación científica y de muchos de los resultados de investigación.” –
declara Luna. Esta estrategia quiere alcanzar grupos más allá de la comunidad académica, y abrir el acceso a otras poblaciones como la de estudiantes de colegio u otros actores sociales no científicos.




Ahora bien, hasta ahí solo se ha hablado de divulgación del conocimiento, pero la misión de la universidad habla, además, de generación, transformación y aplicación del mismo. Ese conocimiento generado a raíz de estas investigaciones no se queda circulando solo dentro del campus de la universidad, sino que trasciende sus fronteras y llega a la comunidad, no solo local sino de otras regiones o países. “Tu desarrollas investigación en un laboratorio, pero al final lo que das a la sociedad es un elemento de innovación, una solución y eso usualmente tiene una relación con el número de patentes. Entonces la universidad ha crecido en ese aspecto.” – Declara el profesor Luna, quien también es director del Sistema Integral Institucional de Laboratorios de Univalle. Todos los años, entre el período contemplado entre 2018 y 2020, la Universidad del Valle ha mantenido un promedio de solicitudes de 7 patentes en Colombia. Pero también, en el mismo periodo, se han solicitado 9 patentes internacionales.

De estas solicitudes, el año pasado se concedieron 9 patentes en Colombia y 6 a nivel internacional. Esa transferencia del conocimiento, representada en la innovación, se ha podido lograr en ocasiones de la mano de otras instituciones o empresas. Por ejemplo el Sistema de Obtención de Respuesta en Frecuencia de Máquinas Eléctricas, que se realizó mediante un convenio entre la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad del Valle. También el método para fabricar un implante para la generación de tejido cardiaco que comprende células madre, masequimales, endoteliales y cardiomiocitos en una matriz polimérica biocompatible – “Un nombre largo” – declara Luna con una sonrisa. Esta innovación con nombre en forma de trabalenguas, se dio por medio de un convenio entre Univalle y la Universidad Autónoma de Occidente. También se inventó un Sistema y dispositivo colector de datos para lectura de medidores de energía, en el que la transferencia de conocimiento se realizó entre la Universidad del Valle y Tobón Ingeniería S.A.S. También se desarrolló un material compuesto cementable con alto contenido de puzolana volcánica y procesos de obtención de este mismo material, transferencia que se hizo a cementos Argos. Estas innovaciones salen en su mayoría de las Facultades de Ciencias, Salud e Ingeniería. Pero, claro, la transferencia de conocimiento no solo se logra mediante desarrollos tecnológicos. Por supuesto las otras Facultades también hacen parte de esta producción e innovación mediante otros desarrollos, muchas veces artísticos, comunicacionales o intelectuales de otro orden. En ello pueden participar Facultades como la de Humanidades o la de Artes Integradas, por ejemplo.

Y como el conocimiento no es localizado, sino que circula a lo largo y ancho del mundo la internacionalización de sus procesos y producciones se vuelve un componente obligado. De cualquier forma, la Universidad del Valle se ha ido labrando un prestigio no solo a nivel nacional sino también internacional a raíz de su producción científica e intelectual en general. Además la actualización y transformación de ese conocimiento para los constantes desarrollos e innovaciones solo puede lograrse mediante un intercambio con los círculos académicos y científicos de otros contextos sociales, científicos y culturales. Por ello en los procesos de internacionalización, docentes y estudiantes acceden a oportunidades de intercambio a nivel internacional y estudios en el exterior para profundizar en su campo de conocimiento, construyendo una visión global.




Eventos culturales y artísticos, plazoleta ingenierías. Campus Meléndez.


Es así que el proyecto de internacionalización de Univalle “hace parte del primer eje estratégico del plan de desarrollo de la universidad 2015 – 2025, lo cual habla de la importancia que tiene para la Universidad del Valle lo que ésta define como proyección internacional con enfoque regional.” – asegura la profesora Adriana Guzmán, líder del proceso de internacionalización de la institución de cara a la acreditación.
“El objetivo es seguir posicionando nuestros productos de innovación, de investigación, de desarrollo, de creación en el ámbito global. También es importante decir que la Universidad del Valle ha sido una universidad internacional desde su nacimiento.” – completa Guzmán.

Cuenta la profesora que en 1992 la Facultad de Salud fue pionera en tener una oficina de asuntos internacionales y en esto ha ayudado la relación de la Facultad con el Hospital Departamental Universitario Evaristo García, pues son muy apetecidas por propios y extranjeros las prácticas que se llevan a cabo ahí. Es solo hasta el 2008 que surge la Oficina de Relaciones Internacionales con un grupo de profesionales que apoyan estos procesos. Ya para el 2014, inicio del periodo de la segunda acreditación, se crea la Dirección de Relaciones Internacionales, conformada por dos coordinaciones, una de movilidad y otra de cooperación internacional y al mismo tiempo se promulga la política de internacionalización con la Resolución de C.S. 010 de 2014. Esta Dirección es una dependencia de la Vicerrectoría de Investigaciones, lo cual ya indica el interés de la institución por internacionalizar la investigación como una de sus prioridades.

A este respecto, por ejemplo, la Facultad de Artes Integradas desarrolló un convenio con la Universidad de Granada para un doctorado en Historia y Artes, lo que permitió la formación doctoral de un grupo de 12 profesores de Univalle. También en esta Facultad se gesta la producción y se forma el director de la película La tierra y la Sombra, el egresado de Comunicación Social y Periodismo, César Augusto Acevedo, así como buena parte del equipo que se desempeñó en las diversas labores dentro de la producción. La Tierra y la Sombra ha sido la película con el más importante galardón internacional que haya merecido película colombiana en la historia: la Cámara de Oro en el Festival de Cannes. Un hito del ámbito de la creación artística para la universidad.

Por los lados de la Facultad de Salud se destaca el hecho de poner a la Universidad del Valle entre una de las 25 universidades del mundo en participar de un programa llamado Zika Plan, que se genera con unos consorcios con la Unión Europea en el marco de un programa llamado Horizonte Europa. Desde el 2015 estas 25 universidades, incluida Univalle, se dedican a investigar y conocer la enfermedad del Zika y a diseñar estrategias para mitigar su impacto.






En cuanto a la Facultad de Ciencias Exactas se pueden encontrar grupos de investigación colaborando con otros en países como Alemania, Grecia, España y Estados Unidos en temas específicos. La idea es aliarse con grandes potencias en los diversos campos para sacar adelante proyectos de interés.

Desde la Facultad de Ingeniería surge hace tres años un programa llamado Jóvenes Ingenieros del DAAD, mediante el cual un grupo de estudiantes de pregrado van a Alemania a participar de clases y actividades específicas de sus campos dentro de la ingeniería. Mientras desde la Facultad de Educación se hace un trabajo relacionado con la interculturalidad, que busca ampliar el panorama para los profesionales de la formación y que resulta ser uno de los pilares del programa de internacionalización de la universidad. Su trabajo se extiende además a importantes procesos de desarrollo de movilidades para sus estudiantes. Por su parte la Facultad de Psicología lleva desarrollando desde hace tres años, con la facultad de Ciencias de la Administración una Escuela Internacional de Formación Avanzada, EIFA, relacionada con temas de gestión del conocimiento, recursos humanos e innovación. Y en cuanto a la Facultad de Humanidades, el profesor Darío Henao lidera procesos de relación especialmente con la cultura China haciendo convenios con su Embajada.

Así pues, que cuando uno camina por el campus de la Universidad del Valle en su sede de Meléndez y se cruza en su camino con esos edificios, unos nuevos y otros vetustos con las marcas de la experiencia, de cuya historia han sido testigos los árboles o cuando se cruza uno con cientos de estudiantes de diversas pelambres, ha de tenerse en cuenta que por esos pasillos, corredores, plazoletas y zonas verdes, discurre el conocimiento en las mentes de toda la comunidad académica, en las de los estudiantes, de los docentes y de la categoría que los reúne a ambos: los investigadores. Pero como el conocimiento es ese obstinado viajero, trasciende los linderos del campus para transferirlo y aplicarlo a la sociedad e intercambiarlo con los facultados de otros países con el fin de acercar a la región y al país a los avances que en materia de ciencia, tecnología y cultura en general se dan alrededor del mundo.





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