Entrevista – Vladimir Cruz: periodismo, resiliencia y cine ¡Porque la vida es una película! Entrevista a Vladimir Cruz

Vladimir Cruz: periodismo, resiliencia y cine
¡Porque la vida es una película!
Entrevista a Vladimir Cruz

Nacido en 1965, en Placetas, provincia de Villa Clara, Cuba, Vladimir Cruz Marrero se consolida hoy por hoy como uno de los actores latinos más talentosos y polifacéticos de su generación. Su carrera se remonta a la década de 1980, momento en el que empezó a incursionar, como aficionado, en el campo de la actuación. Sería hacia 1983 cuando la pasión por el cine y el teatro condujeron al joven placeteño al Instituto Superior de Arte de La Habana, del cual egresó como Licenciado en Artes Escénicas en 1988. Dentro de su extensa filmografía se destaca Fresa y Chocolate, clásico de 1993 dirigido por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.



Por: Alejandro Alzate
Doctor en Literatura por la Universidad de Navarra
Integrante del Grupo de Investigación en Narrativa Colombiana (GINC) de la Univalle




Vladimir Cruz, actor cubano.
Foto: https://imdb.to/3DLiyfG


¿Qué potencial percibes en el periodismo cultural asumido como una apuesta para ir más allá de la saturación mediática frente al Covid-19?

Creo que es excesivamente pretencioso pensar que podemos ir “más allá” de la saturación mediática, porque lo más seguro es que nos quedemos “más acá”. A fin de cuentas un producto periodístico, por cultural que sea, está dirigido a los “medios” y puede provocar el efecto contrario, aumentando esa saturación. Es lógico que ante una amenaza mundial de esta magnitud la gente quiera estar informada, porque corre el peligro de irse al más allá (de verdad) y por lo tanto no debe sorprendernos que esto genere una cobertura mediática abrumadora, porque en el mundo actual estamos absolutamente sobre informados (lo que no quiere decir que estemos bien informados).

Por lo tanto, creo que el periodismo cultural, concepto que a mi juicio es excesivamente amplio y ambiguo y que sobre todo tiene el defecto de querer monopolizar la cultura ante cualquier otro tipo de periodismo, lo más que puede ofrecer son alternativas conscientes, eso sí, de que no van a ser de consumo masivo; razón por la cual no existe la pretensión de querer competir con la maquinaria mediática.

Fresa y Chocolate pone en evidencia que los regímenes dictatoriales aniquilan, de cualquier forma, a quienes piensan diferente. ¿Qué relación observas entre el temor que causa una dictadura y el actual Covid-19?

Comparar un régimen político con un virus es un concepto que me parece más propio de Matrix que de Fresa y Chocolate. Creo que son cosas que no tienen nada que ver, pues hasta ahora, que yo sepa, no se ha demostrado que el virus tenga ningún tipo de preferencia ideológica o política. Tal vez, lo más curioso es que los regímenes dictatoriales intentan mantener al pueblo dentro de una determinada disciplina y, según se ha visto hasta ahora, parece que una de las pocas cosas seguras que puede ayudarnos a sobrevivir a la pandemia es, justamente, la disciplina social.

Retomando el espinoso tema del artista comprometido con su tiempo y época, ¿qué aporte debe y puede hacer el arte en este tiempo epidémico?

Según el materialismo histórico, el hombre primero debe vestirse y alimentarse -es decir, cubrir sus necesidades básicas, dentro de las que también está la salud, por supuesto- antes de dedicarse a la política, al arte, etc. Por lo tanto, y por mucho que nos pese a los artistas comprometidos, no estamos en la primera línea de combate en estos momentos. Son los sanitarios, los científicos y, curiosamente, los políticos, los que tienen que asumir esa responsabilidad. Con esto quiero decir que creo que la función del arte en estos tiempos es la misma de siempre: alimentar los espíritus y consolar las almas laceradas. Si no entendemos como artistas a los brujeros, chamanes y espiritistas que, tal vez, están en mejores condiciones de ayudar al prójimo ante una situación así; incluso por encima de quienes nos dedicamos a la simple creación artística.

Tal vez, aquí deberíamos hacer una diferenciación entre arte y entretenimiento, o una disertación sobre lo peligroso y engañoso que puede resultar hablar del Arte en general, pero eso es otro cantar, o cantares…

¿Qué pasaría, qué efecto surtiría en el arte una sobre cobertura mediática como la relacionada con el Covid-19?

No veo mucha diferencia entre la cobertura mediática que ha convertido en estrella al Covid-19 y la que tenemos que soportar, por ejemplo, ante cualquier estreno Marvel. Así que por ahí puede estar la respuesta: se vendería hasta la saciedad un determinado producto artístico y se hundiría en la miseria a todos los demás. No debería sorprendernos si dentro de poco se anunciara, por ejemplo, el estreno de “Black Widow vs Covid-19” o algo así. También es una de las consecuencias de hablar festinadamente del arte en general. Al Arte, con mayúsculas, creo que nunca le sucedería algo así. Aunque también es verdad que últimamente solo oímos hablar de Picasso o Dalí cuando alguno de sus cuadros se vende por una cifra record a un millonario anónimo en Christie’s o Sotheby’s.



Vladimir Cruz (izquierda), interpretando a David en la película Fresa y chocolate (1993).
Foto: https://cadenaser.com/programa/2015/06/02/la_script/1433250581_710441.html


Muchos dicen, “por ahí”, que el arte es un antídoto contra los malos tiempos. ¿Qué piensas de eso?

¿Por ahí por dónde? Por aquí, en Madrid, no. Aunque estoy convencido de que el arte puede ser un sostén y un consuelo inestimable ante la adversidad, creo que las mayorías piensan que es un lujo y solo lo recuerdan cuando los malos tiempos han pasado y ha llegado la hora de celebrar. Valdría la pena recordarles que los artistas tenemos la mala costumbre de comer todos los días y que cuando la sociedad vive malos tiempos para nosotros suelen ser peores.

¿Cómo aniquila a un pueblo la falta de cultura, la carencia o desinterés por ella?

En la cultura, en su sentido más amplio, reside la identidad de un pueblo. Y esto incluye desde la alfabetización hasta la cultura gastronómica, por ejemplo, pasando por la creación artística, por supuesto. Por lo tanto, un pueblo sin cultura no tiene identidad, no existe, se transforma en lo que los poderes fácticos quisieran convertirnos: un rebaño de animalitos sin sueños ni objetivos que solo piensa en consumir.

Volviendo a Fresa y Chocolate puede decirse que Diego y David superan sus diferencias y se reconocen como sujetos políticos, culturales y éticos. Desde esa noción de los puntos de encuentro, ¿crees que la actual pandemia nos ha permitido reconocernos y encontrarnos con nosotros y con los otros?

Podría decirse que sí se reconocen, aunque también puede decirse, más sencillamente, que son capaces de hacerse amigos por encima de sus diferencias. Tal vez uno de los efectos psicológicos más potentes de la actual pandemia es que nos ha dejado a solas con nosotros mismos y puede que salir airoso de ese reencuentro sea aun más difícil que superar las diferencias con los demás.

Los estoicos hallaron la virtud mediante el desarrollo de la fortaleza ante las adversidades de la vida. En tu opinión, ¿cuál sería una buena forma de asumir, de resistir, este tiempo difícil?

En muchos sentidos la situación actual nos ha obligado a ser estoicos, pero no por elección o por convencimiento, sino por necesidad. Esperemos que también nos lleve a la virtud, aunque tengo serias dudas.



Vladimir Cruz en la película Los buenos demonios (2018).
Foto: https://www.imdb.com/title/tt8237862/mediaviewer/rm2429327617/


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