Entrevista – Regar la voz: Retos del periodismo joven en contextos de violencia y transformación Entrevista con Jhonatan Buitrago del Canal 2

Regar la voz:
Retos del periodismo joven en contextos de violencia y transformación. Entrevista con Jhonatan Buitrago del Canal 2



Por: Julieth Narváez
Psicóloga, Univalle
Maestra en ciencias antropológicas, UAM-Iztpalapa




Foto: https://www.youtube.com/watch?v=jTZUTHs_wC4


¿Cómo empezaste en los medios? Háblanos un poco de tu experiencia.

Empecé en el colegio a conocer lo que era el mundo de los medios de comunicación, pero antes de eso estuve muy vinculado a las mediaciones de paz de mi colegio. Estudié en el Antonio José Camacho, que es un colegio que históricamente se ha conocido por las diferentes problemáticas que tuvo en su momento con Santa Librada y con la fuerza pública. Nosotros decidimos tratar de irnos al frente de esa situación, entender que éramos estudiantes y que había otros objetivos por los cuales debíamos pelear y no era precisamente contra nosotros. Logré eso tratando de mediar, de organizarnos y ya las peleas eran otras y con otras personas. Ahí entiendo que teníamos que regar la voz para que los jóvenes pudieran tener ese pensamiento crítico, esas ganas de investigar, de conocer, de aprender, y decidimos reabrir la emisora del colegio, en ese entonces 107.9, un dial educativo, y ahí conozco el mundo de los medios de comunicación. Entro a la emisora por Pacho Ocampo, una persona que me ayudó mucho, por él aprendí sobre derechos humanos, mediaciones de paz, cuestiones políticas y medios de comunicación. Él trata de hacerme un estudio personal porque no sabía qué hacer y ya estaba por salir. Fue gracias a Pacho que me marcó el camino, la ruta, ahí fue donde empecé con los medios.

Después de eso entré a una academia de comunicación, estando en primer semestre inicié mi experiencia en Canal 2. A mí me gustaba la radio, pero ahí empecé a conocer la televisión y me enamoré. Decido tomar como prioridad la producción audiovisual y el periodismo. Estuve aquí durante las prácticas, luego pasé por varios medios de comunicación: la Red Sonora, el noticiero Cómo está Cali, la emisora del América de Cali, Canal 14. Pasé por Pacífico Noticias también como camarógrafo, productor y periodista, ahí tomé la decisión de seguir en el periodismo de investigación, con el periodismo contrapoder. Después de eso, estando en Pacífico se cierra el noticiero por cuestiones económicas y por motivos de seguridad tomé la decisión de irme para Argentina. Allá empecé a estudiar y trabajé en un medio alternativo que se llama LID, La Izquierda Diario, contrapoder. Allá conocí lo que eran los movimientos sociales en su gran magnitud. Argentina es un país en donde transpiras política todo el tiempo, te hablan de las cuestiones sociales. Voy en tercer año de Comunicación Social y Periodismo de Investigación. Se supone que en junio me graduaba, pero con todo esto decidí volcarme a la situación del país y a la responsabilidad histórica que como periodista tengo. Era la prioridad: acuartelarme en el canal y vivir para contar lo que está sucediendo.


En tu experiencia de formación en Colombia ¿qué opinión tienes sobre la formación que reciben los periodistas?

Desde mi experiencia puedo decir que aquí hay carreras que te enseñan a vivir de lo institucional, escribir desde el escritorio, desde los libros, desarrollar algo más teórico, quitándole prioridad a la práctica. Allá en Argentina es muy rara la vez que debes ir a la facultad como tal e ir a escribir. Allá el periodismo se ejerce yendo a los barrios, a los territorios, a las ollas populares; es otro tipo de periodismo en el que te están formando, sin dejar lo teórico aparte, pero no es una prioridad. Acá te enseñan más al estilo organizacional de los medios de comunicación más tradicionales. No tuve la oportunidad de vivir la experiencia de Univalle, pero he visto que también parten de que la gente es la materia prima del periodismo, cosa que no pasaba en otras instituciones. Esa es la diferencia, que para mí el ejercicio periodístico es: “Andá a la calle y buscá”.



José Alberto Tejada y Jhonatan Buitrago, del Canal 2.
Foto: Laura López. Tomada de: https://flip.org.co/index.php/es/informacion/noticias/item/2765-canal-2-aplausos-de-un-lado-y-disparos-del-otro


A partir de todo lo que ha ocurrido ¿qué posición tienes ahora sobre la objetividad que puede existir en el periodismo?

De lo que he vivido en el Canal 2 el aprendizaje ha sido fundamental para mi vida periodística. Tratar de hacer ese periodismo popular, alternativo y contrapoder era lo que soñaba hacer. He aprendido que objetividad como tal no hay dentro del periodismo. Todos buscamos un interés. Es claro, los medios masivos tienen un interés que es económico, a nosotros como medio alternativo nos interesa el pueblo, la gente, la comunidad. Entonces hablar de objetividad es algo con lo que, en lo personal, no concuerdo. No creo que haya un periodismo objetivo, imparcial. Debes tener el criterio para decirle a tu oyente, a tu televidente, a la persona que te esté viendo, escuchando, leyendo, desde dónde estás hablando y hacia dónde quieres ir. Esa es la responsabilidad que debe tener uno como periodista, no tratar de mostrarse como un periodista imparcial cuando estás siendo alineado. Eso lo he aprendido más en este momento trabajando con José Alberto: hemos entendido que mostrar la postura de un periodista no es malo, lo malo es hacerle creer a la gente que estás siendo imparcial cuando estás mostrándole por dónde tiene que ir. El periodismo tiene que ser un abanico de posibilidades, en donde tiene que ser el oyente, el televidente o el lector el que decida, con su criterio, qué es lo que quiere consumir.


¿Cuál ha sido el momento más tensionante que has vivido durante el cubrimiento del Paro?

El solo hecho de tener que ponerse un chaleco antibalas, un casco y estar pensando que te están buscando, persiguiendo o siendo vigilado solamente por informar, es un punto muy triste de ejercer esta profesión.

En cuanto a las manifestaciones los momentos más tensionantes han sido el tener que presenciar cómo la fuerza pública le da ese tratamiento de guerra a la protesta social. Hemos visto casos en La Luna, en La Portada al Mar, en Siloé, en Yumbo, en Buga, en donde hemos contado los heridos que caen a nuestro lado. En Andrés Sanín contamos 35 heridos en plena trasmisión, se escucha “primer herido… segundo herido…”. Ese día murieron tres personas de tiros certeros en la cabeza, además de un pelado que quemaron, asesinaron y tiraron al caño. Eso fue bastante difícil en medio de todo lo que hemos cubierto. Saber que un pelado que entrevistamos, al siguiente día no está porque lo mataron.

También en la primera con sesenta y seis estuvimos en un momento muy duro. Ese día mataron a Jaime Rosas y al Cabe, de la Loma. Los de la misión médica nos decían que mientras estaban tratando de salvarle la vida a uno de los muchachos a los que le pegaron el tiro en la cabeza, pasó un miembro del ESMAD burlándose y diciendo que así iban a terminar todos mientras les apuntaba con el arma. Eso me deja mucho qué decir sobre cómo se perdió la humanidad, la empatía. Puede ser cualquier persona, puede ser la persona que compra en tu misma tienda cuando te quitas el uniforme. Jaime, un matemático, y pelados que día a día que íbamos a visitar los puntos, llegaban y nos saludaban, y al otro día saber que de un tiro en la cabeza, solo por protestar y alzar su voz, fueron asesinados.

Decirte un momento puntual es difícil. Hemos vivido momentos álgidos, como en La Portada, por ejemplo. Allí nos dispararon desde los edificios, camionetas blindadas dando vueltas y disparándonos también y nosotros encerrados en una cancha de futbol. No podíamos salir, no podíamos correr hacia ningún lado porque el ESMAD nos tiraba gases dentro de la cancha. Yo le decía a José Alberto: “Aquí vamos a quedar”. Hubo un momento en que nos cortaron la señal, entonces no grabábamos. Cuando logramos salir fue para encarar a uno de los policías que se estaba llevando dos menores de edad. Ese día fue terrible, nos disparaban desde todos lados, para donde vos miraras ahí había una bala.


¿Ustedes han hecho algún intento por aproximarse también a miembros de la fuerza pública? ¿Se han puesto del otro lado en algún momento?

Sí, pero el cariño que nos tienen no es mucho. No para mostrar lo que puede hacerse del otro lado sino para preguntarles: “¿Ustedes por qué le dan el tratamiento que le están dando a un pelado que tiene una lata?”. Siempre hemos tratado de ir y decir: “¿Qué es lo que está pasando con ustedes? ¿Quién los está mandando? ¿Por qué atacan indiscriminadamente?”. En Buga nos pasó que estábamos en medio de la confrontación, en el puente del SENA de Buga, José Alberto les dijo: “¿Ustedes por qué están atacando a los muchachos?”. Y respondían con los comentarios de siempre: “Graben de acá. ¿Por qué no graban desde acá? Mire que a nosotros también nos hacen daño”. Ahí empieza un cruce de palabras y de un momento a otro, sin ningún tipo de confrontación un miembro del ESMAD grita: “¡Piedra, piedra, piedra!”, y empiezan otra vez a disparar gases, balas de goma y nosotros quedamos del lado de la Policía. Atrás había un operativo militar y decidimos ir a donde los soldados a ponerles el micrófono y en ese momento veo una persona de civil, enfoco y le digo a José Alberto, quien pregunta por qué hay un civil armado. El civil se va y empieza un soldado a tomarnos fotos con una cámara profesional y a decirnos: “Cuídense en las noches”, y nosotros en Buga, no pensábamos quedarnos ahí pero no podíamos salir de la ciudad con ese panorama, entonces nos quedamos, trajeron la tanqueta, dispararon Venom para todos lados. Nosotros pensamos que ahí también íbamos a quedar porque no respetan nada, ni que nos identificáramos. Los muchachos pararon de lanzar rocas. Nos dijo uno del ESMAD: “Si ustedes pasan y esto empieza, ahí quedan”. Todo eso quedó grabado. Sí hemos llegado a confrontar, más que para mostrar lo que pasa del otro lado, es para mediar y preguntar qué es lo que está pasando.



Foto: https://twitter.com/cuestion_p/status/1398018842396352521/photo/2


¿Han tenido censura?

En redes creo que más que censura, hace parte de las políticas de Facebook. Mostramos sangre de muchachos que han caído, entonces partimos de que nos bloquearon; sí, hay una censura, pero porque había sangre. Aunque sí tuvimos una transmisión bloqueada, nos tumbaron toda la transmisión en La Portada, con inhibidores de señal que hicieron que no pudiéramos ni llamar. En Puerto Resistencia también nos pasó. Cuando vamos a los puntos de resistencia por ahí siempre hay algún policía que nos quiere tapar. La vez que encontraron a la persona muerta en el caño de La Galería, la Policía me manoteaba, se hacían en el lugar de la cámara y uno de los policías dijo: “Córranse o van a terminar igual en el caño”. Cuando uno está concentrado no se da cuenta. Teníamos un sonidista y él es el que me dice, después nos pasa el audio y se escucha clarito cómo el policía nos dice eso. El Canal 2 ha tenido un montón de censura. Antes pasaba que cuando llegábamos a grabar paraban; ahora, en cambio, cuando vamos a grabar el momento de confrontación, más atacan precisamente para que nos salgamos del lugar. Nos tiran gases, nos tiran cosas y nosotros nos corremos y ahí empiezan a dispararles a los muchachos.

En Andrés Sanín estábamos sobre la quince y la autopista, hicimos un grupo de personas de derechos humanos y prensa para sacar una mujer embaraza. Cuando lo estábamos haciendo nos cayeron ocho perdigones, quedamos en la mitad, me cayó al lado un perdigón, nos ahogamos en gases ahí, ¡gases vencidos además! Paramos la transmisión y nos detuvimos un momento porque era increíble la manera en que nos estábamos ahogando.


¿Qué medidas de protección has tenido que tomar desde que empezó todo esto?

El solo hecho de no poder vivir en mi casa y tener que estar cambiando de residencia cada tanto, no poder ver a mi mamá, a mi papá y a mis hermanos diariamente. Yo no puedo llegar directamente a mi casa, tengo que dar vueltas, hay gente parada en las esquinas. Cambiar la rutina. Yo soy un pelado joven que quiere ir a compartir con sus amigos, que la cerveza, que el grupo de esto, que ir a… Ya no conozco eso, ni siquiera con mi papá podemos salir a tomar algo. Además, dentro de la ciudadanía hay un reconocimiento, te ven y eso puede dar de qué hablar a la gente que está en contra de uno, porque ya nos ha pasado. Aunque uno trata de resguardarse la gente te ve, te identifica y te reconoce. Eso ha sido terrible, no ver a mi familia constantemente, o tener que encontrarlos en algún punto diferente a la casa.


En medio de este desescalonamiento, cuando las cosas se han “enfriado” un poco, ¿qué papel asumen como medio? ¿Cuál es su labor ahora?

La labor siempre va a ser acompañar la movilización y el proceso. Hay que tener en cuenta que se acabaron los bloqueos, mas no el Paro. Nosotros seguimos acompañando a la comunidad y por eso nos vamos a las ollas populares, a las actividades culturales. El Paro no para, sigue ahí, pero se transformó y entendemos que los jóvenes tomaron las medidas para que no los sigan matando. No es lo mismo que vivíamos en el día a día, pero hay muchas cosas de momento que hay que mostrar: las madres comunitarias, las huertas comunitarias, los procesos sociales, los procesos culturales que hay dentro de los barrios, porque esa es la otra cara del Paro. Nadie quería entender que detrás de esa barricada había un proceso social que nosotros también mostramos. Nosotros íbamos a la olla y en esa olla comía el habitante de la calle, el pelado que no tenía para comer, el vendedor ambulante que llegaba ahí, y ese trabajo social es parte de una movilización y de un Paro que empezó no solo el 28 de abril, el 21 de noviembre de 2019 surge el interés por un cambio concreto, en ese momento la gente despierta y dice: “Bueno, ¿qué va a pasar aquí?”. Nosotros como medio estamos comprometidos y tenemos la responsabilidad histórica de mostrar los atropellos de la fuerza pública, pero tenemos que visibilizar el accionar de la sociedad para hacerle frente a esa represión y más allá de la piedra, la lata, el láser, se hace resistencia con la olla, con la huerta, con las madres que crean emprendimiento dentro de los puntos de resistencia.


¿Cómo ha sido la función que han cumplido frente a la Comisión Interamericana y organismos internacionales?

Nos hemos convertido en los voceros de lo que ha pasado. Hay muchas personas, no somos el único medio, hay pelados de medios alternativos independientes que también salen al fragor, pero ha sido el Canal 2 el que ha tomado las imágenes, entonces las comisiones se acercan para buscar material. Hubo reuniones en las que buscaban que diéramos pruebas de eventos. Hemos tratado de recoger eso y mostrar, más que lo que nos pasa a nosotros. Ante la Comisión Interamericana fuimos y nos despachamos con todo lo que había pasado. Sentimos que no debían venir a encerrarse a un edificio a escuchar. Ese día que pasa lo de Andrés Sanín, tuvimos la reunión y le dijimos a la persona encargada: “Camine, le garantizamos que va con nosotros y que va a ver lo que verdaderamente pasa”, y nos dijeron: “No, tenemos otra agenda”. Si vos venís a un país que está en medio de un fragor, donde están acribillando al pueblo y a la ciudadanía, no podés tener otra agenda. Yo me sentí como cuando voy a ponerle quejas a mi mamá; puede servir, pero necesitábamos que esa imagen institucional de la CIDH estuviera en las calles viendo cómo disparan contra los jóvenes, cómo hay francotiradores, cómo les tiran gases a los cuerpos de los pelados, cómo les tiran canicas en vez de bolas de goma, canicas a los ojos, pero no, había otra agenda. Entonces piden material y decimos: “Pero es que aquí tenían que estar”. Era acá donde tenían que estar, allá no iba a llegar nada. Llegó un plantón y se mostró un descontento, pero no era lo que venían a ver. Igual mostramos los casos, presentamos los temas, fuimos a exponer lo que como periodistas nos pasó. En tres minutos no podíamos hablar de todo lo que había pasado, pero eran solo tres minutos para decirlo. Esperemos que pase algo bueno con esa visita, pero siento que no va a ser clara porque no se estuvo en el momento de fragor.


¿Qué sigue?

Yo como joven creo que el mensaje es claro. Es el momento de darle oportunidad a los jóvenes que vienen con la mente más fresca y nuevas propuestas, con ganas de pensar en el otro. Llevamos toda la vida pensando en los políticos que tienen intereses individuales y familiares. Este país ha sido dominado por unos cuantos. Es el momento, es un quiebre histórico crucial para el destino de un país saber que los jóvenes que estaban en las barricadas tienen las capacidades para representar políticamente, porque ya no solo son capuchos sino sujetos políticos dentro de la sociedad. El solo hecho de convertir los CAI en bibliotecas, son propuestas; el hecho de convertir espacios donde se aposentaban los ladrones, violadores y vendedores de vicio, y hacerlos huerta, es un claro ejemplo de que lo que quieren es tener soberanía alimentaria y generar oportunidades para quien nunca la tuvo. Estos pelados que nunca tuvieron nada, que nunca han tenido nada, están pensando en la gente, ponen el cuero y la vida, y hay mucha gente que es indolente ante eso y se queda con lo que dicen los medios masivos, que son solo vándalos. No, estamos viendo y señalando al capucho, pero no estamos viendo quién está detrás de esa capucha. Detrás de esa capucha hay un montón de historia.



Foto: https://www.youtube.com/watch?v=jTZUTHs_wC4


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