Entrevista – RUAV

“Las universidades son conscientes de que si no se transforman están condenadas a desaparecer”

La Asociación RUAV es la red académica avanzada regional del departamento del Valle del Cauca y agrupa a veinte instituciones con proyección académica, con el objetivo de impulsar la colaboración, la investigación y la producción científica a través de la tecnología. Su director, Juan Manuel Triana, habló con La Palabra acerca de los retos que los avances tecnológicos le imponen a las organizaciones del siglo XXI, en especial a las instituciones de educación superior.


Por: Redacción La Palabra




Foto: https://ruav.edu.co/invitacion-a-cotizar-servicios-de-conectividad-2016-2018/


La Palabra: ¿Cuál es el papel de la RUAV en la educación superior de la región en la actualidad?

Juan Manuel Triana: La RUAV se define como la red académica avanzada de la región. Esto significa que generamos una infraestructura de conectividad y de servicios de colaboración a partir de la cual buscamos potenciar todos los elementos de investigación y de colaboración académica entre las instituciones que la conforman. Nosotros, a diferencia de otras redes en el país, no solamente contamos con instituciones de educación superior, sino también con instituciones del sector de la salud, del sector público, del sector investigativo, sector social y del sector industrial. También realizamos una labor de facilitación de generación de valor agregado para nuestros asociados, de procesos de economías de escala, de negociaciones conjuntas y de generación de convenios en el sector de la tecnología. En la medida en que temas como la educación virtual y la transformación digital se potencian y vienen apalancados por tecnologías, nosotros ayudamos a que las instituciones de la región puedan acceder más fácilmente y en mejores condiciones económicas al uso de la tecnología.

L.P.: Recientemente ustedes colaboraron con Microsoft en la organización de la Cumbre de Transformación Digital en Educación Superior. ¿Cuál es el balance de lo que significó esta cumbre para la educación superior?

J.M.T.: El evento fue organizado por Microsoft Colombia en colaboración con RUAV y la Universidad del Valle. Nos sentimos muy satisfechos, en primer lugar, por la gran asistencia, pues de las cuatro cumbres que se realizaron en Bogotá, Medellín y Barranquilla, Cali fue la ciudad con mayor número de participantes; y en segundo lugar, por el perfil de los asistentes, en su gran mayoría directivos y personal académico de distintas instituciones de educación superior del Valle del Cauca. También quiero destacar que la de Cali fue la única cumbre que se realizó en colaboración con una universidad pública, lo cual tiene tiene un componente simbólico importante.

En cuanto a la Cumbre, se dejaron algunos puntos en claro, como por ejemplo el hecho de que la transformación digital ya no es un capricho; lo que llamamos las Industrias 4.0 muestran un poco porqué los datos son el nuevo motor de la economía mundial, pues el conocimiento hoy en día es la clave para el tema de la fuerza laboral, lo cual lleva a pensar nuevamente en el rol de la Universidad en esta nueva sociedad. En relación a estos temas contamos con el aporte de distintas instituciones de educación superior colombianas, de algunas empresas que trabajan el tema, y de Microsoft, a través del director de educación en América Latina. También tuvimos un conversatorio de muy alto nivel en el que participaron representantes de la Gobernación del Valle del Cauca, de la Cámara de Comercio y de la Universidad del Valle, en cabeza de su rector Edgar Varela Barrios.

L.P.: ¿Cuáles son los lineamientos a seguir que se plantearon en esta cumbre?

J.M.T.: En el caso de las universidades queda claro que hay un cambio de paradigma: la educación pasa a estar centrada en el estudiante y no en el maestro. Los procesos se vuelven de aprendizaje y ya no de enseñanza, es decir, pierde relevancia el esquema en el que hay alguien que todo lo sabe y que se dedica a impartir el conocimiento sin importar que éste quede en manos del estudiante o no. En segundo lugar, como la tecnología ayuda a facilitar los procesos de la vida cotidiana del estudiante, temas como la automatización, la robótica, lo que llaman el aula invertida, cobran importancia, pues mejoran obviamente la experiencia de quiénes van a aprender. La investigación, por ejemplo, ya no se concibe como hace cien años atrás, pues ahora la colaboración hoy en día es vital. Antes un científico brillante, por su cuenta, descubría el conocimiento; hoy en día el conocimiento se construye colaborativamente. Entonces es clave contar con redes de investigación a nivel internacional donde se comparta el conocimiento, dónde se utilizan recursos compartidos como la nube, donde el volumen de datos que se está procesando de manera permanente obliga a hacer usos de tecnologías como el Big Data, donde elementos como la Inteligencia Artificial nos pueden ayudar por ejemplo, a gestionar mucho más inteligentemente y más acorde a las exigencias medioambientales que la sociedad está demandando.

L.P.: Hay siempre en las universidades públicas, como es el caso de la Universidad del Valle, procesos que apenas están comenzando. ¿Cuáles son las barreras que son urgentes superar si estamos hablando de un cambio de roles en relación a los procesos de aprendizaje de los estudiantes?

J.M.T.: Sí, claro. Es evidente. Hay que cambiar la metodología, incorporar nuevas técnicas, saber construir también de manera conjunta esos procesos. Los docentes tienen que saber utilizar las tecnologías, los medios que están a su alcance, para generar procesos más atractivos y más eficaces. Recordemos que la misma tecnología ayuda también a medir índices como los niveles de atención, los niveles de aprendizaje en ciertos temas. En países como el nuestro, en el que la educación tiene un costo, a diferencia de los países europeos, es importante también que la gente vea, para decirlo en términos capitalistas, un retorno de su inversión.



Juan Manuel Triana, director de la RUAV.
Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva.


L.P.: Recientemente en la Universidad de Salamanca, España, rectores universitarios de todos los países trataron el tema de cómo se deben preparar las universidades para afrontar los nuevos retos que le plantea el siglo XXI. Enfocándonos en nuestra realidad regional, ¿cuáles son los avances que están teniendo las universidades para afrontar estos retos?

J.M.T.: Yo creo que poco a poco se ha ido permeando, a nivel de los directivos universitarios, la certeza de que la educación superior es una industria que va a sufrir una transformación muy fuerte los próximos diez años. Hoy en día ya nadie es ajeno al hecho de que no se puede seguir concibiendo la Universidad como se hacía hace diez años, por hablarte de un lapso de tiempo no muy grande. Hay algunas universidades que están en procesos de planeación estratégica, enfocándose en el nuevo rol que debe desempeñar la Universidad. Hay circunstancias de país, como por ejemplo el posconflicto, que también, de alguna manera, han obligado a que la Universidad se re examine y piensa su rol a futuro en una sociedad colombiana libre de guerras civiles. Para todo eso es clave el papel de la tecnología en el proceso de transformación de la educación. Conocemos de universidades que han venido haciendo apuestas importantes en este sentido.

Las universidades son conscientes de que si no se transforman están condenadas a desaparecer. Hay ejemplos a nivel mundial que están apuntando a atender los desafíos del siglo XXI, y tendrá que hacerse una discusión de fondo con el Ministerio de Educación de Colombia, porque temas como la regulación a veces hacen que sea muy paquidérmico poder tener procesos de transformación en el sector universitario. Ya hemos visto en otras industrias cómo llega un jugador nuevo que surge del área de la tecnología y que prácticamente acaba por completo con su competencia, como es el caso de Netflix en el sector de la distribución de contenido y de Uber con el sector del transporte, por ejemplo. Entonces creo que es importante que la educación se piense su rol. Las universidades locales ya han dejado de verse como competencia la una de la otra; saben que la competencia es a nivel nacional e internacional.

L.P.: Se han empezado a limar las diferencias entre lo público y lo privado. Ejemplo de ello es el trabajo de la Universidad del Valle con Microsoft. ¿Cuál es el papel y los aportes de Microsoft en esta apuesta por la educación en nuevas tecnologías a nivel mundial?

J.M.T.: Sí, digamos que hoy en día no se concibe, por ejemplo, el tema de los procesos de investigación en burbujas cerradas. La investigación no pertenece a un único investigador y tampoco a las instituciones de educación superior. La investigación a nivel mundial, y específicamente en tecnología, es liderada por grandes corporaciones. Quién más invierte hoy en día en investigación, por ejemplo, es Samsung; le sigue muy de cerca Google Microsoft, Facebook, y Apple. Entonces es muy importante para las universidades que sus procesos de investigación sean más relevantes. Microsoft tiene una presencia fuerte como organización, pues cuentan con un número de personas significativo dedicado solamente al tema de educación, y han hecho unos esfuerzos importantes en acercar sus tecnologías al sector educativo. Han sabido comprender que ahí están los futuros profesionales y que es clave que esos profesionales entren en contacto con sus tecnologías para que luego, cuando lleguen al sector empresarial, hagan campaña por la opción de las mismas. Microsoft es también uno de los líderes mundiales en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías en temas como Inteligencia Artificial, Big Data, la nube. En el caso de la RUAV hemos venido trabajando en el desarrollo de estrategias conjuntas para ofrecer valores agregados a nivel académico para la población estudiantil de todo el Valle del Cauca, así como en generar espacios de encuentro como el que tuvimos recientemente en la Universidad del valle. Hoy en día Microsoft es la empresa qué más invierte en temas de software libre a nivel mundial. Ha habido un cambio total y profundo en la dirección de la empresa y han sabido encontrar que quienes antes eran sus enemigos, ahora son sus aliados. Entonces creemos que ahí hay oportunidades de trabajar en conjunto, que hay que aprovechar, y que si no lo has aprovechamos, seguramente en otras regiones lo van a hacer entonces.

L.P.: Finalmente, con relación a los agentes de este proceso, ¿cuál es la apertura que deberían tener los profesores para asumir estos retos que se están presentando?

J.M.T.: Todas las experiencias a nivel mundial lo han dejado claro: los procesos que han sido exitosos en la incorporación de tecnología en el aula, pasan por un liderazgo activo de los profesores. Los casos de las instituciones que han asumido con mayor éxito estos procesos de transformación, pasan por contar con profesores que asumen ese rol de líderes. Esto no se impone desde arriba. No es que el día de mañana todos los profesores tienen que utilizar todas las herramientas, o tienen que dictar sus clases de manera virtual. Eso no funciona así. Esto funciona de una manera más virtuosa: aprender con el ejemplo. En la medida en que se encuentran y se identifican profesores líderes en cada institución, que en todas las hay, la clave está más bien en buscar trabajar de la mano con estas personas, en identificarlas, en generar también espacios de reconocimiento desde la institución para que los demás docentes aprendan a través del ejemplo y se motiven en darles oportunidades para que sigan creciendo en el uso de las herramientas.

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