Universidad Pública – La fábrica del estudiante endeudado

La fábrica del estudiante endeudado

La situación de las Universidades Públicas en Colombia, una lectura crítica al programa, Ser Pilo Paga, y cómo este afecta la financiación de la educación pública, además veremos cuál es su posible efecto en la economía del país. Un pequeño balance del negocio de los préstamos estudiantiles como la próxima crisis financiera global.


Por: Óscar Hembert Moreno Leyva
Licenciado en Historia




Marcha estudiantil nacional en defensa de la educación superior pública. Octubre 10 de 2018. Cali, Valle del Cauca.
Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva


En la década de los ochenta durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), se dio inicio a los cambios más notables en el modelo económico de Colombia. Betancur aplicó un programa de estabilización para intentar superar los déficit internos y externos. Durante el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990), se continuó estas medidas como estrategia de modernización del aparato productivo, consistente en la apertura comercial del país. Este modelo se concretó finalmente en el gobierno de César Gaviria (1990-1994).

En 1992 surge la Ley 30, donde el Estado garantizaría los derechos y libertades de las personas, y en la cual consagraría a la educación como derecho fundamental. Bajo esta ley se suponía tres puntos fundamentales por trabajar, primero aumentar la cobertura, es decir más colombianos tendrían acceso a la educación. Lo segundo sería establecer una educación con miras a la innovación en todas las ramas del conocimiento. Y tercero no perder la calidad educativa durante este proceso de ampliación de la cobertura mientras se aplica la nueva ley.

En el artículo 86 de la Ley 30, decía que el Estado, no el gobierno, tiene la obligación de financiar la educación pública, y el presupuesto debía ser actualizado conforme la inflación y en proporción del PIB. ¿Qué ha sucedido hasta la fecha? Las Instituciones de Educación Superior (IES) hoy cuentan con un déficit acumulado de aproximadamente 19 billones de pesos y aproximadamente 15 billones en infraestructura. La Universidad del Valle junto con las otras IES, exigen al Gobierno Nacional el incremento presupuestal de 4,5 billones de pesos. El principal problema tiene que ver con el artículo 86, donde detalla que el financiamiento de las universidades se otorga de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC). Los rectores de las 32 IES aseguran que, como dicho índice no crece, ellos están congelados.



Roberto Zamara, arquitecto y cocreador del Programa “Ser Pilo Paga”.
Foto: https://www.youtube.com/watch?v=Xd2885dFdYk


Se toma en cuenta las propias cifras del Ministerio de Educación, recopiladas por el SUE, donde señalan que actualmente existen 1’194.697 estudiantes de pregrado, y si comparamos los 150 mil estudiantes de 1992, hoy las Universidades Públicas, tienen más de 500mil y el presupuesto no aumento según lo acordado en la ley. Las universidades seguirán creciendo y por ende necesitarán más recursos, sino la educación superior llegará a un colapso, y perderemos el fortalecimiento de la investigación, formación docente, etc. La nación en 1993 aportaba $ 1,72 billones para 159.218 estudiantes de pregrado, en 2016 aportó $ 2,93 billones para 611.800 estudiantes de este mismo nivel en las universidades públicas. La división del aporte efectuado, frente a la cantidad de estudiantes, arroja un resultado de $ 10.825.890 entregados en 1993 por cada estudiante, contra solo $ 4.785.338 en 2016. Y como explicaba en una conferencia el profesor y ex rector de la Universidad Pedagógica de Bogotá, Adolfo León Atehortúa, esta cifra es inexacta ya que no tiene en cuenta a los estudiantes de posgrado y su incremento exponencial.

En 2015, la Universidad de los Andes, con el trabajo del quindiano, Roberto Zarama, subdirector del Centro de Estudios Interdisciplinarios Básicos y Aplicados en Complejidad, Ceiba; presentó al ministerio de Educación durante el gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos, el anuncio del programa ‘Ser pilo paga’. Programa que otorgaría becas para estudios universitarios a un número considerable de jóvenes estudiantes provenientes del Sisbén 1, 2 y 3. Después de armado el modelo de Ser Pilo Paga, y en pocos años de ponerse en marcha, vemos sólo el 15,6 % de los beneficiarios están matriculados en universidades públicas, el 83,8 % lo están en universidades privadas y el 0,6 % en instituciones de carácter especial, también encontramos que la Universidad de los Andes incrementó su matrícula en el año 2016 al 6,9 % y este año aumentó en 9,6 %. Las Universidades Privadas que más pilos reciben son: Javeriana (2.541, 8 %), La Salle (1.881, 6 %), los Andes (1.869, 6 %), Pontificia Bolivariana (1.741, 6 %) y Jorge Tadeo Lozano (1395, 5 %). Los Andes es la tercera universidad que más pilos tiene, pero la que más dinero recibe: $49.065’428.800. Los recursos CREE y el Programa Ser Pilo Paga pasaron de 373.290.470.719 en 2016 a 434.871.494.172 en el 2017. Este programa se convirtió en una manera legal de trasferir recursos públicos a las universidades privadas.



Foto: https://www.semana.com/educacion/articulo/becas-saber-las-nuevas-ayudas-que-dara-el-icetex/565356


Maurizio Lazzarato sociólogo y filósofo italiano, habla en su libro, La fábrica del hombre endeudado: Ensayo sobre la condición neoliberal, sobre La Deuda, ya sea privada como pública, parece representar hoy, lejos de ser una amenaza para la economía capitalista, ser parte del corazón mismo del proyecto neoliberal. Lazzarato demuestra que La Deuda es, ante todo, una construcción política, y que el vínculo entre acreedor y deudor es la relación social fundamental de nuestra época.

La sucesión de crisis financieras en el mundo llevo a la creación de una figura subjetiva, que ahora ocupa todo el espacio público, la de la persona endeudada. Pues el fenómeno de la deuda no se reduce en sus manifestaciones económicas, èl constituye, la piedra angular de las relaciones sociales en el régimen neoliberal. La tesis central del programa Ser Pilo Paga, consiste en permitir la ampliación de la cobertura en todo el país, otorgando a las personas de Sisbén 1, 2 y 3 mayores posibilidades y opciones de conseguir un crédito para ingresar a la educación superior, en pocas palabras, una manera de crear una gran masa de personas endeudas.

Lazzarato explica que cuando el poder de la deuda se presenta como “libre”, usted solo es libre em la medida en que su modo de vida permita que usted esté “en día con sus compromisos”.

En América Latina y el Caribe, el número de estudiantes de programas de educación superior prácticamente se duplicó en la última década. La educación superior en Colombia posee algunas similitudes con el modelo chileno, va ligado a la disminución de los recursos invertidos por el Estado en la educación, un aumento de los costos en las matrículas, la desaparición de los subsidios para los estudiantes, por último, la creación de un sistema de endeudamiento del estudiante.



Estudiantes de las universidades privadas también salieron a marchar en defensa de la educación superior pública el pasado 10 de octubre.
Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva


En el caso colombiano existe, El Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior – ICETEX, esta es una entidad del Estado que promueve la Educación Superior a través del otorgamiento de créditos educativos, y juega un papel relevante en la capacidad de endeudamiento de los jóvenes colombianos. Durante los últimos años hemos visto cómo el gobierno nacional, ha trabajado fuertemente para lograr aumentar la capacidad de esta organización, visiblemente más fuerte a partir de la la reforma a la ley 30, fomentando un sistema donde el estudiante debe endeudarse para ingresar a las IES privadas ya sea en Colombia o en el exterior.

A pesar de que los créditos bancarios son más costosos que los efectuados por el Icetex, ya que por ejemplo en este último los estratos 1, 2, 3 tienen tasas de interés con referencia al Índice de Precios del Consumidor (IPC), las familias generalmente desconocen las condiciones de la entidad, por lo que usualmente, una vez terminan con su estudio, se sorprenden con el valor a cancelar y los intereses.

De acuerdo con Fernando Luis Calao, presidente de la Asociación de Usuarios de Icetex (Acupe), las deudas con el Icetex se vuelven impagables y se presentan casos de anatocismo, o acción de cobrar intereses sobre los intereses de mora derivados del no pago de un préstamo. Lo que se pasa por alto, sin embargo, es una coincidencia inquietante: el microcrédito o los créditos estudiantiles han florecido precisamente cuando los Estados han abandonado los esfuerzos macroestructurales para combatir problemáticas urgentes como la pobreza, y con préstamos a pequeña escala por tanto nunca serán resueltos.



Foto: https://www.semana.com/educacion/galeria/los-estudiantes-de-universidades-publicas-salieron-a-marchar-contra-ser-pilo-paga/564900


¿Por qué entonces miles de jóvenes “pilos”, eligen universidades privadas, aún con promedios buenos que les permitiría fácilmente vincularse a una universidad pública? Para el sociólogo Alexandre Roig, La Deuda, es el principio societal fundante contemporánea. En las lógicas de endeudamiento, dentro de las formas monetarias de nuestra vida cotidiana, gastar, trabajar, separar, endeudarse, prestar, robar, vender, comprar, etc., los jóvenes quieren consumir en concordancia con los padrones de consumo, donde las exigencias de distinción social son tan fuertes que los obligan a corresponder a estas tendencias de consumo (compras de zapatillas de marca, celulares de alta gama o electrodomésticos de última generación) vistas también en la esfera educacional.

Para el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios, los dos modelos de financiamiento en educación superior, el Estadunidense y el chileno, han fracasado porque, el primero transfiere dinero del Estado al sector privado (tal y como sucede con el programa Ser Pilo Paga) y en el caso chileno, los estudiantes se endeudan con entidades público-privadas y no consiguen pagar estos créditos ya que deberían destinar gran parte de su salario en el pago de las deudas, lo que genera un problema social en la calidad de vida de muchos de estos jóvenes, en pocas palabras, esto se convierte en un programa de privatización con ánimo de lucro de la educación superior. El rector igualmente señala que, en Colombia, se piensa que el capital privado puede intervenir de manera positiva en la educación superior, porque aquí se presupone que puede llegar a ser igual o mejor que la inversión que hace el capital privado en otras esferas del país. Y por último recalca en la injerencia con la autonomía de la investigación, por parte del sector privado, por ejemplo, con los desarrollos que pueden poner en riesgo la ética y la propia autonomía de la investigación y el carácter del bien público del conocimiento.

Actualmente las universidades públicas grandes y pequeñas se financian en casi un 50% a través de la venta de servicios, matricula, fondos de investigación, aportes de algunos entes territoriales, y estampilla. El otro 50 % restante lo da el estado, esta caída (comparada antes de la ley 30) a la financiación de la educación se ve reflejada en la calidad no solo de las instalaciones de las universidades sino de la educación misma que reciben los jóvenes del país, y es peligroso que las universidades publicas que tienen un carácter de formación académica e investigativa, se dediquen a la venta de servicios, carácter consecuente con una entidad empresarial, no con una institución de educación

La Universidad del Valle y las 32 Instituciones de Educación Superior en el país, piden una reforma del artículo 86 de la Ley 30, en donde se les permita crecer con el IPC más cuatro puntos. El 50 % de las Universidades públicas cuentan hoy con Acreditación Institucional de Alta Calidad. ¿Qué se necesita? Para el profesor Atehortúa “la Reforma a los artículos 86 y 87 de la ley 30 de 1992 debe ser: El presupuesto anual de las universidades debe incrementarse, como mínimo, en 6 puntos por encima del IPC. Así mismo, debe determinarse un porcentaje progresivo dedicado a la inversión que, tal como lo propuso el Ministerio anterior, debe iniciarse con un mínimo de 10 puntos. Simultáneamente se debe crear, por una sola vez, un rubro destinado a la recuperación y ampliación de la planta física de las universidades estatales, el cual podrá entregarse programada y secuencialmente”.



Juan Manuel Santos con beneficiarios del Programa Ser Pilo Paga.
Foto: https://www.semana.com/educacion/articulo/ser-pilo-paga-beneficiarios-de-ser-pilo-paga-denuncian-que-no-reciben-los-subsidios/516373


Según los datos obtenidos del documento Conpes 3914 de 2018, la inversión en el programa Ser Pilo Paga ha significado al Estado alrededor de 3,5 billones de pesos entre los años 2015 y 2018, con un alcance de tan solo 40.000 estudiantes beneficiados en todas las cohortes. Si se realiza un análisis simple, los aportes para financiar el funcionamiento de las universidades estatales de este año son de 3,6 billones de pesos, benefició a más de 600.000 estudiantes, indica que los recursos destinados a Ser Pilo Paga, no están teniendo el impacto que sí tienen dar este tipo de recursos directamente a las universidades publicas del país.

Desde los últimos 10 años el mundo viene pasando por una crisis económica difícil de superar. Sabemos que las crisis son cíclicas y que hacen parte de la lógica capitalista, pero están trayendo impactos que aún no conseguimos entender del todo. Ha sido paradójico la relación del sujeto con el dinero, en este caso con La Deuda, porque, más allá de su estricto carácter económico, guarda una relación con la moral y la subjetividad, como decía Walter Benjamín, el capitalismo es una religión, la deuda entonces cumple la función de Culpa, y por ello ha de ser, el “endeudado”, quien se deba sacrificar, es entonces una forma de vida caracterizada por el endeudamiento permanente.

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