Entrevista – En estas reivindicaciones yo encuentro una influencia muy grande del feminismo

“En estas reivindicaciones yo encuentro una influencia muy grande del feminismo”
María Eugenia Ibarra

En entrevista con el director de La Palabra, profesor Darío Henao Restrepo, la socióloga y actual jefe del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle, profesora María Eugenia Ibarra, analiza el papel de las mujeres en el paro nacional.



Por: Darío Henao Restrepo
Transcripción: Clara Inés González – Univalle





Darío Henao Restrepo (D.H.R.): Teniendo en cuenta que las mujeres tienen un papel definitivo en la sociedad, ¿cuál ha sido el rol de las mujeres en tan complejo movimiento como es el paro de protesta nacional, especialmente en Cali?

María Eugenia Ibarra (M.E.I.): Hay tres cosas que se pueden destacar, pero principalmente creo que ellas mismas están exigiendo que se reconozca que sin las mujeres, las madres de esos muchachos que hoy se denominan la primera línea, pero no me refiero sólo a las madres biológicas sino a aquellas que han asumido la maternidad social, la maternidad política de protección, de cuidado, de aliento y de contención de esos jóvenes que están ahí, que son muchachos valerosos, agresivos, que tienen toda la fuerza y también la rabia contenida durante tantos años para que sean tenidos en cuenta, incluidos. Esas mujeres que parecería que estuvieran jugando un rol secundario, quieren ser reconocidas como protagonistas de esta explosión social como la denomina Castelli, porque sin ella tampoco sería posible que los muchachos se movilicen y se hayan mantenido casi durante veinticinco días o más, que tengan la comida caliente, que tengan la hidratación necesaria, que tengan atención en salud, que sean animados para sostenerse allí.

Las protestas que hemos visto no son solamente confrontación con la fuerza pública sino también propuestas de festival donde las mujeres también están animando los concursos, animando las presentaciones musicales, los juegos con los niños, la integración de las familias, la discusión en torno a lo que se denomina la olla comunitaria, la elaboración de pliegos de peticiones, la construcción de las agendas, y aunado a esto se van fortaleciendo, tanto las que vienen de organizaciones sociales ya consolidadas, las organizaciones comunitarias, las afrodescendientes, las muchachas estudiantes, las mujeres artistas, pero también van comprendiendo la necesidad de participar aquellas mujeres que nunca se habían involucrado y no necesariamente porque no tuvieran conciencia política, sino porque son madres solteras, porque son personas que han asumido la responsabilidad de familiares y no tienen tiempo para atender estos asuntos, dado que tienen dobles y hasta triples jornadas que atender.

Esos son dos papeles centrales a mi juicio, pero también —a partir de algunas entrevistas que he hecho a mujeres que están tanto en el país como fuera del país— creo que la otra función fundamental que han jugado es la de la organización. La gente habla de las diferentes líneas pero eso se da en los puntos de concentración, detrás de esos puntos hay una cantidad de gente que está trabajando en la coordinación, en la construcción de recursos, en la búsqueda de apoyos, la constitución de alianzas, en lo que tiene que ver con lo que ellas denominan el tejido en red, es decir, el juntar distintas organizaciones tanto del país como del mundo. El trabajo de comunicaciones ha sido fundamental, en tiempo real se está produciendo contenido, imágenes, contrarrestando la información maliciosa y manipulada. Esto es un trabajo que requiere tiempo, dedicación, esfuerzo, y también mucha inteligencia. Creo que esos son los tres roles fundamentales que yo observo.

También me gustaría tratar de mostrar que a estas mujeres que hoy vemos ahí, que son visibles, protagonistas, no se les ocurrió de la noche a la mañana. Esto no es nuevo, hay acumulados. Esta movilización hace parte de un ciclo de protestas que viene desde 2019 con lo que fue el 21 de noviembre y anteriores, todas las movilizaciones de la mujeres en contra de la violencia contra ellas y sobre todo contra esa violencia policial, buena parte de esas movilizaciones se desarrollan el 25 de noviembre, que es el día de la no violencia contra las mujeres, un día latinoamericano que se expresa muy bien con el performance que le dio la vuelta al mundo, que se volvió viral, a partir de la propuesta de “Las Tesis”, el grupo feminista chileno.

No es una cosa esporádica, tiene conexiones muy importantes con lo que pasó en Chile y con lo que ha venido expresándose, como el rechazo al abuso de las fuerzas armadas en los casos colombianos, pero también a todo esto que ha escondido el Estado y que también la sociedad ha ocultado como el acoso sexual. Mediante movimientos como el “Me too”, expresiones que le han dado la vuelta al mundo, cada vez es menos tolerada esta práctica, entonces puede caer un artista, como puede caer un director del cine, y puede caer también un presidente y así sucesivamente. Las denuncias de las mujeres ya no se quedan en la individualidad sino que son apoyadas por organizaciones en todo el mundo y eso mantiene la continuidad, porque las personas que no tienen representación o que no son visibles saben que están apoyadas por otras mujeres del mundo en la denuncia y además en la solicitud de atención por parte del Estado. Hay continuidades y novedades.



D.H.R.: Teniendo en cuenta que has hecho trabajo de campo en espacios de concentración como Puerto Resistencia, ¿cómo es la condición socioeconómica de estas mujeres, sus oficios, cómo viven, cómo participan en la economía familiar, cómo establecen las relaciones con sus hijos? ¿Podrías hacer una descripción de esas mujeres incluso socio racialmente, algunas son de origen caucano, otras caucanas, del pueblo del Pacífico, otras de acá? Nos gustaría conocer sobre esta composición, rica en variopinto.

M.E.I.: Puerto Resistencia es un lugar que conozco muy bien. Yo nací en el barrio República de Israel, uno de los barrios aledaños a lo que en el pasado fue la rotonda donde se vendía rellena, que permitió el reconocimiento de este sitio y que, después de una intervención urbana, se pudo establecer como un lugar de encuentro de varias vías, allí convergen trece carriles que se dirigen a diferentes puntos de la ciudad y, por lo tanto, los convierte en un sitio estratégico. En ese lugar hay espacios que son catalogados por las Empresas Municipales como estrato tres, pero la mayoría de los barrios que están al lado son estrato uno y dos. Las condiciones socioeconómicas de las personas que viven allí son de personas con bajos ingresos que han ido mejorando la economía familiar con los recursos que proceden de los inmigrantes internacionales, fundamentalmente de la gente que está en España y en los Estados Unidos.

La composición racial es de población mestiza siendo la predominante, pero una muy alta proporción es de población afrocolombiana procedente principalmente de Buenaventura, gente del Pacífico, y de todos los procesos de desplazamiento forzado por la violencia paramilitar, pero también por la confrontación con las guerrillas y con toda la economía ilícita hay. Una muy alta proporción de caucanas, gente del Cauca y Nariño, gente que conozco, que procede de dónde vienen mis padres que también son nariñenses. Hay paisas también, los negocios más grandes son de la gente de Antioquia, negocios muy bien establecidos desde hace muchos años que generan incluso empleos informales, casi todos para la gente del mismo sector.

Hay una zona muy comercial que se ha ido consolidando y que es producto de esos recursos que proceden de la economía que envían los migrantes, pero también de pequeños emprendimientos que la gente ha empezado a hacer. Muy alta proporción de la población vive de la economía informal, y en el caso de las mujeres están vinculadas ya sea, en menor medida, al servicio doméstico y al empleo informal, que tiene que ver con la venta de productos en las calles, la venta de comida, los pequeños establecimientos que se ponen en sus propias casas, peluquerías, pequeñas colmenas.

Hoy hay un elemento que han estado señalando algunos analistas y se debe revisar con detalle. Yo no sé qué hay en República de Israel y Mariano Ramos, pero la cantidad de venezolanos que hay establecidos allí es impresionante. Hay muchos venezolanos que llegaron a establecerse allí y viven también de esa economía informal, y son explotados también por los propios pobres, pobres explotando a otros pobres, vendiendo espacios de alquiler a muy alto costo donde se tienen que meter muchos de ellos, o trabajar en esos establecimientos comerciales por escasos pesos para que sobrevivan también.

Así, en este laboratorio social que es Puerto Resistencia, hay muchas mujeres sosteniendo a sus hijos solas sin el padre o con hijos de muchos padres No necesariamente porque sean negras, sino porque son mujeres que desde muy jóvenes empiezan a tener hijos, y tienen hijos de varios padres, es una reproducción de la pobreza que ya todos conocemos. Ese es el sector que yo conozco, pero que tiene diferencias con un sector como lo es el de Ciudad Modelo, pasando la Simón Bolívar o también con lo que se llama Villa del Sur. Ahí cambia inmediatamente la composición de la población, es población más de profesionales, de gente que ha ido a la universidad. Inmediatamente cambia el tipo de negocios que hay y los vehículos de la gente, las viviendas. Hay diferencias entonces entre esa población, la que está más hacia el distrito de Aguablanca y la población que va más hacia el centro de la ciudad.


María Eugenia Ibarra, socióloga, profesora y jefe del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle.
Foto: http://genero.univalle.edu.co/el-centro/integrantes/9-integrantes/16-maria-eugenia-ibarra-melo


D.H.R.: Finalmente, nos gustaría conocer su opinión sobre el universo de reivindicación, ¿cómo estas mujeres, en consonancia con sus hijos que están en la primera línea y todo el apoyo del que estamos hablando, han ayudado a construir una reivindicación en este momento en Puerto resistencia?

M.E.I.: Las reivindicaciones de estas mujeres están muy apegadas a las reivindicaciones generales, que tienen que ver con la reducción de las brechas socioeconómicas, mejor distribución de la riqueza, acceso al empleo, pero a mí me llama muchísimo la atención, y no sólo por las conversaciones que he tenido con ellas sino por los hombres que he visto en los videos, sus respuestas cuando les preguntan qué quieren, los hombres responden: yo quiero tener un negocio, quiero viajar, yo quiero conocer el mar; en cambio las mujeres dicen: yo quiero estudiar una carrera, quiero ser veterinaria, quiero ser fisioterapeuta, arquitecta, quieren ser algo. Esa demanda es una constante para mejorar su cualificación, su formación académica, porque sienten que la educación sigue siendo la posibilidad de mejorar el Estado social devaluado de las mujeres.

La reivindicación general de obtener acceso a la educación, posibilidades de ir a la universidad, de mantenerse y obtener las titulaciones, les ofrece una posibilidad de tener mejores empleos, mejores ingresos. Esa posibilidad les permitiría sostener a sus familias, educar a sus hijos. Otro asunto que también está cada vez más en discusión es si este es un buen momento para tener hijos y asumir la maternidad, esa es una reivindicación más o menos general, la segunda es la injusticia social, no solamente es equidad sino justicia social: cómo realmente las mujeres no deberían ser tratadas del modo en que lo ha hecho la sociedad patriarcal, eso incluso te lo dicen las mujeres populares, ya lo han incorporado a su discurso y no tienen por qué ser tratadas como ciudadanas de segundo, indiscriminadas, no tienen por qué ganar menos, no tienen por qué asumir más responsabilidades de las que asumen los hombres, pero una de las cosas que tiene más fuerza es la demanda o la exigencia, pero también la condena de la violencia contra las mujeres que se ha ensañado contra su vida y su cuerpo, no sólo en el marco del conflicto sino en la cotidianidad de sus vidas, y por eso una de las demandas es la de aumentar la seguridad para que las mujeres puedan desplazarse sin miedo en el espacio público, pero también en el espacio de sus familias.

Esta sociedad ha ocultado con el mando del amor, la enfermedad mental de la inseguridad que tienen los hombres a quedarse solos, asesinan a las mujeres en sus propias viviendas, y cada vez más las mujeres han hecho conciencia sobre la existencia de patrones asociados a las estructuras patriarcales que sostienen esas violencias y que no permiten que haya soluciones a que las mujeres sean asesinadas por el solo hecho de ser mujeres. En estas reivindicaciones yo encuentro una influencia muy grande del feminismo porque el feminismo si algo planteado desde sus orígenes es el rechazo al belicismo, a la cultura bélica, patriarcalismo asociado al militarismo y a las instituciones bélicas como el ejército y todas las fuerzas armadas como uno de los principales espacios donde se reproduce esa masculinidad guerrera, que es la que alienta el actuar a los hombres del modo en que lo hacen en contra del cuerpo de las mujeres, a raíz de violarlas, tocarlas, agredirlas, intimidarlas y todas estas otras cosas. En este momento, las mujeres están exigiendo no más violencia y la garantía de condena, para que puedan vivir vidas libres a través de la seguridad, es decir, vivir sin miedo a caminar, a expresarse, a deambular por dónde quieran, apropiarse también del espacio público, espacio de las principales deliberaciones políticas, donde no tengan miedo a hablar o ser intimidadas por lo que dicen.

Las demás reivindicaciones están asociadas al pliego general como la Economía del Cuidado que está completamente bien expresada en todas las manifestaciones, la cual incluso sostiene el paro en los puntos de concentración. Las mujeres también están haciendo parte de la economía informal, vendiendo comida a los manifestantes, no solamente en las ferias comunitarias si no vendiendo diferentes productos, bebidas, moviendo la economía para que el paro se mantenga, vendiendo barato, llevando de un lado al otro, esto ha hecho también visible que buena parte de las cosas que se hacen todos los días las pueden asociar a la protesta y a la movilización.



D.H.R.: ¿Cuál es la impresión que te genera el proceso de negociación, que apenas está comenzando a caminar, de estos jóvenes y estas comunidades con el Estado?

M.E.I.: Las mujeres han ganado espacio en la construcción de las agendas, la construcción de los pliegos y la vocería frente a las instituciones, los empresarios y la sociedad en general, participan en la negociación, hoy están hablando más duro que nunca, levantan la voz en signo de decir “aquí estamos, queremos participar, ser escuchadas”, a muchos les suena agresivo pero tiene que ver con el modo en que quieren posicionarse para defender, no sólo los puntos que atañen a las mujeres sino aquellos que atañen a la sociedad, en la que ellas quieren vivir, la que quieren construir y forjar, pero varias de ellas lo que creen es que incluso sus propios compañeros hombres de los sectores vinculados al paro, se resisten a aceptar la vocería de las mujeres y aceptar que sean ellas quienes los representan, y ya se han presentado varios conflictos en diferentes puntos tanto en Cali, como en Medellín, incluso en Bogotá, dónde donde las vocerías las han empezado a tomar las mujeres, las chicas que han entrevistado vinculadas al paro creen que todavía no hay condiciones para renegociar porque la brutalidad policial ha hecho mucho daño, y limpiar la imagen del movimiento incluso desde las noticias falsas y mantener su legitimidad es otra tarea que van a tener que hacer antes de sentarse a la negociación con las autoridades.

Eso está también desgastando a quienes negocian parte del movimiento social, porque los señalamientos que recaen sobre ellos como vándalos, guerrilleros y personas que destruyen los bienes públicos no hace bien en la negociación, porque los dejan muy mal parados frente a un acto que sigue teniendo poder que es el del actor institucional, y también el de aquellos que deberían aportar para la reconstrucción de una sociedad como la que tenemos, sobre todo en el caso de Cali para la constitución de la ciudad-región que queremos, ellas ven muchas dificultades todavía pero siguen, aquel primer punto es vencer las garantías para la protesta, seguir protestando pero con seguridad de no ser asesinadas, desaparecidas, violadas.




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