Entrevista – El Rap ¿Para Quién?

El Rap
¿Para Quién?



Por: Ana Lorena Tulcán




Ds Ms, El Arquitecto.
Foto: Ana Lorena Tulcán.


Durante el primer año de pandemia, la coaching ejecutiva María Paula Alonso señalaba en el consultorio de la conversación la importancia de expresar una palabra bien dicha en el momento justo, con la emoción bien puesta y la intención bien dada. En la música, el uso del lenguaje juega un papel exponencial porque más allá de unir lo emocional y lo racional, y crear puentes de comunicación entre seres humanos, cualquier género musical tiene el poder de movilizar emociones, sea con una letra, una pista o con una voz que invita a la reflexión.

El rap nace en la década de los setenta, al igual que el grafiti y al breakdance en un contexto de discriminación social. Como hijos del movimiento cultural del Hip Hop, los tres surgen para transmutar el sentir colectivo de la juventud afroamericana y latina que vivía en Nueva York, específicamente en el Bronx. El rap conciencia y el rap político surgen allí como respuesta frente a la represión política y social que, hasta hoy, continúa siendo fuente de documentación para componer canciones que pertenecen a estos subgéneros.

Hablamos con dos raperos que definen su vida a través del rap. Lexus, El Eslabón, es bugueño, tiene cuarenta años y rapea desde los catorce. En el día se desempeña como electricista y en la noche lo espera el estudio que adaptó en casa para componer y grabar una pista que tiene en mente. Desde 1994 formó parte de Zona Marginal y Mensajeros, y años más tarde se lanzó como solista. DS Mc, El Arquitecto, es ipialeño, tiene veintiocho años, es poeta desde los trece, jamás pensó que las letras que escribía desde niño pudieran convertirse en una melodía, pero una experiencia del pasado marcó su encuentro definitivo con la música. Hoy le agradece a la vida porque desde aquel momento cambiaron sus ideales. Si nos detenemos a escuchar la trayectoria musical de cada uno, podremos elaborar una definición propia del rap alejada de los preceptos sociales que nos empujan a desechar fácilmente el contenido artístico de este género.

Lorena Tulcán (L.T.): ¿Cómo fue tu vida antes de convertirte en rapero?

DS Mc, El Arquitecto (DS.M.E.A.): En mi vida personal tuve altas y bajas, superé pruebas difíciles en mi casa. Conocí la miseria, de pequeños dormimos en el piso con mi madre y mis dos hermanas, mi padre nos abandonó cuando yo tenía cinco años, entonces mi madre se puso la capa y se convirtió en la super heroína para darnos todo, pero en este rol nos descuidó un poco. Empecé a salir a la calle y a conocer las cosas buenas y malas que ofrece, me dejé llevar por las malas amistades y al final terminé tomando decisiones equivocadas.

L.T.: ¿En qué momento el rap se convierte en un estilo de vida para ti?

(DS.M.E.A.): Tenía tantos problemas en mi casa, que escribir era una forma de desahogo. Más adelante hice parte de distintas agrupaciones folclóricas, pero sentía que no era lo mío. Años después de salir de la cárcel decidí entregarme totalmente al rap para cumplir con el propósito que encontré siendo recluso. Comprendí que la música es un vehículo para manifestar mi inconformismo en una sociedad que cada vez es más reprimida. Así fue como saqué mis primeros temas, pero fueron censurados.

L.T.: ¿Por qué crees que este género está estigmatizado socialmente?

(DS.M.E.A.): Se ha implantado la idea de que el rap es música de pandilleros o jóvenes que se reúnen para consumir drogas, pero rescato las líricas que han dejado una buena semilla en la juventud. El rap es capaz de todo, evita que las personas transiten por el camino de la indigencia o que salgan de él. En mis canciones, por ejemplo, le hablo a los jóvenes para que no les arrebaten a sus padres la tranquilidad y el deseo que tienen para su futuro. Nuestra música nació para generar un equilibrio entre la sociedad y el sistema que nos gobierna, siendo un refugio, un desahogo y un grito de supervivencia. Nosotros retratamos episodios que merecen ser recordados, los cuestionamos y revelamos nuestra posición frente a los acontecimientos que consumen al país.

LT.: ¿En qué sientes que el rap ha transformado tu vida personal?

(DS.M.E.A.): Siendo un niño recuerdo que mi padre intentó matar a mi madre. Yo estaba creciendo con un sentimiento de odio y venganza hacia él, pero el hecho de componer mis canciones me llevó a perdonarlo. Hoy hablo con él, llevamos una buena relación. Yo quería cambiar mi vida y lo logré. Cuando me entregué de tiempo completo a la música, sentí que era mi momento y que mis composiciones debían estallar.

Abandoné mis estudios en Administración de empresas para dedicarme a crear mi propio arte dejando un mensaje a la sociedad. Aunque el apoyo de mi familia ha sido espinoso, creo que he recibido el apoyo suficiente de otras personas. Mis amistades también cambiaron mucho. Hoy estoy rodeado de aquellas que me han visto crecer desde abajo y esto tiene más valor que los accesorios que utilizo, como anillos, una cadena o un reloj. El rap me ha enseñado a creer en mi propio arte y a edificarlo; para mí no es un hobby sino una vocación.


Lexus, El Eslabón.
Foto: Tomadas de la página oficial de facebook del artista.


L.T.: ¿De dónde partes para escribir una canción? ¿Cómo surgen las ideas para que un verso encaje perfectamente en un beat?

Lexus, El Eslabón (L.E.E.): Mis canciones se basan en experiencias cotidianas, aquellas que suceden en la casa o en el barrio. Mis letras narran los conflictos internos que resultan de un abuso, una traición o una pérdida. Me interesa mover emociones, no sólo en los jóvenes sino también en padres y madres, abuelos y niños. Cualquiera que me escuche va a encontrar historias de vida marcadas por la violencia, la injusticia, la tristeza o el desamor. Mis canciones contienen un sentimiento puro que le habla con la verdad a la humanidad, pero en muchos casos mi trabajo es opacado por la preferencia hacia otros géneros musicales, comerciales y a la vez superficiales.

L.T.: ¿Qué se requiere para rapear?

L.E.E: Se necesitan ganas, actitud y amor. Si lo haces para obtener fama no llegas lejos. Para ser rapero te exiges humildad más que reconocimiento. Creo que si hubiera más humildad dentro del género tendríamos una familia más amplia, pero nos acostumbramos a trabajar de manera individual en nuestros proyectos. Por otro lado, el rap requiere tener conciencia social porque somos notarios de la realidad a través del micrófono. Nos convertimos en el noticiero extendido que muestra las problemáticas a profundidad, con una rima, una pista o con un golpe de voz. Los medios de comunicación presentan los hechos a su conveniencia, pero nosotros los ponemos al descubierto siendo críticos ante lo que quieren invisibilizar.

L.T.: ¿Quiénes han estado contigo en tu crecimiento como cantante de rap?

L.E.E.: El año pasado falleció El Judío, uno de los raperos más representativos del género en Cali, quien fue un gran amigo y colega. La última vez que lo vi compartimos tarima en Bogotá y me regaló su último trabajo discográfico. Sin duda fue un golpe para la vieja escuela. También marcó mi camino Fernando Valencia, conocido como Bladefer Shaolin de Zona Marginal, quien me presentó la cultura del Hip Hop como una forma de expresar mi sentir en el diario vivir. Igualmente, Mauricio Belmonte del canal regional Telepacífico me ha brindado apoyo difundiendo mis últimos lanzamientos musicales. Él es un amigo que me ha enseñado a gestionar estos espacios para difundir mis recientes videos.

L.T.: ¿Qué te ha dado el rap?

L.E.E.: El rap está asociado a una serie de connotaciones peyorativas por la forma como caminamos, vestimos o hablamos. Las personas creen que quien rapea es ladrón o vicioso, pero no se dan el momento de escuchar lo que nos ha traído hasta aquí. Pertenecer a la familia de Hip Hop me ha llevado a compartir con grandes personas que salieron de la calle y hoy están cantando, grafiteando o practicando breakdance. Cuando observo que una canción remueve finos sentimientos en alguien, siento que ahí mi música ha cumplido con la misión, eso me da fuerza para seguir adelante con mi carrera musical. El rap me ha dado además un excelente equipo de trabajo, con ellos estamos en un continuo proceso de creación audiovisual para poder lanzar mis canciones al público.

L.T.: ¿De qué manera te documentas de la realidad para escribir piezas musicales con un sentido crítico y reflexivo?

(DS.M.E.A.): Soy autodidacta, me gusta leer, prefiero los documentales en lugar de los noticieros. Creo que si no me instruyera, si no leyera, si me hubiera conformado con la educación que recibí en casa, mi pensamiento sería otro. Hoy mi arma es un lapicero, sin necesidad de estar uniformado disparo con mis rimas, siempre llevo conmigo un parlante porque mi mejor tarima siempre será la calle.

L.E.E.: No veo noticieros ni nada que ofrezca la televisión. Los canales privados distan de la verdad; la calle lo dice todo. Pongo mi atención en lo que pasa a mi alrededor, en lo que escucho a diario de mis vecinos, familiares o amigos, hay mucho que decir. Por eso prefiero realizar mi propia búsqueda de información para tener otro panorama de la cotidianidad, no me gusta la forma como te la muestran en los medios: perfecta, sin problemas. Eso no existe. Los raperos somos una ventana paralela a la realidad, por eso tenemos puesto nuestros cinco sentidos en ella, en el abuso de poder, la corrupción, el abandono estatal y en la violencia silenciosa que está acabando con la vida de muchos a muy temprana edad.

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