Entrevista – “El gran estallido social en el Norte del Cauca lo estaba generando la reforma, el paquetazo, pero también el territorio” Rossana Mejía Caicedo

“El gran estallido social en el Norte del Cauca lo estaba generando la reforma, el paquetazo, pero también el territorio”
Rossana Mejía Caicedo

En entrevista con el director de La Palabra, Darío Henao Restrepo y el profesor Juan Bautista, la consejera mayor de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca, Rossana Mejía Caicedo, da sus impresiones sobre la coyuntura del paro nacional en el territorio de las organizaciones que representa.



Por: Darío Henao Restrepo
Transcripción: Clara Inés González Libreros
Estudiante de Comunicación Social




Rossana Mejía Caicedo, consejera mayor de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca.
Foto: https://piedepagina.mx/rossana-suena-con-volver-a-su-tierra/


Darío Henao Restrepo (D.H.R.): ¿De qué manera se han involucrado las organizaciones que usted representa en el paro nacional del Norte del Cauca?, ¿cómo ha sido este proceso?, ¿en qué les ha aportado?, ¿qué han sacado en limpio de todo este proceso?

Rossana Mejía Caicedo (R.M.C.): Inicialmente, nosotros como organización, no teníamos proyectado estar en el paro, simplemente salimos el veintiocho a una caminata, un recorrido por Santander. Se hizo un llamado a las diferentes autoridades que integran la organización de los cuarenta y tres territorios, donde se les planteó una ruta de movilización en la ciudad de Santander de Quilichao y desde allí nuevamente retornar a los territorios. Ya nosotros estábamos en Asamblea Permanente, no solamente como ACONC, si no en el marco del Consejo Territorial Interétnico del Norte del Cauca, y desde allí las autoridades estaban pendientes de lo que pudiese direccionarse en cuanto al paro y a otras situaciones que se estaban presentando en el territorio.

Para nosotros fue una sorpresa ya que después de tres días de movilización nos encontramos con una fuerte presencia sobre algunas vías en algunos municipios como Puerto Tejada, Guachené, Caloto y Villa Rica, inicialmente de gente negra en las vías haciendo un proceso de resistencia. Eso obligó a la organización a desplazarse hacia dónde estaba nuestra gente y preguntarles, además de la reforma, qué los sostenía en la carretera durante tanto tiempo, pues ya empezaban las especulaciones de algunos medios sobre la infiltración de la protesta.

En el caso de nuestra gente, nos dimos cuenta que el gran estallido social en el Norte del Cauca lo estaba generando la reforma, el paquetazo, pero también el territorio: la presencia de las industrias, todo ese tema de cómo han obviado la responsabilidad social, las afectaciones a la vida, la salud, la inseguridad misma dentro de estos territorios, pero también un fuerte rechazo hacia algunas políticas de Estado, razones por las cuales se mantenían principalmente los jóvenes en las vías, ese fue uno de los hallazgos. En segundo lugar, una fuerza potente de la población juvenil y las mujeres frente a este proceso de resistencia en cada una de las vías, la cual se intensificó cuando se escuchaba que en la ciudad de Cali asesinaban población, y más que todo población negra que proviene de esta región del país y de otros lugares. La gente del Norte del Cauca ha tenido muchos sentimientos represados en contra de las actividades extractivistas que se están generando en nuestro territorio, no solamente hacia hacia Puerto Tejada. Recordemos también la gran concentración en la casa de máquinas en Suárez, en la represa La Salvajina, todo esto tiene que ver con el descontento de la gente con el modelo que han implantado dentro de nuestros territorios, este paro fue una forma de mostrar todas estas inconformidades.

Juan Bautista (J.B.): Usted señala un aspecto muy importante que es el sentimiento de la emoción como comunidades negras, ¿cree usted que el denominado “racismo estructural” de alguna forma aflora en este tipo de estallido social?

R.M.C.: Sí, nosotros como víctimas nos hemos manifestado en diferentes espacios contra el racismo estructural y sistemático sobre los territorios donde está la gente negra, un racismo ambiental que se manifiesta con la presencia de empresas altamente contaminantes en nuestro espacio, esas prácticas se trasladan a los territorios. En medio de una manifestación en la ciudad, vemos que la mayoría de la gente que participa es gente negra salida de esta región, por ende se sigue siendo víctima del racismo estructural por el cual salieron de sus territorios, el mismo racismo con el cual se omite la aplicación de las políticas donde están las comunidades étnicas.

Esto tiene que ver con cómo se diseñan las decisiones que hay que aplicar en estos territorios desde un escritorio, porque quienes toman las decisiones en este país no pueden llegar hasta dónde están las comunidades, porque tienen un estigma de ser zonas rojas que representan algún peligro para ellos; sin embargo, para las comunidades que estamos ahí asentados esa estigmatización también ha estado presente cuando las comunidades han puesto su voz para rechazar actividades o acciones que van a en contravía de nuestros planes de buen vivir en estos territorios, y que son catalogados como formas pertenecientes a grupos subversivos que financian este tipo de actividades, entonces si nos agarramos a hablar o a hilar delgado sobre este tema podríamos concluir que hemos sido estigmatizados y que todo lo que hoy se vive dentro de estos territorios, no solamente en el de la comunidad negra del Norte del Cauca, porque hay que decir que esta región es pluriétnica y multicultural, todo lo que lo que hoy se vive sobre ese territorio es una muestra de ese gran racismo estructural sistemático y ambiental que se ha practicado, sobre los cuerpos de nuestras mujeres de nuestros jóvenes y nuestras niñas.

D.H.R.: ¿Cuáles son los conflictos específicos que tienen ustedes de tierras?, ¿cómo está el tema de la tierra en este momento para las comunidades del Norte del Cauca?

R.M.C.: Hoy la gran mayoría de tierra apta para la producción está en mano de los ingenios azucareros, pero también una gran porción la tienen las industrias. Hoy, a partir de las movilizaciones que ha hecho el pueblo negro desde el ochenta y seis, cuando se implantó la represa de La Salvajina en este territorio, hay alrededor de trescientos cincuenta acuerdos incumplidos, además está el tema de la titulación colectiva de la que somos objeto los Consejos Comunitarios por medio de la Ley 70 y el decreto 1745. No ha sido fácil acceder a este beneficio puesto que hoy el Gobierno Nacional pareciera que cuida más los intereses de la empresa privada que los de la comunidad en general.

Hay una proyección de la gente negra, hacia el año 2015, de 60.000 hectáreas donde no se veía ni siquiera reflejado el 20% de la tierra necesaria para la comunidad. No hemos podido avanzar. Hay alrededor de 3300 que han sido entregadas no por un proceso de titulación sino más bien por órdenes de jueces de restitución, y no han sido tituladas en su totalidad sino que simplemente están entregadas bajo la figura. Dentro de esos 350 acuerdos que le mencionaba están las pretensiones de tierra de la titulación a los Consejos Comunitarios, pero no ha habido voluntad del Gobierno Nacional para concretar de una de una vez por todas este ejercicio, es una reclamación que siempre ha estado en todos los escenarios de movilización de la gente negra.

Si bien hay predios dentro de nuestros territorios, algunas veces han sido entregados a la comunidad indígena o campesina para generar discordia, tensiones territoriales. Hoy existen veintiún tensiones en territorio de comunidad negra con comunidad indígena, en su mayoría han sido propiciados por el Gobierno Nacional queriendo saldar una deuda que tiene con los compañeros indígenas. Se analiza que la comunidad negra tiene un déficit de tierras productivas que pueden estar en manos de los ingenios, pero hay todo un proceso de los Consejos Comunitarios a partir de sus planes de vida y los reglamentos internos por recuperarlas, por dialogar y hacer acciones por el territorio, el cual aun así no alcanzaría para la cantidad de población que hoy tenemos, alrededor de 139.000 negros y negras que se autoreconocen como población negra en el Norte del Cauca, y si miramos las sesenta mil hectáreas que pretendemos en este momento, serían insuficientes para una medida básica que les garantice el autoconsumo y la venta de excedentes a una familia.

En ese orden de ideas, si el gobierno sigue queriendo saldar la deuda que tiene con la comunidad indígena entregando los territorios de la comunidad negra, estaríamos aumentando ese déficit y obligando a la comunidad negra a desplazarse a otras regiones del país, o sea, se engrosaría la lista de desplazados, ya no únicamente por el conflicto armado sino por una política del Gobierno Nacional que pretendió resarcir su deuda desconociendo los derechos de la otra población. Hemos ahondado en diálogos con la comunidad indígena para corregir este tipo de incidentes, pero ambos tenemos las mismas necesidades, es una muestra de la poca voluntad política del Gobierno por dar soluciones de raíz que corten el tema de las dificultades por temas de tierra hoy en el Norte del Cauca, al contrario se siguen trazando políticas para la industrialización, la creación de empresas en nuestros territorios, desconociendo que es lo único que no crece, la población sigue creciendo y por lo tanto aumentará el déficit de tierra productiva para nuestra gente.


Rossana se ha opuesto a la minería y a la contaminación de la agroindustria en el norte del departamento del Cauca, Colombia.
Foto: Sergio Loboa Palenque. Tomada de: https://piedepagina.mx/rossana-suena-con-volver-a-su-tierra/


J.B.: ¿Qué queda de este Paro a las comunidades negras y cuál es su proyección sobre el fin del Paro Nacional?

R.M.C.: Como organización nos queda una gran responsabilidad: seguir representando los intereses de toda la población que se manifestó, de quienes salieron autónomamente a la vía, pero también una gran necesidad de reforzar un trabajo y una presencia en territorio como parte de la organización. La movilización no ha terminado. Creo que estamos en un stand by de tomar fuerza para seguir fortaleciendo el espíritu de lucha y resistencia de la gente que está ahí. Hoy hay una preocupación muy grande que se tenía desde el primer momento que se sale a la vía, las amenazas. Hoy empiezan a aparecer amenazas, asesinatos y desapariciones de líderes en nuestros territorios. Seguir caminando con la comunidad, pero también seguir articulando este ejercicio en defensa de la vida y los Derechos Humanos, seguir en la búsqueda de la implementación del plan del buen vivir de la comunidad negra, que no es otra cosa más que las garantías para seguir estando en territorio, seguir caminando juntos y juntas a través del proceso interétnico e intercultural que llevamos en el Norte del Cauca, políticamente tendríamos que seguir fortaleciendo esta estrategia, fortaleciendo la Minga del suroccidente, seguir caminando a través de este mecanismo, como organizaciones que estamos en territorio, y las mismas comunidades, seguir haciendo nuestros procesos de resistencia de una mejor manera, y ojalá, esta Minga no lo proyectó así, una sentada con Gobierno Nacional, hacer un proceso de denuncia internacional que nos permite visibilizar las afectaciones que se tienen en territorio, pero también las condiciones con las que está siendo tratada hoy la movilización y la violación de Derechos Humanos que se da es que marco, aún en Colombia con una constitución tan amplia como la que se tiene, donde todavía existe este tipo de tratamiento de guerra a quienes ejercen un derecho y no solamente en el marco de la protesta sino del liderazgo social.

D.H.R: ¿Cuál ha sido el papel de las mujeres en el Norte del Cauca en todo este proceso organizativo y en particular en el Paro que se ha destacado muchísimo por ejemplo en los puntos de resistencia en el caso de Cali?

R.M.C.: El papel de las mujeres en el Norte del Cauca ha sido de articulación, de acompañamiento y de solidaridad. En este momento, dentro del Consejo Mayor somos siete mujeres, juntas hemos articulado con los puntos de resistencia, hemos ayudado a coordinar acciones que nos permitan visibilizar esa situación, pero también a llevar un acompañamiento, dar apoyo en determinados temas que se tengan que realizar. Cuando hablamos de articulación se trata de tejer la agenda política entre una comunidad y otra, entre la comunidad indígena y la comunidad afro, donde logramos actuar más articulados en el Norte del Cauca, pero también de acompañamiento, casi siempre los puntos de resistencia se aprovechan para hacer pedagogía sobre lo que se está haciendo dentro de las organizaciones y cómo fortalecer ese trabajo que se está haciendo desde un punto de resistencia.

Aquí la mujer ha sido clave. Ha puesto su voz para reclamar la vida. Cuando la situación ha estado más tensa dentro de los puntos de resistencia, las mujeres han sido muralla para proteger la vida de los jóvenes, han sido las que han dado las alertas para llamar la atención sobre los casos que se están presentando, pero también han sido un puente para buscar la interlocución y los diálogos que nos permitiese salir de una mejor manera de este primer escenario de movilización. Recordemos que en el Norte del Cauca, una de las funciones de nuestra organización fue tejer puentes entre la institucionalidad, los empresarios y la comunidad movilizada para generar grandes diálogos que le dieron salida a esta primera fase del Paro y lo seguimos haciendo. Las mujeres hemos estado dispuestas a generar espacios de diálogo que no violen el derecho a la protesta pero que sí nos permitan seguir ejerciéndola en mejores condiciones.

J.B.: Todavía estamos lamentando el asesinato de Junior Jein, ¿qué significa para las comunidades negras este asesinato y máxime en medio del contexto de Paro, ¿cuál es la lectura que tienen?

R.M.C: Para nosotros Junior Jein más que un cantante es un líder social que seguirá estando en las memorias de cada uno de nosotros desde el Norte del Cauca y Buenaventura. El asesinato de Junior Jein para nosotros es una muestra más de lo que puede hacer el Estado colombiano con quienes se atreven a levantar la voz, es acallar la voz de la población negra, alguien que era visible en sus redes y con lo que hacía en su trabajo trascendía fronteras y podía mostrar la otra cara de lo que los medios de comunicación y el Gobierno Nacional querían mostrar de la protesta.

Junior Jein a través del arte logró incentivar y concientizar a muchas personas realmente sobre qué era lo que pretendía la protesta, acompañó a muchos puntos de resistencia, dio fortaleza a muchos de los jóvenes que estaban ahí, que pretendía el Estado colombiano invisibilizar, y es una clara muestra del poder que tiene hoy el Gobierno Nacional para callar. Hay intereses oscuros que no permiten que se visibilice más allá de la región lo que realmente está pasando, esa cortina de humo que siempre se ha puesto entre la realidad que se vive en el territorio nacional y lo que quieren vender afuera salga, por eso ocurre lo que ocurre. Lo lamentamos profundamente. Es una pérdida muy grande para el pueblo negro, estamos de luto y lo seguiremos estando por mucho tiempo, porque así como alguna vez callaron a Genaro en Buenaventura y callaron a otros grandes que han caído en medio de la resistencia del pueblo negro, es callar la voz de los que no tienen voz.


Guachené es uno de los municipios del norte del Cauca en donde Aconc hace presencia.
Foto: Sergio Loboa Palenque. Tomada de: https://piedepagina.mx/rossana-suena-con-volver-a-su-tierra/


D.H.R.: Quisiera ahondar en tu periplo vital, ¿cómo ha sido tu vida?, ¿cuál ha sido tu proceso como lideresa en este movimiento?

R.M.C.: Yo vengo de una familia del municipio de Caloto, vengo de una familia de líderes. Mis padres siempre estuvieron inmersos en procesos comunitarios. De la comunidad de donde vengo, la gente construyó sus carreteras, construyó su acueducto y electrificó las comunidades a partir de Mingas y bazares comunitarios. Mis padres siempre estuvieron ahí presentes ayudando a liderar estos procesos. A los trece años, mi papá tenía un negocio donde siempre se hacían las reuniones de junta de acción comunal y el puesto de la secretaría era el que siempre quedaba vacío, y por saber leer y escribir terminé asumiendo ese rol. Desde ahí vengo metida en esto. Cuando estuve en el colegio fui líder de mi grupo y personera estudiantil, en ese momento se despertó mi interés por seguir en este ejercicio de representar la comunidad.

Pasé por diferentes organizaciones dentro de la comunidad hasta que llegué a los consejos comunitarios. En el 2012 tuve la oportunidad de conocer este ejercicio del que me enamoré. En el 2013 fui representante legal de un Consejo Comunitario en Caloto Yarumito, a partir de esta actividad, conocí el trabajo de ACONC, y en el 2015 empecé a ser parte de su directiva. Durante todo este tiempo se ha adelantado un liderazgo desde lo municipal enfocado en invisibilizar todo ese tema de contaminación ambiental producto de las actividades del monocultivo de la caña y de las empresas avícolas y porcícolas que han estado en esta región del país.

Cuando se llega a ACONC se realiza un ejercicio más regional para representar la mujer, inicialmente en medio de un escenario que estaba pidiendo a gritos que se le que auxiliara con temas que venían aconteciendo sobre la minería especialmente en Suárez, Buenos Aires y Santander de Quilichao. Hice parte de la movilización de mujeres por el cuidado de la vida y los territorios ancestrales con Francia Márquez, y desde ahí he venido acompañando todo el tema de Derechos Humanos, integridad étnica y cultural, desde ACONC, donde logramos visibilizar en múltiples escenarios nacionales e internacionales las afectaciones que ha traído el conflicto armado y el extractivismo en esta región del país.

Estuve por fuera del país por temas de amenazas, acogida en un programa de protección temporal y de ahí regresé al país, y fui elegida como consejera mayor de esta organización de ACONC. Además de lideresa, soy madre, soy estudiante en este momento de Ciencias Políticas y Administración Pública, he estado representando la organización en el marco interétnico intercultural porque concebimos que entre el alianza y el diálogo entre los pueblos será uno de los mecanismos que nos ayuden a seguir resistiendo en esta región del país, de cómo nos unimos para enfrentar aquellas situaciones que vienen de afuera y nos tratan de dividir, cómo hacemos para seguir construyendo juntos y juntas. Desde ahí impulsamos la construcción de un plan de vida interétnico e intercultural que hoy nos permite seguir juntándonos a repensar esta región, y con toda la disposición de seguir aportando al proceso social y comunitario de la comunidad y del país.

J.B.: Muchas lecturas vinculan el paro con el tema electoral, las comunidades negras ¿qué lectura pueden hacer de esta relación de paro y próxima coyuntura electoral?, ¿se relaciona?, ¿no se relaciona?, ¿de qué manera?

R.M.C.: Yo creería que con la lectura que hemos hecho del escenario, hoy la gente que resiste no está en pro de perseguir intereses político-electorales, si bien hacemos el análisis, como procesos organizativos, la gente salió autónomamente a las calle y se sostuvieron de manera autónoma, las organizaciones llegamos a acompañar un ejercicio autónomo y asimismo el escenario estuvo cerrado para los grandes líderes políticos de la región. Ha habido una apatía de los líderes de la movilización social en que su escenario fuera permeado por la política, entonces yo no creería que sea fácil que este escenario pueda ser capitalizado con fines político-electorales. Aquí ha habido un ejercicio muy amplio por parte de la Gobernación del Cauca generando las mesas de diálogo entre sectores para hallar una salida a este ejercicio, pero siempre se les dejó claro que no habían intereses ni tintes político-electorales para llegar a este escenario.

Si bien esta coyuntura nos ha permitido visibilizar y que se potencian nuevos liderazgos, que nos sabemos con el paso del tiempo qué camino vayan a coger, si se van a quedar en lo político-organizativo o si van a irse hacia los político-electoral es cierto, pero que desde un inicio la protesta haya tenido fines político-electorales, nosotros como comunidad negra no lo leemos desde ese escenario porque con las conversas que hemos tenido con la gente que ha estado en los puntos y con la misma organización siempre ha sido vista la movilización como un tema de estallido social frente a todas aquellas situaciones que estaban oprimiendo los derechos de la comunidad negra en esta región del país, y de ahí pues que las principales peticiones dentro de los pliegos ha sido el diálogo con los empresarios y las administraciones en rechazo de todas las omisiones que han tenido para con el pueblo y los sectores donde están asentados.




Rossana se ha opuesto a la minería y a la contaminación de la agroindustria en el norte del departamento del Cauca, Colombia.
Foto: Sergio Loboa Palenque. Tomada de: https://piedepagina.mx/rossana-suena-con-volver-a-su-tierra/

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