Entrevista – “El Gobierno nacional siempre está dispuesto a hacer acuerdos, pero no a cumplirlos, como históricamente se ha demostrado; pero ahora no están dispuestos ni siquiera a negociar” Aida Quilcué

“El Gobierno nacional siempre está dispuesto a hacer acuerdos, pero no a cumplirlos, como históricamente se ha demostrado; pero ahora no están dispuestos ni siquiera a negociar”
Aida Quilcué

En entrevista con el director de La Palabra, el profesor Darío Henao Restrepo, y con el profesor Juan Bautista, la destacada lideresa del movimiento indígena colombiano, Aida Quilcué, nos da sus impresiones sobre la participación de la Minga Indígena en Cali, lo que está dejando el Paro Nacional y sobre lo que se viene.



Por: Darío Henao Restrepo
Director La Palabra




Aida Quilcué, lideresa indígena colombiana.
Foto: https://twitter.com/EEColombia2020/status/1133761976658780160/photo/1


Darío Henao Restrepo (D.H.R.): Empecemos por uno de los puntos más álgidos: el conflicto que tuvo la Minga Indígena en Cali. ¿Cuál es la valoración que haces de esa participación tan importante y tan reconocida por la mayoría de la población, pero también cuestionada por sectores minoritarios? ¿Qué significado y qué perspectivas le ves a todo ese proceso de acompañamiento que ha hecho la Minga Indígena, específicamente aquí en Cali?

Aida Quilcué (A.Q.): En principio hay que decir que nosotros antes del 28 de abril estábamos en Minga hacia adentro, a raíz del asesinato de la gobernadora Liliana Peña, del resguardo de la Laguna, municipio de Caldono. Estábamos en un proceso de acompañamiento porque fue un asesinato muy fuerte, entonces estábamos en ese ejercicio con la Jurisdicción Especial Indígena. Cuando el 28 de abril inicia esta jornada del Paro Nacional, participamos en Popayán. Inicialmente consideramos que sería una jornada de un día y luego retornaríamos para continuar la Minga hacia adentro, pero posteriormente nos dimos cuenta que el Paro siguió, y que se produjo un levantamiento ciudadano en Cali, especialmente de la juventud. A raíz del hermanamiento, resultado del mismo proceso social, muchas de las organizaciones nos conocían como Minga y nos decían que si era posible que apoyáramos el proceso en el Valle del Cauca porque estaban asesinando a los jóvenes, razón que nos llevó a las comunidades indígenas del Cauca, encabezadas por nuestras autoridades, a irnos a Cali. Estuvimos en la Universidad del Valle, lo cual fue una experiencia muy importante porque nosotros tenemos una forma de lucha al interior del territorio que hemos denominado asambleas permanentes, y la otra lucha se daba en la vía Panamericana, en las marchas, en las mingas que se desarrollan. Pero esta lucha en la ciudad, como es lógico, nos trajo unas situaciones totalmente distintas. La Guardia Indígena, por ejemplo, nos decía que una cosa era estar en la vía Panamericana, y otra cosa era resistir dentro de la ciudad, porque era una resistencia totalmente distinta a la que estaban acostumbradas la Guardia y nuestras comunidades. Por eso creo que fue un aprendizaje mutuo por parte de la Guardia y también con los que se denominan la Primera Línea. Nuestra presencia en los puntos de resistencia contribuyó, de alguna forma, a contener la represión tan fuerte que se estaba dando, que después continuó y que sigue con el asesinato a la juventud. Entonces esto, sumado a la movilización y al Paro que se dio en distintas regiones del país como Nariño, Huila, Caldas, el Catatumbo y otras regiones, hizo que nos solidarizarnos y les brindáramos apoyo. Fue una jornada muy importante porque esta vez no solamente fue una lucha de los indígenas, sino también de los jóvenes y de quienes nunca antes se habían movilizado. Este ha sido un proceso histórico muy importante para el Valle del Cauca, para el país, y yo diría que para el mundo.

Juan Bautista (J.B.): Tú eres una mujer de mil luchas, Aida. Has vivido con toda la fuerza, en primera persona, en tu piel, la represión de este Estado. Has vivido cualquier cantidad de mingas y de movilizaciones. ¿Podrías decirnos si encuentras algo nuevo en esta movilización?

A.Q.: Lo nuevo que encuentro en este Paro es que justamente en el 2008, cuando me tocó orientar la consejería del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y conducir la Minga de resistencia social y comunitaria, en esa época, como ahora, se perpetraban falsos positivos, asesinatos sistemáticos, pero además en ese entonces el Gobierno de Uribe había dicho que nadie se podía movilizar, que nadie podía alzar la voz. En ese momento, entonces, con las comunidades dijimos que íbamos a iniciar esa Minga, pero uno de los propósitos era justamente convocar al país. Inicialmente estuvimos casi un mes en la Panamericana, luego estuvimos en Cali y aquí muchos nos recibieron y muchos también nos tildaron de “indios desocupados”, “perezosos” y todas las formas de estigmatización, como recientemente ocurrió. Pero también, especialmente en la juventud, yo diría que era muy difícil en esa época. Muchos de los jóvenes no dimensionaban la crisis humanitaria sistemática de regresividad de los derechos. No sé si sería mi forma de ver, pero siento que en esa época cuando nos movilizábamos, se veía de esa manera. A pesar de que salían jóvenes, no era masivo. Esta vez no fuimos nosotros los indígenas quienes convocamos; fueron los jóvenes de la ciudad quienes nos convocaron. Entonces hubo algo distinto porque hoy considero que hay una esperanza muy grande en que este país cambie, y que muchos jóvenes, que son el presente y el futuro, tienen la claridad de que el país está mal en cuanto al derecho a la vida, está mal de democracia, está mal en los procesos que se han llevado de manera estructural en Colombia, está mal en los derechos fundamentales, en la paz, y creo que eso nos lleva a que ya no somos sólo los indígenas, los campesinos y los afros quienes nos movilizamos, sino que también ahora hay una gran fuerza de la juventud en las ciudades.

D.H.R.: ¿Cómo ves los procesos de negociación que se han abierto con este gran movimiento? ¿Cómo interpretas lo que se está dando a nivel local, regional y también nacional con todo este proceso?

A.Q.: En primer lugar yo diría que el Gobierno nacional siempre está dispuesto a hacer acuerdos, pero no a cumplirlos, como históricamente se ha demostrado; pero ahora no están dispuestos ni siquiera a negociar. Si vemos el caso del Comité Nacional de Paro, por ejemplo, iniciaron con el tema de las garantías, pero no hubo acuerdos y no se dieron esas garantías. El Gobierno llamó a la Minga, nos sentamos en Montería y también hablamos de garantías, pero finalmente tampoco las hubo. Entonces lo que vemos es que el Gobierno lo que quiere es dilatar y no negociar. Una situación importante, por ejemplo, fue la del gobernador del Cauca, una persona que viene de un proceso social. En el momento en que el ministro de Defensa señaló y ofreció recompensa por los líderes sociales en el Cauca, el gobernador desobedeció esa orden. Me pareció muy importante, pues de alguna forma ha servido como un puente para mediar, para estar ahí. Por otro lado está el alcalde de Cali, que a pesar de que también viene de un proceso alternativo, sabemos cómo funciona la institucionalidad. Sin embargo, a veces vemos mucha indiferencia, situaciones en las que muchos indígenas tienen que irse de Cali porque históricamente nos han visto como un problema para el país, y esta vez también lo vimos en Cali. Entonces creo que hay mandatarios a mandatarios, que tienen un proceso social, que tienen una conciencia sobre los pueblos que lo eligieron; pero hay mandatarios que no, entonces creo que tenemos una diversidad muy fuerte en Colombia, y ese es el país que tenemos que ir transformando no solamente en los procesos sociales, sino también en el proceso de gobernabilidad en Colombia.

J.B.: Es claro que históricamente ha habido un proceso de incumplimiento, y también es claro que para el movimiento indígena y para el movimiento campesino y popular, efectivamente esta situación ha sido una de las constantes. Si esto es así, la salida no es necesariamente una negociación, tal como tú lo acabas de expresar muy bien. ¿Cuál es la salida entonces? ¿Cuál es el horizonte de sentido de esta movilización?

A.Q.: Creo que esta movilización nos ha demostrado que no necesariamente toca sentarse con el Gobierno para que caigan las normas. Por ejemplo, creo que este Paro tuvo un gran logro que fue la caída de la reforma tributaria, como también la salida de la canciller, entre otros puntos importantes. No fue necesario, entonces, sentarnos con el Gobierno. La fuerza del pueblo, la fuerza de la movilización popular hizo que cayeran estas normas regresivas para las comunidades. Ahora lo que sí toca mirar es cómo el Gobierno va a formular en adelante, pero creo que esto nos demostró que no necesariamente hay sentarse con el Gobierno.


Minga Indígena en Cali, en el marco del Paro Nacional del 2021.
Foto: https://www.eltiempo.com/colombia/cali/la-minga-indigena-se-despidio-de-cali-y-hara-el-paro-nacional-en-cauca-588090


J.B.: ¿O sea que una de las ganancias que valoras, en caliente, no es propiamente la negociación sino la conciencia del poder de la movilización?

A.Q.: Claro que sí, porque creo que fue mucho lo que se movió en Colombia, y que de alguna forma, yo diría, debilitó al Gobierno colombiano.

D.H.R.: Otra cosa extraordinaria de este movimiento, y ustedes lo han propiciado también, es el apoyo internacional, es decir, la repercusión que esto ha tenido y que ha generado solidaridades en el mundo entero y en las grandes ciudades, pero también en el mundo latinoamericano y en el mundo de los movimientos indígenas. Cuéntanos sobre esto, sobre las relaciones que ustedes tienen con los movimientos indígenas de Ecuador, Perú, Bolivia y de otras latitudes.

A.Q.: Nosotros justamente el año pasado veníamos fortaleciendo ese proceso con Ecuador, Chile, Bolivia, México, Perú, e incluso con Estados Unidos y Canadá, y veníamos haciendo todo un proceso de hermanamiento en el marco de las resistencias que tiene cada uno de los países. Incluso habíamos pensado en algún momento en el levantamiento de este proceso, y que lo hiciéramos de manera conjunta. Lo teníamos programado para este año, pero se aplazó por el levantamiento popular que vivimos y que se nos adelantó. Es un ejercicio bastante importante, y más allá de los pueblos indígenas, también los aliados de la comunidad internacional, de alguna manera, han acompañado con mucha fuerza este proceso del Paro Nacional, como por ejemplo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al igual que otras expresiones del país y del mundo. Aun así, siguen matando y reprimiendo a la gente, y teniendo en cuenta el trato militar que le da el Gobierno colombiano a los compañeros que están en las ciudades y en las carreteras, tenemos que buscar también una salida política que nos permita empezar a tejer otros mecanismos de alianza entre nosotros. Por eso desde la Minga convocamos a ese gran pacto por un nuevo país, que seguramente es un sueño muy grande, pero consideramos que vale la pena apostar en los tiempos de hoy a través de otros mecanismos de movilización. Movilizarse no es solamente estar en las calles, sino también movilizar procesos, conciencias, diálogos que nos permitan empezar a tejer entre nosotros. Por eso vemos con mucho compromiso a la Iglesia, a los académicos, a los rectores de las universidades del suroccidente y a la comunidad internacional que en la primera convocatoria nos acompañaron más de cien organismos de carácter internacional. Eso nos indica que tenemos, de alguna manera, un apoyo importante que si bien no es una solución, es una forma de generar estrategias de blindaje a la vida, al proceso mismo, pero también la alianza en el marco nacional e internacional.

J.B.: Se reconoce la fuerza, la potencia de la movilización, el acompañamiento de la comunidad internacional. ¿Qué hace falta seguir juntando para la construcción de un nuevo país, de una nueva nación?

A.Q.: Eso de la construcción de un nuevo país lo hemos estado hablando desde la Minga del 2008 y lo seguimos haciendo. Lógicamente, de tantos años de manejo de algunas familias en Colombia, consideramos que tenemos que empezar a superar también muchas cosas dentro de nuestros propios procesos, porque el proceso alternativo o social es más frágil y proclive a la división por algunas situaciones que son superables, pero creo que eso es lo que tenemos que trascender porque a veces nos gana el protagonismo y no el proceso de las comunidades. Hay que dialogar mucho y entender los distintos procesos y las dinámicas propias. El respeto a la diferencia y a sus propias dinámicas nos tiene que llevar a juntarnos en los mecanismos que consideramos que nos pueden unir. En ese punto es donde tenemos que llegar a identificar qué es lo que nos une. Algunos decían: ¡Pues la vida! Lo demás lo tenemos que seguir trabajando para seguir transformando este proceso de construir un nuevo país.

D.H.R.: Mi última pregunta tiene que ver un poco con tu vida personal, con tu compromiso, con tu cotidianidad. Es decir, sobre cómo vive una lideresa como Aída Quilcué, que has sido amenazada de muerte y que casi te matan en una oportunidad, en este contexto difícil y azaroso.

A.Q.: Vengo de una familia del pueblo Nasa, de Tierradentro. Mi cultura ha sido ser muy de la familia pero también muy de la comunidad, y pues claro, ese proceso me transformó la vida porque, en primer lugar, tuve que acostumbrarme a un esquema de seguridad que yo nunca había tenido, pero también pude dar una lucha ante el Estado para que ese esquema de seguridad no fuera totalmente del Estado, sino que fuera diferencial, con la Guardia Indígena, pero no es fácil. Por otro lado, en el 2009, recuerdo haber pasado por siete procesos judiciales, uno de ellos por lavado de activos y que finalmente fue archivado porque no tuvieron pruebas. Decían que yo de dónde había financiado la Minga del 2008. La muerte de mi esposo, por ejemplo, y bueno, los demás procesos judiciales que me ha tocado enfrentar y un sin número de amenazas y persecuciones que tuve, pero creo que lo más fuerte de la persecución para mí fue el ataque moral. Desafortunadamente así nos toca a las mujeres, porque en ese entonces Uribe dijo que yo había mandado a matar a mi esposo por problemas sentimentales, y esa fue una propaganda casi de un año. Todos los medios hablaban sobre mi vida personal, no para ayudarme sino para estigmatizarme, y creo que ese es el mundo de nosotras las mujeres, que tenemos que vivir bajo ataques morales, físicos, psicológicos, políticos, judiciales, etcétera. Lo que me tiene aquí, y lo digo siempre en todos los escenarios en los que me encuentro, es la juventud indígena, porque en las situaciones más difíciles ellos me acompañaron, como también la Guardia, que por compromiso propio siempre me acompañó y me sigue acompañando, y creo que esa forma de acompañar se revierte entonces en una responsabilidad para con las comunidades. Es una situación compleja, pero creo que me ha servido para aprender, para caminar, para seguir siendo fuerte, pero lo más importante aquí es el apoyo de mi familia: de mi papá, de mi mamá, de mis hermanas y mis hermanos, que han sido fundamentales en este proceso. Nunca he dejado de ser lo que soy desde hace 30 años, y digo 30 años porque llevo casi 25 años de proceso. Yo llego a la casa y cocino, hago oficio y no he dejado de ser la Aida que fui de esa época por lo que me decía mi mamá: uno nunca debe dejar de ser lo que ha sido, no hay que olvidar las raíces, hay que mantener la humildad, así lleguemos a los cargos que sean. Creo que esa es la fortaleza que me ha dado mi familia y sigo luchando por nuestras comunidades, acompañando a muchas de las víctimas. Ayer, por ejemplo, llegué de la audiencia pública en Corinto, de los asesinatos que ocurrieron de la compañera autoridad y su esposo, porque a pesar de que ya he vivido esta situación, toca seguir acompañando a otros compañeros y compañeras que aún siguen viviendo estos hechos complejos.

J.B.: Decíamos lo del contexto, la acumulación de fuerzas de este movimiento que, como bien lo señalabas, no es convocado por el movimiento indígena, sino que el movimiento indígena fue convocado por la movilización. Está el apoyo internacional, diversos actores y sectores. La pregunta que muchos nos hacemos es: ¿qué sigue de aquí en adelante?

A.Q.: Nosotros decimos que el Paro y la movilización no han terminado. Consideramos que en el marco del pacto por un nuevo país, vamos a recorrerlo junto con las organizaciones que hacen parte de este proceso. Ahí están los estudiantes, los campesinos, los afros y otras expresiones. Esta vez hemos dicho que nos vamos a juntar para recorrer este proceso, y recorrer es hablar, recoger. Ojalá podamos generar una asamblea grande, como muchas de las que ya se han hecho, para seguirnos juntando. Tenemos que llegar con mucha más fuerza, ojalá el doble de lo que pasó ahora, y creo que ese es el proceso que tenemos que seguir tejiendo, y no solamente en el marco del pacto por un nuevo país, sino también revisar una ruta jurídica que nos permita ser vinculantes en este proceso.




Foto: https://www.cric-colombia.org/portal/sobre-el-ataque-a-los-indigenas-en-cali-lo-que-vivi/

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