Entrevista – Compartir La Palabra con el poeta Rómulo Bustos, ganador del Premio Nacional de Poesía

Compartir La Palabra con el poeta Rómulo Bustos, ganador del Premio Nacional de Poesía


El Decano de la Facultad de Humanidades, Darío Henao Restrepo, en compañía del poeta y profesor de la Universidad del Valle, Julián Malatesta, realizaron una entrevista al poeta Rómulo Bustos Aguirre, cartagenero y ganador del Premio Nacional de Poesía 2019, en el espacio del Periódico Cultural La Palabra.

Por: Equipo La Palabra
Transcripción: Valeria Florez Restrepo




Rómulo Bustos Aguirre (1954), poeta nacido en el municipio de Santa Catalina de Alejandría, Caribe colombiano.
Foto: La Palabra


Darío Restrepo: Tú te defines como un poeta del Caribe, pero no de ese Caribe que generalmente todo el mundo cree que es el de la luz, el de la explosión, el de los colores, el del universo siempre como una fiesta, el ser en la naturaleza y la manera de ser las personas. Tú tienes una relación con el Caribe muy particular, quiero que nos compartas un poco más sobre eso.

Rómulo Bustos: Sí, es una relación particular como tú señalas, Darío. Se ha ido formando, aclarando en el camino y, tiene que ver con mi propio ser. Para mí todo este proceso de hacer literatura es entenderme, sí es que es posible o tiene un final. Por esa misma razón, defino unos rasgos poéticos, pero me defino a mí mismo entorno a una posible identidad y, la palabra identidad yo la pongo entre (“”). Es una reflexión muy intensa para mí, me pongo en juego yo mismo. ha sido una relación problemática y compleja el decir que me siento como un autor del Caribe, quizá para otros ha sido fácil, pero para mí no y quizá tenga que ver con mi existencia dentro de ella. Hago cosas muy particulares, como escuchar y bailar música del Caribe, ahí me siento del Caribe, pero si tú me sacas de ese ámbito sonoro, yo ya no sé dónde estoy, ahí viene la problemática de por circunstancias muy particulares de mi infancia y formación, yo no encuentro una relación o diálogo fluido con lo que llamamos “Caribe”, quizá porque no reciba la tradición de lecturas sobre el Caribe que yo encontré de niño en los libros, no encuentro ahí el Caribe imaginado, simbolizado o codificado. Encuentro otro tipo de cultura ahí, de alguna manera entré en ese juego que es muy común que nos suceda a los escritores, se crea una especie de inquietud o incomodidad primordial.

Julián Malatesta: Rómulo, no es una pregunta fácil. Ser del Caribe no se reduce a cómo lo has expresado, a un lugar de nacimiento o a un entorno en el que te construyes como un ciudadano, te haces a unos modales y costumbres propias de la región. Sino, alude a la profundidad del asunto que ve ¿de dónde sale el poeta?, ¿a qué horas esa región te otorga una función de ser poeta?, es algo que en la modernidad ya no logramos descubrir, pero en las sociedades más primitivas se sabía que el palabrero y el cantor está ahí dentro de la comunidad, ¿a qué horas ese entorno te entrega la condición de poeta y entonces ahí donde pareciera que se disuelve tu identidad?, el poeta construye su propio país y un entorno distinto, te dice que tu obligación aquí es La ofrenda, te hemos entregado una donación y ahora tú devuelve eso con tu ofrenda.

Rómulo Bustos: Me parece muy hermosa la manera en cómo lo planteas usando el término de “ofrenda”. Me recuerda al bellísimo título de uno de los libros emblemáticos de periodismo por Hector Rojas Erazo, que es “La magnitud de la ofrenda”. Debemos merecernos la donación para que la magnitud de la ofrenda sea equivalente. Yo tuve que merecer la donación, hacerme a ella en una pelea de cuerpo a cuerpo, no sabía exactamente lo que estaba pasando, ni a dónde iba a llegar pero al final ocurre la donación. Es un camino a ciegas donde te buscas a tí mismo. Creo que es un problema cultural e incluso geopolítico lo que está ahí en juego. Me toca hacer un viaje muy largo, como una especie de Odisea, con encuentro de monstruos o dioses para el final descubrir que tengo que volver al mismo punto inicial. De alguna manera, el encuentro con otras culturas, otros autores que no pertenecen a mi entorno, me fueron conduciendo al lugar inicial.


Portada del libro Pupila incesante. Obra poética 1988 – 2013, de Rómulo Bustos Aguirre. Fondo de Cultura Económica.
Foto: https://www.libreriadelau.com/la-pupila-incesante-obra-poetica-19882013-fondo-de-cultura-economica-poesia/p


Julián Malatesta: Es muy interesante, Rómulo. Lo decís bellamente en un poema que se llama Viaje.

Viaje

Las huellas que encontramos son nuestros
mismos pasos
otros pasos perdidos sobre la misma tierra
Una ruina abrazada en lo sólo
nos reveló hace siglos un destino de escombros
que no queremos
Por eso hemos soñado el esplendor más allá
del horizonte
La ilusión es nuestro lazarillo en este viaje
sin rutas


Julián Malatesta: Parecería entonces que ese retorno es uno de la lectura, de manera inicial somos leídos y ahora nos toca regresar a leer el mundo donde nos habían leído, el mundo que nos construye con sus humores y habitus cotidianos, pero cuando regresas es para otorgar un valor nuevo a ese mundo. Creo que en tu poesía, ese retorno es fuerte. Primero es la declaración de “aquí está el poeta”.

Rómulo Bustos: Es cierto, cuando retornas al país natal, retornas con otros ojos en los que ya eres capaz de leer lo que quizá antes no podías leer, interpretar, imaginar y asumir.

Darío Restrepo: En varias charlas te he oído hablar sobre tu relación con Dios y la Casa, es una elaboración fundamental que creas como poeta y parece ser no sólo temática. De esto hay un poema muy hermoso en tu primer libro y se llama “Diversas Voces”.

Rómulo Bustos: Sí, el tema de la casa es presente porque va en una misma línea con Dios. Para mí, dialogar con Dios es construir tu propia casa. Es un reencuentro con la memoria imaginada.

Darío Restrepo: Rómulo, uno como lector cree que el tema de La casa en el aire tiene que ver con la canción popular de Escalona. Cuando la leí descubrí que es una recreaciòn extraordinaria del imaginario en la cultura popular, ¿hay una relación con esa tradición?, se nota que le haces un homenaje a ciertos compositores populares que tienen una vena poética.

Rómulo Bustos: Es cierto, este poemario, esta Casa en el Aire justamente quiere apropiar esa tradiciòn fuerte del Caribe nuestro, que ya ha tomado su lugar dentro de la poesía cultural. Es la vocación de reconocer las tradiciones que han estado ahí siempre.

Julián Malatesta: Hay algo también muy especial que descubro en tu poesía, y es una vocación por la poesía breve, pero una sin modelo, una que uno no puede leer fácilmente unos antecedentes, es como si la palabra se restringiera a lo que se visiona y que no tuviera un molde anticipado para expresarse. Por eso tus poemas son reveladores en el sentido de que haces el simulacro de que concluye y uno como lector siente que es necesario seguir construyendo, se pueden ver más cosas y tú paras a tiempo con mucho cálculo, ¿de dónde sale esta escritura en brevedad, que además es audaz?

Rómulo Bustos: Seguramente tiene un sentido de tensión con nuestro contexto declamatorio. No sabría decir de dónde proviene, probablemente sea un interés por la poesía oriental, pero soy consciente que no son Haikus, no tienen su espíritu. Quizá lo que se apropia del Haiku nada más sea la intención de la brevedad, pero no quiere ser Haiku. Yo siento que ahí hay una medida, sé que es un terreno movedizo y no sé lo que pueda ocurrir ahí, yo intento dimensionar, además de tener un temor de lo que pueda encontrar. Mi yo poético se prohíbe de mirar hacia atrás, porque quizá me de cuenta que todo esto es una ilusión. Siento que debemos aprender a decir lo que vemos hacia atrás, lo oscuro que el ser humano encierra dentro de sí.

Darío Restrepo: Llendonos a la poesía de la tradición colombiana, ¿tú cómo te sitúas?

Rómulo Bustos: Es una pregunta que todo poeta debe hacerse. Digamos que mi relación con la poesía colombiana se abre con Héctor Rojas Erazo y se cierra con Luis Carlos Lopez. Yo siento que hay una presencia y tradición colombiana que privilegia el tono grave. La vida es algo serio y hay que asumirlo, dialogar con ella. La poesía es seria, me refiero a que está dejada de lado en un segundo plano lo lúdico y el humor, el humor asociado fuertemente a una relación irónica del mundo. Es muy interesante pensar en Silva como elemento matriz, porque hay dos Silvas, el simbolista y el ironista. Creo que la tradición poética colombiana se ha decantado por el Silva simbolista. Casi que el poema nacional colombiano es el Nocturno de Silva, o Morada al Sur de Aurelio Arturo, ¿qué tienen en común esos dos libros?, que son en el fondo libros muy simbolistas con un manejo de la palabra delicadisimo, finísimo, construidos sobre la base de lo que llamamos “analogía”. Esos referentes van privilegiando a un cierto tipo de poesía que es la que resulta finalmente como la canónica.

Julián Malatesta: Has dicho que la poesía colombiana tiene que ver un poco con el cómo se configuró nuestra nación o cómo se sigue configurando. La puerta del Siglo XX la abre Guillermo Valencia y es por esa vía que se recupera Silva, sin la Generación del Centenario, Silva hubiera permanecido oculto. Esa puerta hace entrar de nuevo al simbolismo, con ese cuidado de la métrica y por la vía de la tradición francesa. Uno siente que lo que ocurre en el ámbito literario hace analogía con lo que ocurre políticamente, los procesos de cambio o revolución son frustrados a sangre y fuego, en todo el Siglo XX nosotros no logramos hacer una ruptura, el Nadaísmo fue una caricatura. Entonces descubrimos como una ínsula a Aurelio Arturo, y él con un inmenso vigor y fuerza otorgada por sus vínculos con la poesía inglesa y hace una ruptura, empieza a ser recogido por nosotros. Te queria preguntar si tu no percibes que los seguidores de Aurelio Arturo afeminan y le quitan el vigor de ese hombre cantando a las montañas, siendo atemporal. Ahí se construye una tendencia y se abandona lo presente en Rojas Herazo, que a mi juicio es la verdadera vanguardia nuestra. Por ejemplo, el libro Las Úlceras de Adán. Uno lee y es una manifestación muy dura de vanguardia y hace que el nadaismo quede sin ropa. Yo creo que tú no estás en la nación, cuando lee sobre todo este título maravilloso que otorga a toda tu obra, y no estás en la nación porque no importa, no e slo central, no tienes obligación con esa nación. Yo confío plenamente en lo que tú dices de Rojas Herazo, y tuvo una ventaja por ser pintor, se centra el poema en la imagen y la solemnidad del lenguaje de la vieja tradición es de alguna manera una construcción donde la imagen ocupaba un lugar secundario en la poesía.

Rómulo Bustos: Lo primero que debería es agradecerte, mi querido Julián. Cito a Borges para decir: “uno es fatalmente contemporáneo”, y en verdad uno lo es sin saberlo. Cuando tú dijiste a la historia del país para decir, “bueno, no construimos nación y ya no hay precedente” es porque estamos en otro momento de la modernidad en el cual la nación en verdad está en crisis, yo no habría podido leer mi poesía en ese contexto, pero sí es eso lo que ocurre realmente, no se puede leer en el sentido de nación o región. Con lo de Rojas Herazo, siendo una figura de referencia en la modernidad literaria colombiana, primero por el tema de la corporalidad que asume. Tú nombraste justamente el libro, el gran aporte de Rojas Herazo y ahí sucede un poco la altanería con Dios, acusándolo y es tremendamente angustiante. Para mí Guillermo Valencia es una referencia muy personal, yo lo leí muy tempranamente y sinceramente me fascinó, me sigue fascinando. Allí encontré en su momento al gran poeta colombiano, lo que vi fue la precisión en el manejo de la imagen. Alguna vez hablando con el maestro Héctor Rojas Herazo me confesó lo mismo, me dijo: “Valencia es un maestro de la imagen”. Cuando Rojas Herazo me dijo eso, pensé que ya podía decir eso en público. La poesía colombiana de la más joven sigue siendo muy ortodoxa y apropiando la tradición de una manera quizá que la atenua un poco, se complace en ese simbolismo, una poesía como muy oficiosa y muy escéptica pero que no logra tocarla. Pero es lo que yo sé de la poesía más reciente colombiana, sin negar que hay algunos nombres muy significativos.


De izquierda a derecha: los poetas Julián Malatesta y Rómulo Bustos, y Darío Henao, director de La Palabra.
Foto: La Palabra


Julián Malatesta: Bueno, tú entiendes un poema que se llama Monólogo del actor que define todos estos pasos de los papeles. Cuando leo este poema tuyo me permite hablarte un poco de esa voluntad de ruptura contigo mismo. Uno percibe de un libro a otro, como la relación del amor. Como el ponerle tierra al pasado y empezar con otra. Pero no siempre es así, el pasado logra intervenir pero hay una voluntad de ruptura y resulta en tu libro una enseñanza, el ser capaz de dejar de ser para poder explorar otras facetas que uno no conoce, unas de esas facetas es el modo en que uno va a llegar con la prueba hiperbólica, el que hablaba Lezama Lima, la prueba inicial es Dios y sigues sacando frutos de esa prueba.

Rómulo Bustos: Monólogo del actor es un texto muy puntual para el tema que tú estás planteando. Es ese continuo de deshacerse o rehacerse y, lo prefiero nombrar con la palabra de un hacer incesante. Es un texto en el cual yo declaro que es una de las máscaras que más me han producido, es real, me refiero a que esta poesía de alguna manera lleva un trasfondo de angustia y ha sido muy bien aceptada, pero ya no me siento bien con esa camisa, no quiero ser más la víctima. Comencé con una serie de poemas iniciales que tiene un toque muy “Vallejeanos”, pero hay un momento en el que decido que Vallejo con toda su grandeza se goza demasiado en mostrar la llaga y ahí se sigue toda una tradición muy de occidente, el valorar el dolor y el sufrimiento como condición para jerarquizar el valor poético, tiene que ver con el discurso cristiano y la figura emblemática es la de cristo, el que sufre todo lo que debe sufrir y ocupa el centro de todos los discursos occidentales clásicos. Pero yo siento que ese designio vital que tiene toda criatura es la plenitud, la dicha o la serenidad. De alguna manera es algo que estoy buscando, el deshacerme de una carga muy pesada del culto al cristianismo y al dolor, el del poeta muy doliente que está en los románticos y en los modernos fundacionales, en Baudelaire, Rimbaud, entre otros. La construcción de la imagen del poeta como maldito es netamente cristiana invertida, pagana. Yo los respeto a todos, pero siento que es esa tradición de poetas malditos tan pesada, de alguna manera quiero quitarme de encima y buscar una relación más serena con las cosas, conmigo mismo y con el mundo.

Darío Restrepo: Hay algo que te han preguntado y que he pensado. Creo que sí hay una tradición de poesía africana, caribeña muy interesante para lo que somos como país con la presencia que hay hoy en reconocer el aporte de la diáspora africana, ¿en términos poéticos tú cómo ves esa tradición, esa corriente?, ¿la has visitado?, ¿la has leído?

Rómulo Bustos: Siento que estoy en deuda con la tradición africana y del caribe. Volviendo con el problema de base con lo cultural. De niño me familiarice con toda la mitología griega que habitaba en mi biblioteca, pero fue mi entorno, yo no vi los dioses africanos. Uno nace cojeando y es en el camino donde uno va arreglando las cargas. siento que es una presencia que no tiene mucha resonancia en mi obra pero que es una deuda que tengo, que en algún momento debo de saldar. me fascina el mundo mitológico africano, las religiones de santería, no han hecho mucha presencia en mi obra pero todas las cosas se dan en su debido momento, sospecho que en algún momento van a aparecer. No he ido a países africanos y probablemente ese tipo de contactos hacen falta, sí hay elementos pero quizá no son conscientes, están ahí pero no han habido esas experiencias epifánicas del encuentro.

Julián Malatesta: Finalmente Rómulo, quiero que cerremos con un poema de tu autoría titulado La Casa.

Rómulo Bustos: Con todo el designio de deconstrucción y el tema de la casa, les comparto:

LA CASA

Ahora vamos a techar la casa
Ahora vamos a sellar o abrir su último límite

Hemos cavado con firmeza sus cimientos y levantado
sus cuatro costados
como costillares minuciosos de un arca
Hemos empotrado y claveteado cada una de sus
puertas y ventanas
y diestramente apuntalado la viga maestra

Todo esto lo hemos hecho siguiendo
las ocultas simetrías y el latido de los astros

Ahora te aguarda como a su huésped

¿Pero acaso no ha sido siempre el huésped
la primera
piedra de la casa
el punto invisible
desde el cual crecen sus orillas y muros?

¿Acaso no es la casa solo la forma
vacía, reverso deseante, del huésped?

Ahora estás en el centro de la casa

Y hacia cualquier lugar de la casa
que dirijan tus pasos
ese lugar será el centro de la casa

Ahora -lo sabes, empiezas a saberlo-
podrás desbordarte
o contraerte hasta el pequeño hueco de tu ombligo
o caer, en vértigo de cielo, sobre la palma de tu mano

Ahora habitas en el centro de ti

Y podrás desplazarte por tus doce puntos cardinales
Y la casa irá contigo leve de objetos y memoria

Solo tú
Solo la casa como fluido caracol
La imaginaria casa


Darío Restrepo: Con este bello poema cerramos la entrevista y agradecemos la compañía del poeta Rómulo y Julián.




Rómulo Bustos Aguirre, poeta colombiano.
Foto: https://www.las2orillas.co/un-merecido-reconocimiento-al-poeta-romulo-bustos-aguirre/

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