Inicial

Editorial
Premio nobel
¿ley de leyes?
Selva de cemento
El Obrero
Sobre la crónica
Agenda Cultural
Festival Erótico
A Plomo Herido
Desde la morgue
Paso del choclo
Al pie de la letra
Saga del monte
Ciudad Vaga
De Cronopios
Contraportada

     Http://cvi.univalle.edu.co

 

“EL PASO DEL CHOCLO”: ENTRE SAN ANTONIO Y BELALCÁZAR

Por Judith Colombia González E y Ana Maria Ortiz M*

 Cali se ha caracterizado por ser una ciudad donde se encuentran un sin numero de culturas y personajes, los cuales, a través del paso del tiempo, recrean y reapropian su identidad, no desde los espacios de reconocimiento formales sino desde los cotidianos, donde lo narrado y lo vivido se vuelven historia. 

El paso del choclo, ubicado en la avenida Circunvalación al oeste de Cali, entre el Barrio San Antonio y la estatua de Sebastián de Belalcázar, es un espacio tradicional entre la comunidad vallecaucana. Constituye un punto de encuentro, donde se tejen entre la comunidad afro de la ciudad, relaciones no sólo de trabajo, sino también de amistad, solidaridad, parentesco e identidad. Inmigrantes de diferentes zonas del Pacifico colombiano y del Valle del Cauca llegan a esta ciudad y a este sitio en especial en busca de oportunidades laborales; Guapi, Candelaria, Florida e incluso el distrito de Agua Blanca se convierten en los interventores de un espacio arraigado en la mentalidad de los y las habitantes.

¿Cómo inicia esta tradición?

Hace ya bastantes años fue en este sector donde se ubicara el pesebre de la ciudad de Cali, obra planeada y realizada por el padre de la Parroquia de San Antonio, oriundo de Buga Alfonso Hurtado Gálvez, quien, según relatan las mujeres “chocleras”, las protegía del abuso policial, permitiéndoles trabajar y proporcionándoles clientela diaria durante todo el mes de diciembre, ya que celebraba novenas navideñas a las cuales asistían la mayor parte de la comunidad católica caleña. Nos relata María que por ello fueron apropiándose del lugar como un espacio propio de trabajo, transformándolo en un sitio tradicional de la venta de choclo asado en la ciudad.

Ella refleja una identidad propia de las mujeres afro de la región, en cuya cultura la comida es un elemento principal que permite a la comunidad permanecer vinculada y reconocerse frente a los otros y otras. Según ella, “El choclo no se puede asar de cualquier forma, hay que saber cuando se puede asar, es necesario tener un buen adobo o sazonador que tenga buena mantequilla, miel, sal; (entre risas) y el mencionado toque secreto, además de la raza!!! No ve que de esto no saben ni los blancos, ni los indios”.

“Neceando, neceando, nos fuimos quedando”

Este espacio nos reveló una rutina de trabajo agitada, que además de otorgar dinero, logra mantener fuertes los lazos familiares de estas mujeres con sus hijos. La jornada laboral de ellas, personajes ocultos de nuestra ciudad, inicia a las cinco de la mañana con la compra del bulto de choclo en la galería Santa Elena, bien conocida por sus económicos precios. Luego se encaminan hacia este sector, transportando además de los choclos, sus hijos, hijas y algunas pertenencias, entre las cuales se divisan guadúas, plásticos, costales y sábanas que servirán a sus hijos de descanso y de protección del sol y de la lluvia.

Las mujeres que laboran en este sector destacan que este lugar fue reconocido como El Paso del Choclo por el ex - alcalde Apolinar Salcedo,  luego de un largo proceso liderado por ellas mismas, y en el cual tuvieron que soportar innumerables maltratos y atropellos. De esta manera lograron convertir este sitio en un punto de encuentro con el paso de los años para la gente de la ciudad y de los turistas que la visitan, alrededor de disfrutar además de una buena comida, de un ambiente fresco, circundado por árboles gigantes que imponentemente se mecen al ritmo de los vientos.

Un sin numero de puestos y de familias se dispersan a lo largo de esta avenida, casualmente recordándonos la disposición que tienen estas en torno a los ríos en sus lugares de origen, donde se construye la familia extendida, que aquí permite y facilita la apropiación de un espacio simbólico que dibuja la relación entre ellas y la ciudad. Las mujeres que laboran en El paso del Choclo en el mes de diciembre realizaran otras tareas durante el resto del año, tales como el servicio doméstico, las ventas informales, callejeras y en puestos de galerías.

 En este espacio se produce un cruce de fronteras culturales, que dan viva muestra de que Cali es por excelencia una ciudad multicultural, donde se hallan vivos los mitos y las tradiciones que destacan lo propio; donde se reconoce el papel de las mujeres afrocolombianas, en su cotidianidad, respecto a su cultura, sus condiciones económicas y a su entorno espacial, en este caso El Paso del Choclo.

Bibliografía:

-MENA, Zulia. América Negra.

-NAZARETH, Margrieth y GUERRERO, Inés. “Mujer negra y colombiana”, En: Revista Esteros.


Estudiantes  de Licenciatura en Historia. judithgonzalez81@gmail.com. ortizanam@gmail.com