Página principal

Editorial

Palabras de Gabo
Marlin Murillo
Fito Páez y Vives
Carlos Fuentes y Gabo
Salon de Octubre
Agenda  Cultural
Collazos y Facciolince
Eurocine 2007
Miles Davis y el jazz
El etero femenino
El cuento de mi vida

Feria del Libro Pacífico

  Http://cvi.univalle.edu.co 

 

 

La escultura y el “eterno femenino” se tomaron a Univalle*

Por Judith Colombia González*

La exposición de diecisiete esculturas de forma humana femenina estuvo en contacto directo con la comunidad univalluna, llamando la atención no sólo por su tamaño y volumen, sino por la técnica artesanal, los materiales y los objetos fragmentados  reutilizados por la artista Myriam Bermúdez.

La obra “El Eterno Femenino”, de la caleña Myriam Bermúdez, nos acompañó en la Universidad del Valle en el mes de abril. Más de diecisiete esculturas de forma humana femenina estuvieron en contacto directo con los y las participantes, llamando la atención no sólo por su figura, tamaño y volumen, sino también por la técnica artesanal, los materiales y los objetos fragmentados reutilizados: bases de bronce y hierro, los cuales hacen parte de nuestra cotidianidad; además un rin de bicicleta, cadenas, alambre, hasta un catre, hacen parte de la decoración. El empleo de materiales para elaborar sus esculturas es el mismo para casi todas, la fibra de vidrio, el cuero, la madera, el cemento, el cobre entre otros.

La escultura, al igual que el cuerpo, ha sido aspiraciones virtuosas, como oscuras advertencias de las consecuencias de la locura y la vanidad humana. Desde siempre ha existido “el impulso humano de crear cuerpos inanimados”, es decir, la idea del cuerpo puede surgir de una historia de la escultura.

¿Qué es el Eterno Femenino?

El Eterno Femenino remite a una de las representaciones sociales, culturales y religiosas que se han creado a lo largo de la historia humana para simbolizar, en este caso,  estereotipos y roles femeninos a seguir. La obra de Myriam Bermúdez nos invita a reconocer la simbología que se esconde detrás de lo que se llama ser mujer: Eva, madre, esposa, objeto de deseo, virgen María hacen parte del repertorio. La figura femenina es voluptuosa, cobra vida, no es estática, parece estar en movimiento rompiendo las cadenas que le impone una cultura patriarcal y machista, “la vida es movimiento”. Hay mariposas que dan la idea de libertad y belleza, reflejando la metamorfosis femenina en la historia, mostrando un constante cambio. El símbolo de la manzana de la discordia hace referencia al “paraíso perdido”, su “eva negra” trasgrede,  “es como la mujer, como decir maría”.

A lo largo de la historia la escultura a estado relacionada con el cuerpo: “campo de batalla de cuestiones relacionadas con  religión, raza, el sexo y las clases sociales a lo largo de la historia”[1]. Según Bermúdez, el manejo del cuerpo en su forma  tridimensional, permite que  “la escultura pueda ser vista por todas partes”.

Myriam Bermúdez

Es una artista que ha tomado conciencia de la posición de la mujer en la sociedad y  la historia, dice estar “inconforme con el papel asignado”, sus obras reflejan “una protesta contra el símbolo sexual” que nos impone el capitalismo patriarcal.

Graduada en el Instituto Departamental de Bellas Artes, en Cali, viajó luego a Londres. Estar casada a los veinticinco años, no le impidió su postgrado de Talla en Madera; dice que “de niña no sabía que sería artista” quería estudiar medicina, a muy tierna edad, se percato de la diferencia que existía entre la educación femenina y masculina; madre de dos hijos varones “desafortunadamente no tuve hijas mujeres”, sin embargo nunca ve a sus obras como hijas, son rebeldes.

Por las polémicas femeninas “matrimonio, hogar, partos, hijos” como ella las llama, pospuso por un tiempo su arte: “la mujer siempre ha estado atada, no ha podido ser del todo libre”. En la claridad de sus ojos entre verdes y miel, podemos ver una mujer que “tímidamente está saliendo al color”, la cual se siente muy feliz “totalmente cuando hace una obra” me dice Myriam, “si tuviera tu edad se la dedicaría toda al arte, el tiempo pasa”. El mensaje a las juventudes, es que tengan con su vida, al menos  una meta clara “lo que me falta por vivir, no me alcanzara para ofrecerlo al arte” con una sonrisa cierra esta frase.

El proveedor de materiales para su técnica artesanal es una chatarrería. Su modelo y ayudante Magali Balanta de veintiséis años proporciona la belleza y fuerza de la mujer afrocolombiana. Entre sus obras  resalta “Réquiem”, “Machismo Plácido”, “Eva Negra”, “Bella y Pensante”   “Ciclista”, “Magali Balanta” y “Nostalgia” la originalidad de sus obras las hace ser únicas “no hago moldes”. Los precios de las esculturas varían según el tamaño, el tiempo y los materiales empleados “los artistas tienen que vivir de algo”, ha vendido obras en el extranjero donde una pieza pequeña oscila entre los siete millones de pesos.

En Colombia existen grandes artistas y escultoras aún anónimas, otras gozan de reconocimiento nacional e internacional como son Silvia Salgado, Mónica Londoño, Diana Fraser, entre otras, reflejando que las mujeres podemos romper ese “eterno femenino” naturalizado en el inconsciente colectivo, el cual solo nos limita a “ser la sombra de los hombres”.

BIBLIOGRAFIA:

EL Cuerpo en la Escultura. Tom Flynn. 2002.

El Segundo Sexo: Los Hechos y los Mitos. Simone de Beauvoir. Ediciones Siglo Veinte 1970. 

* Estudiante de Licenciatura en Historia. judithgonzalez81@gmail.com

[1]  El Cuerpo en la Escultura. Tom Flynn. Akal Arte en Contexto Ediciones. 2002.