Editorial – ¿Tiene futuro el Ferrocarril del Pacífico?

¿Tiene futuro el Ferrocarril del Pacífico?




Foto: https://www.dinero.com/pais/articulo/inversiones-del-ferrocarril-del-pacifico-fdp/206890


Sabemos por el historiador caleño, Alberto Mayor, sobre los inicios de la construcción del Ferrocarril del Cauca, en 1878, obra encargada al ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros. Hombre de una compleja personalidad que se debatía entre el filantrópico soñador, defensor de la causa americanista, que lo llevaría a apoyar la lucha por la independencia cubana en contra del imperio español, y el hábil empresario que no dudaba en beneficiarse de nuestra inexperiencia en la elaboración de los términos de un contrato. Las opiniones sobre este hombre, cuyo nombre llevan muchas estaciones o poblaciones ferroviarias del país, se debaten entre quienes lo ven como “prohombre” o como “voraz y polifacético empresario”. Gracias a su visión cosmopolita y empresarial se inició la construcción de los 138 kilómetros entre Buenaventura y la margen occidental del río Cauca.

Cuenta Mayor en su biografía, que Cisneros descuidó las obras, sólo asistía a inaugurar tramos como el de Buenaventura-Córdoba, en razón de su dedicación al sector financiero: “hablaba cada vez menos de rieles, locomotoras, y barcos a vapor y cada vez más de bonos, vales, pagarés, acciones y obligaciones; cada vez le interesaban menos la velocidad promedio de sus locomotoras, el tendido de rieles por día o el ahorro de materiales, y cada vez más la valorización de sus acciones en Londres y Nueva York”. Eran los signos de la época: la riqueza no se media ya en edificios, barcos o ferrocarriles sino en títulos, bonos e hipotecas. El mundo empezaba a ser dominado por el capital financiero, y el cubano lo representó muy bien en Colombia.

Por los atrasos y descuidos de la empresa de Cisneros, el contrato fue rescindido por el gobierno nacional a un costo muy alto para las débiles arcas del Estado a favor del concesionario, indemnizado con cuantiosa suma. Todos los tejemanejes del cubano para su beneficio dieron origen lo que se llamó “cisnerismo”, practica bien conocida hasta nuestros días, de aprovecharse del estado para la construcción de grandes obras públicas.

Cisneros concluyó el muelle de Buenaventura, el puente del Piñal, el difícil segmento Córdoba-Buenaventura, el puente sobre el río Dagua, las estaciones de Juntas del Dagua y Córdoba. Pasarían más de 20 años hasta que el ferrocarril llegara a Cali en 1915. Con la conexión Buenaventura-Cali, y luego su llegada hasta Armenia y Bogotá, en 1925, el Valle del Cauca rompió su aislamiento interno y externo e inició su modernización con la creación de la agroindustria azucarera, fábricas de textiles y bebidas, y las exportaciones de café. El esperado tren marcó la transición de Cali de aldea apacible a urbe, con carros, servicios públicos, bancos, periódicos, la radio y un fuerte comercio con la región y el país a través de la línea férrea y la navegación a vapor por el río Cauca.

Volver a esta historia con el interrogante que la motiva, válida también para el río Cauca, herido de muerte por fallido proyecto de Hidroituango, puede servir para pensar los destinos de la región. La Palabra inicia este año una serie de crónicas, artículos y entrevistas sobre estos temas.

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