Editorial – El Caribe y El Pacífico

El Caribe y El Pacífico





Protegido de los orichas mayores, las deidades africanas, Manuel Zapata Olivella se aventuró por todas la geografías posibles. A todas se acercó con su sensibilidad apasionada y su afán por ahondar en la condición humana. Como pocos escritores colombianos siempre estuvo presente en todos los rincones del país llevando sus ideas, acompañando grupos de danzas o realizando trabajos de investigación antropológica y cultural. El Pacífico colombiano fue tan entrañable para Manuel como su Caribe natal. A esta región, siguiendo las enseñanzas del antropólogo chocoano Rogerio Velásquez, la recorrió palmo a palmo recogiendo su rica tradición oral y rescatando sus bailes y rituales religiosos. Acompañó muchas veces a su hermana Delia en el rescate de las danzas folclóricas en el Instituto Popular de Cultura de Cali y, además, tuvo vínculos con intelectuales, poetas, escritores e investigadores como Natanael Díaz, Marino Viveros, Arnoldo Palacios, Diego Luis Córdoba, Helcías Martán Góngora, Sofonías Yacup, Enrique Buenaventura, Hugo Salazar Valdés, Octavio Marulanda, Teófilo Potes y Mercedes Montaño, entre tantos.
“No hemos podido tener una mirada clara siquiera del Caribe, mucho menos respecto al Pacífico”, sostenía Manuel para cuestionar la miopía de las élites gobernantes. “Tanta ha sido la ausencia de una conciencia sobre el Pacífico que se le llamó el Litoral Recóndito y continúa siendo el litoral recóndito” – advertía preocupado _ “porque a pesar de todo lo que se ha venido informando –en festivales, congresos, foros, investigaciones y publicaciones– sigue siendo una tierra desconocida. Y no porque no estemos todos los días allá, sino porque nos limitamos a creer que son tierras ausentes del desarrollo de la cultura universal y es todo lo contrario. A Europa, por ejemplo, se le abrieron los ojos cuando supo que había un océano intermedio, en cambio, nosotros a este otro océano descubierto lo dejamos como trastienda que se quedó allí anclada en el momento de la conquista. Es clave que nosotros tengamos claridad de esa omisión”.
Manuel llamó siempre la atención para la profunda relación entre el Caribe y el Pacífico colombiano. Y colocaba de ejemplo la vida de Jorge Isaacs y el sustrato caribeño en su novela María. Su padre, George Henry, vino desde Jamaica al Chocó y luego se fue al Cauca. Y todo lo que este tránsito implicó para su historia es muy importante para entender la obra de Isaacs y las relaciones entre el Caribe y el Pacífico. En el siglo XXI, la visión de Manuel se reafirma como una relación clave para el desarrollo de Colombia.

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