Editorial – El capitalismo al desnudo

El capitalismo al desnudo




Foto: http://www.quehacer.com.uy/index.php/capitalismo-quehacer/las-crisis/la-ultima-crisis/175-ocaso-y-decadencia/1485-nos-dirigimos-hacia-otra-crisis-economica


Ignacio Ramonet, director de Le monde diplomatique, en su largo ensayo – Coronavirus: la pandemia y el sistema mundo (ver completo: https://www.pagina12.com.ar/262989-coronavirus-la-pandemia-y-el-sistema-mund – advierte que: “Estamos padeciendo en nuestra propia existencia el famoso “efecto mariposa” : alguien, al otro lado del mundo, se come un extraño animal y tres meses después, media humanidad se encuentra en cuarentena… Prueba de que el mundo es un sistema en el que todo elemento que lo compone, por insignificante que parezca, interactúa con otros y puede influenciar el conjunto”. Razón tenía la fina ironía de Borges cuando conoció el desierto del Sahara. Con emocionada devoción, comenzó a caminarlo dejando caer de sus manos, poco a poco, la arena que había recogido mientras se decía a sí mismo: “Estoy modificando la inmendidad del Sahara. El vate argentino tenía razón”.

Las reflexiones y análisis de Ramonet sirven de telón de fondo para pensar en los cambios abruptos ocasionados por el aislamiento social obligatorio, entre tantos sectores, para la cultura. Entendida en sus más complejas formas, desde el núcleo del individuo y sus familias hasta sus manifestaciones masivas a través de los medios masivos y las redes sociales. ¿De qué van a vivir los artistas con sus teatros, galerias, cines, lugares de formación, tiendas y disqueras cerradas por la pandemia? ¿Vendrá la normalidad y del mismo modo pronto?

La diseminación masiva, cual Covid-19, de contenidos digitales – películas, series, documentales, libros, teatro, incluso pornografía – ponen en juego la capacidad humana para administrar el tiempo. A esto se suman las entrevistas, recitales y festivales vía streaming, las clases y los talleres virtuales, los encuentros y la actividad física a través de las plataformas virtuales, las exhibiciones y venta de obras plásticas por internet, la escucha de radio y noticieros de televisión, brebaje comunicacional al que se suman (no se puede vivir sin humor) los memes, videos y audios que circulan en la red y que ya esperamos como un paliativo para soportar el encierro. La lista es más larga y el fenómeno de alta y variada complejidad. Sirve apenas para llamar la atención sobre lo que significa todo lo que estamos viviendo a través de lo que los seres humanos estamos inventando. Todos estamos buscando un sentido para lo que se nos vino encima sin estar preparados.

La desigualdad económica, espantosa e inhumana en tiempos de capitalismo salvaje, se va a ampliar. Como siempre van a perder más – en vidas y precario bienestar – los sectores más pobres en todos los países del mundo. Las cifras de los Estados Unidos ejemplifican con creces esta cruda constatación. El capitalismo quedó al desnudo pero vendrán tiempos duros para la reacomodación de las sociedades y la distribución del bienestar para toda la humanidad. El comienzo de este siglo XXI ya tiene su bautismo de fuego. Nadie sabe qué le espera a la criatura humana en las próximas décadas. El actual sistema-mundo entró en franca bancarrota.

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