Editorial – Ahora o nunca

Ahora o nunca





Colombia – nos recuerda el etnobotánico colombo-canadiense Wade Davis – ha sido celebrada como la nación geográfica y biológicamente más diversa del mundo. Y vuelve a Simón Bolívar, quien inspirado por Alexander von Humboldt, abrazó la naturaleza como el antídoto natural contra la tiranía, la armonía ecológica como modelo para la verdad política y moral. Su ideario se basó fundamentalmente en la historia natural, al punto, que sus batallas por la libertad, en buena medida, se deben a su fe trascendente en los mensajes de la naturaleza, en los hilos de la lealtad que unen un pueblo a sus montañas, bosques, ríos y humedales.

Cuando hemos celebrado el bicentenario de la fundación de la nación, el balance de la relación de los colombianos con esas maravillas de la naturaleza resulta bastante dramático. Aunque no todo está perdido, resulta insoslayable la enorme deuda que Colombia tiene en materia de medio ambiente y de cuidados con nuestros, abundantes pero maltratados, recursos hídricos. El asunto es local y global. Está en juego la suerte de las futuras generaciones en el planeta Tierra.

La reciente conferencia de la Convención de las Naciones Unidad sobre el Cambio Climático – celebrada del 31 de octubre al 12 de noviembre -, más conocida como COP26, con la asistencia de países de todos los continentes, pese a las tensiones, diferencias y poco compromiso real de las potencias económicas, se impuso la conciencia de lo imperioso e inaplazable de una oportunidad única para acordar medidas más ambiciosas y radicales para enfrentar la crisis climática que tiene en riesgo a la naturaleza y a las personas. Colombia, por tanto, no puede estar ajena a esta realidad del planeta.

Con el rio Magdalena y con nuestro Cauca, urge una inmediata restauración. Aunar esfuerzos, cooperación y diálogo entre aguas hermanas, requiere reflexiones y acciones desde múltiples saberes que nos ayuden a entender que humanos, fauna y flora, dependemos del mismo entorno vital. En estas cuencas funciona buena parte de la economía colombiana. Sin embargo, hemos estado de espaldas a ellos. El caso del Cauca, abastecedor del agua de Cali, es muy grave. O lo recuperamos o el desastre resulta inminente en pocas décadas, según advierten los investigadores de Cinara.

La misión El río Cauca visita al Magdalena estuvo en Honda y sus alrededores. Una comisión conformada por ingenieros del Instituto Cinara de la Facultad de Ingeniería de Univalle, el decano de la Facultad de Humanidades, el ex rector Jaime Galarza Sanclemente, el director de la Escuela de Música de la Facultad de Artes Integradas, documentalistas y estudiantes del Taller La Palabra. Se dio el primer paso para sacar adelante, en perspectiva biocultural, el proyecto de cooperación entre los dos ríos. Sin duda un proyecto estratégico para Colombia. Los desarrollos de Cinara para extracción de agua del lecho del rio Cauca son un primer gran aporte a este proyecto, para el cual resulta indispensable aunar esfuerzos de la sociedad civil, organismos del sector del agua, los gobiernos nacional, regional y locales, empresas, medios de comunicación e investigadores de las universidades. Estos ríos han sido, son y serán esenciales para el pueblo colombiano.

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