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Diego Pombo: Puro arte...fresco inmenso

 

 

Se define a sí mismo como ‘el fresco y amoroso novio póstumo de Jovita Feijóo’; eterno reverenciador del Loco Guerra, santo patrono del ‘AJazzGo’ . Él es Diego Pombo, figura risueña e imponente de la escena artística caleña, quien nos abrió las puertas de su barco para contarnos sobre su universo de utopías y su placer por el arte. 

Por Carolina Abadía Quintero* y Roberto Carlos Luján**

Su casa se llama Salamandra, su placer es la pintura y su hobby es la música. Sus cuadros dan cuenta constantemente de situaciones y personajes que alimentan la historia cultural de una ciudad antaño remota, perdida entre los escombros de las malas administraciones y la indiferencia de sus habitantes. Él es Diego Pombo, artista que se autoproclama como 'un personaje que vibra y siente placer con y por el arte. Yo soy un tipo que sólo quiere sentirse como  un radar del gusto del pueblo'.

Diego Pombo nació en Manizales pero lleva 50 años viviendo en Cali. Jovial, dicharachero y fresco, así es como se define el artista que ha reivindicado a trashumantes personajes populares de la ciudad como el Loco Guerra y Jovita Feijóo, para fijarlos en la memoría colectiva de los caleños. Pombo, el ilustre habitante del barrio San Fernando, fundador del Teatro Salamandra y figura visible de la organización 'AJazzGo', conversó con La Palabra acerca de aspectos concernientes a su pensamiento y trayectoria artistica, con sus gatas y bellos locos de fondo como testigos silentes. 

Puro placer por el arte

¿En qué espacios los nuevos y viejos valores de las artes tienen la oportunidad de exponer su trabajo?

Actualmente existen muchos espacios y salas de exposición que están presentando cosas novedosas: Comfandi; la galería de Jenny Villás que hace una curaduría muy seria y rigurosa de arte contemporáneo y que trae a los más reconocidos valores del arte joven; La Tertulia, que mantiene una programación seria y variada; Comfenalco; la Biblioteca Departamental, y toda una serie de salitas alternativas. De todas maneras las muestras son muy esporádicas, pues no hay periodicidad en las programaciones.

¿Estos espacios sí se proyectan en la comunidad joven?

Hay una falla importante en la promoción de arte, que gira en torno al compromiso de los grandes medios de comunicación, pues no hace un cubrimiento suficiente ni comprometido con la cultura, a la cual alinean al lado de la farándula. Es obvio que ellos deben tomar conciencia del profundo significado que tiene la cultura en Cali, pues si estuvieran abiertos esos canales con un compromiso social serio, otro sería el cantar y el desarrollo artístico de la ciudad sería brutal, porque talento es lo que hay.

¿El auge de estos espacios, algunos de emergencia reciente, podría hacer suponer que se ha incrementado la enseñanza de las artes plásticas en Cali?

Existen en estos momentos tres principales escuelas que son la Universidad del Valle, Bellas Artes y el IPC. Tal vez lo que pasa es que ahora hay una generación de artistas que está surgiendo y produciendo profesionalmente, entonces es por eso que se está sintiendo fuertemente una participación más nutrida de nuevos artistas caleños, sin contar con que la resurrección de los salones regionales ha estimulado mucho a los jóvenes, para que estos presenten en público sus manifestaciones artísticas.

¿Para ser uno artista se necesita estudiar o hacer una carrera profesional?

Es chévere estar informado, pero no necesariamente hay que ser académico o tener un grado para ser artista. Yo, por lo menos, no tengo un grado, soy autodidacta, durante 25 años he estado más bien compartiendo experiencias en talleres de maestros importantes en Bogotá y acá en Cali. Pero perfectamente uno podría no haber tocado la academia para ejercer el bello oficio del artista, hay que asumir el reto y abrirse el propio camino.

¿Cómo hacer para que la utopía deje de ser autofinanciada y tenga más apoyo estatal?

El Estado tiene una responsabilidad enorme, porque la cultura es nada más y nada menos que la identidad, lo que representa el espíritu de un pueblo. Creo que este es un proceso que inicia cuando el Estado empiece a creer en la capacidad que tiene el arte para crear dinámicas que aporten al progreso y a la mejor vida de una ciudad. Fíjense por ejemplo en lugares como Brasil o Panamá, donde personajes tan importantes de la cultura como Gilberto Gil o Rubén Blades, son ministros de cultura, representando lo que puede hacer un Estado cuando le otorga el poder a los artistas. Entonces, en el momento en el que el sector estatal comience a creer en el poder que tiene el arte, la escena cultural podría cambiar para bien, ya que la gente haciendo arte no se dedicaría a matar, ni a cobrar impuestos en cada esquina.

¿Qué tan difícil es ser artista en Cali?

Es complicado, pues este es un oficio de tercos, es una utopía equivocada, pues hay que enfrentarse comúnmente a la presión económica y si querés ser un artista honesto, con un lenguaje crítico y autentico, te toca asumir riesgos. En mi caso, pueden pasar tiempos largos en los que no expongo y como yo no busco salir a vender y ofrecer mis cuadros; a mí me gusta estar creando, ya que cuando no estoy en la pintura, estoy en lo del teatro, con la escenografía, buscando la iluminación. Lo que hago es por puro placer, por puro gusto y me considero un hombre muy afortunado porque puedo vivir de lo que hago y estar muy entretenido en una cosa y la otra, todo girando alrededor del arte escénico y el arte plástico. Además, para completar está el ‘AJazzGo’, que es como un hobby, una pasión allí compartida con un puñado de amigos a los que también les gusta mucho la música.

A propósito de eso, ¿qué relación encuentra entre la pintura, la escultura y la música?

A mí afortunadamente se me han dado las cosas, como dicen los futbolistas, porque el hecho de que aquí en Salamandra haya una oficina con un equipo logístico que asuma todos esos roles administrativos con las instituciones del Estado y de la cultura por mí, mientras yo únicamente estoy creando, es una bendición enorme. De todas maneras para mí es muy natural estar mezclando los tres ámbitos, paso del uno al otro como si estuviera trabajando en una sola cosa integral, desde mi relación con la música como gestor, con las artes escénicas como creativo de la parte escenográfica y de imágenes, y lo plástico en donde ahora me estoy moviendo un poco hacia la escultura, que es un placercito que tenía archivado y que he retomado desde el año pasado.

Elogio a la locura de una ciudad

La figura del Loco Guerra ha estado presente en tu producción artística. ¿Qué podemos esperar en torno a la figura de Jovita Feijóo?

Ambos son una llave que abre las posibilidades de la locura como formula de reaccionar ante el sistema y la cotidianidad, contra lo que nos impone el entorno y los medios. Creo que la única manera de verdad de dar un salto para evolucionar es a través de la locura, atreverse a creer en las utopías y en los propios sueños. Desde ese punto de vista yo reivindico a Guerra y a Jovita, además porque son unos personajes tan caleños que representan nuestra identidad y estoy seguro de que el público los va a recordar en Cali, porque son unos verdaderos íconos, que están purificados a través de la locura, que se han idealizado y  ascendido en la historia.

¿Qué representa para usted Cali?

Es mi mundo. Yo de aquí no me he movido desde que a los 3 años me trajeron de Manizales; llevo 50 años viviendo aquí y nunca me ha dado por irme a vivir a Londres o a Estados Unidos, pues creo que al igual que con el mundo de Macondo, entre más localista, entre más se vaya a lo profundo de la raíz, más universal va a ser tu manifestación. Además,  lo único que nos falta es el mar; incluso uno podría proponer a Jovita como líder para traer al mar a Cali por el cañón del Dagua.

¿Cómo hacer que la práctica artística trascienda la inmensa minoría y se proyecte a públicos mayoritarios, máxime cuando usted recrea en su obra personajes conocidos de la memoria colectiva caleña?

Bueno, hay varias maneras a través de los medios, haciendo reproducciones de las obras, multiplicándolas, o hacer arte en los espacios públicos porque es la manera en que la gente pueda encontrase con sus íconos, con su pasado, permitiendo que se redescubran como ciudad, que tengan referentes que los identifiquen. Con el proyecto de las ‘Novias del Gato’ impulsado por la Camara de Comercio se dio un fenómeno en el que hubo tanta promoción masiva que de pronto los caleños sintieron un lugar común y esa experiencia se podría replicar por toda la ciudad con Jovita, con Guerra, con otros locos, con esculturas de otros artistas, siempre y cuando halla compromiso de todos los sectores sociales caleños.

A parte del pincel ¿qué proyectos inmediatos se trae entre manos?

El gran monumento a Jovita que va a ser inaugurado a finales de año. Ese es mi macroproyecto, junto con unas campañas publicitarias con Jovita promoviendo la locura, para limpiar las penas de la razón, para eso son los jabones Jovitas, el jarabe de jojoba Jovita, ideal para la salud del espíritu. Esto es un poquito una invitación a salirse de lo normal, a creer en la utopía, a ser unos quijotes de verdad y vivir en paz para aprender a perdonar.

 

*Estudiante de Licenciatura en Historia, Univalle. cabaquin@hotmail.com/  **Estudiante de Sociología, Univalle. janlujazz@gmail.com / Fotos: Andrea Mesa Villegas.