CVI – Polifonías en torno del cine

Polifonías en torno del cine

De la mano de una diagramación cinematográfica, Años audiovisuales se presenta al lector como un documental escrito, que contiene las voces de aquellos que han consolidado y promovido dese la academia la realización cinematográfica en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.


Por: Redacción Centro Virtual Isaacs




Foto: https://www.librosyeditores.com/tiendalemoine/ciencias-de-la-comunicacion/8711-anos-audiovisuales-40-anos-de-audiovisuales-en-la-escuela-de-comunicacion-social-en-la-universidad-del-valle–9789587652390.html


Divido en tres capítulos, El encuentro, Las afinidades reveladas y Rostros y Rastros, el licenciado en Historia Ramiro Arbeláez compila en este libro los testimonios de algunos de los compañeros que lo han acompañado en la tarea infatigable de producir cine de calidad en la ciudad de Cali, y que nos acerca a los distintos proyectos que han surgido como resultado del deseo de “convertir a la gente en narradora”, como se lee más adelante en uno de los textos.

En El encuentro, Jesús Martín-Barbero, Oscar Campo y Antonio Dorado analizan las circunstancias que propiciaron la consolidación de un cine sopesado que no tuviera pretensiones comerciales y que buscara, por el contrario, establecer nuevas posturas con respecto a lo que se hacía en la región. Uno de los puntos en común que se establecen en sus textos es el hecho de que, durante los 70’s y 80’s, el impacto cultural producto de lugares como Ciudad Solar, el Teatro Experimental de Cali (TEC), el Cine Club de Cali y la Revista Ojo al cine, así como la devoción al mito viviente que era Andrés Caicedo por esos días, despertó en Cali un interés particular por hacer cine. Deseo que se puede evidenciar en un aparte del texto de Antonio Dorado, cuando confiesa que “la posibilidad de realizar largometrajes era la gran ilusión que teníamos varios estudiantes y profesores de las primeras promociones de Comunicadores Sociales”.

En dichos textos, además, se hace mención a programas significativos, como Rostros y Rastros, y a grupos de cineastas que salieron y se conformaron a partir de sus estudios en la Escuela, junto con las producciones que realizaron. Entre ellas cabe mencionar los largometrajes El vuelco del cangrejo, de Oscar Ruiz Navia; Perro come perro, de Carlos Moreno; La Sirga, de William Vega; y La Tierra y La Sombra, de César Acevedo. Los documentales Cuerpos Frágiles, de Oscar Campo; Apaporis, Secretos de la selva, de Antonio Dorado; y Marimbula, de Diana Cuéllar. Además de los cortometrajes documentales expuestos en las emisiones de la serie Rostros y Rastros, cuya importancia es advertida por Oscar Campo al hacer la siguiente precisión: “… A finales de la década de los noventa, habíamos realizado en la Universidad, a través del programa de documental televisivo Rostros y Rastros, más de 300 trabajos documentales que tuvieron amplia difusión en el país y en diferentes muestras nacionales e internacionales, pues el documental independiente comenzó a ganar espacios a nivel internacional.”

Más adelante, Las afinidades reveladas permite asistir, por ejemplo, al análisis que Carlos Patiño hace al cine que ha buscado a sus protagonistas en personajes de la literatura nacional. En este caso, su texto Q.E.P. no D., examina brevemente Calicalabozo, de Jorge Navas, y Un ángel del pantano, de Oscar Campo. Aquí, el autor se dispone a resaltar los logros que a nivel audiovisual supusieron aquellas obras, además de su valor ante el reiterado desafío de hablar de uno de los mitos de la irreverencia de la Cali de los 70’s y 80’s: Andrés Caicedo.

Por otra parte, Mariana Mosquera, en su texto Algunas percepciones sobre la producción audiovisual femenina, sirve como punto de partida para las comuniones y fricciones de un cine hecho desde una perspectiva distinta. Producciones como Bagatela, de Daniela Torres; Alén, de Natalia Imery; Trina y Ampárame, de Angie Baralt; Bajamar, de Yaisa Rodríguez; Liberazione, de Alejandra Álvarez; y Abyección, de Yizeth Bonilla, son así puestas a disposición del lector, junto con breves notas sobre ellas hechas por Mariana Mosquera, para dejar constancia de la diversidad de narrativas y discursos que se han procurado en estos años audiovisuales, formas de hacer cine que en este caso beben tanto de la ficción como del documental, así como de la literatura, la música y demás artes.

Rostros y Rastros es el capítulo que viene a cerrar el libro, y lo hace, como su nombre lo indica, recurriendo al programa que sirvió de plataforma para la realización y publicación de muchas obras cinematográficas en sus inicios. Ramiro Arbeláez se presenta, en esta ocasión, como autor de Rostros documentales, un texto que expone algunos de los motivos por los cuales este programa ha merecido su respeto y reputación en la región y el país, agregando –un ejemplo entre muchos– el hecho de “haber otorgado la palabra a su gentes; haber explorado y registrado nuestra ciudad y nuestras culturas; haber revelado pasados olvidados; haber ayudado a entendernos y problematizarnos; pero también habernos divertido y conmovido, pues al fin y al cabo no se trata de qué expresaban los programas, sino de cómo lograban llegar a los espectadores.”

Lo anterior a pesar de las dificultades burocráticas y los intereses comerciales que se ha propuesto sortear el cine en Cali desde la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, cuya trayectoria de premios y laureles a lo largo del tiempo, además de la consciencia del buen trabajo y los esfuerzos que ello supone, es recogida y reconocida a través de este sentido libro.




Ramiro Arbeláez. Licenciado en Historia.
Foto: https://www.youtube.com/watch?v=AIIj8hlu2Bc


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