Crónica – Vivir en las cercanías del río

Vivir en las cercanías del río
¿Cómo es la vida en el Jarillón del río Cauca?

Las comunidades humanas nos hemos asentado, históricamente, alrededor de los ríos. En Cali hay una comunidad que tiene relación directa con el río Cauca, se trata de las personas que viven a lo largo de los jarillones que colindan con su afluente.


Por: Carolina González
Estudiante Licenciatura en Filosofía




Doña Fabiana, mujer de 66 años habitante del Jarillón, a la altura de la comuna 21.
Foto: Yeiderman Cortés.


Cali es la ciudad de los 7 ríos, el río Cauca es el más grande de los que atraviesa la ciudad; esto lo convierte en nuestra fuente hídrica más importante. A sus orillas vive una inmensa comunidad de personas, que se distribuyen entre las comunas 7 y 6 y 21, y en el corregimiento de Navarro. El Jarillón tiene una extensión de 17,5 kilómetros, y el dique de contención mide 3,5 metros de alto. Éste fue construido con el fin de prevenir una inundación con daños irremediables, en caso de que el río Cauca se desborde.

Doña Fabiana es una mujer de 66 años que vive en el Jarillón, a la altura de la comuna 21. Su casa tiene un aviso de venta de cerdos y un gran portón que sostiene con un alambre. La calle del frente no tiene pavimento, más abajo se ven las primeras calles del barrio vecino, la carretera pavimentada y los carros pasando. Adentro, el suelo de la casa tiene algo de pavimento, unas paredes que distinguen algunos cuartos y un fuerte olor a cerdo. Nos sentamos en medio de sus mascotas (dos perras y tres gatos), mientras nos contaba cómo es su vida en el Jarillón.

¿Cuánto tiempo lleva viviendo en el Jarillón?
11 años.

¿Cómo llegó?
Me trajo la suegra de mi hijo para que le cuidara unos niños. Se los cuidé 9 años, hasta que me enfermé. Dos días después se mudaron a una casa cerca y me dejaron sola, me quitaron hasta la alimentación, tras haberles servido tantos años. De vez en cuando la cuñada de mi hijo me pasaba comida a escondidas. La suegra nos ha enviado gente para que nos echen, hasta gente armada. Primero me dijeron que la casa ya estaba alquilada, me dieron ocho días para desocupar, pero el hermano del dueño de esta casa me dijo que todo eso era mentira. Entonces, le dije que yo estaba enferma, que no tenía para donde irme, además, había vivido cerca de 10 años aquí. Por eso fui a demandarlo en la inspección de los Mangos. A él, los señores le dijeron que no podía quitarme nada, ni hacerme alterar. Aquí estoy, a cada rato me mandan gente para sacarme, hasta mandaron a aporrear a mi hijo.

¿Cómo es la relación que tiene la comunidad con el río Cauca?
Desde aquí queda muy retirado. Allá donde están esos árboles es el río Cauca, pero acá sólo llega hasta el bordito, porque hicieron un relleno, entonces queda alto y no alcanza a subir hasta acá. Pero a mí me da miedo, porque no quiero perder las cositas que he conseguido criando marranos, cositas que quiero llevarme si salgo de acá. Sin embargo, he vivido más de 10 años acá y no se ha llegado a inundar. Hay humedad, pero por las cocheras. También los temblores son más fuertes acá, eso me da miedo, porque con un temblor y la humedad, eso se cae. Cuando llueve y el río sube, llega hasta el bordito, eso parece un mar. Los muchachos de por acá salen a pescar, pero ¿quién se va a comer el pescado del Cauca?



Invasión del Jarillón del río Cauca.
Foto: https://noticias.caracoltv.com/cali/vigilancia-en-el-jarillon-del-rio-cauca-en-cali-para-prevenir-nuevas-invasiones


¿Ustedes nunca salen hacia allá?
No, y nada tenemos que hacer allá. Eso es un lodazal, porque es donde cae todo el popó de los cerdos. Aún con ese lodazal se han intentado meter acá, pero la policía no llega, los he llamado y nunca llegan. Una vez se metieron unos hombres, saqué fuerzas de donde pude y les dije: “Buenas, ¿qué necesitan?” Ellos me dijeron: “Nada, sólo estamos viendo si sigue ahí la policía”. En otras ocasiones me voy agachadita, y desamarro al perro que tengo allá atrás.

A parte de la cría de marranos, ¿qué otras actividades se ven en el Jarillón?
Hay fábricas de plástico, criaderos de gallinas; hornean obleas, cucuruchos.

Hace un tiempo había lagos de pesca y balnearios.
Sí, pero eso se acabó cuando hicieron el relleno.

¿Cómo es la compra y la venta de terrenos en el Jarillón?
Van y hacen papeles. Hay pocas personas que tienen escrituras, a las otras se los consideran invasores.

¿Han venido a sacarlos?
Sí. El viernes se puso esto verde, de tanto policía, estaban los de la PM, los del ESMAD. Ya tienen varias casas marcadas para tumbar, nosotros estamos pensando qué hacer con los animales, porque tenemos 140 cerdos, un caballo, unas vacas.

¿Cuál es la razón que les dan a ustedes para sacarlos?
Nos dicen que el río Cauca está en riesgo, que se puede inundar. Nos dicen que esto no es de nadie, sino de la CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca). Ellos dicen que van a hacer un parque, que va a pasar el MIO en la parte de abajo, y un puente que no sé hasta dónde va a llegar.



Cría de cerdos de doña Fabiana. Alberga en su casa alrededor de 140, además de algunas vacas y un caballo.
Foto: Yeiderman Cortés.


¿Qué solución les dan?
Sólo dicen que salgamos de acá, que nos dan $700.000 para dos meses de arriendo, luego nos reconocen el resto. Pero hay gente que ha aceptado, después de los dos meses la gente se queda en la calle.

En una ocasión, a la señora le sacaron las cosas a la calle y en medio del alboroto se le robaron las gallinas; esa señora me decía: “¡Ay, doña Fabiana! ¿Qué vamos a hacer?”. Yo estoy esperando que mi hijo busque a donde podamos ir, pero nos ponen mucho problema para alquilar una casa.

¿Se han planteado alguna forma de organización frente a los desalojos?
No, después de que nos echen gases lacrimógenos nada qué hacer. Yo le pongo candado a la reja, y medio me asomo por ahí. Ellos dicen que no tenga miedo, que sólo van a marcar las casas.

El mes anterior nos dieron 8 días para desocupar. La señora Inés, la mamá de un abogado, fue la que paró esto. Ella vive en Navarro y con ella vamos a las reuniones. Pero mañana vienen otra vez, esto se va a poner feo. El dueño de la casa me está prohibiendo que vaya a reuniones, para que a mí no me den nada, sino que se lo den a él.

A los de la olla los metieron en unos apartamentos, pero eso allá no vive nadie, porque como es tan peligroso. A nosotros nos dicen que busquemos, que después de que nos tumben las casas nos solucionan.

¿Cómo llegan aquí los servicios?
Aquí no llegan. Son instalaciones hechas por nosotros, aunque es mucha energía, ya se me han dañado dos televisores por eso. El agua llega, pero de vez en cuando. En el día usted no ve agua, después de las 5 de la tarde llega, y en la madrugada el chorro es potente. Mi hijo se levanta a las 4 para recoger el agua y dejar todo limpio.

El agua llega por tuberías, pero el agua no la puedo tomar cruda, nos toca hervirla, porque llega con mugre. El agua de las tinas se asienta rápido, con esa es que cocinamos. El agua de las cocheras y el agua sucia se saca con mangueras, vuelve al río directamente.

¿Usted se dio cuenta de lo que pasó con el Cauca a la altura de Medellín? ¿Qué cree que pasaría si el río se llegara a secar también en este sector?
¿Lo de Ituango? Del río Cauca depende el agua de por acá, si esto se seca, no tenemos agua. Y la gente de abajo no nos va a compartir, menos porque mantienen bravos. Dicen que lo que no pagamos acá lo pagan ellos allá.

Doña Fabiana nos lleva a conocer las cocheras, entre los cerdos la mayoría son lechones. El fuerte olor dificultaba la visita, los animales lucían un poco alterados por nuestra presencia. Al fondo un caballo relinchaba, su crin no estaba cortada y su pelaje lucía limpio. Atrás del rancho se extiende un pantano en el que pastan algunas vacas, la maleza las cubre hasta la mitad del lomo. Y al final, no se veía ningún rastro del río, sólo el verde de la maleza perdiéndose en el horizonte.




Parte trasera del rancho de doña Fabiana en el que pastan algunas vacas.
Foto: Yeiderman Cortés.

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