Crónica – Un Borondo por la centenaria memoria del Obrero

Un Borondo por la centenaria memoria del Obrero

Salsa Tango y Milonga. El Loncha. La Mechita. Melodía. La Matraca. Nelly Tk. Espíritu. Cadencia. Color. Lenguaje. Cultura urbana. Piel. Tejido. Memoria. Territorio. Conexión ancestral. Barrio. Lleca. Visaje. Aguaelulo. Pa Borojol. Verbena. Pachanga. Museo de la salsa. Zapatería. Mecánica. Fritanga. Danza. Son. Montuno. Bugalú. Chorritos antillanos de vinilo y aerosol pa’ toda la galaxia, Barrio Obrero me llamo, esto es lo que hay.


Por: El Zudaca
Nómada urbano




Flayer del Festival Borondo 2019.


Advertencia
“Vengo del barrio de los rumberos
donde la salsa se bailó primero en Cali
Yo soy caleño, del barrio Obrero
soy de Univalle pero también soy callejero
Donde por ahí de la carrera octava
donde las niñas malas tenían su morada,
donde jugar al fútbol en la calle no faltaba
y la policía siempre nos correteaba “.
Verny Varela


I
Subjetiva de cronista


Oiga mi gente, yo soy vaguemio de la comuna 8, me gusta caminar en clave urbenauta por sus entrañas, y sin ofender a nadie cantar con los vagos ilustrados de las esquinas, un play salsero de Lebron Brothers: “ El mundo se acaba y no hay remedio, la humanidad perdió su camino … se está acabando el mundo me supongo … “ mientras surfeo sin mucha suerte las llamadas solares que se clavan en nuestras pieles, observo cómo el legendario graffitero de la escena hip hop, Mario Wize , se trepa a un andamio en la escuela República de Argentina para ofrendar a la mítica cancha de El Loncha, pintando a uno de sus hijos más ilustres, Alex Escobar, el pibe del barrio Obrero, mientras le hacen barra los pibes de la hinchada de los cantos, y la gente no para de tomarse fotos en el corazón del parque Eloy Alfaro.

Es verdad, el amor tiene razones que la misma razón no entiende, y la pasión por pintar la urbe de Buziraco es más poderosa que el sol asesino, y una cofradía de muralistas, cartelistas escritores de grafiti , artistas visuales, diseñadores y fanzineros, con el nombre colectivo de Mesa de gráfica urbana, utilizan las múltiples posibilidades expresivas del arte en el espacio público, y en clave de minga con recursos públicos y privados, auto gestionan el Festival Borondo, cuyas primeras versiones fueron celebradas en los barrios San Pascual y El Vergel, y este año el ágape comunitario tuvo como epicentro el mítico Obrero, entre el 20 y 28 julio, en coproducción con gestores culturales de la Mesa Camino al Centenario, y el aporte solidario de artistas como Iskra, Guacala, Vital, K2Man, Lo2, Lápiz, Nico, Mesek, Bemva, Nexzo, y Federico Veiga, entre otros amantes de la gráfica.


Foto: José Luis Guzmán / elpais.com.co


II
Soliloquio trashumante


Por eso cada que camino el barrio no puedo parar de deleitarme con los más de 20 murales, ubicados entre la Calle 10 y Calle 15, entre Carrera 12 y Carrera 23, y vuelvo a confirmar el carácter aurático de la gráfica cuando es pensada como un contrapoder semiótico, transgresor y contracultural que disputa las narrativas oficiales que imponen los discursos hegemónicos, corporativos y estéticos de la publicidad, que nos invade tanto en la nube digital como en el gris asfalto.

La ciudad como organismo viviente nos intoxica y contamina con su multiplicidad de signos y símbolos. Pensar la ciudad, desde las artes callejeras, es aportar un escenario para el mutuo reconocimiento, que abre la política a una mayor y más profunda participación democrática, para la ciudad que habitamos, sin importar la condición económica y social, los aerosoles que disparan tags, las líneas que abrigan texturas experimentales del grafiti, son la luz de la chispa que no instauran otro orden. No incendian, pero inspiran a otros a seguir escribiendo sus deseos y sueños en el lenguaje de los muros, porque un verdadero arte urbano escenifica la producción artística y las estéticas sociales, desde una dimensión profunda de lo político: su dimensión cultural, un ecosistema donde quepan muchos mundos con la creación de nuevas formas de vida comunitaria, en la calle, en las paredes, para abrirle nuevos colores de acción a la expresión, a la libertad, a la marginalidad, al disenso, a las voces y a los cuerpos silenciados, en un escenario urbano conflictivo como el nuestro que empieza a abrazar la gentrificación en sus arterias principales y barrios icónicos.


Foto: José Luis Guzmán / elpais.com.co


La cartografía ancestral, afroantillana, futbolera y sindicalista del barrio Obrero, sigue entonces resistiendo y celebrando la magia de su centenaria historia cultural con la sensualidad y el derroche cromático de sus paredes entregadas a una orgia exuberante de murales, postales de gráfica popular, esténciles, tags, y paisajes de memoria popular con los rostros de Carlos Gardel, Celina, y el bailarín del barrio Arcesio Valencia, y que el Festival Borondo le regaló a la Calicalentura, replanteando los usos del espacio público desde el derecho cultural a la ciudad que todxs tenemos como activistas de la imaginación. Nos vemos en las barricadas. Radio Zudaca representando la comunicación alterativa contra Babylon.




Foto: José Luis Guzmán / elpais.com.co

Comments

  • Gracias urbenauta por esta memoria. Bien puedes llamar los ´postales de gráfica popular´ de Mario Wize & Iskra. Lindos recuerdos de gente caleña, bogotana &c a la pinta; de la amabilidad de Don Carlos Lozano de la Junta Comunal; de la buena onda de Nandy, Ritossinsermones y otras, Gabriel Mesek y otros, del mismo SurSystem … ¡Largas vidas a la Obrera Calentura y a Borondo!

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