Crónica – Raúl Carvajal. Catorce años de lucha por la verdad

Raúl Carvajal
Catorce años de lucha por la verdad

Desde el año 2006 Raúl Carvajal emprendió una lucha por la justicia, la verdad y el esclarecimiento frente a la muerte de su hijo Raúl Antonio, asesinado en el marco del fenómeno de los Falsos Positivos. Tras catorce años de lucha don Raúl murió el 12 de junio de 2021 diagnosticado con Covid-19. Nos reunimos en el centro de Bogotá para rendirle homenaje a uno de los únicos hombres que logró encarar al gobierno de la seguridad democrática y sobrevivir.


Por: Julieth Narváez
Psicóloga, Universidad del Valle
Maestra en Ciencias Antropológicas, UAM Iztapalapa




Raúl Antonio Carvajal Pérez recorrió por años el país para denunciar la muerte de su hijo, un cabo del Ejército que, dice él, fue asesinado por negarse a cometer un falso positivo.
Foto: Carlos Bernate. Tomada de: https://bit.ly/3qSbKqr


Son alrededor de las dos de la tarde del 13 de junio del año 2021. La mañana lluviosa no ha impedido que cientos de personas se congreguen en la intersección entre la Avenida Misak (antigua Avenida Jiménez) y la Carrera Séptima de la ciudad de Bogotá. Me acerco a la multitud mientras todos levantan el puño invocando silencio para lograr escuchar a Doris Carvajal, la hija de don Raúl Carvajal, fallecido el día de ayer con diagnóstico de Covid-19.

La mujer, que debe rondar los cincuenta años y que hasta ahora se había mantenido al margen de las actividades de su padre, empuña el micrófono para decirnos con voz quebrada que será ella quién continúe con el legado de don Raúl, que murió sin obtener justicia: “necesito que ustedes me ayuden, porque yo ni siquiera sabía que con el puño se pedía silencio”, dice Doris, “no me dejen sola, necesito que me enseñen cómo hacerlo, vamos a sacar la verdad”.

Hace catorce años don Raúl decidió plantar cara al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, al entonces Ministro de Defensa Juan Manuel Santos y a los representantes de las Fuerzas Militares para denunciar que su hijo, Raúl Antonio Carvajal Londoño, cabo primero del Ejército Nacional, habría sido asesinado a manos de sus superiores en octubre de 2006. Según la versión oficial Raúl Antonio hijo fue víctima del fuego cruzado en un enfrentamiento entre el ejército y la guerrilla de las FARC en Norte de Santander. Pero don Raúl aseguraba que su hijo no murió en combate, sino que fue silenciado por sus superiores como consecuencia de haberse negado a ser cómplice de los Falsos Positivos: las ejecuciones de inocentes cometidas por el Ejército Nacional desde el año 2002 con el objetivo de incrementar el número de bajas de guerrilleros, estimadas en 6402 por la Jurisdicción Especial para la Paz en meses pasados.

Uno de los asistentes enseña una fotografía en la que se ve a don Raúl sentado en un banco de madera en el centro de Bogotá con un pastel sobre sus piernas. Fue la celebración de su cumpleaños número 73, el siete de diciembre del año pasado. Don Raúl ya era parte del paisaje del centro histórico de Bogotá. En la misma esquina donde hoy nos encontramos solía vérsele ataviado con una bandera de Colombia estampada con la foto de su hijo, su kepis militar y un carpatacho de documentos que demostraban que en la fecha en la que fue señalada la muerte de Raúl Antonio no hubo enfrentamientos registrados en Norte de Santander; que la bala que lo mató fue disparada a menos de dos metros de distancia; y que su hijo lo había llamado semanas antes a decirle que quería retirarse del ejército porque le estaban pidiendo que hiciera cosas que no le gustaban.


“El 08 de octubre de 2006 fue dado de baja en aparente combate con la guerrilla el cabo primero Raúl Antonio Carvajal Londoño”, esa es la información que suministra el Ejército Nacional sobre el deceso del hijo de don Raúl Antonio Carvajal Pérez.
Foto: Carlos Bernate. Tomada de: https://pacifista.tv/notas/raul-se-fue-a-la-guerra-que-horror-que-pena/


Ahora Doris se dirige a la fuerza pública: “yo los invito a que dejen el miedo, levanten la rodilla y digan la verdad acerca de cómo los obligaron a matar”. Detrás de ella se encuentra parqueado un camión mediano colmado de pancartas, fotografías y documentos impresos. Se trata del vehículo que le valió a su padre el apodo de “Don Furgón”. Ese carro, en el que originalmente don Raúl transportaba frutas y verduras en Córdoba, al norte del país, se convirtió en el tablero en el que expuso todas las cartas y denuncias repartidas a organismos de orden nacional e internacional, solicitando el esclarecimiento de los hechos. En ese mismo camión don Raúl recorrió todo el territorio colombiano para denunciar el asesinato de su hijo y en febrero de 2011, en uno de los episodios más desgarradores de su larga y desesperada lucha, usó el furgón para traer consigo, desde Córdoba, los restos mortales de Raúl Antonio y presentarlos en la Plaza de Bolívar.

“Yo tuve que venir por mi padre cuando trajo el cuerpo de mi hermano aquí. Lo golpearon, lo arrastraron y tuve que sacarlo”, recuerda Doris refiriéndose al episodio del 2011, “aquí vivió una década de soledad y abandono, ahora quiero que él y mi hermano descansen donde estén”.

Solo un día antes del fallecimiento de don Raúl, después de catorce años de exigir esclarecimiento, el expresidente Juan Manuel Santos, quien fuere ministro de defensa durante el asesinato de Raúl Antonio, pidió perdón públicamente por los Falsos Positivos, y admitió que las ejecuciones de inocentes estuvieron alentadas por la presión ejercida desde el gobierno a las Fuerzas Militares para mostrar efectividad en la eliminación de los grupos insurgentes.

“Yo voy a seguir peleando para que salga la verdad”, nos dice Doris desde el mismo lugar en el que su padre pasó más de una década esperando justicia, y cita a la multitud a que cada veinte días se encuentren en ese mismo punto para continuar la tarea de exigir esclarecimiento y reparación. No sabremos si don Raúl logró escuchar en plena conciencia la declaración de Juan Manuel Santos, ni qué pensaría sobre las disculpas públicas emitidas por el expresidente, pero para quienes asisten a este homenaje esas declaraciones no son suficientes. “¡Raúl vive, la lucha sigue!” grita la multitud, arengando la vida de uno de los únicos hombres que logró enfrentar al gobierno de Álvaro Uribe y sobrevivir.

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