Crónica – Negra trenza mestiza

Negra trenza mestiza:
XXII Festival de Músicas del Pacífico Petronio Álvarez

Petronio anda bailando en Cali la corrinchera, todos queremos naidí, chirimía y arrechera.


Por: Malixia Mescolanza
Licenciada en Literatura, Univalle




Agrupación Cañaveral, finalista en la categoría Marimba.
Foto: Bernardo Arias, El País Cali – Tomada de: https://www.elpais.com.co/multimedia/fotos/en-fotos-las-emociones-del-domingo-en-el-festival-de-musica-petronio-alvarez-2018.html


Dos marimbas viudas y una ciudad entristecida

Este Petronio es distinto: dos marimbas, la de José Antonio Torres “Gualajo”, y la de Ángel Marino Beltrán, del grupo “Socavón”, han sido silenciadas por dos manos distintas de la muerte, la natural y la violenta; una ciudad, la de Alejandro Mosquera Valencia, también llora, el querido “Don Corrinche”, artista y activista, desafió al destino y se fue de este planeta como Changó, llamando la atención, dejando varias amigas y amigos desconsolados, persiguiendo a una medium mestiza durante nueve días para decirle que después de muerto entendió que no ser negro no siempre significa ser blanco, y llamando a amigos a diestra y siniestra para despedirse de ellos.

El Racismo, ahora empoderado de los corazones de nuevas estirpes de neo-activistas caleños, no se ha erradicado sino que está propagando una mestizofobia, que concibe a quien no es negro como un “blanco-mestizo”, que no tiene derecho a reconocer parte de sus raíces en los pueblos ancestrales, por un presunto predominio de genes blancos que parece descalificarlo como un colombiano libre, diverso y con derecho a construir su propia identidad. Y Colombia, más desangrada que de costumbre por la matanza de sus líderes sociales, es hoy una tumba, que debe ser vestida como se visten las tumbas en el Pacífico colombiano.
Pero llegó Petronio y el Pacífico está arrecho: ha tomado una nueva gama de bebidas afrodisiacas además de los conocidos arrechón y tomaseca: Rompetanga, arrancagallo, pelarodilla, quiebratabla, rompope, beso de ángel, preparadas a base de viche, la versión más cachonda de la caña de azúcar, y nosotros, los habitantes de este territorio, negros y no negros, hermanados por la relación de resistencia ante los atropellos de los más poderosos, sabemos que la tristeza, el fracaso, la derrota, el duelo, se sobrellevan bailando, y asistimos para congregarnos, valga la aclaración, no a comernos “su comida”, ni a bailarnos “su música”, ni a tomarnos “su viche”, sino a degustar algunas de las comidas de nuestra Colombia, algunos de los licores de nuestros territorios, y varias de las músicas de nuestros pueblos, pues, lo sabemos todos, es la diversidad la que hace que nuestra identidad sea un complejo tejido de muchas tradiciones culturales, y el Festival de Músicas del Pacífico Petronio Álvarez, tras el transcurrir de sus 22 versiones, se ha convertido en un punto de encuentro de personas con diversidad de identidades culturales.


Agrupación del IPC interpretando la danza “Mano de currulao”.
Foto: Bernardo Arias, El País Cali – Tomada de: https://www.elpais.com.co/multimedia/fotos/en-fotos-las-emociones-del-domingo-en-el-festival-de-musica-petronio-alvarez-2018.html


Negra trenza mestiza

Entre el 15 y el 18 de agosto de 2018, las instalaciones del Coliseo del Pueblo y la Unidad Deportiva Panamericana Alberto Galindo, fueron escenario de una gran muestra gastronómica, artesanal y musical, no solo de expresiones culturales de las comunidades negras, también de comunidades indígenas y mestizas, 137 expositores ofrecieron una amplia muestra de peinados, cosméticos, cocina tradicional, artesanía, instrumentos, diseño, dulces, mecatos, refrescos y bebidas autóctonas. Por los pasillos de la gran muestra un interesante fenómeno de cruce de identidades saltaba a la vista: la negra trenzaba a la indígena, la negra turbanteaba a la mestiza, la negra trenzaba a la mulata, el mestizo escuchaba al negro, el negro le cantaba al negro, el indígena tejía para todos; mujeres mestizas lucían collares autóctonos, usaban turbantes, se trenzaban el cabello; durante el Petronio, es evidente que los atuendos típicos de las comunidades ancestrales son un atractivo estético, que debería, obligadamente, convertirse en una tendencia que nos permita reconocer parte de nuestras raíces en los pueblos afrodescendientes, y no solo en una moda que dura mientras dure el festival, pues la contraparte también salta a la vista, no es necesario disfrazarnos para sentirnos hermanados con los negros, es necesario identificarnos como hermanos legítimos que nacimos y habitamos el mismo territorio, y debemos luchar porque a todos nos cobijen los mismos derechos y oportunidades.

En la zona de comidas, hasta los alimentos nos enseñaron a aceptarnos, pues le pegaban al mestizaje gastronómico: la piangua, la jaiba, los camarones, los pescados, la langosta, los mariscos, se mezclaron con ingredientes autóctonos de la América Nativa y con otros de la diáspora: la papa, el plátano, el queso, la cebolla, el arroz, la panela, el coco, el pollo; miles de personas procedentes de muchas partes tenían la oportunidad de degustar la sazón del Pacífico colombiano: Arroz triple, ceviche, jugo de naidí, limonada michelada, pastel chocoano, longaniza, triple muchillá, estaban a la orden del día.


Agrupación Cañabrava, finalista de la categoría Violín Caucano.
Foto: Bernardo Arias, El País Cali – Tomada de: https://www.elpais.com.co/multimedia/fotos/en-fotos-las-emociones-del-domingo-en-el-festival-de-musica-petronio-alvarez-2018.html


Coqueteando y zapateando

Desde su fundación en el año 1997, el Festival de Músicas del Pacífico Petronio Álvarez busca, según lo concibió su gestor Germán Patiño Ossa, unir a Cali, al Valle y a Colombia, en torno a las músicas del Pacífico colombiano, para exaltar su extensión y diversidad. Este último componente, el de la diversidad, ha permitido no solo que los múltiples ritmos de la región convivan durante varios días en el escenario, sino que la modalidad libre presente fusiones con otros ritmos no negros, e incluso que agrupaciones internacionales, como el grupo nipón de rock Musashi que en 1999 fue invitado especial, lleguen a compartir sonidos de otras partes y procedencias.

Desde siempre, es emocionante, sanador, revivificante, asistir a ese ritual colectivo en el que los asistentes se deslumbran ante la maestría corporal del pueblo afrodescendiente, que termina contagiando de alegría y movimiento a todos los que llegamos a reír, llorar, gritar, exclamar y reinventarnos con las notas acuosas de las marimbas, los repiques contundentes de los tambores, el acelere de la chirimía, los sonidos nostálgicos de los violines caucanos, y la digna rebeldía de las fusiones.

Este año, desde varias partes del Pacífico se desplazaron 44 agrupaciones hasta Cali, para regalarnos la bendición de sus músicas sanadoras: En la modalidad Chirimía se presentaron los grupos Pichindé Chirimía, Zaperoko Chirimía, Chirimía de Río Napi, Choibá, Son Yubarta, Tambo Nativo de Guapi, Afrosón Chirimía, Oro y Platino, Sabrosura del Litoral, Son y Sabor; en la modalidad Agrupación Libre: Electrochonta, Proyecto Selva, Pacífico Libre, Timbiafrica, Innovación de Timbiquí, Grupo Papá Bocó, Los Pangubres y el Ciudeblo, Bareke Stars, Sol de Abril, Raíces de Timbiquí: en la modalidad conjuntos de marimba y cantos tradicionales: Remanso Pacífico, Bombo Negro, Matachinde, Resplandecer Nariñense, Tumbos de Cualimán, Integración Pacífica, Grupo Cañaveral, Olas del Pacífico, Raíces Ancestrales, Mabonguacü, Pregones del Manglar, Renacé Folclor, Ritmo del Este, Higuerón.

En la modalidad conjunto Violín Caucano: Auroras del Amanecer, Al son de Ararat, Mavichí, Aires de Dominguillo, Son del Tuno, Cantaoras de Manato, Puma Blanca, Caña Brava, Nuevo Amanecer Afro, San Padua.

El día domingo 19 de agosto, el jurado calificador, conformado por Héctor Sánchez, Uriam Sarmiento, Gloria Triana, Leonidas Valencia y Alberto Velasco, eligieron como ganadores a Bombo negro, Cañaveral y Remanso Pacífico en la categoría de Marimba; a Choiba, Pichinde y Zaperoko en Chirimía; a Aires de Dominguillo, Caña brava y Al son de Ararat en Violines Caucanos; a Timbiáfrica, Pacífico libre y Sol de abril en modalidad libre. A Evert Rodrigo Peña Banguera de la agrupación Olas del Pacifico de Mosquera Nariño como mejor intérprete de Marimba Tradicional, a Esteban Perlaza de la agrupación Chirimía del Río Napi de Guapí como mejor intérprete de flauta, a Jaison Ricardo González Quejada de la agrupación Choiba Chirimía de Medio Atrato Beté como mejor intérprete de Clarinete, a Mauricio Molina Duque de la agrupación Mavichi del municipio Santander de Quilichao como mejor intérprete de violín; a Clara Lizeth Zapata González de la agrupación San Padua de Guachené Cauca como mejor intérprete vocal; a Fundación folclórica de Música Tumbos de Cualiman con la canción Vuele de Ana Iris Castillo del municipio de Roberto Payán como mejor canción inédita, a Agrupación Bareke Stars con la canción Pa mi Pueblo yo me voy de Hamilton Copete de la ciudad de Bogotá, como mejor arreglo musical; a Fredy Walberto Cuero Montaño de la Agrupación proyecto Selva de Guapi, del municipio de Guapi, como mejor intérprete de Marimba versión libre. El premio a la mejor canción de memoria y reconciliación fue para la canción “Colombia Libre” de Getzer Córdoba; las canciones “Comadreo por la paz” de Helena Hinestroza y “Dejemos todo atrás” de Pichindé Chirimía recibieron también un reconocimiento.


Foto: Kata Garcés



Además de toda esta descarga musical autóctona, el sábado 19 de agosto el sonero Yuri Buenaventura, vino también a enseñarnos a través de sus letras que la lucha afrocolombiana es nuestra, que acá tenemos nuestros propios héroes, que el viche pide respeto y que muchos de nosotros bailamos en el Petronio la tristeza de los líderes silenciados, de los ausentes, y convocamos la alegría para seguir viviendo.

“Es el primer Petronio del que salgo sobria, con ganas de dormir, hace un año estaba en una sola rumba con Don Corrinche, y ahora no tengo ganas de nada”, exclamó Gia, una diseñadora de modas afrodescendiente, mientras caminaba entre la turbamulta que excitada avanzaba hacia la calle quinta, buscando algún remate para que el cuerpo siguiera vibrando, después de que la marimba de Baudilio Cuama, a quien se homenajeó en esta versión, la voz de Yuri Buenaventura, la marimba de Esteban Copete, dejaran a la población encendida. Así es la vida, a veces hay que llorar bailando.

Identidad Bantúamerindia

Kerida Especie Lektora: te lo digo corrincheando, te lo digo con kilele: querida cuando piso los palenques, cuando voy a los resguardos bienvenida, cuando transito la urbe respetada, y no necesito ponerme turbante para sentirme negra, porque me basta sentir el rítmico devenir del tambor que llevo en el pecho para saber que Afrocolombia me llama.

¡Más Petronios y menos Racismo y Xenofobia por favor!

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *