Crítica – Marea de sombras de Fabio Martínez

Marea de sombras de Fabio Martínez

Por: Fernando Cruz Kronfly
Escritor




Portada de la novela Marea de sombras, del escritor caleño Fabio Martínez.


En el castillo de Barbazul, George Steiner sostiene, con sobrada razón, que es más fácil crear en la tierra el infierno que el cielo. El infierno es más barato, basta una caja de fósforos, un cilindro de gas lanzado sobre los techos de una escuela en las aldeas, un hacha en la nuca o una motosierra. Pero la réplica del cielo en la tierra requiere una inmensa inversión económica y técnica, inalcanzable a cualquier presupuesto humano realista. Además, digo yo, no tiene demanda suficiente en el mercado.

Siguiendo por el mismo sendero, en el Apocalipsis San Juan dice: “Y la luz resplandeció en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron”.

Las tinieblas humanas jamás comprendieron el mensaje de la luz de la Razón. El espíritu del hombre jamás bajó del cielo. Subió de la tierra, hermoso y sucio, hasta entrar en la carne hecha de barro, a la que perturbó para siempre. Creo recordar que así dizque fue.

En Marea de sombras, inquietante y bien logrado título, Fabio Martínez logra con destreza acumulada y probada en novelas anteriores, desde los tiempos de Pablo Baal, recrear el “mundo” criminal de la última Buenaventura. La del tranquilo, podrido y bello mar, atrapada desde hace rato en las lógicas despiadadas del narcotráfico. Lógicas que han venido a configurar un verdadero “campo” material y espiritual.

Las denominadas “casas de pique” que en la Bahía de Ziuz han existido, no se entienden, si es que acaso hay que entenderlas, sino a partir del sistema de pensamiento ancestral animista. Ya sabemos que, para este sistema de pensamiento, el espíritu de la víctima opera como un bumerang que se devuelve feroz e invisible, casi omnipresente, a tomar venganza por propia mano de quienes dieron muerte al cuerpo que habitaban.

La manera de neutralizar la venganza de los espíritus afligidos por la muerte del cuerpo, pero eternos y energúmenos, es el descuartizamiento en finos pedazos y lonjas del cadáver para su posterior lanzamiento en el mar. De esta manera el espíritu que habitaba ese cuerpo se confunde, se torna impotente y se diluye para siempre. A partir de este procedimiento el asesino puede volver a dormir tranquilo.

Sobre este campo animista y mágico que es Bahía de Ziuz, Fabio Martínez monta una tortuosa historia de amor entre el poeta que habla en primera persona y Karem Knudson. La novela tiene un comienzo aterrador:

“Con Julia estoy en el cementerio central despidiendo una pierna de una mujer”.

Quien habla así de entrada en primera persona es el poeta y Julia es su mujer, quien ignora el romance de su marido con Karem, dueña de la pierna que se va a sepultar. Cuando el poeta es llevado por el fiscal investigador al reconocimiento de esa hermosa pierna, éste concluye que se trata ciertamente de uno de los dos muslos de Karem, pues conoce de sobra aquellas uñas que amó y puede volver a leer en aquella piel tersa el poema que él mismo allí, durante una jornada de amor, enloquecido había tatuado. Y así, a partir de estas aterradoras reglas del juego se desarrolla el asunto.

Estupenda novela de amor, escrita en la bisagra de una historia de sangre real derramada en un puerto sobre el mar y la ficción de un amor trágico e imposible que termina con la sepultura de la pierna amada. Amor en el infierno barato y cruel del crimen, ante el hermoso y sucio paisaje del mar.

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