Crítica – Mamut Sagrado

Mamut Sagrado

Hemingway, el cazador de la muerte, novela del maestro Manuel Zapata Olivella, vista a través del conocido crítico y ensayista norteamericano Marvin Lewis con su ponencia “Hemingway, el cazador de la muerte: intertextualidad y metaficción historiográfica”, presentada en el X Simposio Internacional Jorge Isaacs 2018


Por: Oscar Hembert Moreno Leyva
Licenciado en Historia




Marvin Lewis, crítico y ensayista estadounidense.
Foto: Centro Virtual Isaacs


Hemingway, el cazador de la muerte (1989), una novela donde un autor afrocolombiano explora a un autor blanco, emblemático, y consentido de la gran élite intelectual occidental. En ella señala al colonialista que vio (y que aún ve) a África como materia prima.

Para el crítico Marvin A. Lewis, la obra de Manuel Zapata Olivella es la historia de la lucha de las negritudes en Colombia y de escritura postcolonial desde una diáspora africana. “Los escritores afro-hispánicos contribuyen a los cuatro géneros de la literatura hispánica: la poesía, el drama, el ensayo, y la prosa de ficción. La poesía y la novela son los géneros más conocidos mientras el ensayo y el drama no han recibido mucha atención crítica. Para la mayoría de los escritores afro-hispánicos hay una lucha constante por evitar la invisibilidad y la marginalización y ser aceptada en el famoso ‘canon’ de la literatura hispanoamericana.”

Manuel Zapata lleva el afro realismo (el término es una corriente literaria que no utiliza referentes tradicionales de la literatura del “main stream”, como lo hacen los escritores del “boom” No es literatura negrista. No es realismo mágico. Es una nueva expresión, que realiza una subversión africanizante del idioma, recurriendo a referentes míticos inéditos o hasta ahora marginales, la reivindicación de las deidades, y a la incorporación de elementos del inglés criollo costeño. Estos elementos, no son decorativos en la obra de estos autores, sino medulares en la búsqueda de identidad, reconciliación con su herencia cultural arrebatada, y asunción de su etnicidad afro hispánica.) a resucitar al escritor y su muerte violenta. Hemingway asume aquí como personaje y la autoridad omnisciente, como autor, narrador y protagonista, un escritor que tiene el delirio de verse como el Mamut Sagrado, que confunde Kenia con Ketchum, y se visualiza con una animalidad totémica: “Debemos enfrentarnos a muchos toros a lo largo de la vida, pero como siempre acontece, el último, el que ha de matarnos, será el más difícil.— Sería tranquilizador si usted y yo adivináramos por anticipado el nombre y divisa de ese toro.— Yo conozco un truco que nos permitiría disponerlo a voluntad: hasta escoger el minuto final… —y agregué tímidamente— el suicidio”.

Manuel Zapata habló de su novela mostrando su mayor reto narrativo: el ideológico, “Hemingway había muerto ya, precisamente cuando yo me encontraba muy metido en lo hondo de la búsqueda del arte de novelar, pero me impresionó mucho que un hombre tan vital de pronto se hubiese suicidado. Si Hemingway hubiese sido un personaje sicopático, que hubiese rehuido el contacto con otros seres, no me hubiese sorprendido, como psiquiatra que soy. Pero que un hombre como él se haya suicidado me llenó de interrogantes. Es la primera novela, de un propósito que tengo de escribir dos o tres más, enmarcada en mi vocación primigenia por la literatura, en el asombro que tuve en mis primeros años de adolescente, cuando comencé a leer las obras que constituyeron mi primer horizonte de lectura –creo que el de todos los iniciados en la literatura– como son las obras de Julio Verne, las obras de Salgari, los viajes de exploradores, etcétera. Uno de esos desafíos, es el rescate de una vocación de adolescente por la literatura de aventuras, que se quedó sepultada en el momento en que fueron apareciendo otros intereses, como la novela naturalista y la de denuncia social”.

Marvin A. Lewis menciona que son pocos los autores afro hispánicos leídos en más de 50 programas de doctorado en los Estados Unidos y resalta una preocupación por la poca participación de estos escritores en los círculos universitarios. El fin de incluir perspectivas negras de las diferentes diásporas africanas dentro del ámbito académico de toda América ayudaría a contribuir a ampliar las diferentes miradas y dejar poco a poco el academicismo colonial y eurocéntrico aún permanentes en las academias internacionales.

Lewis señala la dimensión sociohistórica en Hemingway, el cazador de la muerte, por medio del uso de un personaje histórico que habla con otro personaje histórico en medio de un ambiente ficcional. En 1952, Kenia había sido el escenario de una de las más fuertes sublevaciones africanas contra la presencia colonial inglesa, conocida como, La Rebelión de los Mau-Mau. El líder nacionalista Jommo Kenyatta –futuro primer presidente del Kenia independiente–, estuvo nueve años en prision. Manuel Zapata lo identifica en la novela como Kamau, quien es visitado en la cárcel por Hemingway. Ahí el autor blanco conoce la mirada de la África negra, los símbolos coloniales permanentes, de la guerra y de la Historia de una nación. Manuel Zapata usa un personaje tan potente como Jommo para contar la leyenda que aterrorizará a Hemingway por el resto de la novela, “a todo cazador que dispare su arma contra un animal sagrado se le devuelve el proyectil y le hiere en el mismo sitio donde ha herido al animal sagrado”.

Manuel Zapata Olivella es el emblema de la narrativa de las negritudes colombianas. Es la evidencia de la diversidad de escritores afro-hispánicos que hacen un esfuerzo por mover las experiencias negras de los márgenes al centro del discurso. Por ello debemos hacer un llamado, no solo de leer sus libros, sino de verles en los centros académicos colombianos como eje central de la literatura nacional.

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