Crítica – Luz sobre el Pranayama de B. K. S. Iyengar

Luz sobre el Pranayama de B. K. S. Iyengar


Por: Laura Daniela Parra Quiroga
Estudiante de Lic. en Literatura





Foto: https://cutt.ly/4x9L3wS


Cuando el yoga era desconocido en Occidente, B. K. S. Iyengar exploraba y ajustaba cada vértice de su cuerpo durante arduas horas diarias. Corrían los años 30 del pasado siglo, Iyengar padecía tuberculosis, era discípulo de Sri T. Krisnamacharya, figura simbólica de la cultura tradicional védica y estaba a punto de convertirse en el principal difusor del yoga en Occidente.

Nombrar al maestro Iyengar es convocar toda una cultura del cuidado corporal, primer peldaño en el ascenso hacia territorios espirituales. A lo largo de sus 96 años de vida estudió con rigurosidad la biomecánica de su cuerpo para tratar su enfermedad, y describió al detalle cada milímetro de las posturas físicas y sus beneficios. Este saber lo compiló en una obra titulada Luz sobre el Yoga (1966), dedicada exclusivamente a la dimensión física de la práctica y antecesora indiscutible de Luz sobre el Pranayama, publicada en 1997 por la Editorial Kairós, una obra enciclopédica, clara y reveladora de una faceta más sutil de la práctica.

Luz sobre el Yoga sienta las bases del ‘Método Iyengar’, cuyo mayor rasgo definitivo es el alto grado de propiocepción necesario para edificar un cuerpo firme y alineado. La búsqueda de simetría mediante los ajustes musculares y articulares de cada extremidad es imprescindible para el libre tránsito de prana al interior del cuerpo. Además, este método fue decisivo para la difusión mundial del yoga: incluyó cuerdas, bloques, sillas, mantas, almohadas y otros instrumentos especiales para liberar tensión y aportar comodidad a quienes no pueden lograr los ajustes corporales requeridos de manera independiente.

‘Prana’ significa aire y respiración, es la esencia misma del principio energetizador del mundo animado e inanimado, y ‘Pranayama’, por su parte, es el arte del control consciente del flujo de esta respiración en el interior del cuerpo.

Luz sobre el Pranayama es una guía teórico-práctica de 325 páginas y está diseñada en torno a cinco niveles de experimentación. El programa dura doscientas semanas y requiere una práctica de 15 a 30 minutos diarios. Contiene un gran glosario de los términos en sánscrito característicos de esta práctica y 190 fotografías tanto del maestro Iyengar como de los sistemas corporales implicados en la práctica de los ejercicios descritos.

En la obra predomina el carácter descriptivo y pormenorizado de las indicaciones. Está pensada para ser leída mientras se practica y consultada mientras se contrasta con indagaciones adicionales. Aunque contiene un nivel básico para principiantes y un alto grado de inteligibilidad –a pesar de los términos en sánscrito– ,no se recomienda su práctica a quienes no conocen los fundamentos físicos descritos en la obra antecesora.

El objetivo de la práctica física del yoga es fortalecer y purificar el cuerpo para acceder a las dimensiones sutiles de la conciencia. El Pranayama hace parte de esta dimensión etérea y es el cuarto peldaño dentro de los ocho descritos por el sabio Pantanjali en Los yoga sutras, uno de los textos fundacionales del yoga escrito en el siglo III a. C.

Cuenta con un prólogo de Yehudi Menuhin, el aclamado violinista encargado de catapultar la fama del maestro en Occidente y unas breves apreciaciones del maestro Krisnamacharya. Por un lado, su primer gran logro es profundizar en el funcionamiento fisiológico de los músculos frontales y posteriores del torso; ilustrar la trayectoria de las costillas durante la respiración; describir cada milímetro de la columna vertebral, el tórax, los pulmones y el árbol branquial; finalmente, conectar la función de la piel y el diafragma durante la activación del sistema circulatorio implicado en el control de las ondas mentales.

Otra gran sección de la obra es la teorización de fundamentos históricos, religiosos y filosóficos, originarios del yoga como práctica secreta y mística, transmitida de gurú a discípulo. Incluye la explicación detallada de diez técnicas de Pranayama distintas, con sus respectivas observaciones sobre la inhalación, exhalación y retención; además, una pormenorizada ilustración sobre el arte de sentarse en Pranayama. También dedica un apartado a las propiedades nutricionales de los alimentos idóneos para la práctica y se concentra ampliamente en la red interna de nadis y chakras: centros energéticos ubicados en zonas estratégicas del cuerpo y propulsores del flujo pránico al interior de este.

En la actualidad, “Yoga Iyengar” es una marca registrada con millones de seguidores y forma parte de la industria multimillonaria en la que se transformó el yoga, desde su difusión en Occidente a mediados del siglo pasado. Desde entonces, han surgido diferentes estilos de yoga, cuyos diversos énfasis son elegidos por los practicantes, de acuerdo a sus estados vitales, mentales y emocionales.

Si bien la dimensión espiritual del yoga ha sido invisibilizada por el impacto de la cultura física y la transformación de los cuerpos de acuerdo a criterios estéticos, el yoga cada vez está más lejos de morir, como lo dijo Iyengar hace unos años para una entrevista con CNN. Al contrario, cada vez se diversifica aún más y abre las puertas a nuevas formas de entender y vivir la espiritualidad, lejos del influjo de las grandes religiones tradicionales.

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