Crítica – Examen histórico a nuestros prejuicios

Examen histórico a nuestros prejuicios

Privilegiados y populares. Cotidianidad, relaciones sociales y de poder en Cali hacia las primeras décadas del siglo XX es, ante todo, un libro que nos cuestiona como comunidad. En él, el licenciado en Historia y periodista Alberto Isaza Gil se propone examinar aquellas voces del pasado que sirven como punto de partida para pensar los prejuicios más arraigados que caracterizan a esta ciudad.

Por: Centro Virtual Isaacs




Foto: http://catalogo.aseuc.org.co/privilegiados-y-populares-cotidianidad-relaciones-sociales-y-de-poder-en-cali-hacia-las-primeras-decadas-del-siglo-xx-historia.html


Ya desde la introducción, cuya precisión es satisfactoriamente pertinente para la exposición de lo que en adelante se pretenderá, el autor presenta a Ramón Elías Recio y su radioperiódico Noticias y Comentarios como una fuente fundamental que, aunada a los testimonios de cronistas de la época, le permitirá desarrollar su estudio a partir de una apuesta puntual: abordar el ejercicio del historiador desde las instancias más íntimas de la historia.

Dividido en cuatro capítulos, el primero de ellos –“Testimonios y visiones sobre las relaciones sociales de Cali de la primera mitad del siglo XX”– pone en escena testimonios de personajes como Alejandro Sarasti, Manuel Joaquín Bosch, Nicolás Ramos Hidalgo, Manuel Sinisterra, Miguel Calero S., entre otros, todos cronistas de sus días, cuyos textos Isaza Gil considera “valiosas piezas literarias que perpetuaron escenas de la vida cotidiana sin más mediaciones teóricas o intelectuales, que las apreciaciones personales sobre el mundo y la vida de sus autores”. A partir de un manejo quirúrgico y diáfano de los fragmentos escogidos, le será extendida una invitación al lector, para que con esta lectura se familiarice con el ambiente de la Cali del siglo XX, así como con los deseos de sus ciudadanos en aquel entonces y las acciones que llevaron a cabo para edificar la ciudad que soñaban.

Dicha invitación se presenta, una vez entrado en páginas, como una declaración de intenciones: en adelante, la cotidianidad en la que se desenvuelven las relaciones que el autor presenta a partir de estos cronistas será el punto de partida sin el cual se hará imposible comprender a cabalidad los alcances analíticos a los que este llegará, con respecto a lo que habrá de descubrir en su examen a Noticias y comentarios.

Sin embargo, antes de entrar en materia en su análisis a Noticias y comentarios, Isaza Gil hace gala de su rigor académico, y antepone un breve recuento de la vida de Ramón Elías Recio. El segundo capítulo de este libro –“Ramón Elías Recio y el radioperiódico Noticias y Comentarios”– cumple su función introductoria, y sirve para ubicar a Ramón Elías Recio en la realidad política y económica del país en el momento, y los factores que posibilitaron que su ejercicio de difusión radial fuera determinante para Cali, hecho por el cual ganó el interés inicial de Isaza Gil para este proyecto.

El tercer capítulo –“Sirvientas, policías, obreros y morenos. Señores, damas, patrones y doctores”– propone un contrapunto en el que Isaza Gil interviene analíticamente en cada uno de los juicios que desde Noticias y Comentarios se publicaron, y que dan cuenta de las tensiones que entre unos y otros grupos había en la ciudad. Dicho contrapunto es posible, en parte, gracias a las distancias que separan al autor del tiempo de Elías Recio, y que le permite ser consciente de las relaciones de poder y jerarquía en la Cali de entonces, así como confrontar imaginarios comunes para cada época.

Este capítulo representa, en el mejor de los casos, una oportunidad de servirse de la historia –y aquí se tendría que resaltar la osadía de asumirla como Isaza Gil lo ha hecho– para encontrar, de esta manera, el origen de ciertos prejuicios, y contar con el conocimiento de los elementos que los promovieron, de cara a un posible intento por contrarrestarlos. Las glosas que propone este autor sirven para ampliar las posibilidades analíticas con respecto a su objeto de estudio, y son a su vez lo que constituyen a este capítulo como el más rico en cuanto al deseo de este trabajo, además de avivar conversaciones en la comunidad actualmente. Luego de la lectura de este capítulo, el lector podría encontrar ciertos puntos en común, –si la disgregación literaria no viene a estar fuera de tono– y así ver a Recio como la metáfora de nuestro pasado, con todas sus taras y miedos, que aún nos habita y que circunda nuestras calles.

Para finalizar, el cuarto capítulo – “Huérfanos, mendigos, lustrabotas y obreros: las prácticas caritativas y asistencialistas en épocas de lo moderno”– nos muestra la faceta humana de interacción a partir de la beneficencia, como complemento al relato de confrontación y conflicto explorado en páginas anteriores. Isaza Gil abre este nuevo punto de su libro con el deseo de lograr una valoración “más justa” de las relaciones que viene examinando. Y no lo hace en aras de confirmar una postura políticamente correcta, así como tampoco ingenua u oportunista: la armonía que pretende en cuanto a la historia que se ha planteado es, mejor revisada la totalidad del libro, el ejemplo de una metodología cuyo rigor reside en la academia a la que se adscribe el autor, aquella a la que está destinada para posteriores investigaciones, y de la que este libro es fruto.

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