Crítica – “El éxito científico y el fracaso político”

“El éxito científico y el fracaso político”
Lecciones de un año de Covid
¿Humanidad indefensa o administración política deficiente?

Las problemáticas mundiales en el último año, consecuentes a la pandemia, se atribuyen a la supuesta desventaja y fragilidad del mundo ante esta, sin embargo, según Yuval, la ciencia está a la altura de este tipo de contingencias, pero “la ciencia no puede reemplazar a la política”.


Por: Lady Lorena Tello
Estudiante de Lic. en Literatura





Yuval Noah Harari, historiador y escritor israelí.
Foto: https://cutt.ly/Lx3p67N


El historiador y filósofo israelí Yuval Noah Harari, autor de Sapiens, De animales a dioses, Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI, pone sobre la mesa en el artículo Lecciones de un año de Covid para el Financial Times, los aspectos más relevantes y polémicos durante todo el año Covid a nivel mundial, ante los cuáles la humanidad se aleja de ser indefensa, ya que según el autor, el mundo ha podido recuperarse progresivamente gracias a la tecnología y a las dinámicas relacionadas con esta y por los grandes avances investigativos. A raíz de ello genera algunas inquietudes y reglas preventivas ligadas a esta nueva realidad que sigue tejiéndose.

Principalmente contrasta, desde una perspectiva histórica, la situación actual con otras épocas marcadas, como esta, por la peste negra y la influenza. Con base en esa comparación, resalta el desarrollo de herramientas tecnológicas, la automatización, el internet, entre otros puntos a favor con los que no contaban en eras pasadas.

La agricultura y las máquinas involucradas en la producción masiva de alimentos en países desarrollados, ha permitido menores índices de contagio por la reducida intervención de la mano de obra humana. Así mismo, menciona el cambio en las dinámicas comerciales, en las cuales tampoco es indispensable el trato físico entre personas; en este caso la tecnología y específicamente el internet ha facilitado este tipo de actividades en la distancia. A su vez, trae a colación una realidad invisibilizada entre lo cotidiano, y es la oportunidad de vivir entre un mundo físico y virtual, lo cual expande otras formas de estudiar, trabajar, relacionarse y habitar el mundo, al menos en países desarrollados, como enfatiza Yuval.

“Entonces, ¿por qué hemos visto tantas muertes y tanto sufrimiento?”, plantea al inicio el autor y concluye desde ese mismo punto de partida: “Por las malas decisiones políticas”.

Dichos elementos a favor pierden fuerza cuando quienes los administran no toman las mejores decisiones. Estas herramientas tienen un alto precio económico y social. El autor plantea: “Podemos vencer el virus, pero no estamos seguros de querer pagar el coste de la victoria. Por eso los logros científicos han hecho recaer una enorme responsabilidad sobre los hombros de los políticos”, porque los avances científicos pueden estar, pero si no se suministran los recursos necesarios, es imposible llevar a cabo un plan de contingencia eficiente para dicha situación.

Yuval menciona que los gobiernos no sólo deberían preguntarse cuántas personas enfermarán de Covid-19 si no nos confinamos, sino también cuántas personas sufrirán depresión si lo hacemos. ¿Cuántas personas tendrán una mala alimentación? ¿Cuántas faltarán a la escuela o perderán su trabajo? ¿Cuántas mujeres serán maltratadas o asesinadas por sus parejas? “Son los políticos quienes deben hallar un equilibrio entre las consideraciones médicas, económicas y sociales y, tras ello, elaborar unas políticas integrales”, afirma Yuval. De esta forma el impacto afecta en menor medida a las personas que viven en diferentes contextos, ante estas nuevas condiciones de vida.

Otro escenario que involucra al Gobierno es la digitalización. A pesar de ser un beneficio, ha dado pie a dinámicas dictatoriales, consecuencia de la popularidad de la vigilancia masiva, la cual se legitimizó en el 2020 y se hizo más común. Según el autor, la vigilancia digital facilitó el seguimiento y la localización de focos de la enfermedad, haciendo más eficaz y selectivo un confinamiento total. Sin embargo, uno de los problemas visualizados por Yuval, es la posibilidad de que los gobiernos utilicen estos datos para establecer un régimen digital totalitario, por lo que propone algunas reglas para prevenir un régimen de dicha naturaleza. Entre ellas plantea la vigilancia para ambas partes: “Si no es complicado comenzar a monitorear lo que usted hace, no es demasiado complicado comenzar a monitorear lo que hace el Gobierno”.

Malas decisiones, falta de cooperación mundial, mal manejo de información y datos errados, centralización de equipos médicos, vacunas nacionalistas, entre otros, podrían estar retrasando una recuperación homogénea a nivel mundial, ya que si solo se trata de manera intensiva por pequeños sectores, se corre el riesgo de nuevas propagaciones. El mundo cuenta con los requerimientos para no sumergirse totalmente. Si a pesar de todo el coronavirus sigue propagándose, u otras epidemias futuras de la misma magnitud aparecen, será “un fracaso humano y, más concretamente, un fracaso político”.

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