Crítica – Diario de una mujer anónima. Una parte por el todo de la historia de un país

Diario de una mujer anónima
Una parte por el todo de la historia de un país

La novela Diario de una mujer anónima, del escritor Javier Zúñiga Buitrago, resulta ser una especie de sinécdoque del conflicto armado colombiano y muestra una de tantas caras o vidas posibles de esta verdad flameante que comparte y arde en toda una nación: el Distrito. La protagonista se enfrenta a una realidad de tonos distópicos, o pseudo distópicos, la cuestiona y toma una postura parcialmente nihilista. Sin embargo, un golpe de gracia o desgracia redirecciona su destino.


Título: Diario de una mujer anónima
Autor: Javier Zúñiga Buitrago
Instituto Nacional de Investigación e Innovación, 2021
174 páginas

Por: Lady Lorena Tello Gálvez
Estudiante Lic. en Literatura





Foto: https://bit.ly/3gSE4pK


Diario de una mujer anónima, escrita por el profesor Javier Zúñiga Buitrago, fue publicada a finales de febrero del presente año, por medio del Centro de Publicaciones del Instituto Nacional de Investigación e Innovación Social. La novela establece una clara confrontación entre dos mundos ideológicamente opuestos, los cuales marcan la psiquis de los personajes y el rumbo de la historia. La mujer (cuyo nombre se desconoce) y Fred Aragón (compañero de trabajo a quien conoce en un distinguido club de la élite) crecen en entornos extremistas, divididos geográficamente en: el Distrito Capital y el Distrito Proletario, ambos con posturas tajantes y pronunciadas. El primero, dominando por un régimen totalitario capitalista; el segundo, regido por el comunismo. La interrogante durante toda la historia circunda sobre la problemática de desigualdad que divide el Distrito.

El dogma transgresor, ante el contexto social de la novela, parece ser la única salida de quienes habitan ese lugar olvidado por Dios, y a su vez, ignorado por el Capitolio. Así se forja la guerra rigente en ese lugar, la cual obligará a muchos a seguir un destino no aceptado, pero esto no era de conocimiento de la mujer, al menos no de las consecuencias mortales de los métodos con que combatían, convirtiéndose estos en un reflejo distorsionado del mismo ente que le oprimía, el oprimido transformado opresor. Los habitantes del Distrito Proletario son marginados por el Capitolio. Las condiciones precarias y violentas en este Distrito impulsan a sus habitantes a la necesidad de buscar la igualdad bajo las condiciones acordes a sus postulados. De ahí los grupos armados subversivos en contra del sistema que les oprime.

La historia nos relata la lectura del diario de una mujer que concibe el mundo como una obra del azar. Una gris bruma homogénea nublando su vista, el mundo capitalista le genera un gran malestar y en momentos de valiosas introspecciones recuerda, quizá con anhelo, su anterior educación, aunque de vez en cuando cómoda en un nihilismo conveniente se colma de contrariedades, en esa búsqueda incesante de sí misma y de sus convicciones.

Este personaje femenino se caracteriza por ser solitaria y aislada de los demás, consecuencia del fatídico incidente de sus padres biológicos y su abrupta entrada al mundo del capitalismo. Tallada a golpes por la crueldad y frialdad de su entorno, no creaba ningún vínculo antes de Fred.

Su vida, inusual pero tranquila, cambia drásticamente cuando conoce a Fred, quienes simpatizan por tener un origen común. Tras dicha coincidencia la mujer desea entrar en la vida de este intrigante hombre, puesto que ambos habían sido afectados por el virus revolucionario, “un virus que jamás muere una vez ha sido inoculado”, aunque ella negase esta tendencia.

“La religión es el opio del pueblo”, dice Fred Aragón citando a Marx, en respuesta al sueño que les relata su nuevo compañero, Adrián. El desenlace de ese encuentro trastoca la historia revelando a esta mujer la verdadera naturaleza de su supuesto amigo y le da un giro de 180 grados. Llena de miedo, se ve expuesta por vestigios ideológicos en su formación universitaria y en su niñez, por lo que dadas estas condiciones, secretamente le sigue el juego a Fred. A pesar de esto, la mujer desconfía de él, puesto que se abren en ella teorías imaginarias sobre el proceder de este ser tan llamativo. ¿Qué tendría que ocultarle Fred frente a su procedencia?

La novela, dividida en cinco capítulos, lleva al lector a experimentar una cierta familiaridad entre lo real y la ficción. El Club, donde comienza la diacronía de esta historia, remite al atentado del club El Nogal en Bogotá, y en general la situación social que se lleva a cabo en la novela, presentan el sin sabor y el miedo de una realidad imposible de borrar. Dicho elemento histórico, afirmó el autor en el lanzamiento de este libro, está relacionado con él de manera indirecta “con mucho respeto a las víctimas de ese hecho pavoroso de la historia nacional”.

Existe un cuestionamiento constante de la conducta imprevisible de los seres humanos, en condiciones de desigualdad, terror y manipulación por medio del miedo alrededor de toda la obra. La estructura le es cómplice al tratamiento del tema. Esta novela podría hermanarse con el género terror, afirma el autor. El tono de la novela transmite cierta angustia y desespero al encontrar la información tan buscada por la protagonista, inquietud que se transfiere al lector logrando exitosamente el interés de este y en ese camino a descubrir el lado oculto de los personajes, de las particularidades bajo las dinámicas totalitaristas de dichas doctrinas y movimientos desarrolladas en el sistema que rige a este Distrito.

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