Crítica – ¿Boom Y Post-Boom Literario?

¿Boom Y Post-Boom Literario?


Por: Fernando Cruz Kronfly
Escritor




Escritores que conforman el denominado “boom” latinoamericano.
Foto: http://boomlatcpvh.blogspot.com/2011/10/el-boom-latinoamericano.html


El profesor de la Universidad del Valle, doctor Alejandro José López, narrador y ensayista, en abril de 2017 publicó un importante libro-ensayo acerca del denominado “post-boom” literario latinoamericano. Leí este libro hace dos años, pero ahora lo he vuelto a mirar con el detenimiento que de nuevo merece.

Se trata de un trabajo importante y bien escrito. En su primer capítulo, que es el que más interesa a los fines de esta nota, el autor lleva a cabo una rigurosa aproximación que he podido conocer acerca de eso que se ha denominado, por algunos ensayistas, “boom” literario latinoamericano. Y, en los capítulos siguientes, deriva hacia un detallado análisis de autores como Manuel Puig, Antonio Skármeta y Ángeles Mastretta. Narradores que, según el autor, se pueden considerar como representativos de eso que se conoce como el “post-boom” literario latinoamericano.

Crecimos como narradores en medio del estallido editorial del “boom”. Acabo de escribir “estallido”, a propósito, por los motivos que más adelante expondré. Leímos con devoción obras cruciales de autores como Onetti, Rulfo, García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes y otros. Otros, digo. Inmensos otros, sintomáticamente ausentes en los listados oficiales del “boom”. Por este motivo, siempre dudé del rigor analítico y crítico de eso que se conoce como “boom” literario latinoamericano. Y, pasado el tiempo, qué no decir ahora de eso que se ha venido a denominar post-boom.

Paso a mencionar apenas algunos de los escritores ausentes en los listados oficiales del “boom”: Guimaraes Rosa, Clarice Linspector, Borges, Jorge Amado, Ruben Fonseca, Octavio Paz y otros. Sólo a modo de ejemplo, porque la lista es más amplia. ¿No caben estos genios en la lista oficial del “boom”, a pesar de su edad que los aproxima como factor generacional? No, es por esto. ¿Fueron y son excluidos porque algunos de ellos escribieron en portugués? No, no podría ser por este motivo, porque son latinoamericanos. ¿Acaso porque en términos editoriales no hicieron parte del estallido? Sí, claro que ha sido por este motivo. Entonces, si el “boom” es sólo un estallido editorial, dejémoslo así. Pero habría que reconocerlo y decirlo con claridad. Por no haber sido así, los esenciales escritores latinoamericanos antes mencionados, que no formaron parte de este estallido editorial, terminaron por no clasificar en los listados del “boom”.


Foto: Cortesía Programa Editorial Universidad del Valle.


Si colocáramos en los platillos de una balanza, de un lado a Carlos Fuentes y Vargas Llosa, y del otro a Guimaraes Rosa y Clarice Linspector, la balanza se desbarataría, la aguja se rompería a favor de Rosa y Linspector. Esta es la prueba clarísima de que el “boom” fue por sobre todo, aunque no únicamente, un estallido literario editorial ocurrido por los años sesenta del siglo XX.

¿Por qué este estallido? Esto es precisamente lo que habría qué esclarecer, en vez de ponerse a atribuir este “boom” a las características o rasgos de un grupo de obras narrativas publicadas y leídas profusamente por aquellos días.

Ha sido así, entonces, como precisamente a partir de la relectura del primer capítulo del libro-ensayo de Alejandro José López, he vuelto a reflexionar sobre “eso” que se conoce como “boom” literario latinoamericano. Pues en dicho capítulo, a partir de las contradicciones, incoherencias y anomalías en que incurren los ensayistas que han escrito sobre el tema, el profesor Alejandro José López ha revivido en mí la sospecha acerca del ningún rigor analítico y crítico de la expresión “boom”, aplicada a la literatura latinoamericana de aquellos días.

Ciertamente, sé que navego en contra de esta especie de axioma en que ha devenido eso que se conoce como “boom”, cuando asumo el riesgo de afirmar que, a mi juicio, “boom” no es más que una onomatopeya. Los cañones y los polvorines suenan boom, de análoga manera a como los pollitos suenan pío-pío, los gatos miau-miau y los perros guau-guau. Si acaso un adulto se quedara estancado en la infancia diciendo en la gerencia de una empresa o en un seminario académico “miau-miau”, “pío-pío”, “guau-guau”, para designar al pollito, al gato y al perro, habría que llevarlo a un hospital. He buscado en el diccionario de la lengua, hermosa morada donde duermen los signos, la palabra “boom”. Por alguna razón, que debe ser muy fuerte y que ya ustedes irán imaginando, “boom” allí no habita.


Manuel Puig (1932 – 1990), escritor argentino.
Foto: https://www.zonadeobras.com/ultima-hora/2015/05/28/homenaje-al-escritor-argentino-manuel-puig-en-casa-america-de-madrid-203358/


Ahora bien: “boom”, en cuanto onomatopeya, puede ser elevada a la dignidad de metáfora. De tal manera que, metafóricamente hablando, en la década de los años sesenta del siglo XX, se produjo en Latinoamérica un estallido editorial, alrededor del cual se hicieron visibles algunos de los narradores más significativos de aquel momento. Algunos, digo. Por lo demás absolutamente disímiles entre sí, con muy poco o casi nada en común en términos temáticos, estéticos y formales. Se trató de búsquedas absolutamente personales.

Son necesarios verdaderos malabarismos a la brava, para poder reunir a estos escritores en eso que se ha llamado “boom”. Lo único que quizás tuvieron en común, fue que sus obras se publicaron y leyeron en una misma década, de manera masiva, y que gozaron de una importante consideración en el mercado. Desde este punto de vista, y sólo desde allí, la metáfora del estallido podría decir algo. Pero, de ahí a elevar la metáfora del “boom” como estallido, a la dignidad de categoría analítica literaria rigurosa, media un abismo.

Este intento de convertir la simple onomatopeya “boom” (de esta manera pían los cañones) en categoría de análisis literario, pasando por la dignidad de metáfora en su proceso de transustanciación, sólo trae insalvables y graves problemas epistemológicos y metodológicos. Esto es, precisamente, lo que puede observar el lector al ingresar al primer capítulo del libro-ensayo de Alejandro José López, en cuanto quizás sin él proponérselo de manera expresa, pone en evidencia la absoluta disparidad de criterios y el berenjenal a cuya sombra se han sentado a pensar el asunto los autores que se ocupan de “eso” que se ha denominado “boom”. Y, en cuanto hijo suyo, el “post-boom”.


Antonio Skármeta, escritor chileno.
Foto: https://milagro.org/antonio-skarmeta-writer-of-ardiente/


Que en los años sesenta del siglo XX se produjo un estallido editorial alrededor de algunos narradores latinoamericanos, no queda duda. Pero, en el listado “oficial” de este estallido, elaborado por los analistas interesados en averiguar las razones del ruido, no figuran narradores esenciales que, al parecer, no reunían los requisitos exigidos por los mismos que armaron el “muñeco” del “boom”. De tal manera que sólo a partir de esta selección a su arbitrio, hecha por ellos mismos, pasaron a “demostrar” que “boom” sí era una categoría analítica capaz de decir algo serio acerca de los autores y las obras seleccionadas para que el “muñeco teórico” fuera viable. Así, no se puede.

Quien usa la onomatopeya “boom” para entender lo que sucedió a la literatura latinoamericana en los años sesenta del siglo XX, se mete en una verdadera sin salida epistemológica y metodológica. Es esta sin salida y sus razones, lo que deseo mostrar en esta breve nota. Cada novela latinoamericana de los tiempos del estallido editorial, es un mundo autónomo en términos temáticos, formales y estéticos, derivado de la búsqueda original y personal de cada autor. Muy diferente y promisorio sería orientar la investigación hacia poner en evidencia las razones por las cuales se produjo el estallido. Perdón, el “boom” editorial en aquel tiempo. En vez de ponerse a elaborar listas arbitrarias y criterios contradictorios por fuera de las cuales quedaron obras y autores tan esenciales o más que los incluidos en los listados oficiales.




Flannery O’Connor, en el exterior de su casa, la granja Andalusia en Milledgeville (Georgia) en 1962.
Ángeles Mastretta, escritora y periodista mexicana.
Foto: https://frasesdelavida.com/frases-de-angeles-mastretta/

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