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Corriente eléctrica a
los suelos para que sean más productivos

Por Orlando García*.
“Un investigador innovador debe tratar de conectar
fenómenos que aparentemente no tienen conexión”.
Estas palabras del físico cuántico Orlando Zúñiga,
profesor del departamento de física del Universidad
del Valle y director del grupo de investigación de
ciencias ambientales y de la tierra, ILAMA, son las
que reflejan de mejor manera la consecución de la
patente de la sonda electrotérmica de medida.
Tras una practica de laboratorio realizada por el docente
ante estudiantes de ingeniería, en la que se
experimentó el calentamiento de un conductor por
medio de la circulación de una corriente eléctrica,
conocido como Efecto Joule, surgió la idea de
aplicar el mismo procedimiento a los suelos, pero
luego se decidió hacerlo también en frutas,
hortalizas y otros productos de consumo humano.
El dispositivo consiste en una sonda cilíndrica con una
resistencia en su interior, al hacer pasar un flujo
de corriente eléctrica por ella, genera calor en la
muestra de suelo. Por medio de una termocupla se
realiza una conexión y se registran los datos en una
computadora.
Esta sonda permite hacer mediciones de las reservas
energéticas de los suelos. Si una zona tiene una
mayor reserva energética tiene un mayor potencial
productivo, y por ende el cultivo tiene un mayor
crecimiento. Este proceso viene inscrito en el marco
de la “Agricultura de Precisión”, un sistema de
gestión de parcelas agrícolas que busca una
comprensión integral de los fenómenos, para elaborar
estrategias pertinentes a un cultivo determinado.
En el caso de los productos de cultivos, el proceso de
cristalización de estos, permite diferenciar el
manejo que se le ha dado; es decir, si fueron
cultivados de modo convencional o de forma
agroecológica. Esto permite cuantificar las
prácticas culturales que se ejercen con este tipo de
materiales, puesto que un producto manejado
agroecológicamente tiene una mayor conductividad que
uno cultivado con métodos convencionales de
agroquímicos.
La utilidad de este mecanismo se ha podido probar en un
proyecto de la Universidad del Valle, en convenio
con el Ingenio Central Castilla el resultado fue la
reducción de los costes de fertilización hasta en un
30%, lo que representa un ahorro de casi novecientos
millones de pesos. En cuanto a los cultivos se ha
experimentado con café, maíz, Caña de azúcar, yuca,
pitahaya, producidos tanto de manera convencional
como orgánica. El objetivo de estos estudios es
utilizar la técnica de conductividad térmica como
garante de la calidad de los productos orgánicos y
formar un laboratorio de certificación de estos
productos que traiga beneficios a la universidad, a
los investigadores y al sector de la producción en
general.
El grupo de investigación ILAMA, es un colectivo
interdisciplinario. A él pertenecen Agrónomos,
físicos, ingenieros agrícolas, salubristas,
personal que trabaja en nutrición y hasta un
arqueólogo. El principal objetivo del grupo es
tratar de buscar una visión complementaria que
involucre el marco conceptual y la complementariedad
para el desarrollo de nuevas tecnologías.
* Darkkyo99@hotmail.com |