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Por Jorge Garcés Borrero*
LATINOSAN
2007 fue la Conferencia Latinoamericana de
saneamiento organizada por Sinara, de Univalle, y
que se llevó a cabo en el Centro de eventos Valle
del Pacífico Colombia, entre el 12 y el 16 de
Noviembre en Cali, y que trató la situación de
saneamiento a nivel global, porque lamentablemente
es crítica. Gota a gota el agua se agota, sin que
exista una cultura, un valor y una conciencia del
agua. Debemos considerar al agua desde una noción
que se aleje de la histórica contradicción política
que separa a la cultura de la naturaleza.
Construir una conciencia del agua debe comenzar por
denunciar que hoy el agua es un derecho que se
privatizó (revisar Ley de Páramos en Colombia). Así
lo hizo ver
Willam Alexander, Príncipe de Orange Nassau de los
Países Bajos, Presidente de la Junta Consultiva
sobre Agua y Saneamiento del Secretario General de
las Naciones Unidas (UNSGAB), quien expresó valiosas
conclusiones a los 20 países asistentes a la Primera
conferencia Regional Latinoamericana y del Caribe de
Saneamiento: “Según las cifras recientes de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la
Organización de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF), 145 millones de personas en América Latina
y el Caribe no tienen acceso a servicios adecuados
de saneamiento. Sólo el 14 % de las aguas residuales
tienen tratamiento previo a su disposición final, lo
que significa una agresión al medio ambiente, que se
refleja directamente sobre la salud de las
personas”. Definitivamente, los
ríos deben trabajarse de arriba hacia abajo. Por
otro lado, las mayores reservas de agua en el mundo
se encuentran en el paralelo 4, donde curiosamente
están ubicadas las comunidades más marginadas, donde
menos concentrada está la población y donde existe
la mayor conciencia ecológica.
La Conferencia Latinosan
2007 es una aglutinación de esfuerzos preparatorios
para el Año Internacional de Saneamiento en el 2008,
que se llevará a cabo en Nueva York, y que expresará
la “voluntad política de priorizar el saneamiento en
los programas de reducción de la pobreza; y que
conlleve a la necesidad de diseñar acciones
concretas y planes de inversión con todos los
actores. Esta será una ocasión única para que el
saneamiento sea considerado en lo más alto de la
agenda política”, porque ‘Saneamiento para todos
’también implica ‘todos para el saneamiento’,
aseguró el Príncipe William Alexander.
Cambio Climático Global
La calidad de vida es un espejo del primer mundo.
Sin embargo, en París, el 50% de las personas viven
solas y hasta ya se venden cajitas de oxigeno
francés. El cambio climático global, “obsequio” del
primer mundo, afecta la calidad de vida de todos,
sin importar cuál sea nuestra definición de esta. Es
decir, influye positivamente en algunas especies,
pero altera de forma negativa las condiciones de
vida de otras.
La historia es importante para comprender el cambio
climático global. El invierno de 2006 fue el más
duro de las dos últimas décadas. En los últimos seis
años ha habido todo tipo de desastres en China,
Centro y Sur América. Incendios en Nevada, Estados
Unidos, muy cerca al Gran Cañón y en California.
Además, muere gran cantidad de gente a raíz de los
veranos en Europa y 2005 fue la temporada de
huracanes más catastrófica de toda la historia.
Catorce huracanes en el Atlántico y cuatro de ellos
de categoría 5. La palabra huracán nada en su origen
por el Caribe pero ocurre en todas partes. Katrina,
por ejemplo, arrancó en el Sur del Caribe, subió por
el Golfo y llegó a Nueva Orleáns. Aunque los
huracanes son fenómenos naturales, la frecuencia e
intensidad de ellos depende de su relación con el
calentamiento global. La atmósfera es la máquina
termo-dinámica que mantiene la temperatura de la
tierra en control y vivible. Ella es un efecto
invernadero que mantiene el calor en el invierno, es
decir, mantiene más calor adentro que afuera. Por
eso la tierra es más caliente que Marte y más fría
que Venus. Esto hace posible la vida. Hoy se habla
de un aumento promedio de dos grados centígrados de
temperatura en todo el planeta, lo cual se debe a la
utilización de combustibles fósiles como el
petróleo, el carbón, el gas natural; procesos como
la industrialización y las guerras también son
factores que han incidido determinantemente en los
últimos 155 años. Los mayores responsables son
Estados Unidos y Canadá. La emisión de dióxido de
carbono en Sur y Centro América, en el 2000, es
equivalente a la emisión de dióxido de carbono de
Estados Unidos y Canadá en 1900. El mundo
actualmente está por encima de 15 grados centígrados
promedio. Pero si el tratado de Kyoto fracasa, si el
tercer mundo sigue los pasos del primer mundo y si
China sigue los pasos de Estados Unidos, es posible
que para el año 2100 el planeta tierra tenga una
temperatura promedio de 20 grados centígrados.
Esto quiere decir que se descongelaría el hielo del
Ártico, el Antártico y la corriente del Golfo de
México desparecería. Centro América se convertiría
en un desierto y el verano en Europa sería
invivible. En los últimos 150 años Colombia ha
perdido el 80% de sus glaciares y el deshielo de los
que quedan aumenta el nivel del mar. Entre 1880 y
el 2000 el nivel del mar ha aumentado 20
centímetros.
Si esta tendencia continúa, Manhattan, Londres,
Bangladesh o tierra de Bengala se verían en aprietos
(Bangladesh acaba de sufrir un ciclón). Igualmente,
el Caribe se secaría, llovería menos en unas partes
y en los Andes llovería más y por lo tanto más
catástrofes como la de Bendiciones en la vía a
Buenaventura y granizadas como la última en Bogotá,
serían cosa de todos los días. Es necesario
desarrollar prácticas alternativas, por ejemplo,
utilizar el factor multiplicador y que cada uno
incida en otras cinco o siete personas, al mejor
estilo de la bola de nieve. Se deben desarrollar
estrategias en el manejo del agua, un modelo de
paisajes, restauración ecológica y sensibilizar a
las personas por medio de la educación y la
comunicación proactiva. Debemos aprender a usar la
tecnología y no que la tecnología nos use a
nosotros, y sobre todo, hacer análisis de
vulnerabilidad, análisis preventivos y preguntarnos
o averiguar cuál es nuestra huella ecológica[1]
y nuestro impacto en la tierra.
Se debe pensar globalmente y actuar localmente,
porque el ser humano ha afectado la tierra en los
últimos 100 años, como no la había hecho en 6
millones de años. De esta forma, es posible brindar
servicios adecuados de saneamiento para más de 145
millones de personas en América Latina y el Caribe.
Fotos: Paola Chaves. Estudiante de
Comunicación Social – Periodismo. Universidad
Autónoma de Occidente.
jaygarces@hotmail.com
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