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Ciudad Vaga, laboratorio de escritura del detalle

Por Harold Pardey Becerra

La única línea que debe seguir un reportero es la línea del ferrocarril.

                      Albert Londres

Grata sorpresa para la comunidad lectora  de la Caliciudad nos entrega el inicio del año 2008, al observar como la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, desde el Grupo de Investigación en periodismo e Información que coordinan los docentes Hernán Toro y Patricia Alzate, sigue dando continuidad al  proyecto editorial Ciudad Vaga, Viaje por la ciudad difusa, con la circulación de una nueva edición de una publicación de 190 páginas  que le sigue apostando al formato impreso, tamaño tabloide con informes tipo dossier desde los géneros clásicos del periodismo, concediendo también  amplio espacio a otras posibilidades expresivas de reportear desde estilos transgresores y lenguajes sugestivos que estimulan practicas de escrituras de autor, tanto así que algunos textos me recuerdan el periodismo gonzo de Hunter Thompson o la escritura de viaje de Paul Bowles, y el estilo provocador de Tom Wolfe y toda la pandilla del Nuevo Periodismo que desestabilizaron en los años 60s  al Babylon System del Tío Sam.

Sin ninguna objeción  Ciudad Vaga se propone como un  dinámico espacio taller para estudiantes, egresados, profesores y prestigiosos periodistas free lance de Colombia como el reconocido cronista  Alberto Salcedo y  Jean- Paul Mari reportero de Le Nouvel Observateur de Francia,  donde se ponen en practica las operaciones fundamentales de la escritura periodística contemporánea, escenificando técnicas como el control de la adjetivación, rítmica homogénea y control de temporalidades narrativas, economía descriptiva, transformando lo ordinario en experiencia significativa, con una prolífica serie de textos que deleitan con esa acumulación progresiva de sentido e información para abordar desde puntos de vista atrevidos y polémicos,  temáticas cruciales para repensarnos este país,  como es la precaria situación del sistema de salud colombiano, las conflictivas relaciones de poder que se tejen en las escuelas publicas, los procesos de lucha  del pueblo Nasa para defender su identidad cultural frente a la globalización occidental, las transformaciones en los modos de sentir que generan los usos de las nuevas tecnologías  de información, o explorar con nuevas y aguzadas miradas  el fenómeno socio cultural de la música  Salsa en la Calicalentura, desde las prácticas y sentires de sus protagonistas, los hombres y mujeres que dibujan infinitas utopías de goce dionisiaco en las baldosas, como ciudadanías corporales de distintas generaciones de los barrios populares  que persisten en sus deseos por no sucumbir en una ciudad donde los asesinos andan sueltos.

Dentro de la estética periodística que propone Ciudad Vaga,  es bastante agradable observar como la preocupación conceptual de lograr una relación armónica y equilibrada de imagen y texto en sus paginas, se consigue al interior de ellas, entregando a los lectores un producto cultural de alta factura. Sinergia visual  y textual que se enriquece con  la reflexión investigativa que generó la realización del proyecto Silo-ve un niño[1], que da cuenta de la experiencia del Club de Fotografía Ojo Rojo, al trabajar un taller de Fotografía durante tres meses, con 34 niños del sector de ladera de Siloé. Sincretismo académico y  saberes infantiles del ghetto, sintetizados mágicamente en la carátula y la contra carátula de la publicación.

También podemos observar un denodado esfuerzo por ofrecer en sus reportajes, un buen nivel de redacción, excelente poder de descripción y verosimilitud, entregándonos un ejercicio de etnografía del detalle descriptivo, espacial y singular, que nutren de coherencia interna el texto, con la estrategia de focalización de escenas, detenimiento en cada escena y personaje, construyendo atmósferas narrativas envolventes que se visibilizan en la construcción de símbolos, de diálogos y monólogos, de experiencia testimonial, de hipótesis argumentos y análisis que conduce al lector a una construcción de opinión mucho más plural que el pensamiento conductista  y unidimensional que en su gran  mayoría fabrican los mass media con sus consensos, que obedecen a dinámicas de mercado o demás simulacros de  dudosa reputación  que se cocinan  en la aldea global.

 En Ciudad Vaga hay una postura  de reivindicar el oficio del reportero, como siempre lo hizo uno de sus más ilustres representantes, el periodista ingles Albert Londres, para quien  hacer reportaje significaba: “ Mire el envés de la sociedad, mézclese con los hombres, devele los móviles de los poderosos, toque las heridas de los humildes; observe desde los bastidores  las tragedias del mundo y sus comedias, erre en las ciudades de cristal donde se ven los negociantes en sus oficinas, los obreros en sus suburbios, los  curas en sus presbiterios, los polítiqueros en sus corredores, los asesinos frente a la guillotina, los diplomáticos presas del vértigo de la nada, y los grandes hombres en la miseria de sus glorias “.

Bonus Track 

Cali es una ciudad donde se fusionan muchas realidades: hay que permitir que dialoguen a través de todos los lenguajes. Cali es un diálogo de negros y blancos, de inmigrantes de todo el país, un
diálogo de la llanura con la montaña, de los Andes con la cuenca del Pacífico, de la agricultura con la industria. Y Cali solo puede ser un diálogo de culturas. Hay que dejar florecer los mitos, hay que escuchar la voz profunda de las comunidades, y hay que desatar procesos, porque las comunidades
están llenas de iniciativas a las que no se les puede trazar todo su derrotero, que deben evolucionar por sí mismas, guiadas, como siempre en el arte, más por la intuición que por la razón. Las políticas pueden equivocarse, pero las costumbres civilizadas, los sitios de encuentro, los relatos, la gastronomía, las canciones, las músicas, las artes verdaderas,  solo nacen cuando son necesarias, y tal vez por eso nunca se equivocan.

William Ospina

 

Comunicador Social egresado de la Universidad del Valle/elfutbolmevamatar@yahoo.com.ar

[1] Proyecto Ganador de la Beca Nacional de Artes Visuales del Ministerio de Cultura de Colombia, 2004.