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DEL CINE DE AUTOR...
EL CASO DE ‘EL COLOMBIAN DREAM’
Por Carolina Abadía Quintero* y Ángela Patricia
Castro**
Actualmente no es difícil reconocer a ciertos directores de
cine colombiano significativos para los espectadores
y cinéfilos. Sin embargo, son muy pocos los que
logran crear un estilo y estética audiovisual
propios, que permitan interpretar sus películas como
cine de autor. Ante esto surge la pregunta, ¿hay
cine de autor en Colombia? El caso de Felipe Aljure
y ‘El Colombian Dream.
Es
realmente irónico que a pesar de que el cine lleva
más de un siglo divirtiendo y entreteniendo a la
gente en el mundo, en Colombia el desarrollo y
evolución del séptimo arte haya tenido que pasar por
un proceso triste, largo y tortuoso. Son muchos los
problemas que han enfrentado los directores
nacionales ante la perspectiva de crear un proyecto
cinematográfico: falta de apoyo del gobierno,
desinterés de los productores, pocos recursos
económicos y escasez de buenas historias, entre
otros.
Ante la magnitud de dichos obstáculos, se podría
pensar que cada película que se estrena anualmente
en Colombia posee características estéticas propias,
referentes al sello personal de aquel director, que
en muchos casos hace las veces de guionista y
productor. Teniendo en cuenta este panorama,
cualquiera podría plantearse que en Colombia existe
el cine de autor. Sin embargo, considerables son las
dudas y muchos los silencios.
La invención francesa: ¿Qué es el cine de autor?
Western, Comedia, Terror, Gangster, Suspenso,
Ciencia Ficción. Neorrealismo Italiano, Surrealismo,
Nueva Ola Francesa, Expresionismo Alemán. Todos
géneros y movimientos cinematográficos que, unidos
al cine experimental, independiente y de autor,
resultan ser muy prácticos a la hora de establecer
categorías de análisis para estudiar la evolución
del cine en el mundo.
Es
a mediados del siglo XX, entre las décadas del 50 y
el 60, cuando los expertos y críticos cinéfilos de
la revista francesa ‘Cahiers Du Cinema’ acuñan el
denominado concepto de ‘Cine de Autor’, planteando
que el cine debía proponer una visión particular de
la realidad y revelar la presencia de un
autor-director responsable por las imágenes, el
montaje y la estética proyectadas. Aquellas
películas que son encasilladas como cine de autor
deben ser capaces, entonces, de mostrar a los
espectadores el complejo, original y único
microcosmos desarrollado por el director, pues el
buen director imprime su personalidad en una
película. Ante tal planteamiento teórico cabría
entonces preguntarse: ¿existe el cine de autor en
Colombia?
¿Hay cine de autor en Colombia?
Con
tal interrogante, las opiniones están divididas a la
hora de postular a un director o grupo de directores
que podrían llegar a ser exponentes del cine de
autor, y más teniendo en cuenta las temáticas que en
los últimos años han predominado en las películas
colombianas: el narcotráfico, la violencia, y en
general el melodrama como género líder.
En
Colombia no se habla a viva voz del cine de autor;
sin embargo, existen intentos o experiencias de
algunos directores que se acercan a dicha
categorización. 'El Colombian Dream' de Felipe
Aljure, 'La vendedora de Rosas', 'Rodrigo D No
Futuro' de Víctor Gaviria son buenos ejemplos que
demuestran que el cine de autor está vigente y la
creatividad -extralimitada de lo contemporáneo-, no
es una utopía. Lo anterior responde a las tendencias
que actualmente trabaja el cine postmoderno:
fragmentación del cuerpo de la narración,
discontinuidad temporal, hibridación de géneros y
estilos cinematográficos, uso de nuevas tecnologías,
entre otros, que generan al final una gran variedad
de elementos cinematográficos.
‘El Colombian Dream’
Un
contundente ejemplo de cine de autor es la película
de Felipe Aljure, 'El Colombian Dream', cuyo
director utiliza efectos visuales y digitales antes
no trabajados en Colombia, como juegos de cámara,
cruce de planos y la fijación de video clips. Romper
con la monotonía fílmica no es tan fácil como
parece. Aljure irrumpe de manera que enfoca una
neoforma visual que hace pensar al espectador. Esta
película trae consigo elementos surrealistas,
postmodernos y las viñetas tan utilizadas en el
comic, elemento que ha generado detractores que la
catalogan de extravagante y poco sutil.
Pero el logro de Aljure es el juego visual que va
desde el espejo psicodélico de nuestra realidad,
pasando por lo singular de su música, el color
estridente, tropical y atrevido. Personajes diversos
que se unen con una misma causa: conseguir lo que
desean cueste lo que cueste. El Susy Arango, locutor
español que transmite junto con su esposa Nicole
‘Radio Erótica’, vive con intensidad sin mirar las
huellas que dejan sus hijos; el infaltable poeta
Jesús Elvis Simbaqueva, ‘el elegido’ que se
convierte en un asesino por el destino familiar, ese
que pesa y es imposible cambiar. El Duende, hastiado
del amor compartido; John MacClane, que busca la
huida irremediable; Pepe y Enriquito Arango, los
causantes primarios del gran drama ‘fantabulesco’
–como afirman durante la grabación- y Ana, quien
aporta el silencio mientras observa desde un plano
exterior la vida que se forma.
Aljure escoge como narrador un niño que no alcanzó a
nacer: el fantasma, la muerte, el omnisciente, no
sabemos. De lo que sí estamos seguras es de que
muestra la dualidad de los personajes, nuestra doble
moral, nuestra risa y la infaltable tristeza del
colombiano. De Felipe Aljure se ha dicho que piensa
en imágenes y este filme lo representa por la
reiteración de diálogos superpuestos, la aparición
de los ángulos simultáneos a partir del narrador y
el primer plano de los protagonistas mirando la
cámara. Ubicarlo en el cine de autor no es un
riesgo, sino el reconocimiento creativo de su filme
que dejará huella en la historia del cine en
Colombia.
Fuentes:
David Bordwell. El Arte cinematográfico. Ediciones
Paidos: 1995.
Jose Luís Sanchez. Historia del Cine. Alianza
Editorial: 2003.
Http://www.eltiempo.com
*Estudiante de Licenciatura en Historia, Univalle.
cabaquin@hotmail.com
**Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle.
angieca18@hotmail.com
Montaje: Andrea Mesa Villegas
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