Cine – “El último tango del último emperador”

“El último tango del último emperador”
Bernardo Bertolucci

El séptimo arte le dijo adiós a uno de sus hijos ilustres el 26 de noviembre de 2018, fecha en la que falleció Bernardo Bertolucci a sus setenta y siete años. Su paso portentoso por la historia del cine con obras cargadas de drama, erotismo y belleza, ha trascendido el reconocimiento y los galardones cinematográficos. Bertolucci se ha instalado en la memoria y el corazón de millones de cinéfilos alrededor del mundo.

Por: Nadia Freire
Redactora La Palabra




Bernardo Bertolucci, cineasta italiano (1941 – 2018)
Foto: https://www.cinepremiere.com.mx/bernardo-bertolucci-muere.html


De poeta a director

Nació en Parma, Italia (marzo 16 de 1941), de madre maestra y padre poeta. Gracias a esta mixtura, desarrolló el amor por las letras y una fluida inspiración para crear los personajes que plasmaba en sus escritos desde sus quince años. Deseó ser poeta como su padre Atillio Bertolucci, por lo cual inició estudios de Literatura moderna en la Universidad de Roma La Sapienza en 1958; allí inició su carrera cinematográfica como asistente de dirección del director Pier Paolo Pasolini. A sus veintidós años dirigió su primer largometraje producido por Tonino Cervi y con libreto de Pasolini, llamado La Commare Cecca, (La cosecha estéril), que narra la historia de una prostituta asesinada en un parque público, en donde todos los presentes se ven implicados.

Desde la dirección o la creación de guiones, encontramos películas que convierten su filmografía en una robusta herencia para el cine, la cual se gestó desde 1962 con la Cosecha estéril hasta 2012 con Tú y yo, su última obra. De su repertorio: Antes de la revolución (1964), El conformista (1970), La estrategia de la araña (1970), El último tango en París (1972), Novecento (1976), La luna (1979), La tragedia de un hombre ridículo (1981), El último emperador (1987), El cielo protector (1990), Asediada (1998), Pequeño Buda (1993), Belleza robada (1996), Soñadores (2003).

Podemos contemplar las obras de Bertolucci y juzgar su carácter controversial, proponiendo en esta ocasión un Bertolucci fraccionado en las dos caras de una moneda.



Novecento, 1976. Bernardo Bertolucci, Gérard Depardieu y Robert de Niro.
Foto: https://juanbibianvadecine.com/dep-bernardo-bertolucci/


Bertolucci contestatario

La primera cara, un espíritu político impregnado por las ideas marxistas que lo acompañaron desde su juventud. Siempre se mostró inquisidor frente a los juegos del poder, la gobernanza y los sistemas políticos. Antes de la revolución (1964), es su segundo trabajo de dirección. Marcó un derrotero en su estilo crítico y de corte político. Esta historia insurgente para su época, narra el vivir de Fabrizio, un joven adinerado, insatisfecho con su círculo social, el cual se siente seducido por el comunismo y por su tía con quien sostiene una relación incestuosa. Representa la primera parte de un discurso político que continuaría con El conformista (1970), que ambienta fielmente el aire de poder del fascismo italiano y cuenta la historia de Marcello Clerici y cómo se une a esa ideología. Con Novecento (1976), hace un dramático recorrido político y social por la Italia del siglo XX, exponiendo la amistad de dos hombres, Alfredo (Robert de Niro) y Olmo (Gérard Depardieu), pertenecientes a clases sociales diferentes, quienes finalmente escogen llevar ideologías opuestas.

El último emperador (1987), su ópera prima, marcó un hito en el cine por su majestuosa producción y por ser el primer filme en ser rodado en el interior de la Ciudad prohibida. Basada en el libro autobiográfico Yo fui emperador de China, de Asin-Gioro Pu Yi o Puyi, es la historia de Puyi, el último emperador de China, quien subió al trono a la edad de tres años en 1908 y fue adorado por 500 millones de personas como divinidad. La historia acompaña a Pu Yi a través de las diversas etapas de su vida, desde su ascenso al trono, su gobierno en la Ciudad prohibida, hasta su encarcelamiento y reeducación en una prisión comunista y finalmente su vida como jardinero. Fue coproducida por China, Italia, Reino Unido y Francia. Ganadora de nueve premios Oscar y otros treinta y nueve premios.

Bertolucci logró escenas con miles de extras sin recursos digitales para recrear espacios abarrotados de personas. Exaltó la belleza y la estética de los espacios, vestimenta e indumentaria, contando con accesorios auténticos y locaciones esplendidas. Recursos que supo ostentar el diseñador de producción Ferdinando Scarfiotti y el fotógrafo Vittorio Storaro, quien hizo un trabajo esplendido a base flashbacks y saltos entre la espectacular vida de la corte y el campamento carcelario. Bertolucci entrelazó el pasado y el presente con una narración visual absorbente, un recurso usado desde La cosecha estéril (1962).



Soñadores (2003)
Foto: http://www.coruna.gal/cultura/es/agenda/historico/detalle-asset/the-dreamers-sonadores-de-bernardo-bertolucci/suceso/1453683723052


Bertolucci transgresor

La otra cara de Bertolucci lleva como impronta una fuerte carga erótica. Abordó la sexualidad exhibiendo lo censurado, irrumpió en lo prohibido para romper paradigmas y tabúes. Sus guiones impregnados de un erotismo subversivo, representado con relaciones pasionales catalogadas como prohibidas y en su mayoría incestuosas, como una tía y un sobrino, en Antes de la revolución (1964), una madre y su hijo en La luna (1979), una joven y su hermano en Soñadores (2003). Iza su bandera máxima con la película El último tango en París (1972) como guionista y director. La música estuvo a cargo de Gato Barbieri y la fotografía de Vittorio Storaro.

Icónica por controversial, Marlon Brando (47 años) y la francesa María Schneider (19 años), representan el drama de Paul (45 años), un hombre que ha quedado viudo y se sumerge en un torrencial romance con una mujer mucho menor que él, Jeanne (20 años), una actriz amateur. Una relación alentada por los encuentros sexuales y la fuerza excesiva de un hombre que procura aplacar sus emociones a través de la joven.

La escena en la que Paul sodomiza a Jeanne utilizando una barra de mantequilla, se exhibió en la pantalla grande sin pudor. Gracias a la mirada morbosa de los espectadores que corrieron la voz, se catapultó innegablemente la cinta y se hizo “viral” en una época sin internet y sin redes sociales. Después de su estreno, Bertolucci fue requerido por las autoridades italianas, la cinta fue prohibida por el Tribunal Supremo, secuestrada por la comisión de censura y se ordenó destruir todas las copias. Una corte italiana revocó los derechos civiles de Bertolucci por cinco años y le dieron una sentencia suspendida de cuatro meses en prisión. La película fue censurada en España durante el régimen franquista y no se estrenó hasta diciembre de 1977. Antes de su estreno oficial, miles de españoles viajaron a Biarritz y Perpiñán –sureste de Francia– para poder verla.

Brando y Bertolucci fueron nominados a varios premios por la película, incluyendo el premio Oscar a mejor actor principal y mejor director. María Schneider, quien solo tenía 19 años cuando grabó con Brando (47), contó al Daily Mail (2006) que quedó traumatizada. Schneider recontó sobre esa escena de violación (2007): “solo me dijeron sobre eso -uso de la mantequilla- en el instante previo de filmar la escena, estaba tan enojada. Debería haber llamado a mi agente, o haber hecho que venga mi abogado al set…”.

Marlon me dijo: “María, no te preocupes, es solo una película”…me sentí humillada…me sentí un poco violada, tanto por Marlon como por Bertolucci. Luego de la escena, Marlon no me consoló, ni se disculpó. Gracias a Dios hubo solo una toma”. Schneider falleció en 2011 a la edad de 58 años, y aunque fue amiga de Marlon Brando hasta su muerte en 2004, jamás se reconcilió con Bertolucci.

En febrero de 2013 Bertolucci habló en el programa alemán College Tour y explicó: “La escena de la mantequilla es una idea que tuve con Marlon la mañana antes de rodarla. En cierto modo, me porté de una forma horrible con María, porque no le conté lo que iba a pasar. Quería su reacción como mujer, no como actriz, quería que reaccionara con humillación…me siento culpable, pero no me arrepiento”. En 2016, fue publicada en YouTube una versión no contextualizada de esa entrevista en el “Día internacional de la violencia contra la mujer”, diciendo: “por lo tanto, abusaron psicológica y quién sabe si también, físicamente de ella”. Adicionaron aseveraciones falsas de que Bertolucci habría admitido la violación a Schneider en el set de grabación. El director se pronunció en medios, se defendió y explicó que “la escena corresponde a una simulación y no un acto sexual real”.

Bertolucci y su último tango en París, fueron cuestionados en los últimos años y no propiamente aduciendo clichés moralistas por aquello de la penetración anal o el uso de un producto cotidiano como mantequilla como coadyuvante sexual. No. La polémica subsiste y sienta un precedente importante en el mundo cinematográfico, gracias a un discurso a favor de la mujer, que reclama sus derechos, visibiliza la cosificación y el abuso sexual.

El gran Bertolucci sobrevivió al tiempo, a la censura de su época y a la actual, a las redes sociales y al #MeToo, movimiento iniciado como hashtag en octubre de 2017, para denunciar la agresión y acoso sexual, a raíz de las acusaciones contra el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein. Sobrevivió Bertolucci a todo lo anterior; sin embargo, no sobrevivió a la penosa enfermedad que clausuró su vida: el cáncer de pulmón.




El último tango en París (1972). Bernardo Bertolucci, Marlon Brando y María Schneider.
Foto: https://www.espinof.com/en-rodaje/el-ultimo-tango-en-paris-bertolucci-aclara-la-ridicula-confusion-que-ha-incendiado-internet


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